La Gaceta de Almería

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Boabdil (I)

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Tras la entrega de la ciudad y del Reino de Granada, el rey Boabdil, Abú Abdallah Mohamend Ben Alí se retiró al Albayzín, unos dicen que a La Casa del Gallo y otros que al alcázar de Dar-Al-Horra, o Casa de La Novia, que era propiedad de su madre, Aixa La Horra, nombre que significaba "La Mujer Libre" .

 


En su retiro albaicinero, Boabdil recibió los 30,000 castellanos de oro que Los Reyes de la nueva España (Católicos a partir del año 1,494) le PAGARON POR SU FEUDO GRANADINO. O sea, que El Reino de Granada le fue comprado al rey nazarita y no le fue expoliado ni robado, aunque las diferentes batallas y el acoso subsiguiente le obligaran a pactar su venta. El día 2 de ENERO de 1,492, con la entrega de las llaves de la ciudad al Rey Católico, se le puso fin a la guerra más larga de la Historia de la Humanidad, guerra que duró caso OCHO SIGLOS (777 años) y cuya conmemoración supone la celebración MÁS PACIFISTA que se conoce.
Prevenidos por si hubieran de intervenir, La Reina Isabel se hallaba en Armilla, al frente de 4,000 caballeros, y El Gran Capitán en Santa Fe, como guardián de los 500 notables granadinos, entregados como rehenes, en garantía de la paz en el proceso de transferencia del Reino, y de los dos príncipes nazaritas, recluídos  en el castillo de Moclín.

El Rey Católico le había pagado anteriormente 20,000 castellanos de oro al Zagal, cuando le rindió Almería, y otros 10,000 castellanos más cuando éste (EL Halcón del Islam Granadino) le vendió su feudo alpujarreño. De estos 10,000 últimos castellanos, El Zagal le donó la mitad a su cuñada Zoraya, doña Isabel de Solís.

El castellano de oro fue una moneda que acuñaron los Reyes Católicos para abaratar la conquista de Granada, pues contenía la mitad del oro que la Dobla Zahén, que acuñaba el sultán de Tremecén, aunque Los Reyes Católicos les quisieron mantener idéntico valor. Y El Zagal, (con el mismo nombre y los mismos apellidos que Boabdil, portaba el apellido de Ben Saad, mientras que Boabdil era Ben Alí), embarcó en Almería, camino de Tremecén, donde se estableció con su esposa, Esquivila o Bienvenida Ibne Al Nayar. Pero se fue cargado de oro, porque los Reyes de España le compraron DOS VECES su feudo. O le compraron Dos Feudos, el guadijeño, que le otorgaron los alfaquíes granadinos para acabar con las guerras civiles familiares,  y el alpujarreño, que le concedió el rey Don Fernando.

Boabdil estuvo refugiado en su alcázar hasta que, a mediados de febrero de 1,492, cuando el Rey Don Fernando creyó que la situación social en Granada estaba en calma total, le anunció que había llegado el momento de partir hacia el feudo alpujarreño que le otorgaban las capitulaciones de Churriana de La Vega. Dentro de esta orden había unas condiciones estratégicas que cumplir: eludir en la marcha la Puerta Real y la de Bib Taubib, de donde arrancaba el Trek Semek Taubib o Camino de Los Pescaderos, para impedir que el pueblo se pudiera amotinar en ellas, y que habría de salir de Granada CON LOS LUCEROS,  cuando el pueblo durmiera. Y aquí es donde empiezan las más fuertes polémicas sobre la bigrafía de la familia Real Nazarita, porque ha habido personas interesadas en desvirtuar la verdad. Tanto, que existen dos versiones: una, en la que las Reinas Moras, Aixa La Horra (Fátima de nombre) y Moraima Ibne Al Attar, salieron de Granada dos o tres días antes, para esperar a Boabdil y a su séquito en el castillo de Mondújar. Para mí es la más creíble, aunque yo haya preferido en mi novela "El Último Suspiro del Rey Boabdil" la otra versión, en la que salieron juntos.
Bajaron por la cuesta del Chapiz, cruzaron el puente sobre el Darro y rodearon la Alhambra por La Cuesta de Los Chinos, hasta llegar a Abahul, que era el nombre que recibía la explanada del Carmen de Los Mártires; siguieron por lo que hoy es La Cremallera, o La Antequeruela, hasta llegar al río Genil. LO vadearon por donde hoy está El Puente Verde y se dieron al camino de La Alpujarra en la noche cerrada, pues les amaneció al pasar Dílar.
  Cuando llegaron a los cerros del Manar (Manar significa Atalaya), el sol de un día despejado empezó a derretir el hielo de una fría mañana de finales de febrero. Y Boabdil apeteció mirar Granada por última vez. Se salió del camino como unos cien metros y, con su caballo, ascendió a una loma inmediata (recibe los nombres de Loma del Viento, en El Padul, y de "Cerro de Las Lágrimas" en Otura).
  Miró Granada en total silencio, sin que nadie osara musitar ni una palabra,y, cuando se sintió saciado de belleza, arreó a su caballo y reanudaron la marcha. He dicho SIN MUSITAR UNA SOLA PALABRA, porque la historia del llanto es una invención del historiador Antonio de Guevara, obispo de Guadix y de Mondoñedo, para lucirse delante de la Emperatriz doña Isabel de Portugal, cuando visitó Granada, en el año de 1,526, durante su viaje de luna de miel. Es más: no hay ni un solo historiador serio que haga referencias anteriores a tal hecho. Además, Antonio de Guevara debía de desconocer la historia real de Boabdil, que fue el mejor esgrimidor de Granada y que intentó varias veces batirse a vida o muerte con  su tío El Zagal. En sus momentos de asueto, antes de que le empezaran los problemas dinásticos, en sus entrenamientos, se midió con sus mejores capitanes, como El Manfotec, con El Tarfe o con Musa Ben Abul Gazul (algún novelista famoso lo confunde con Musa Ben Nusayr, que fue el conquistador), y NADIE LE VENCIÓ. Además, Boabdil fue herido y aprisionado varias veces en combate. O sea, que no poseía un carácter débil ni pusilánime, que no era un cobarde y que no dudó nunca en jugarse la vida, aunque hubiera de salvarla por piernas alguna vez. Boabdil fue un hombre muy inteligente que comprendió pronto que su feudo era indefendible frente al poderío cristiano, pero que no aceptó las negociaciones hasta que, en el mes de mayo de 1,491, tomara la fortaleza de El Padul el marqués de Villena, porque esta fortaleza era la llave del abastecimiento de Granada. Era el tercer asalto, a degüello, que sufría esta fortaleza.
Boabdil recogió a su esposa y a su madre y oró en la MEZQUITA DE MONDÚJAR, ante la rauda de los Reyes Nazaríes, sus antepasados, a los que él llevó allí y QUE TODAVÍA REPOSAN en el sótano de tal mezquita, hoy iglesia parroquial.
Yendo por el camino, antes de entrar en Órgiva, donde hicieron noche, Aixa supo que habrían de hospedarse en los alcázares califales de COBDA, que fue donde se alojó El Zagal durante su breve señorío sobre La Alpujarra. De inmediato, le envió un mensajero al Rey don Fernando diciéndole que ella jamás habitaría donde hubiera morado el asesino de DOS de sus hijos casi adolescentes; uno, al que degolló por su propia mano, en la alcazaba de Amería, y el otro, a través de un sicario. Y el rey don Fernando los autorizó para que se alojaran en el castillo de Laujar de Andarax (Laujar significa: Donde Crían Las Palomas; Andarax, La Era de La Vida).
Aposentado en el castillo y rodeado todavía por sus alcaides de mayor confianza,(aunque todos LO HABÍAN TRAICIONADO, ACEPTANDO SOBORNOS DEL REY DON FERNANDO PARA QUE LO INDUJERAN A UNA RÁPIDA RENDICIÓN) como Sidi Mohamed Moratil, El Bexir, Abul-Casim El Maleh o el mismo Yucef Aben Comixa, y confiando inquebrantablemente en la fidelidad de su cuñado Ben Al Attar, Boabdil se dio al ejercicio de su deporte favorito: la cetrería, descargando las escasas obligaciones de gobierno en sus hombres de confianza. Pronto supo que los Reyes de España habían publicado un decrerto (31-3-1,492) expulsando a los judíos de España, que su esposa sufría molestías en el vientre y que no había forma de curarla porque los mejores médicos, de raza judía, habían sido expulsados. También lo informaron de que Los Reyes de España conocían que los turcos avanzaban en sus conquistas por el Oriente Medio y que pronto dominarían toda Berbería. Ante una situación tan preocupante, el rey don Fernando decidió expulsar de España a Boabdil y su familia, impidiendo alguna rebelión que pudiera recibir el socorro del poderosísimo sultán turco, Bayaceto II. Boabdil y sus alcaides se ampararon en una cláusula, que el Rey Católico había ordenado que se eliminara de las Capitulaciones de Churriana, por la cual, en caso de conflicto, recurrirían al Papa, "al gran alfaquí de Roma". De hecho, esta cláusula no aparece en ninguno de los documentos custodiados en España, pero hay historiadores muy serios que defienden su existencia.
Tras la infructuosa entrevista que mantuvo con Aben Comixa en el otoño, don Hernando de Zafra les escribió una carta a Los Reyes Católicos, a Barcelona, con fecha de 9 de Diciembre de 1,492, en la que decía:"... Venido aquí el Muleh le hablaré en lo al que toca á lo de Fez. Verdad es que yo pongo mucha dubda que el rey Muley Baudili acepte esto, porque como a Herrera dije para que dijera á vuestras altezas, y como él también supo, al rey Muley Baudili enviaron dos consejeros sobre esto, y aún yo también tenté al Muleh sobre ello, y burlaron dello, y me respondió que decía su amo y aun él también, que pues que había dado su reino para estar en paz, que no iría á reino ageno a estar en cuestión, en especial so la seguridad de los alárabes..."  .
Un gran político como El Rey Católico también fue víctima, al parecer, de las connivencias políticas internacionales porque el papa Inocencio VIII le exigió que mantuviera un trato humano con Boabdil y con la familia real nazarita. Este papa, que reinó en la Iglesia Católica entre el año 1,484 y el 25-7-1,492, estaba en amistad con el sultán Bayaceto Segundo, del que recibía sustanciosas rentas por mantener cautivo al hermano del sultán, el príncipe Zizim. Quizá fuera por esto por lo que Boabdil no recibió jamás las ayudas del Gran Turco que siempre esperó. Posiblemente, para congraciar al Gran Turco, este papa le exigió al rey don Fernando que deportara a la familia nazarita solamente en el caso en que ellos lo solicitaran, libre y voluntariamente. Pero los hechos apremiaban al rey don Fernando, que ya había contactado con casi todos los sultanes de Berbería, buscándole acomodo a la familia nazarita, y les había cambiado a los Granada, los hijos de Muley Hacén y de doña Isabel de Solís, el feudo alpujarreño que les otorgó, por otro, en tierras de León. Pero Boabdil se negaba a abandonar La Alpujarra, donde había pensado perpetuar su estirpe, su lengua, su religión y sus costumbres. Y se intercambiaron mensajeros entre don Hernando de Zafra y Boabdil, que llegó a solicitar una entrevista personal con el rey don Fernando. Aprovechando esta circunstancia, don Hernando de Zafra desvió a Yucef Aben Comixa y a su comitiva hacia Barcelona, donde se hallaban los Reyes Católicos. Y tras infinidad de dimes y diretes y de presiones, los reyes cristianos le obligaron a firmar el contrato de compraventa del feudo de La Alpujarra, por el que pagaron la cantidad de 21,000 castellanos de oro, que cargaron en una recua de tres asnos.
Cuando los correos reales anunciaron su llegada, el rey y la nobleza musulmana se concentraron  en el castillo de Laujar. Aben Comixa dejó el botín en el patio, entró en el salón, entre el silencio absoluto de la concurrencia,  y se dirigió a su rey, para hablarle de esta manera: "... Vuestra hacienda traigo vendida, veis aquí el precio della. He querido quitaros del peligro porque mientras los moros os tuvieren presente no dejarán de intentar cosas que os den pesadumbre y desasosieguen esta tierra, de manera que ni vuestra persona ni los que os sirvieren tengan seguridad, ni puedan dejar de perder lo poco que les queda en ella con cualquier pequeña ocasión que se ofrezca. Con este dinero podréis comprar mejor hacienda en Berbería, y allí podréis vivir con más seguridad y descanso que en esta tierra, donde fuisteis rey y no tenéis la esperanza de poderlo ya ser..."(L. Mármol Carvajal."Reb y Cast de Los Moriscos".Lib 1,cap XXI, pág 59.)
Boabdil echó mano de su gumia, para degollarlo, pero los nobles presentes, encabezados por su propio cuñado, lo impidieron y le aconsejaron a Aben Comixa que huyera. Y por el Puerto de La Ragua y Guadix, se vino a Granada.
Resignado Boabdil ante los avatares, insisitó en que los Reyes Católicos le devolvieran a sus hijos pero la reina Isabel permanecía empecinada en cristianizar a Ahmed, el primogénito. Sin embargo, tras muchas insistencias y para suavizar las tensiones, tras la minuta que les presentó el alcalde Bexir, donde consta expresamente: “… Item suplica a sus altezas que, despachado lo de Granada, mande enviar á los infantes para que se estén con él en Andarax o que los mande pasar allende…”.  En el mismo margen de una carta de su secretario, don Fernando le ordenó a don Hernando de Zafra "que se pornan en libertad", sorprendiendo a todos sus servidores granadinos, que conocían los proyectos de doña Isabel.
Aben Comixa había firmado ya la escritura de venta en Barcelona, en el palacio de Los Reyes de Aragón, el día 7 de marzo de 1,493. El 15 de abril otorgó Abulcacim El Maleh, en Granada, nueva escritura de venta que ratificó Boabdil, en Laujar de Andarax, el día 8 de Julio, ante el agravamiento en la salud de su amada Moraima.
Resuelto el gran escollo, que era la venta del feudo alpujarreño, el rey don Fernando encargó a don Hernando de Zafra que comprara todas las propiedades restantes de la familia real granadina y todas las propiedades estratégicas de sus cortesanos y ricoshombres.
El secretario cerró las ventas de los bienes de Las Reinas Moras por escritura pública fechada el 8 de Septiembre de 1,493 y firmada por su secretario y administrador Sidi Mohamed Moratil, autorizado para negociar y vender. De inmediato, saldó las demás compras, incluidos los bienes de los cortesanos y los que Boabdil poseía dispersos, y le escribió sin demora a los Reyes, a Barcelona:" Certifico a Vuestras Altezas que lo que en ello se ha trabajado no ha sido poco: así que con lo del Rey y con lo de éstos (los cortesanos que quisieron vender y los bienes de Aben Comixa, que no podía quedar sin premio), sin lo que se ha de pagar a Fernando de Bobadilla, a Juan  de Haro y a los otros(eran los compradores de algunas propiedades de la familia real nazarita, cuya opción, recogida en las capitulaciones, se reservaron los Reyes Católicos) si Vuestras Altezas quisieren las heredades que no se pagan ahora en dinero, sino que queda para que Vuestras Altezas manden sobre todo lo que fuesen servidos, cuesta a Vuestras Altezas lo siguiente: "Al Rey 18,000 castellanos que son 8 cuentos y 733,000 maravedís"... "A Aben Comixa, 2,000 castellanos que son 970,000 maravedís"... "Al Muleh, 3,250 castellanos, que son 1 cuento y 576,250 maravedís"..., hasta un total de 11 cuentos y 579,000 maravedís"...Yo he cumplido lo que prometí...” (Boabdil. Tesis doctoral del Duque de San Pedro de Galatino. Ed no venal de Archivum. Unv de Granada).

A la par que don Hernando de Zafra y los apoderados de Boabdil negociaban la compraventa de sus bienes, y urgían su salida de España, aunque sus dos hijos habían llegado, al fin, libres de cristianos, a Laujar, para conformar a su madre, el estado de Moraima fue empeorando. Consciente Boabdil de que sus días en la Península Ibérica estaban contados, se puso en contacto con el sultán de Fez, cuyo califa, El Zanata Al Wattasí (la familia Zanatta había relevado en 1,472 a los Meriníes del Imperio y del Gobierno de Fez, aunque habían compartido el gobierno durante años), en respuesta a la carta que le enviara Boabdil rogándole su acogida, le aseguró que lo aceptaría como a un hermano y como a un amigo. De inmediato, Boabdil le encargó a su poeta preferido, Abú Abdallah Mohamed ben Abdalah El Arabí El Okaili, "el fecundísimo, aventajado y discreto poeta de mi corte" que le pergeñara otra carta que se titulara: "Jardines de flores del que gusta de los perfumes de las almas y busca el acceso de mi señor, el Imán, Sultán de Fez".
En los días de las negociaciones, don Hernando de Zafra les exigió a los representantes de Boabdil que le firmaran un documento, en nombre de su rey, por el cual reconocían que la familia real nazarita salía de España voluntariamente. Aunque sus alcaides se resistieron al principio, acabaron cediendo (tal documento fue presentado en Roma, al papa Borgia, en el mismo verano de 1,493) y le transmitieron a Boabdil, una vez más, que fuera preparando la marcha, porque sus bienes se habían vendido, habían liberado a sus hijos, que ya estaban en Laujar, con la madre, y ya le estorbaba en Laujar; pero Boabdil, que conocía el pésimo estado de salud de su esposa, le comunicó que no saldría hacia el destierro del Magreb mientras su esposa viviera. Y este desventurado hecho ocurrió un día de finales de agosto de 1,493. Moraima entregó su último aliento y Boabdil dispuso que reposara en la rauda de Mondújar, cuya mezquita, quizá por respetos al Zogoybi, El Desventuradillo, como le llamaban los cristianos, no había sido cristianizada todavía.
  Se organizó la comitiva fúnebre y don Hernando de Zafra y el primer marques de Mondéjar, capitán General y Virrey del Reino de Granada, asistieron con un fuerte destacamento. Aquel mismo día, don Hernando de Zafra le escribió al rey, en carta fechada en Granada el 28 de agosto de 1,493: "la Reina, mujer deste Muley Boabdil, murió, y creo que aprovechó su muerte para el servicio de Vuestras Altezas, porque su dolencia daba algún embarazo á la partida del Rey; agora queda más libre para lo que ha de hacer..."
Enterrada Moraima en la rauda familiar, en el sótano de la mezquita de Mondújar, donde aún  reposan sus restos, los emisarios de don Hernando de Zafra y Boabdil acordaron que embarcarían en la flota del arraez vizcaíno, don Íñigo de Arrieta, que no podría transportarlos antes del mes de octubre porque se hallaba escoltando hasta Las Islas Canarias la segunda expedición de Cristóbal Colón, que zarpó del puerto de Cádiz el día 25 de septiembre de 1,493. Eran tres barcos poderosos, como una nao, una carraca y una carabela. Una mañana de finales de agosto de 1,493, recibiendo los últimos honores de rey en España, Boabdil embarcó, en el puerto de Adra, camino de Berbería. Don Hernando de Zafra despachó una carta para los Reyes, a Barcelona, en la que les decía: "...han sido 1,120 los granadinos que han partido hacia Berbería. Desde que se inició el proceso del rey Chiquito, suman ya 6,320 los moros de todas las edades y condiciones que han abandonado El Reino de Granada...".
(Era lógica esta salida masiva porque los reyes les permitían que se llevaran todos sus bienes y los gastos del viaje corrían a cargo de la Corona de España).
Casi ninguno de sus alcaides acompañó a Boabdil en el camino del destierro. Alguno, como Aben Comixa, se convirtió al cristianismo e ingresó en un  convento, aunque lo abandonó al cabo de unos años y emigró a Orán, donde el sultán lo nombró gobernador de Argel. Pero descubrió que había entrado en tratos con el marino español don Pedro Navarro, lo llamó a la corte y allí lo apuñalaron. Otros, como los descendientes del Maleh, fueron líderes en la revolución de La Alpujarra, en cuya guerra murieron dos hermanos: Jerónimo El Maleh y su hermana, la bellísima Jerónima " La Malea". Este apellido persiste todavía en Almería, con otros muchos.

Íñigo de Arrieta desembarcó su carga en la playa de Cazaza, junto a Melilla, donde fueron recibidos por una escolta del sultán de Fez, y emprendieron el larguísimo camino de la ciudad imperial de Muley El Idrisi. El sultán los recibió como hermanos y les distribuyó solares para que se contruyeran sus casas o mansiones junto al barrio keiruaní, en lo que todavía se conoce como el barrio granadino, y tierras de labor en La Cheraga. Y, según el historiador tunecino Al-Maccari, "Boabdil labró un palacio al estilo de los que había abandonado allende". El sultán de Fez trabó gran amistad con Boabdil, de forma que casi llegó a hacer vida en los palacios imperiales. Charlaban, jugaban al ajedrez, escuchaban a sus mejores poetas (ninguno como El Okaili), y trataban asuntos de estado, basándose en la enorme experiencia de Boabdil, que fue apodado por el pueblo, como todos los emigrantes granadinos "los cristianos de Castilla".
Un día, unos mercaderes les llevaron una noticia: al pasar por Tremecén, presenciaron el entierro del último rey de Granada. La familia real nazarita sintió gran placer al saber que Mohamed Ben Saad, Al Zagall (El Halcón del Islam Granadino), "Murió entre las dos oraciones de la tarde del miércoles de luna nueva de Xabán, del año 899 del Profeta(1,494), de edad aproximada de 40 años".(su estela funeraria la descubrió el profesor Brousselard, en Tremecén, pero la falta de la esquirla donde se recogía el apellido Ben Saad lo indujo a confundir su enterramiento con el de Boabdil) .
Boabdil, que jamás volvió a relacionarse con mujer alguna, hizo vida normal en Fez, siempre al lado de los reyes Zanatas. Cuando, por su larga ancianidad, murió su madre, Aixa La Horra, la enterraron junto a La Almosela que hay frente a la puerta de Bab El Xería o Puerta de La Justicia. Boabdil vivió para ver a sus hijos casados y con descendencia, hasta la hora de su muerte, a los 70 años de edad, o sea, anciano y en su cama, y no en guerra contra Los Hermanos Xerifes de Sidjilmasa; y, aunque actuó como embajador y hombre de confianza del sultán Fasí, nunca llegó a entrar en combate.
Dice el historiador tunecino Al- Maccari: "...El sultán Abú Abdallah Mohamed (Boabdil), el que perdió Granada y en cuyo reinado se extinguió el islamismo... y se borraron sus vestigios, era hijo del sultán Abul Hasán... LLegado que hubo a Melilla, se dirigió a Fez,donde, lamentando su abatida fortuna y afligido por lo que le había pasado, se estableció con su familia e hijos , habiendo labrado algunos alcázares á imitación  de los de Granada, que yo vi y visité. Murió Boabdil en Fez el año de 940(1,533 de la E.C.), Dios le haya perdonado, y se le dio sepultura enfrente de la almosela que hay a la salida de Bab ex Xería(o sea, junto a su madre). Dejó dos hijos, Ahmed y Yúsuf, cuyos descendientes residen ahora en Fez, pues cuando estuve en esta ciudad el año de 1,037 (1,628 de la E.C), hice amistad con su familia, de la cual había miembros que se hallaban reducidos a la extremidad de vivir de los fondos de los faquires y mezquinos, siendo contados en el número de los mendigos. No hay fuerza ni podersino en Alá, el excelso, el grande...".Eguílaz y Yanguas."Reseña de la Conquista de Granada según los historiadores Árabes, Al Maccari, El Wanxerisi y otros"
 
Por último, me veo en la obligación de hacer ciertas consideraciones sobre Boabdil y la dinastía nazarita, que ha sido la que más años ha Reinado en toda la Historia de España: El fundador de la dinastía granadina, Mohamed I, recibía el apellido de Ben Al Ahmar, que quiere decir "El Hijo del Rojo". Es sabido por todos los amantes de la historia, que para los moros granadinos, reyes, ricoshombres e incluso para los más humildes, era un orgullo desposarse con cristianas rubias, de carnes esclarecidas y ojos azules; en cambio, los cristianos apetecían las mujeres morenas(¿cual es el origen etimológico de la palabra moreno?) y de ojos negros; y que, despues de casi ocho siglos de convivencia, no siempre pacífica, no siempre violenta, había en uno y otro bando una mezcolanza de sangres que practicamente transformaron la reconquista en una guerra de religiones más que de razas. Además, no fueron los árabes los que conquistaron España, sino los bereberes norteafricanos, comandados por jefes árabes. Y éstos, los conquistadores, vinieron con sus cimitarras y sus lanzas, pero sin mujeres. Y hubieron de enmaridarse con las romano-visigodas, creando una primera generación, por lo menos, de muladíes. Por ello, era habitual ver personas rubias entre los moros granadinos y personas muy morenas entre los cristianos. Quizá por ello, del rey Boabdil, hombre de una belleza masculina excelsa, al que quisieron admirar las esposas de todos los señores nobles que combatieron contra él en la batalla de Lucena (primera vez que cayó cautivo en batalla, pero no la última), pudo decir el Duque de San Pedro de Galatino, en su tesis doctoral, cuando fue nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad de Granada, "que Boabdil era rubio, de mediana estatura, más bien  alto y esbelto, de ojos claros de luz, tez pálida y semblante tranquilo. Su porte era majestuoso, y en los momentos más difíciles, demostró siempre su valeroso corazón y su arrogancia de raza. Fue bravo en las batallas, y aunque herido su cuerpo, como en la batalla de Loja (la segunda vez que cayó prisionero luchando), siempre conservó su dignidad de rey, su dignidad de raza y su dignidad de hombre de corazón, a pesar de tantas y tantas amarguras como tuvo que sufrir constantemente su espíritu y su voluntad".
Mescolanza de hábitos entre los cristianos y los moros granadinos: mientras El Zagall y Boabdil eran monógamos y Abul Hasán tuvo los problemas que sufrió por sus amores con doña Isabel de Solís, El Rey Católico fue quizá el más promiscuo de los reyes de España. El Gran Cardenal, también nombrado como EL TERCER REY DE ESPAÑA, don Pedro González de Mendoza, tuvo siete hijos con tres mujeres diferentes. Aben Comixa le dijo al Gran Capitán, durante su visita al Albayzín: “Habladles en cristiano porque aquí son todos aljamiados”.

¿Por qué el lema nazarita decía "Le Gallib Ille Allah?. La palabra Nars significa Ganador. O sea, que los nazaritas eran de la familia apodada "Los Ganadores", pero ellos, devotos y sumisos a la religión islámica, razonaron, de acuerdo con sus creencias, que "nosotros somos los ganadores pero ALÁ SIEMPRE ES EL VENCEDOR"
 
ES MENTIRA QUE BOABDIL MURIÓ EN EL CAMPO DE BATALLA, POR ESTAS RAZONES:
La batalla de Guadal Hewit o del Río de Los Esclavos, se dió en el año de 1,513 y Boabdil, según Al-Maccari, vivió 20 años más.(hasta 1,533)
La batalla de Wadi El Assuad, o río de Los Negros, fue en el año 1,536, tres años después de su muerte. Los hermanos Xerifes derrotaron a Los Zanatas pero no ocuparon la ciudad imperial de Fez hasta el año de 1,554, que es cuando nace la nación de Marruecos, trasladando el nombre de la capital, Marrakech, que entonces se llamaba Maroc, al nuevo reino.


Para más detalles y una bibliografía más completa, en mis novelas:
“Al Zagall: El Prícipe Valiente”
“El Último Suspiro del Rey Boabdil”  y
“La Sombra de Aben Humeya”

Última actualización el Martes, 28 de Diciembre de 2010 00:47  
Comentarios (1)
Hay que rectificar:
1 Martes, 12 de Julio de 2011 21:02
1.- El nombre de Marruecos proviene de la época romana de provincia Mauritania, con la creacion por Roma del primer reino con Juba I. Asi se deribo al nombre actual. Vinieron los arabes y le llamaron Almgrib. Occidente nunca acepto este nombre. Asi, los pasaportes actuales figura en caracter latino : Marruecos ( proviene de la palabra Mauritania y no de Marrakech) en caracteres arabe: Almgrib, nombre aceptado por los paises àrabes)

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