El profesor de Teoría del Conocimiento Javier Eladio Guzmán Villanueva ofreció una charla a la que siguió un ameno coloquio en la sede del PSOE en Roquetas de Mar, en el contexto de la serie de conferencias en las que se tratan asuntos de interés para quienes deseen participar y que son los jueves a las 20'30 de la tarde en el referido lugar.
Un debate ya clásico aunque todavía vigente en nuestra sociedad es el que parece oponer a dos conceptos cívicos: ‘seguridad’ y ‘derechos civiles’: ¿quién tiene prioridad sobre quién?: ¿los derechos civiles deben regir nuestra vida en común, aun a riesgo de perder seguridad?, ¿o la seguridad debe prevalecer, aunque conlleve el sacrificio de derechos civiles?
A esta cuestión concreta vamos a no dar respuesta sino a ofrecer dos puntos de vista que nos ayuden a, entre todos, hallar una solución. Cada perspectiva se merece que hablemos convencidamente desde ella.
De entrada, realizaré una confesión: hay ciertos problemas sociales de los cuales ya tengo formada una posición, y la investigación no consigue hacerme cambiar, si acaso me afianza más en mi postura; en cambio, en este punto, tengo que reconocer que profundizar más me ha ayudado a entender mejor, sufriendo mi posición de partida una corrección.
El prejuicio de entrada es tomar por progresista la opción partidaria de los derechos civiles y por conservadora la opción por la seguridad. La pregunta que me interesa es ¿cuál debe ser la posición de un progresista?, ¿se puede ser progresista / o se deja de serlo optando por una seguridad sacrificadora de derechos civiles? Como todo en la vida, los matices marcan la diferencia.
POSICIÓN EN CONTRA DE QUE LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD JUSTIFICAN LOS SACRIFICIOS DE DERECHOS CIVILES
Imaginemos un país árabe cuyo dirigente ha tenido la astucia de sustituir la túnica islámica por un traje laico, haciéndolo así turísticamente atractivo y de fiar a ojos de Occidente. A un país así hay que apoyarle. Y así fue: el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea aplaudieron las buenas gestiones de la Túnez guiada por Ben Ali. Ben Ali, todo un experto en seguridad formado en Francia y en Estados Unidos, nombrado Director de la Seguridad Nacional
en 1978, ascendido a Ministro del Interior en 1985 y a Primer Ministro en 1987: todo un policía formado a la occidental que llegó a ser el primero de la clase. Digno representante de la posición securitista; y en verdad que practicó eso de vender seguridad a costa de ciudadanía; pues su política era fácil de entender: yo os proporciono pan / educación / y salud gratis, y a cambio vosotros a mí no me tocáis las narices, ¡eh!, y para que quede claro mejor os quito esa tontería de la libertad de expresión,
no sea que tengáis malos pensamientos y hasta los publiquéis y todo. ¡Clarito!, ¿no? Y como os podéis imaginar, cuando llegó ese invento del diablo – Internet – de eso nada de nada; no vayamos a fastidiarla.
Occidente contento; Ben Ali y los suyos contentos; todos contentos. Sin embargo, últimamente la satisfacción no era general. ¿Qué chinita en el zapato nos ha salido?: el pueblo. ¡Ah!, nos habíamos olvidado un pequeño detalle: el pueblo no estaba contento. ¿Cómo que no?, pues teniendo a semejante experto
en seguridad estarían la mar de seguros; quizás no podrían expresarse todo lo que quisieran, pero, bueno, ¡ande yo seguro exprésese la Red!
Pues va a ser que no. Aparte de otras razonables reivindicaciones de índole laboral y moral, el pueblo tunecino se levantó el invierno de 2011 exigiendo libertad de expresión y uso de Internet. “Libertad total de prensa” prometió el presidente el 13 de enero de 2011; y
a era tarde, un pueblo ansioso de plenas libertades quería el pastel entero, no un pedazo. Vivían en una dictadura, y como tal, segura; pero lo que anhelaban era un régimen democrático donde se garanticen los derechos civiles / sociales y políticos.
No podemos olvidar que Occidente la fastidió bien fastidiada: a costa de nuestra seguridad occidental nuestros líderes políticos apartaron la vista ante el sacrificio de los derechos civiles del pueblo tunecino: que a unos cuantos árabes se les reprime en su país por un caudillo ¡no pasa nada!, siempre y cuando la estabilidad geopolítica nos sea favorable teniendo en el mismísimo Magreb todo un ejemplo de nación laica, educada y hasta moderna en algunos aspectos, toda una garantía para que el virus islamista no prosiga su extensión.
Y si algún mandatario occidental tiene problemas de conciencia – que todo puede ser; son personas -, no tiene más que repetirse 7 veces antes de irse a dormir “seguridad occidental antes que democracia tunecina”. O más breve: “seguridad antes que democracia / seguridad antes que democracia”.
Nuestro mantra particular – quizás parco en brillantez e ingenio (lo reconocemos) – es: ¡¡democracia siempre!!;
¡¡¡un paso atrás en los derechos civiles ni para ganar seguridad!!!
¡¡¡¡¡Si llega el día en que renunciemos a nuestra ciudadanía tan sólo un minuto tal vez no sepamos nunca a cuántas generaciones habremos condenando a una prisión al aire libre!!!! ¿Aire ¿libre? ?
No, ya no habrá de eso: aire seguro.
[Sigamos ahora desde otro tercio:]
El intelectual más prestigioso del mundo, Noam Chomsky, en Piratas y emperadores (de 2002) propone un ejercicio imaginativo sobre el terrorismo: consiste en coger una noticia en un medio occidental cualquiera e invertir los protagonistas: así, por ejemplo, ¿qué ocurriría si Gadaffi hubiera bombardeado Nueva York en el 86 porque sospechara su participación en un ataque a intereses libios?, ¿qué pasaría hoy si aviones invisibles no pilotados afganos sobrevolaran una boda en Long Island y mataran a todos los invitados? Pues que sentiríamos en nuestras carnes los efectos colaterales de aplicar medidas preventivas en pro de la prioritaria seguridad nacional. Y es que como apunta Chomsky la psicosis nacional nos puede llevar a tomar y a aceptar medidas que no asumiríamos en condiciones psicológicas más normales.
Pero reparemos en que quien vende psicosis lo que de verdad pretende es vendernos algo de naturaleza más tangible: armamento / videovigilancia / y demás artilugios protectores. Todo muy acorde con la mentalidad del norteamericano hecho a sí mismo: eso de que todo hombre tiene derecho a portar un arma que le defienda: la sociedad del rifle.
En la nación en que mejor ha proliferado esta psicosis por la seguridad son muy duchos en esto de meterte el miedo en el cuerpo: durante la guerra fría fue el miedo a los comunistas (se produjeron misiles como churros – y no creemos que haya que explicar mucho lo peligroso de esta medida -) y, en su propio terruño norteamericano, el miedo al negro – ese ser más natural presto a robarte o a violarte a la menor ocasión -. Caído el Muro de Berlín ya no había rojos de quien asustarse, hasta que llegó el 11 S y el miedo al árabe penetró en muchos cerebros acostumbrados a tener a un enemigo a quien temer. Algunas malas lenguas llegaron a pensar que fueron ellos mismos los que se derribaron las torres gemelas, para así tener una buena excusa para poner en funcionamiento toda la maquinaria armamentística y bélica. Tampoco hay que ser tan mal pensado, el caso es que tras los dos zarpazos terroristas llegó Guantánamo / Irak / las medidas extremas de los aeropuertos. Y algunos poquitos estadounidenses se enriquecieron mucho, pero que mucho mucho.
Llegados a este punto, una vez inyectado el virus del pánico todo está sembrado para recoger votos a capazos en las elecciones por parte de los partidarios del control y a vender cachivaches protectores de todo tipo a diestro y siniestro por parte de los traficantes de seguridad. Total, que los políticos securitistas nos venderán un mundo bajo control gracias a los juguetitos de sus amigos, unos industriales muy punteros, y hasta tecnológicos y todo. Con ellos la paz y la calidad de vida están garantizadas; al menos, la de ellos. Te ofrecerán su mano sin reparos: ¡mano dura! Esa mano que dispara primero y pregunta después. Y el que proteste, se está delatando; ¿no será que tiene algo que ocultar? Puestos estos amigos de la profilaxis a la que te descuides te soltarán eso de ‘si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer’.
Claro que no estamos ciegos y vemos mayor inseguridad que la que nos gustaría. Reconocemos que en ciertos lugares hay un problema social. Pero lo que los controladores no se enteran es que un problema social nunca se soluciona con una medida técnica o a golpe de código penal. Éstas son medidas a saber emplear y siempre como medios, nunca como fines. Pues lo que soluciona de verdad a un problema social es una medida social, y, básicamente, la educación es la mejor medicina: ¡y sin efectos secundarios negativos!
¿Cuál es el lema de los vendedores de videocámaras / rifles / misiles?
‘Por su propia seguridad permanezcan asustados’
Pasemos a enunciar unas consideraciones contrarias a la obsesión o al negocio de la seguridad:
• (1) A LAS IMÁGENES GRABADAS LES FALTA CONTEXTO:
De ahí que puedan interpretarse de varias maneras. Esto lleva a acusaciones falsas. A MÁS SEGURIDAD MAYOR EL NÚMERO DE VÍCTIMAS INOCENTES.
Dudamos ya de aquello de que una imagen vale más que mil palabras; porque DE LO QUE TENEMOS PRUEBAS ES QUE UNA IMAGEN PUEDE PISOTEAR LOS DERECHOS DE UN INOCENTE.
Quien tenga memoria recordará las imágenes que nos pusieron en los telediarios primero franceses y luego españoles de unos terroristas vascos capturados en un pueblo francés: ¡resultaron ser bomberos de Barcelona!
Y quien no habrá olvidado es Llamazares, quien se quedaría a cuadros cuando se reconoció en la imagen generada por ordenador sobre el posible rostro de Bin Laden y difundida por todo el mundo; ¡a alguien en EEUU le importaría un bledo los derechos de imagen de un español, que, encima, resultaba ser comunista!
• (2) Estos amigos de la profilaxis a la que te descuides te soltarán eso de ‘si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer’. Pues sí; TEMEMOS QUE SE DEBILITE NUESTRA INDIVIDUALIDAD, lo que me constituye como un sujeto poseedor de derechos; porque contra más vigilante se hace el Estado más totalitario se vuelve y más pequeño me hago yo. Ninguno de los aquí presentes hemos padecido el totalitarismo nazi o soviético pero tampoco hará falta que entremos en detalles para concienciarnos de la inhumanidad que supusieron; pues eso, que alguien plantee acercarse ni siquiera un milímetro al Estado Totalitario nos estremece hasta las entrañas. Y lo que aquí está en juego es la pérdida de unas conquistas sociales centenares por un nuevo leviatán que algunos ya están diseñando: el totalitarismo tecnológico.
• (3) ¿Alguien conoce a algún preso que tras habérsele reducido drásticamente sus derechos haya salido mejor de lo que entró? Que nos pongan tan sólo un nombre. A más tortura mayor rabia acumulan. ¿Existen presos que salieron mejor de como entraron? Sí; aquellos que gozaron de un trato humano y digno; aquellos en los que se invirtió en formación. A los que se ofreció ciudadanía ganaron ciudadanía y los que recibieron los efectos de la seguridad se convirtieron en mayores bestias. LOS PROBLEMAS SOCIALES, DE TENER ALGUNA SOLUCIÓN, TAMBIÉN SERÁ SOCIAL.
• (4) LAS POLÍTICAS DE SEGURIDAD REPRODUCEN Y AMPLIFICAN LOS PREJUICIOS: ciertas personas o ciertos colectivos serán especialmente vulnerables a las pesquisas policiales simplemente por sus pintas o sus costumbres. (Esto siempre ha ocurrido, pero, a mayor seguridad más prejuicios cometidos.)
La trampa de la ilusión del control es que esconde la segregación: excluye a colectivos enteros de los espacios comunes en base a su potencial conflictividad ¿a ojos de quién?
• LAS MEDIDAS TÉCNICAS DE SEGURIDAD SON CARÍSIMAS, Y, A TENOR DE SUS RESULTADOS DE ESCASA EFICACIA – según Scotland Yard sólo una de cada 1000 cámaras de videovigilancia contribuye a la resolución de un crimen (pero hemos tenido que pagar las 999 restantes).
En el Reino Unido el Estado ha financiado la instalación de 4 millones de cámaras de videovigilancia, y tras años de monitorizar a la población y de reglamentar los comportamientos en el espacio público, tanto el incivismo como la sensación de inseguridad ni siquiera han disminuido. ¿Quiénes han salido ganando? Los que instalan cámaras y los que narran miedo a cambio de votos.
Las cámaras se proponen como efecto disuasorio de la actividad incívica / criminal, además los vecinos tendrán una mejor percepción del nivel de seguridad en la calle; sin embargo, la realidad es que no disponemos de ningún dato que refuerce estas opiniones: LOS DELITOS Y LOS ACTOS INCÍVICOS SE COMETEN IGUAL, en los casos de que las cámaras tengan algún impacto éste tiende a ser sobre los delitos contra la propiedad (coches principalmente) y no contra las personas, y LA PERCEPCIÓN DE SEGURIDAD SÓLO MEJORA EN CASOS AISLADOS Y A CORTO PLAZO. A MEDIO Y A LARGO PLAZO SEGUIMOS IGUAL DE ASUSTADOS: Los delitos se cometen igualmente y las arcas públicas se vacían en beneficio del sector privado de la seguridad.
• EL DISCURSO DE AVIVAR LA PSICOSIS COLECTIVA NO ES MÁS QUE UN TRUCO EFECTISTA DE ALGUNOS POLÍTICOS QUE SE APUNTAN AL CARRO DE INTENTAR GANAR VOTOS CON EL TEMA DEL INCIVISMO:
Existe una voluntad clarísima de controlar los comportamientos en el espacio público y lo que antes era MOLESTIA ahora es AMENAZA PARA LA SEGURIDAD DE LA CONVIVENCIA: todo un salto cualitativo. Y cada vez escuchamos a más políticos que usan esta carta de la seguridad vinculada al incivismo para ganar votos.
El problema se acrecienta cuando los medios de comunicación se suman al discurso del miedo y realizan toda una sobrecobertura mediática de sucesos pequeñitos: viven de vender periódicos, y contra mayor alarma social se genere más periódicos venderán, pero se trata de alarma social sin base objetiva.
En este sentido, ciertos políticos y ciertos periodistas sí que conviven en perfecta armonía.
Pero hay que mantenerse alerta porque LA PROMESA DE SEGURIDAD NUNCA SE PUEDE CUMPLIR, ES VENDER TU ALMA AL DIABLO; TE SALVA UN RATO, PERO LUEGO TE HUNDE:
SEGURIDAD PARA HOY Y PÉRDIDA DE CIUDADANÍA PARA SIEMPRE.
Nuestra SOLUCIÓN para el incivismo es la propuesta del economista Thaler y del teórico del Derecho Sunstein – la Teoría de los Empujoncitos -: LOS EMPUJONCITOS CREATIVOS – insinuaciones a actuar de cierta manera – SON PEQUEÑOS DETALLES EN APARIENCIA INSIGNIFICANTES QUE PUEDEN TENER UN EFECTO EN LA CONDUCTA DE LAS PERSONAS MUCHO MÁS IMPORTANTE QUE LAS ÓRDENES / LAS EXIGENCIAS / Y LAS COACCIONES.
NO HARÍA FALTA GASTAR EN SEGURIDAD SI FUÉRAMOS VERDADEROS CIUDADANOS, Y LA CIUDADANÍA NO SE IMPONE SE APRENDE. El civismo tan sólo lo conseguirás a través de la convivencia no de las sanciones ni con más policías y cámaras. Y es posible, tenemos datos: Antanas MOCKUS – filósofo & matemático – durante su mandato como alcalde de Bogotá logró reducir el nivel de inseguridad de una de las ciudades más violentas del mundo reduciendo las armas e invirtiendo en CULTURA CIUDADANA.
Los derechos civiles son una conquista social irrenunciable, bajo ningún concepto, porque cualquier cesión de nuestra ciudadanía es un paso más hacia la barbarie de la que procedemos.
Sabemos que la seguridad es una preocupación constante; y nosotros también la queremos; en modo alguno nos gusta un mundo incívico y tolerante con los delincuentes. TANTO QUEREMOS LA SEGURIDAD QUE LA INCLUIMOS ENTRE LOS DERECHOS CIVILES: Todo ciudadano tiene derecho a vivir en paz y tranquilo. Pero con medidas compatibles con el Estado de Derecho, que hayan probado su eficacia, y si encima no son carísimas mejor.
LA SEGURIDAD CIUDADANA ES UN DERECHO CIVIL.
(Bertrand Russell):
“No cabe duda de que cierto grado de justicia debe sacrificarse en aras de la libertad. La exigencia de mantener tanta libertad como sea posible resulta apremiante. Los adversarios del capitalismo se han dado cuenta de que, a lo largo de la historia, el Estado ha empleado con frecuencia la violencia [en pro de la seguridad] contra las clases obreras, especialmente cuando se han atrevido a protestar [en pro de sus derechos] contra los padecimientos indecibles a los que suele condenarlos el industrialismo.
EL GOBIERNO Y LA LEY [sobre todo cuando se obsesionan con la seguridad] SUPONEN FUNDAMENTALMENTE UNA RESTRICCIÓN A LA LIBERTAD, EL MAYOR DE LOS BIENES POLÍTICOS. Nuestro punto de partida será la presunción de que la libertad representa la principal aspiración de cualquier sistema social que se precie. No nos referimos a que la libertad sea el mayor de todos los bienes sino a que las mejores cosas, como la creatividad artística, el amor o el pensamiento, tienen su origen en ella. Las condiciones políticas podrán fomentarlas o impedirlas pero nunca producirlas. La libertad, tanto por sí misma como por su relación con estos otros bienes, constituye la mejor garantía de cualquier sistema político y económico.
Todo uso del poder estatal exige, por tanto, una estrecha vigilancia y cualquier posible limitación a su autoridad ha de considerarse un impedimento para la tiranía privada.
[pregunta:] Admitida la necesidad del Derecho Penal y del uso de la fuerza por la comunidad para la prevención de ciertas acciones surge una pregunta: ¿HASTA QUÉ PUNTO EL RESPETO A LA LIBERTAD Y EL TRATO HUMANITARIO RESULTAN COMPATIBLES CON EL TRATAMIENTO DEL DELITO? [si los securitistas contestan que no es compatible, son inhumanos / partidarios de la crueldad; si los securitistas contestan que sí es compatible, están en nuestro bando.]
Hay quien piensa que la única forma de prevenir las infracciones penales es castigando a sus autores, haciendo cuanto sea posible para destruir su ánimo y su autoestima. No sólo quieren privarles de aquellos placeres que podrían tener un efecto más civilizador sobre ellos, con el simple argumento de que constituyen placeres, sino que gran parte de los sufrimientos que se les inflingen [como en Guantánamo] no sirven más que para acabar de embrutecerlos y degradarlos. Algunos quieren hacer sentir al delincuente la repulsa social a través de un tratamiento que lo convertirá en un ser hostil y desafiante, o bien sumiso y servil, con el ánimo vencido y sin autoestima. Ambos resultados son igualmente nefastos, puesto que nada bueno puede surgir de un sistema basado en la reprobación.
CUALQUIER PADECIMIENTO CAUSADO POR EL SISTEMA PREVENTIVO DEBERÍA CONSIDERARSE LAMENTABLE, al igual que el sufrimiento provocado por una operación quirúrgica. A QUIENES COMETAN UN DELITO MOVIDO POR UN INTERÉS PROPIO DEBERÍA HACÉRSELES VER QUE, AUN TRATÁNDOSE DE ALGO ABSOLUTAMENTE COMPRENSIBLE, ES PREFERIBLE UNA VIDA ÚTIL A LA COMUNIDAD QUE UNA DAÑINA. PARA ELLO HABRÁ QUE ENSANCHAR SUS HORIZONTES Y AUMENTAR SUS INTERESES.
No es al Estado securitista sino a la comunidad universal de seres humanos, presentes y futuros, a los que debemos servir. Y una buena comunidad no surge de la gloria del Estado controlador sino del desarrollo de sus miembros a través de la felicidad cotidiana, el trabajo gratificante que da rienda suelta al espíritu constructivo, y, sobre todo, el goce de vivir y su reflejo espontáneo en el Arte y la Ciencia. Éstas son las cosas que hacen que valgan la pena y que no se obtienen venerando al Estado. Es en el individuo [con todos sus derechos civiles] donde todo lo bueno debe realizarse y su libre crecimiento tiene que constituir el fin supremo.” (Russell: Caminos de libertad, 1918.)
[pregunta:] ¿Cómo exigir a la ciudadanía una actitud abierta y confiada hacia los demás cuando la ciudad entera es sometida a la mirada preventiva del gran hermano?
(Santiago López Petit:) “¿Por qué el discurso del civismo pasa a tener un papel tan importante hoy en día? [¿quién sale ganando? / ¿son conscientes de los intereses que hay detrás del discurso del civismo?]
Lo que se pretende es criminalizar y perseguir a todos aquellos que no encajan en el modelo de ciudad-empresa [aquella que debe venderse con buena imagen], para lo cual se precisa limpiar las ciudades de pobres, prostitutas y disidentes. No se trata de civismo sino de cinismo. Hoy tenemos un Estado-guerra que puede pasar fácilmente de la guerra contra la pobreza a la guerra contra los pobres, de la guerra contra la prostitución a la guerra contra las prostitutas. Se trata de la gestión política del miedo. Las ordenanzas cívicas no son más que la plasmación concreta de lo que se está convirtiendo la democracia hoy: la normalización del ciudadano. Se valora la autonomía personal – la capacidad de elección -, sí, pero para poder seleccionar qué producto comprar: los paseos tienen que ser productivos. Se trata de separar al buen ciudadano – el que compra y cumple las normas – del mal ciudadano – tanto el que orina en la vía pública como el que cuelga un cartel político (las ordenanzas los equiparan) -. De esta manera, al defender cierta democracia cívica conseguimos un ciudadano que no es en absoluto una figura crítica.” (López Petit:“Democracia cívica: una forma de control”, Panel de control, Sevilla 2007.)
(Boris Pasternak:) “Pensamos que si la fiera que duerme en el hombre se pudiera detener por la amenaza ya sea de la cárcel o del castigo eterno, el emblema supremo de la humanidad sería un domador de circo con la fusta. Pero precisamente lo que durante siglos ha elevado al hombre por encima de las bestias y lo ha llevado tan alto no ha sido el bastón sino la fuerza irrefutable de la verdad desarmada, la atracción de su ejemplo.” (El Doctor Zhivago, 1957.)
El principio fundamental de la Doctrina de Bush fue ASUMIR QUE LA EXPANSIÓN ES EL MEJOR CAMINO PARA GARANTIZAR LA SEGURIDAD. Consecuencia: Guerra de Irak. Consecuencia: aumento de la inseguridad en Irak y en el mundo. [GADDIS, J. L. (2004), Surprise, Security and the American Experience, Harvard University Press, Massachussets.]
ZYGMUNT BAUMAN: En los siglos XVIII – XIX aconteció una MODERNIDAD sólida (pretendidamente basada en fundamentos y buscando soluciones sólidas – para siempre -), desde el XX nuestra época se caracteriza por una MODERNIDAD líquida (sin forma concreta / cambiante / efímera / siempre inestable); pues bien, lo propio de la modernidad sólida era la renuncia a gran parte de nuestra libertad para conseguir más seguridad (y de aquí provenían los problemas de la modernidad según Freud), en cambio, en nuestra modernidad liquidada los individuos han renunciado a gran parte de su seguridad para lograr más libertad. [suplemento Culturas de La Vanguardia de 12 de mayo de 2004.] De ahí que optar por LIBERTAD A COSTA DE SEGURIDAD supone estar con el espíritu de nuestro tiempo, mientras que preferir SEGURIDAD A LIBERTAD nos ubica en un pasado generador de trastornos psíquicos, lo normal en una sociedad enferma; mejor una sociedad libre.
CONCLUSIÓN: La juventud tunecina nos ha demostrado cuán ilusorio es optar por la seguridad en detrimento de la ciudadanía, también lo equivocado del planteamiento dual, y es que precisamente porque los jóvenes tunecinos querían asegurarse su futuro reivindicaban un presente con plenos derechos. Nosotros también queremos seguridad, exigimos su derecho, pero sin reducir nuestra ciudadanía: la seguridad no es una transacción.
EL ÉNFASIS POR EL CIVISMO Y LA VIGILANCIA EN REALIDAD CONSIGUE LA RENUNCIA AL CIVISMO Y LA APUESTA POR LA DESCONFIANZA:
Como todos querríamos vivir en ciudades seguras, todos deberíamos tener derecho a vivir en ciudades seguras; pero sin pagar ningún precio a cambio.
La creciente demanda de seguridad, sobre todo en el espacio público, por parte de la ciudadanía se ha convertido en uno de los ejes de las políticas municipales de los últimos años. No puede negarse que disponer de espacios públicos abiertos y seguros es una de las condiciones que debería cumplir cualquier sociedad democrática. Pero esa demanda no puede convertirse en excusa para llevar adelante políticas
• que no resuelven problemas,
• que no tienen en cuenta la relación coste-beneficio y
• que no son evaluadas de forma regular para que la ciudadanía pueda examinar si mantenerlas tiene sentido.
Hay que explorar estrategias para recuperar el espacio público a través de la con-vivencia y de la educación; las ordenanzas carcelarias está visto y hasta monitorizado que no funcionan.
No vamos a terminar con una cita de alguien famoso sino con una verdad como un templo que queremos compartir con todos vosotros:
NO HAY NADA MÁS INSEGURO QUE LA SEGURIDAD NI NADA MÁS SEGURO QUE LA CIUDADANÍA.
POSICIÓN A FAVOR DE QUE LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD JUSTIFICAN LOS SACRIFICIOS DE DERECHOS CIVILES:
Si algo es bueno / positivo debería poseerse más bien en mayor cantidad que no en pequeña. Así, si aplicamos este criterio, eso de que el vino es beneficioso para el corazón es más que dudoso, pues contra más nos pasamos del vaso diario peor nos irá; en cambio, tener vacunas para enfermedades es a todas luces bueno: tener una vacuna estará bien, pero disponer de 10.000 vacunas para otras tantas enfermedades será maravilloso. ¿Y los derechos civiles?, ¿son buenos? Apliquemos el criterio. Y dado que varios son los derechos nos centraremos en el arquetípico: la Libertad. ¿Contra más Libertad ¿mejor??
A todos nos gusta la Libertad. De entrada, es algo que supone un valor positivo: el pueblo que no la posee, si puede, la exige; quien ya la tiene, si sabe evitar el aburrimiento, la disfruta. Si te portas mal te la quitan, y si te portas bien te dejarán incidir en la libertad de los demás. ¡La Libertad!, ¡¡maravilloso invento!!, ¡¡¡por ella hasta se ha matado y todo, y gracias a ella se ha amado desde todos los ángulos!!!
Según parece, lo mejorcito de la humanidad ha surgido bajo su ejercicio: el Arte / la Ciencia / la Ética; en fin, millones de proyectos creativos.
Semejante prodigio no es cuestión de irlo racionarlo. Inundémonos de Libertad, pero de una LIBERTAD en verdad libre, que no es cuestión de ir con miramientos. ¿Adónde llegamos si estiramos sin límites la Libertad? A la ANARQUÍA, o como dicen los puristas de este Pensamiento con vocación de ser llevado a la práctica, a la AUTOCRACIA (es que ‘anarquía’ suena a explosivos y atentados, y de lo que se trata es que gente civilizada practique su libertad prescindiendo de la mayor máquina consumidora de Libertad: el Estado.) Bien, ya tenemos unos tipos buenos (por naturaleza y todo) que gracias a unas cooperativas consiguen vivir libremente. ¿Qué ocurrirá a continuación? Pues puede que hasta funcione y todo. Pero sólo es cuestión de tiempo de que brote el garbanzo negro / la cereza podrida, vamos el anarca exento de bondad natural: la tipología puede ser diversa, desde el simple pícaro (una inteligencia astuta abundante en la biosfera mediterránea), pasando por el delincuente común, hasta llegar al mismísimo criminal (desgraciadamente, susceptible de aparecer en cualquier entorno – también en uno donde abunden bondadosos ácratas preocupados por la educación -).
Cuando ya tenemos instalado el virus de la violencia / delincuencia en nuestra sociedad, un tipo de barbarie con la que no se puede razonar - ¿habéis intentado llegar a un consenso ante dos atracadores de 100 kg armados con pistolas? – no nos queda otra que introducir la norma / el Derecho, y con las reglas llegan las multas / las sanciones / las penas. Y todas las medidas sancionadoras / punitivas conllevan una restricción de la Libertad, en mayor o menor medida según el mal causado. Y extrapolando lo dicho sobre la Libertad, la sociedad supone una limitación de los derechos civiles. Somos conscientes que dichos derechos son fruto de una conquista social irrenunciable, y nosotros compartimos dicha opinión. Pero debe entenderse que el valor de la ciudadanía surgió como una exigencia de no ser pisoteados por los poderosos. Y eso es precisamente lo importante de los derechos: su rechazo del padecimiento de vejaciones y explotaciones de los débiles (frente al Estado absolutista en su día, y, en general, frente a los dominadores). Por eso mismo, nuestra sociedad que ha luchado tanto para obtener derechos en aras de que nadie sea un fin para otro no puede aplaudir que los mismísimos derechos civiles se conviertan en tiranos que permitan el dominio de unos sobre otros. Porque si los derechos (que nacieron para poner límites) no reciben límites, entonces dejaremos vía libre para que los malos campen a sus anchas libremente.
En este debate estamos hablando de normas en pro de la seguridad que lleguen a implicar algún sacrificio en los derechos civiles. Lo más relevante de todo nuestro discurso es que LAS NORMAS PRO SEGURIDAD NOS HACEN LIBRES.
¿Cómo ser bueno en una sociedad repleta de malos? Solamente gracias a ciertos sacrificios en los derechos civiles que reduzcan las posibilidades de acción delictivas. Pero una cosa debe quedar bien clara: dichos sacrificios sólo pueden ser fruto de un consenso social.
Sí al sacrificio (ocasional) de la ciudadanía dentro de un CONTEXTO democrático. Porque si me prohíben circular en un coche que no ha pasado la itv me han reducido mi movilidad, pero conducir con un coche que ha cumplido las normas de seguridad me hace más libre.
(Bertrand Russell:)
“El respeto a la libertad ajena no constituye un impulso natural en la mayoría de los seres humanos: la envidia y el deseo de poder hacen que el individuo corriente disfrute entrometiéndose en la vida de los demás. SI LAS ACCIONES DE LAS PERSONAS NO ESTUVIERAN SOMETIDAS A NINGUNA RESTRICCIÓN POR PARTE DE LAS AUTORIDADES, EL RESULTADO NO SERÍA UN MUNDO EN QUE TODOS GOZARAN DE LIBERTAD. El fuerte oprimiría al débil, la mayoría a la minoría y los violentos a los más pacíficos. Y, actualmente, nuestra sociedad competitiva potencia en gran medida lo peor de la naturaleza humana.
SI LA LEY NO IMPEDIERA EL TERRORISMO O LAS AMENAZAS, NO CABE DUDA DE QUE LAS RELACIONES ENTRE LOS INDIVIDUOS SERÍAN MUCHO MÁS CRUELES.
La experiencia en comunidades aisladas demuestra que, al modificarse las circunstancias, los hombres adoptan rápidamente actitudes y prácticas más bárbaras. MIENTRAS PERMANEZCA INALTERADA LA NATURALEZA HUMANA, HABRÁ MÁS LIBERTAD EN AQUELLAS COMUNIDADES DONDE SE PROHÍBAN CIERTOS ACTOS QUE EN AQUELLAS OTRAS DONDE LA LEY PERMITA AL INDIVIDUO SEGUIR TODOS SUS INSTINTOS.
Cualquier forma de Estado o Derecho constituye en sí misma un mal que sólo se justifica cuando impide otros males mayores. [Es decir, SACRIFICAR DERECHOS CIVILES ¿ES UN MAL?, SÍ; PERO UN MAL NECESARIO QUE PONE FRENO A UN MAL MAYOR: LAS CONSECUENCIAS DE LOS ACTOS LIBRES DE LOS ANTISOCIALES.]
Según los anarquistas, el delincuente es fruto de unas condiciones sociales adversas y dejará de existir en un mundo como el que ellos pretenden. Incluso en la sociedad más perfecta habrá hombres y mujeres que sentirán el impulso de matar por celos; a estas personas no suele disuadirles el miedo el castigo, pero, si este temor desapareciera, esta clase de asesinos podrían convertirse en algo mucho más común. Por otra parte, si no se contemplara el castigo, habría determinadas conductas que provocarían el linchamiento de muchos sobre uno; y la historia demuestra que la venganza de los hombres no siempre se dirige contra los miembros de la comunidad. Además, ¿ha de suponerse que alguien como Napoleón, de haber nacido en una sociedad educada ácrata, no habría dado rienda suelta a su temperamento?” [Caminos de libertad, 1918.]
UNA VEZ QUE HA QUEDADO CLARO QUE NO ES PREVISIBLE UNA VIDA PACÍFICA DURADERA SIN ESTADO, TAN SÓLO ES CUESTIÓN DE SUBIR UN GRADO EL ARGUMENTO:
- DEL MISMO MODO QUE HACE FALTA ESTADO CON DERECHO QUE SACRIFIQUEN NUESTROS INSTINTOS,
- Y CONSIDERANDO UNOS BIENES A PRESERVAR TANTO LA DEMOCRACIA COMO LA CIUDADANÍA,
- PRECISAMENTE POR ESO, NECESITAMOS UN ESTADO CON NORMAS APROBADAS DEMOCRÁTICAMENTE QUE ANTE PROBLEMAS REALMENTE GRAVES PARA LA MAYORÍA SACRIFIQUEN CIERTOS DERECHOS CIVILES, SIEMPRE Y CUANDO DICHAS MEDIDAS – AUN SIENDO UN MAL / UNA MERMA EN CIUDADANÍA – SUPONGAN UN BIEN PARA TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN SER CIUDADANOS CON OTROS Y NO CONTRA OTROS.
- ¿CUÁL ES LA CONSECUENCIA DE DICHO ENFOQUE? EL INCREMENTO DE SEGURIDAD, Y LA SEGURIDAD NOS HARÁ LIBRES: PORQUE PODREMOS EJERCER MÁS Y MEJOR NUESTRA CIUDADANÍA.
- LO QUE DEBE QUEDAR BIEN CLARO EN ESTE DEBATE ES QUE SER 100% LIBRE PERO 100% INSEGURO NO ES UNA OPCIÓN; LO RAZONABLE ES SER CASI LIBRE – SACRIFICÁNDONOS EN CIERTA MEDIDA – PARA GOZAR DE UN NIVEL TAL DE SEGURIDAD QUE NOS PERMITA SER / CON-VIVIR LOS UNOS CON LOS OTROS.
A continuación pasamos a exponer ejemplos en los que se aprecie en qué medida hay que efectuar dichos sacrificios:
* Ante el problema nacional e internacional generado por los controladores aéreos se impone unas medidas que solucionen el tráfico aéreo, aunque los derechos de los trabajadores sean sacrificados. Pero esas medidas deben ser legales; en este caso había un decreto del gobierno que avalaba la medida.
* El 13 de enero de 2011 los trabajadores de Nissan proponían a la empresa aceptar reducir sus derechos laborales (cobrar menos) para asegurarse estabilidad laboral. Días después Nissan anunciaba que cierto modelo nuevo se construiría en la factoría española por un período no inferior a 10 años. Los trabajadores por iniciativa propia vendieron parte de sus derechos a cambio de seguridad: un ejemplo de ejercicio de su libertad.
* En España hemos padecido el problema del terrorismo; en su momento tardamos décadas en legislar una medida contraria al terrorismo pero también a los derechos civiles: quitar los derechos de participación política a todas aquellas personas cuya vinculación directa o indirecta con eta haya quedado demostrada ANTE UN JUEZ. No hemos quitado este derecho a las primeras de cambio, sino que tras mucho meditarlo y CON AMPARO LEGAL se ha decidido que la seguridad nacional pasaba por ahogar políticamente al entorno, aunque esto supusiese una merma en ciudadanía. Habrá quien piense que la medida es contraria a la democracia, pero si se piensa bien es una medida razonable para la salud democrática: quitar la voz y la capacidad de representación pública (con la entrada de dinero de todos que esto implica) a los violentos y a los que hacen apología del terrorismo, siempre y cuando se haga legalmente, es trabajar para que la democracia pacífica avance todavía más.
* La Ley Antitabaco es una medida que, para asegurar una mejora en la salud pública, recorta la libertad de los fumadores (su supuesto derecho a contribuir a la muerte de fumadores pasivos).
* Para garantizar la seguridad vial hay que reducir la libertad de conducir velozmente.
* Los dispositivos para maltratadores para evitar crímenes podrá ser visto como un atentado a los derechos civiles por los maltratadores o por abogados del diablo. CONTRIBUIR A LA ELIMINACIÓN DEL TERRORISMO DE GÉNERO BIEN VALE UN SACRIFICIO EN PERSONAS CONDENADAS POR MALTRATO. No nos tiembla la voz en pedir y exigir que se les sacrifique derechos civiles a los maltratadores. ESTE MEDIO SÍ QUE LO ACEPTAMOS PARA CONSEGUIR EL FIN DE LA SEGURIDAD DE LAS MUJERES. ¡¡NI UNA MUERTE MÁS!! Y si para ello un violento va a perder intimidad, bienvenida sea. ¡PORQUE QUIENES YA NO TIENEN INTIMIDAD NI NADA SON LAS MUJERES ASESINADAS ESTE 2012!
Por si hay alguna duda: nosotros también condenamos Guantánamo: Guantánamo (y todas las torturas) se ha hecho fuera de la ley; por eso mismo estamos en contra, aparte de por ser torturas; ESO NO ES UN SACRIFICIO, ES UN ASESINATO DE LOS DERECHOS CIVILES: Y NOSOTROS DE LO QUE ESTAMOS A FAVOR ES DE SACRIFICIOS – es decir, LIMITACIONES – DE DERECHOS CIVILES POR VÍA LEGAL Y CON APROBACIÓN DE LA SOCIEDAD.
CONCLUSIÓN: Si hemos aprendido algo de la Ilustración es que no hay nada sagrado, salvo la razón; y si ya no hay Biblias que idolatrar obligatoriamente, tampoco los derechos civiles pueden convertirse en una dictadura. Los derechos civiles son una conquista social que nos hemos dado para evitar ser pisoteados / para poder ser ciudadanos, no un cheque en blanco para que los bárbaros aprovechando la libertad inherente al espacio democrático nos pisoteen. Precisamente porque queremos vivir en democracia exigimos el derecho de la seguridad. Y lo pedimos, a ser posible por medidas de educación, pero cuando tienes a la bestia a un metro de ti ya no queda tiempo para educarle. Por eso, ante circunstancias verdaderamente alarmantes, si la Razón dicta y el consenso público aprueba medidas restrictivas de algún derecho civil en pro de la seguridad colectiva debemos optar por el sacrificio. Sacrificio como mal menor para el bien de la mayoría, y, en la medida de lo posible, temporal. Pues toda merma de ciudadanía es una mancha en nuestra vida democrática. Las mejores soluciones – las educativas – desgraciadamente son a largo plazo; y, a veces los tiempos exigen medidas a corto plazo: males, sí; pero necesarios.
¿Seguridad o derechos civiles? DERECHOS CIVILES asegurados.





