La Gaceta de Almería

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Tamara Falcó, digna heredera de su madre

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La hija de Isabel Preysler amadrinó la presentación de un nuevo champán y, aparte de su "reencuentro" con la religión, reconoció que su propia madre le ve mucho más parecido con ella cuando era más joven.

Madre e hija lo reconocen, como ayer mismo comentó la propia Tamara Falcó: "Mi madre me ha llamado para decirme que nos estamos pareciendo mucho". De modo que no son imaginaciones nuestras. Isabel Preysler ya tiene digna heredera de su belleza y elegancia. Y no son ni su hija mayor Chábeli, ni Ana, la más pequeña e hija también de Miguel Boyer. La que más se le parece, y apunta maneras como objetivo del papel couché, es Tamara Falcó Preysler. Desconocemos qué le parece esto a su padre, Carlos Falcó y marqués de Griñón. Pero es de esperar que, pese a que él se dedique a los vinos, acepte de buen grado la presencia cada vez más frecuente de su hija en presentaciones y eventos públicos y su gusto indiscutible por la moda.

Sin ir más lejos anteayer mismo Tamara amadrinó en el Palacio de Cibeles un novedoso champán y brindó por la recuperación de Miguel Boyer, por su nueva sobrina Sofía y por su trabajo, rodeada de muchos amigos.

Si por algo se caracteriza esta joven promesa del glamour es, dejando aparte parecidos, por sus frases lapidarias que más veces de las que ella quisiera rayan en lo ridículo. En las entrevistas que concedió el miércoles a varios medios de comunicación no podía ser menos, y se le escaparon varias perlitas para apuntar en la lista, esta vez en lo referente al tema religioso. "Hace un año mi vida cambió por completo al reencontrarme con mi religión", afirma. Y va más allá confesando detalles de cómo fue dicho reencuentro: "Entré en La Casa del libro y el único libro que me llamó la atención fue la Biblia. Empecé a leer y a ir a misa". La espiritualidad había llegado a la vida de la hija de Preysler. Pero en esta nueva andadura, no está sola. "Tenía amigas que me enseñaron a rezar el rosario", dice Tamara, a la que la Biblia -dice- le ha aportado mucha paz.

Cada vez más parecida a su madre en el aspecto físico, lo cierto es que la prudente Isabel nunca se hubiera atrevido a entrar en asuntos tan sensibles y susceptibles como la religión. Pero en todo no se pueden parecer madre e hija.

Última actualización el Jueves, 21 de Junio de 2012 01:11  

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