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España supera los 2,25 millones de personas con dependencia reconocida: así está cambiando el modelo de cuidados familiares

Alicia Pizcueta

La dependencia reconocida en España ha crecido cerca de un 30% desde 2019, según datos oficiales del IMSERSO-SAAD analizados por Durcal.Canarias, Comunidad Valenciana y Baleares registran algunos de los mayores incrementos del país.
Fuente: IMSERSO-SAAD (abril 2026). Elaboración propia.
Barcelona, 1 de junio de 2026. España cuenta ya con más de 2,25 millones de personas con dependencia reconocida, según los últimos datos oficiales del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), analizados por Durcal, empresa especializada en teleasistencia que ha acercado la tecnología de atención y acompañamiento a las personas mayores de forma más accesible y no intrusiva. La cifra supone un crecimiento cercano al 30% respecto a 2019 y refleja una tendencia sostenida vinculada al envejecimiento progresivo de la población española y al aumento de las necesidades de cuidado y acompañamiento en el entorno familiar.El análisis realizado por la compañía evidencia además importantes diferencias territoriales. Andalucía, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana concentran actualmente el mayor volumen de personas con dependencia reconocida. Sin embargo, algunas de las mayores tasas de crecimiento desde 2019 se registran en comunidades como Canarias, Comunidad Valenciana o Baleares, lo que pone de relieve cómo el reto de los cuidados se está acelerando en prácticamente todo el territorio.Para Durcal, más allá de las cifras, los datos reflejan también una transformación silenciosa pero profunda en la manera en la que las familias españolas se organizan para cuidar de sus mayores.“Estamos viendo cómo el cuidado deja de recaer sobre una única persona y pasa a coordinarse entre varios miembros de la familia”, explica Guillem Viladomat, fundador de Durcal. “Cada vez es más habitual encontrar hermanos que viven en ciudades distintas pero comparten el seguimiento diario de sus padres: comprobar si están bien, si han salido a pasear, si han llegado correctamente a casa o si ha ocurrido cualquier incidencia”.Desde la compañía señalan que el aumento de la dependencia coincide también con nuevas dinámicas sociales y familiares: hogares más pequeños, hijos que viven lejos de sus padres, una conciliación cada vez más compleja y un incremento progresivo de personas mayores que desean mantener su autonomía e independencia el máximo tiempo posible.El auge del “cuidado coordinado”De acuerdo a la experiencia de Durcal, uno de los grandes cambios de los últimos años es que el cuidado ya no depende únicamente de la proximidad física. Las familias buscan cada vez más fórmulas que les permitan mantenerse presentes en el día a día de las personas mayores aunque no puedan estar físicamente con ellas de manera constante.“La mayoría de familias no buscan sustituir el cuidado presencial ni delegarlo completamente”, apunta Viladomat. “Lo que buscan es tranquilidad, capacidad de reacción y herramientas que les permitan acompañar de forma discreta y respetuosa, sin invadir la autonomía de la persona mayor”.La compañía detecta además un cambio importante en la percepción del envejecimiento y la dependencia. Frente a modelos más asistenciales o invasivos, cada vez más personas mayores priorizan mantenerse activas, conservar sus rutinas y prolongar su vida independiente el máximo tiempo posible, mientras que las familias intentan equilibrar autonomía y seguridad.En este contexto, Durcal apunta a un crecimiento progresivo de modelos de “cuidado híbrido”, donde la presencia física, la coordinación familiar y las herramientas de acompañamiento remoto conviven como parte de una misma dinámica cotidiana.Una transformación social que va más allá de los datosPara Durcal, el crecimiento sostenido de la dependencia no supone únicamente un reto sanitario o institucional, sino también una transformación profunda en la organización familiar y en la forma en la que la sociedad entiende el cuidado y el envejecimiento.“España está entrando en una nueva realidad demográfica y eso obliga a repensar cómo acompañamos a una población cada vez más envejecida”, concluye Viladomat. “El gran reto no será solo cuidar más, sino hacerlo preservando la autonomía, la calidad de vida y el vínculo familiar”.

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