{"id":31207,"date":"2025-09-17T12:44:56","date_gmt":"2025-09-17T12:44:56","guid":{"rendered":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/?p=31207"},"modified":"2025-09-17T12:45:52","modified_gmt":"2025-09-17T12:45:52","slug":"libro-los-cartagineses-en-la-peninsula-iberica-editorial-alderaban-cuenca-ano-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/?p=31207","title":{"rendered":"LIBRO: LOS CARTAGINESES EN LA PEN\u00cdNSULA IB\u00c9RICA. Editorial Alderab\u00e1n\/Cuenca. A\u00f1o-2024."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>POR: <\/strong><a href=\"https:\/\/lagacetadealmeria.es\/author\/dr-jose-maria-manuel-garciaosuna-y-rodriguez\/\"><strong>DR. JOSE MARIA MANUEL GARCIA-OSUNA Y RODRIGUEZ<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>&#8211; 2025,-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Acad\u00e9mico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Asturias (a\u00f1o-2013). RAMPA. IDE.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Cofrade de N\u00famero de la Imperial Cofrad\u00eda de Alfonso VII el Emperador de Le\u00f3n y el Pend\u00f3n de Baeza. (Creaci\u00f3n a\u00f1o-1147) (a\u00f1o-2011).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Acad\u00e9mico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Castilla-La Mancha (a\u00f1o-2023).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong><strong>Socio de N\u00famero de la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de M\u00e9dicos Escritores y Artistas. ASEMEYA (a\u00f1o-2011).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Doctor en Medicina y Cirug\u00eda<\/strong><strong>-\u201cLa Medicina en el Antiguo Egipto y Diosc\u00f3rides\u201d\/<u>SOBRESALIENTE <em>CUM LAUDE<\/em><\/u>\/Universidad de Oviedo (a\u00f1o-2025).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Socio de N\u00famero de la Asociaci\u00f3n de Hispanistas del BeNeLux (a\u00f1o-2021).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong><strong>Historiador de HISTORIA-16 (a\u00f1o-2007).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Historiador-Diplomado en Estudios Avanzados de Historia Antigua y Medieval\/<u>SOBRESALIENTE<\/u>\/Universidad de Le\u00f3n (a\u00f1o-2003).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong><strong>De la Asociaci\u00f3n Hispania Nostra (a\u00f1o-2016).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-31b76abadac8f3ca53ef5a3cd7caf00d\"><strong><u>-PR\u00d3LOGO-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este nuevo libro que publico en mi p\u00e1gina PERSONAJES DE LA HISTORIA de LA GACETA DE ALMER\u00cdA, fue el estudio anal\u00edtico de mi Tesis Doctoral sobre Historia Antigua y, adem\u00e1s mi LIBRO-10\u00ba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Plutarco de Queronea (h. 46, a. C.-120, d. C) relata el asalto de An\u00edbal a Salamanca en estos t\u00e9rminos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;\u00ab<\/strong><em><strong>An\u00edbal, el hijo de Barca, antes de hacer su expedici\u00f3n contra los romanos, atac\u00f3 en Hispania una gran ciudad: Salm\u00e1ntica. En principio, los asediados sintieron temor y acordaron hacer lo ordenado: entregar a An\u00edbal trescientos talentos de plata y trescientos rehenes. Pero, cuando \u00e9ste levant\u00f3 el asedio, cambiaron de opini\u00f3n y no cumplieron lo pactado. \u00c9ste, entonces, volvi\u00f3 y orden\u00f3 a sus soldados atacar la ciudad para saqueo de sus bienes\u00bb.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong><u>En este Presente An\u00e1lisis he escogido \u00fanicamente tres cap\u00edtulos ilustrativos de la obra, precisas para el conocuimiento de \u201cLos Cartagineses en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica\u201d y, adem\u00e1s, he incluido algunas novedades bibliogr\u00e1ficas.<\/u><\/strong><\/em><em><u><\/u><\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"372\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31209\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_02.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_02-300x174.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em><strong><u>-BUSTO DE PLUTARCO DE QUERONEA-<\/u><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2aa2939ad5df00fddd27b54ae5fbf0ff\"><strong><u>-RESUMEN Y <em>PRAEFACTIO<\/em> DEL AUTOR-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-DR. JOS\u00c9 MAR\u00cdA MANUEL GARC\u00cdA-OSUNA Y RODR\u00cdGUEZ Y FERN\u00c1NDEZ-CA\u00d1EDO.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el presente libro se realiza un acercamiento, lo m\u00e1s pormenorizado posible en funci\u00f3n de los datos existentes, a la epopeya del gran Am\u00edlcar Barca (c. 275 a. C.-228 a. C.), desde su aparici\u00f3n en la historia, al mando de las tropas cartaginesas en la Primera Guerra Romana o de Roma contra Cartago, su venida a Iberia y su muerte en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A continuaci\u00f3n, su substituci\u00f3n por su yerno Asdr\u00fabal Janto o \u201cel Bello\u201d (c. 270-221 a. C.), las acciones de \u00e9ste, con la construcci\u00f3n de <em>Qart Hadashdt <\/em>o Carthago Nova y su muerte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se ha procurado, a pesar de no existir las pertinentes fuentes p\u00fanicas o cartaginesas, realizarlo todo desde el punto de vista de los cartagineses, expurgando en las fuentes originales de los historiadores que escribieron desde el lado del Estado del SPQR (<em>Senatus Populusque Romanus)<\/em> y haci\u00e9ndolo como lo hubieran hecho los historiadores procartagineses.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Utilizo, de forma indistinta la denominaci\u00f3n de Guerras P\u00fanicas, que ha sido lo habitual, por considerar a los cartagineses o culpables de ellas, asimismo como Guerras Romanas, porque estoy convencido de que Roma condujo a Cartago a la provocaci\u00f3n total y absoluta, y la m\u00e1s as\u00e9ptica de Romano-P\u00fanicas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;Se utiliza alg\u00fan aserto latino como homenaje a la lengua del Lacio y de los romanos que, existen muchas posibilidades, de que fuese conocida por tres inteligencias pol\u00edticas tan preclaras como eran las de Am\u00edlcar Barca, su yerno Asdr\u00fabal el Bello, y su hijo An\u00edbal Barca, que son el objeto del presente trabajo. No se abandona la menci\u00f3n necesaria a la geograf\u00eda y a la sociolog\u00eda en las que se movieron tanto los cartagineses como los romanos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se ha utilizado un texto completo de la magn\u00edfica novela-hist\u00f3rica Salamb\u00f3, sobre la tortura de Mato (uno de los caudillos de la rebeli\u00f3n de los mercenarios), por considerarlo muy ejemplificador de la desesperaci\u00f3n del Estado cartagin\u00e9s frente a la tragedia de su derrota en la Primera Guerra Romana, y como luchaban por su supervivencia, hasta la extenuaci\u00f3n y sin cuartel, por ello cualquier debilidad frente a la subversi\u00f3n solo servir\u00eda para dar alas a su gran enemiga, la Rep\u00fablica del SPQR.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las novelas hist\u00f3ricas de la bibliograf\u00eda resumen, por su calidad y rigor hist\u00f3rico, como ven los historiadores-novelistas de la actualidad las relaciones humanas, a todos los niveles, que se produjeron entre Roma y Cartago en la Antig\u00fcedad, y como se piensa que eran los seres humanos que vivieron aquella tragedia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y, sobre todo, se realizan juicios de valor, fundamentados en los textos de las fuentes, para demostrar que Roma tuvo la culpa de la eliminaci\u00f3n de una de las mejores civilizaciones de todos los tiempos, al fin y al cabo formo parte del Centro de Estudios Fenicios y P\u00fanicos. Utiliz\u00f3 el vocablo Hispania para referirme a la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, para una mayor comprensi\u00f3n, cuando en puridad ortodoxa el nombre peninsular, que tambi\u00e9n utiliz\u00f3, ser\u00eda el de Iberia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los fenicios o p\u00fanicos fueron calificados por los griegos como <em>phoinikes,<\/em> los rojos o los de p\u00farpura, por sus t\u00fanicas de ese color. Su tierra abarcaba desde la desembocadura del r\u00edo Orontes hasta la ciudad de Haifa, y la llamaban <em>Kana\u2019an <\/em>o <em>Put. <\/em>Por lo tanto, ellos se llamaban como canaaneos o <em>kena\u2019an\u00ed <\/em>o hijos de Cana\u00e1n o <em>binkena\u2019an. <\/em>Los romanos llamaron p\u00fanicos, exclusivamente a sus irredentos enemigos cartagineses.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>-SU PANTE\u00d3N ESTABA CONFORMADO POR:<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Astart\u00e9<\/em>. Diosa de Sid\u00f3n. De la fecundidad. Su equivalente p\u00fanico ser\u00eda <em>Tanit<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Eshmun<\/em>. Dios de Sid\u00f3n. El de la sanaci\u00f3n o curaci\u00f3n de las enfermedades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Baal<\/em>. Dios supremo. Amo o Se\u00f1or. <em>Baal Hammon<\/em> ser\u00eda el equivalente a <em>Zeus<\/em> o a <em>J\u00fapiter<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Anat\/Tanit<\/em>. La esposa de <em>Baal<\/em>. La se\u00f1ora. Diosa egipcia y cananea.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Reshef<\/em>. Dios de las calamidades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Chusor<\/em>. Considerado el primer navegante de la historia por los fenicios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Hadad<\/em>. Dios del aire y de las tormentas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Melkart<\/em>. Dios de Tiro. Era la suma divinidad regia de los tirios. En Cartago podr\u00eda ser el equivalente de <em>H\u00e9rcules<\/em> o de <em>Herakles<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Bes<\/em>. Dios tutelar de la infancia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Paam<\/em>. Diosa de la prostituci\u00f3n ritual.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Moloch<\/em>. Dios protector. Se cree que el <em>tofet<\/em> de los sacrificios rituales de los ni\u00f1os estaba bajo la advocaci\u00f3n de esta divinidad. Aunque esos sacrificios se prohibieron ya hacia el siglo V a. C., y solo se sacrificaban los primog\u00e9nitos de las clases altas o medias-altas de Cartago, sin posibilidad de rescate por dinero o por medio de ni\u00f1os de familias m\u00e1s desfavorecidas econ\u00f3mica o socialmente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando la gran civilizaci\u00f3n comercial norteafricana sea barrida, con la sa\u00f1a habitual de los romanos, de la faz de la Tierra, por medio de uno de los genocidios mayores de la historia, todas las riberas del Mediterr\u00e1neo deber\u00edan haber llorado su desaparici\u00f3n. Fueron los inventares del alfabeto consonante, y del comercio m\u00e1s ortodoxo que recuerda la historia, pero los romanos no les dejaron ni los ojos para llorar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sus mujeres eran mucho m\u00e1s libres que las de los romanos, y solo comparables a las de los espartanos. Su constituci\u00f3n como la de Esparta generar\u00eda admiraci\u00f3n en Plat\u00f3n y en Arist\u00f3teles. Pero no hab\u00edan sido creados para el rencor y el odio patognom\u00f3nico habitual entre los hijos del r\u00edo T\u00edber hacia sus enemigos. Cuando por causa de su inexplicable derrota en la Primera Guerra contra Roma, se vean obligados a llegar a Iberia, crearan un comportamiento diferente, con los ind\u00edgenas, mayoritariamente a su favor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eran los mejores marinos de la \u00e9poca de la Antig\u00fcedad, y su marina de guerra venc\u00eda siempre, hasta que los romanos copiaron una de sus naves. Sus generales deb\u00edan cargar con el peso de la absoluta responsabilidad en las batallas, y si eran derrotados muchas veces eran crucificados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Senado cartagin\u00e9s estaba situado en un edificio que pose\u00eda una balanza en el frontispicio de su puerta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estaban comandados por el equivalente a los c\u00f3nsules republicanos de Roma, y eran denominados sufetes. En la Balanza de Cartago exist\u00edan dos grupos pol\u00edticos muy enfrentados, que representaban a dos tipos de sociedad, uno era el de la oligarqu\u00eda agraria africanista dirigida por Hann\u00f3n \u201cel Grande\u201d y sus fieles, y volcada hacia todo tipo de pactos con Roma, este grupo era sumiso con los superiores y d\u00e9spota con los inferiores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El otro grupo equivalente al de los populares de Roma, estaba vinculado a las clases populares y a la clase media comercial o mercantil, era digamos haciendo una abstracci\u00f3n hist\u00f3rica la izquierda de principios del siglo XX, muy concienciada en que la \u00e9tica p\u00fablica era importante, y en que era preciso salir de \u00c1frica, estaba dirigido por Am\u00edlcar Barca y su clientela. Pero, por desgracia la cohesi\u00f3n popular que exist\u00eda en la sociedad romana, no exist\u00eda entre los cartagineses.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su milicia era de tipo profesional o mercenaria, y solo los ciudadanos se encontraban entre los cuadros militares de oficiales. Aunque, s\u00ed exist\u00eda una guardia ciudadana para vigilar y defender la propia urbe tiria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su fundaci\u00f3n (a\u00f1o 814 a. C., aunque hoy se considera la fecha entre los a\u00f1os 825 y 820 a. C.) correr\u00eda a cargo de una mujer o princesa de Tiro, llamada <em>Dido<\/em> o <em>Elishat <\/em>o \u201cla Errante\u201d, en la misma \u00e9poca que la de Roma (mitol\u00f3gicamente fundada por R\u00f3mulo y Remo, hacia el 21 de abril de 753 a. C.).&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La ciudad pose\u00eda dos grandes puertos, que eran considerados dos aut\u00e9nticas maravillas en su \u00e9poca, uno comercial y otro militar. Los p\u00fanicos o cartagineses varones llevaban largas barbas sin bigote. Las mujeres estaban en las casas, como las romanas, e iban veladas; pero en la \u00e9poca de los B\u00e1rcidas estaban en un nivel social bastante m\u00e1s elevado que las f\u00e9minas de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ser\u00e1 una mujer la que defienda la \u00e9tica y el valor social de los p\u00fanicos en la Tercera Guerra Romana o P\u00fanica, recriminando a su esposo, comandante del ej\u00e9rcito, su cobard\u00eda. Otra mujer, Sofonisbaal, ser\u00e1 reputada como inteligente y bella por antonomasia en la \u00e9poca de la Segunda Guerra Romana\/P\u00fanica, siendo negociadora eximia para su propia patria. \u201c<em>Fidem erga populum punicum<\/em>\u201d.<\/strong><strong>YA ESCRIB\u00cdA EL PRELADO Y OBISPO CARTAGIN\u00c9S SAN AGUST\u00cdN DE HIPONA SOBRE LA LENGUA CARTAGINESA, LA CUAL TODAV\u00cdA ERA UTILIZADA EN EL NORTE DE \u00c1FRICA HACIA EL SIGLO V D. C. EN SU EP\u00cdSTOLA XVII DEL A\u00d1O 401D. C. INDICA QUE:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abQuae lingua si improbatur abs te, nega Punicis libris, ut a viris doctissimis proditur, multa sapienter esse mandata memoriae. Poeniteat te certe ibi natum, ubi huius linguae cunabula recalent\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>QUE SE PUEDE TRADUCIR POR<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<\/strong><strong><em>Si rechazas esta lengua, est\u00e1s negando lo que han admitido muchos hombres eruditos: son muchas las cosas que han sido sabiamente preservadas del olvido gracias a libros escritos en p\u00fanico. Hasta avergonzado debieras estar de haber nacido en el pa\u00eds en que la cuna de este idioma todav\u00eda sigue caliente<\/em><\/strong>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"314\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31210\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_03.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_03-300x147.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-MONEDAS CON LA EFIGIE DE <em>MELKART<\/em>-H\u00c9RCULES. C\u00c1DIZ\/<em>GADIR<\/em>&#8211;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>SU ESP\u00cdRITU MERCANTIL ES DESCRITO POR HER\u00d3DOTO EN SUS RELATOS LIBIOS:<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Los cartagineses desembarcan en la playa sus mercanc\u00edas para exponerlas. Regresan a los barcos y hacen humo para avisar a los ind\u00edgenas. Estos, al ver el humo se acercan al mar y colocan al lado de las mercanc\u00edas el oro que ofrecen, para luego retirarse. Los cartagineses vuelven a bajar a tierra y miran lo que han dejado. Si les convence, cogen el oro y se van. Si no, vuelven a subir al barco a la espera de que los nativos mejoren la oferta<\/em>\u00bb. <\/strong><strong>\u201c<em>Fidem erga populum punicum<\/em>\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>POLIENO (MACEDONIA, SIGLO II D.C.) FUE ABOGADO Y ESCRIBI\u00d3 SOBRE MATERIA MILITAR. EN SU OBRA NOS HA TRANSMITIDO EL HERO\u00cdSMO DE LAS MUJERES SALMANTINAS O \u2018<em>LEGIONENSES<\/em>\u2019 DE SALAMANCA:<\/u><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>An\u00edbal en Iberia puso cerco a una ciudad grande: Salm\u00e1ntida; hicieron un tratado para, recibiendo trescientos talentos de plata y trescientos rehenes, levantar el cerco. Pero no cumpliendo los salmantinos lo convenido, volviendo An\u00edbal lanz\u00f3 los soldados a saquear la ciudad. Suplican los b\u00e1rbaros que se les deje salir con un vestido junto con sus mujeres, despu\u00e9s de abandonar las armas, las riquezas y los esclavos. Las mujeres, habiendo ocultado las espadas bajo sus vestidos, se las entregaron a los hombres. Y los soldados de An\u00edbal se pusieron a saquear la ciudad. Y las mujeres, animando a gritos a los hombres, les entregaron las espadas; y algunas, siguiendo a los hombres, atacaron a los que saqueaban la ciudad, de suerte que a unos hirieron y a otros mataron y se batieron juntos\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em><u>El susodicho historiador griego Polieno abunda m\u00e1s, si cabe, en la cuesti\u00f3n del valor de las mujeres vacceas de Salamanca. Urbe que ser\u00eda cedida, a posteriori, por los vacceos a los vettones, al estar muy alejada del n\u00facleo principal de aquella mencionada gentilidad, que era la de los habitantes de la Tierra de Campos, cuya ciudad m\u00e1s importante era Arbucola (Toro), mientras que Helmantike se encontraba en el cogollo de las tierras de los vettones, e indica<\/u><\/em><\/strong><strong><em>: \u00ab\u2026pero, An\u00edbal, quien admirado por la valent\u00eda de sus mujeres <\/em><\/strong><strong>[<em>las f\u00e9minas vacceas helmanticenses<\/em>]<em>, por causa de ellas devolvi\u00f3 a sus hombres la patria y la riqueza\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em><u>Polibio de Megal\u00f3polis (203-120 a. C.) llama Helmantike a esta ciudad de la ulterior<\/u><\/em><\/strong><strong><em><u> <\/u><\/em><\/strong><strong><em><u>medieval<\/u><\/em><\/strong><em><u> <\/u><\/em><strong><em><u>Extremadura leonesa, bien de vacceos o de vettones, que significa \u201cTIERRA DE ADIVINACI\u00d3N\u201d.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-4c72714bd9c576adfc22860e5dea48b3\"><strong><u>I.-LOS DOMINIOS TERRITORIALES DE CARTAGO EN \u00c1FRICA-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>1\u00ba) LA REGI\u00d3N PROPIAMENTE P\u00daNICA<\/u><\/strong><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con las caracter\u00edsticas patognom\u00f3nicas inherentes a una <em>polis <\/em>griega, aunque matizadas por la idiosincrasia habitual de la cultura fenicio-p\u00fanica, estaba conformada por la propia ciudad y su <em>hinterland<\/em>, el territorio va a estar dedicado a la agricultura, de l\u00edmites imprecisos y de tama\u00f1o reducido, abarcar\u00e1 los extrarradios de la propia urbe capitolina, los vi\u00f1edos y los campos circundantes y el Pa\u00eds de Bagrades (M\u00e1cara), incluyendo el cabo de Bon, el territorio finalizar\u00eda en la frontera con el alfoz de la segunda ciudad p\u00fanica, \u00datica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La propiedad del suelo era de los ciudadanos cartagineses que habr\u00edan conseguido expulsar, en el pasado, a los ind\u00edgenas l\u00edbicos, los cuales tendr\u00edan vedado el residir en dicho territorio como hombres libres de pleno derecho; en este territorio los p\u00fanicos crearon grandes latifundios que eran trabajados por sus esclavos africanos, la agricultura que se practicaba era extensiva y mixta: cereales, frutales, ganader\u00eda, vid y apicultura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por todo ello se puede afirmar que aqu\u00ed radicaba la base la riqueza de la plutocracia agraria ciudadana p\u00fanica. Esta agricultura planificada de forma tan extraordinaria era el motor de la riqueza y el poder de los cartagineses, de ella obten\u00edan los ingresos y las provisiones necesarias y pertinentes para su vers\u00e1til milicia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"287\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31211\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_04.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_04-300x135.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>-LAS RUINAS DE CARTAGO EN T\u00daNEZ-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>2\u00ba) EL TERRITORIO L\u00cdBICO<\/u><\/strong><strong>&#8211;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Era una zona muy extensa y de l\u00edmites imprecisos y variables que se podr\u00eda extender por el Occidente hasta Sica, a 160 kil\u00f3metros de la urbe capitolina; aqu\u00ed los nativos l\u00edbicos eran los propietarios de la tierra. Los latifundios estaban cercanos a las ciudades asociadas o confederadas con Cartago y que eran: \u00datica, Hipozarita, Leptis Magna, Tapso, Sica, etc. Por lo tanto, el territorio va a ser calificado por los griegos como \u201clibiofenicio\u201d, y algunas de sus ciudades podr\u00edan ser refundaciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Debemos suponer que la agricultura de esta zona resultar\u00eda como su econom\u00eda, mixta. Alrededor de las ciudades \u201cconfederadas\u201d de Cartago, encontrar\u00edamos una estructura econ\u00f3mica que imitar\u00eda de cerca la de la capital p\u00fanica y su comarca inmediata. El campo l\u00edbico (los pagi), propiamente dicho, se dedicar\u00eda al cultivo extensivo del cereal y a la ganader\u00eda, con un papel econ\u00f3mico muy importante: servir para el mantenimiento y aprovisionamiento, no de la ciudad, que podemos suponer alimentada a trav\u00e9s de su propia chora, al menos esencialmente, sino de los ej\u00e9rcitos mercenarios<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em>y del propio ej\u00e9rcito territorial que vigila este hinterland libio. Sus excedentes se dedicar\u00edan a la exportaci\u00f3n estatal<\/em><\/strong><strong>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De este territorio se conseguir\u00edan los mercenarios, m\u00e1s o menos voluntarios, para la milicia p\u00fanica, seg\u00fan el esquema simplista desarrollado, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en las colonias europeas ultramarinas, que consist\u00eda en reclutar ind\u00edgenas como soldados, pero, en el caso de los p\u00fanicos, siendo la oficialidad cartaginesa; cuando se produjese una guerra de cierta importancia, estos cuerpos militares de vigilancia ser\u00edan incrementados con los componentes de los ej\u00e9rcitos de mercenarios de car\u00e1cter extraordinario, casi con toda probabilidad esta zona era un territorio de capital importancia para el Estado p\u00fanico, desde los puntos de vista econ\u00f3mico y militar y, seguramente, en el caso de la recluta de soldados mercenarios, el coste ser\u00eda barato.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los funcionarios cartagineses se encargaban, con dedicaci\u00f3n exclusiva, a la administraci\u00f3n de estas tierras, imponiendo a los ind\u00edgenas formas de asentamiento rural de tipo geom\u00e9trico, que m\u00e1s tarde Roma imitar\u00eda mim\u00e9ticamente, a la par que estos colonos se ver\u00edan obligados a adoptar formas y t\u00e9cnicas agr\u00edcolas coloniales pr\u00f3ximas a las de la esclavitud; tambi\u00e9n Roma lo imitar\u00eda a posteriori.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En esta zona existir\u00edan algunos enclaves de los n\u00famidas que se fundamentar\u00edan en las relaciones de dependencia personal y no contractual, el ejemplo patognom\u00f3nico ser\u00eda el del yerno de Am\u00edlcar, el pr\u00edncipe Naravas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>En aquellos tiempos Naravas, que era un n\u00famida de los de linaje m\u00e1s ilustre y estaba pose\u00eddo de ardor belicoso, hombre siempre inclinado a favor de los cartagineses, tendencia que le ven\u00eda ya de familia, entonces se reafirm\u00f3 en ella, gracias a la admiraci\u00f3n que sent\u00eda por Am\u00edlcar como general<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>3\u00ba) ZONAS SUBDES\u00c9RTICAS LIM\u00cdTROFES Y ENCLAVES DEL NORTE DE \u00c1FRICA<\/u><\/strong><strong>&#8211;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En esta zona se encuentran los enclaves coloniales, <em>sensu stricto<\/em>, sobre todo en la costa, al Sur y al Oeste de la segunda zona ya citada. Estas poblaciones eran peque\u00f1as y \u00e9tnicamente mixtas, y aunque predominan los ind\u00edgenas, la cultura y la econom\u00eda son cartaginesas; en caso de guerra, la urbe capitolina tiria podr\u00eda percibir alg\u00fan tipo de impuesto como esfuerzo de guerra y cierta ayuda humana para poder mantener la log\u00edstica y la intendencia, su dependencia econ\u00f3mica, de la metr\u00f3poli, era precaria, pero la cultura era m\u00e1s creativa e h\u00edbrida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La base ineluctable de su nacencia fue la comercial:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Los enclaves de la costa o escalas o fondeaderos, ser\u00edan creados en puntos aptos para el intercambio comercial con el interior y como la navegaci\u00f3n era de poco calado o de cabotaje y con escasez de provisiones, era obvio que los barcos fondeaban en esos abrigos costeros nocturnos. En estos poblados los p\u00fanicos comerciaban con el ind\u00edgena como intermediario y en situaci\u00f3n de indudable ventaja con respecto a aquellos que llegaban por mar y que, para cualquier tipo de tratos mercantiles con los abor\u00edgenes, deber\u00edan utilizar a los mercaderes cartagineses estables locales.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Los enclaves del interior o baluartes eran fortificados y tendr\u00edan su origen en las rutas naturales terrestres hacia el interior del pa\u00eds o en las rutas de la trashumancia, su duraci\u00f3n fue ef\u00edmera pero su censo fue elevado.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Estos ind\u00edgenas de la zona costera interior del Norte de \u00c1frica, habitantes ya de las regiones subdes\u00e9rticas y monta\u00f1osas del Magreb, ser\u00edan los llamados n\u00famidas <\/em>[<em>pastores n\u00f3madas y trashumantes<\/em>]<em>, de organizaci\u00f3n social de tipo tribal y territorios de fronteras inciertas y cambiantes, no solo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, sino de a\u00f1o en a\u00f1o y de lustro en lustro; lo que les convierte en extraordinariamente impermeables a las formas tradicionales de control pol\u00edtico y aculturaci\u00f3n del mundo antiguo. Ello, a pesar de la importancia estrat\u00e9gica de estas tribus para mantener seguro el dominio de la zona costera<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La importancia de estos n\u00famidas, dentro del Imperio de los cartagineses en el Norte de \u00c1frica es enorme, ya que por su forma de vivir y su indubitable sentido identitario, eran una amenaza constante para todo el sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico de los cartagineses, incluyendo a la propia <em>chora <\/em>o territorio de la propia ciudad [<em>polis<\/em>] de Cartago; eran esenciales para la conformaci\u00f3n de la din\u00e1mica, magn\u00edfica y maniobrera caballer\u00eda ligera del ej\u00e9rcito cartagin\u00e9s, que tantos quebraderos de cabeza provocar\u00eda, siempre, a sus enemigos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> J. G\u00f3mez de Caso Zuriaga. \u201cAm\u00edlcar Barca y la pol\u00edtica cartaginesa, 249-237 a. C.\u201d; p\u00e1gs. 261-262.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><strong> Polibio. \u201cHistorias\u201d, I, 78, 1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><strong> J. G\u00f3mez de Caso Zuriaga; p\u00e1gs. 266-267; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"665\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31212\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_05.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_05-289x300.jpg 289w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-REPRESENTACI\u00d3N DE DOS SOLDADOS CARTAGINESES-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los ej\u00e9rcitos helen\u00edsticos y romanos basaban su fuerza de caballer\u00eda en la hom\u00f3nima pesada que estaba muy limitada en su actuaci\u00f3n al no conocer el estribo, los p\u00fanicos se van a fundamentar en la caballer\u00eda ligera que era mucho m\u00e1s \u00e1gil y efectiva para la aproximaci\u00f3n directa y poder realizar alg\u00fan tipo de maniobra envolvente en contra de los enemigos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los cartagineses comenzar\u00edan a utilizarla hacia el a\u00f1o 406 a. C., y no podr\u00edan perfeccionarla hasta el siglo III a. C., su maestro por antonomasia ser\u00eda An\u00edbal Barca \u201cel Grande\u201d y el efectivo paradigma b\u00e9lico ser\u00eda la simpar batalla de Cannas (2 de agosto de 216 a.C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>En la \u00e9poca que nos ocupa <\/em>(<em>y despu\u00e9s<\/em>)<em>, el Estado cartagin\u00e9s resulta excesivamente dependiente de los n\u00famidas como arma t\u00e1ctica y, dado que resulta un pueblo, como decimos, de formas de vida poco permeables a la dominaci\u00f3n pol\u00edtica o cultural, los cartagineses no lograr\u00edan nunca su control pol\u00edtico en forma duradera. Ello ser\u00e1 especialmente grave por cuanto los n\u00famidas se muestran casi tan peligrosos como aliados que, como enemigos, pues resultan sumamente variables, poco firmes en sus compromisos y olvidan con demasiada frecuencia sus promesas de amistad eterna ante la m\u00ednima adversidad u ofensa. Aunque comienzan a aparecer en la historia militar de Cartago en el 406 a. C., su chaqueteo ya se inicia en el s. IV a. C., con la guerra de Agatocles, para aprovecharse de la invasi\u00f3n de R\u00e9gulo a<\/em> <em>mediados de la d\u00e9cada de los cincuenta del s. III a. C. y de la revuelta l\u00edbica ahora<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por todo ello se puede indicar, sin ambages, que los n\u00famidas no est\u00e1n sometidos al <em>imperium <\/em>de los p\u00fanicos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la Antig\u00fcedad, los pueblos aliados de una metr\u00f3poli o Imperio importante suelen o pueden flaquear si la metr\u00f3poli comienza a sufrir derrotas llamativas, este comportamiento lo van a intentar los B\u00e1rcidas, primeramente Am\u00edlcar, durante la Primera Guerra Romana\/P\u00fanica, cuando buscar\u00e1 la f\u00f3rmula pertinente para poder crear grietas en la uni\u00f3n que exist\u00eda entre Roma y sus aliados, y luego An\u00edbal que tambi\u00e9n lo intentar\u00eda en el devenir de la Segunda Guerra Romana\/P\u00fanica, pero en ambas circunstancias b\u00e9licas se puede deducir, por la evoluci\u00f3n de los acontecimientos, que los n\u00famidas ten\u00edan la convicci\u00f3n de que la amistad y la alianza con la metr\u00f3poli cartaginesa eran coyunturales; por todo ello se puede colegir que el control pol\u00edtico y militar de Cartago sobre los n\u00famidas era precario e incierto, a\u00fan en los momentos b\u00e9licos m\u00e1s favorables para los cartagineses, pero hab\u00eda alguna posibilidad de controlarlos si se establec\u00edan alg\u00fan tipo de relaciones feudo-vasall\u00e1ticas con los caudillos n\u00famidas, tales como el pr\u00edncipe Naravas, Massinisa y Sifar. El ejemplo paradigm\u00e1tico de ellas es la relaci\u00f3n suegro-yerno entre Am\u00edlcar y Naravas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero donde el influjo de Cartago se dej\u00f3 sentir fue en el plano religioso y cultural, hasta tal punto que se lleg\u00f3 hasta a producirse un aut\u00e9ntico sincretismo cultural y religioso, la capital de todo ello ser\u00eda la urbe de Cirta con su santuario de la deidad p\u00fanica por antonomasia, como lo era la de <em>Baal-Hamm\u00f3n<\/em>, la base de todo ello estar\u00eda cimentada en las relaciones econ\u00f3micas y militares entre los cartagineses y los n\u00famidas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Era obvio que Cartago necesitaba que tanto la zona libio-fenicia como la de los n\u00famidas hicieran de frontera y fueran la expansi\u00f3n natural del dominio de los p\u00fanicos por el Norte de \u00c1frica, para ello Cartago va a realizar las expediciones necesarias para que ambos pueblos ind\u00edgenas se comportasen rectamente y cumpliesen la funci\u00f3n complementaria que les era asignada por los cartagineses.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> J. G\u00f3mez de Caso Zuriaga, p\u00e1g. 268; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"399\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31213\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_06.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_06-300x187.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u>-RUINAS DE CARTAGO. T\u00daNEZ-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>4\u00ba) LOS EMPORIOS-<\/u><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eran la franja costera que abarcaba desde el golfo de Gabes hasta la ciudad de Leptis Magna, comprendiendo unos 450 km. de costa, que estaban conformados por colonias-factor\u00eda, de poblaci\u00f3n y econom\u00eda mixtas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La citada ciudad era una especie de aduana de los cartagineses hacia el Egipto ptolemaico, y la mencionada Leptis Magna abonaba a Cartago, por el permiso para ejercer esa funci\u00f3n aduanera, un talento (m\u00e1s o menos un mill\u00f3n de pesetas\/seis mil euros) de plata al d\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n se desarrollaba una econom\u00eda de tipo agrario, pero exist\u00eda un tercer aspecto y que se encuadraba dentro de los sectores secundario y terciario, como fuente de materias primas vitales para la urbe capitolina cartaginesa, tanto en el orden de la pesca para salazones y elaborados de factor\u00eda <em>in situ<\/em>, como fuente de producci\u00f3n de <em>m\u00farex<\/em>, que, como es p\u00fablico y notorio, eran los moluscos con los que se elaboraba el tinte de p\u00farpura que, seg\u00fan los griegos, era el color que defin\u00eda a los fenicios; tambi\u00e9n se realizaba la fabricaci\u00f3n de joyas y bisuter\u00eda con los corales de la zona y, adem\u00e1s, serv\u00eda como estaci\u00f3n de t\u00e9rmino para la compraventa de esclavos, y del comercio de marfil y de oro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cartago era la \u00fanica garant\u00eda defensiva de los Emporios frente a la posible depredaci\u00f3n de los ind\u00edgenas de la regi\u00f3n; el rol esencial de estas factor\u00edas ser\u00e1 el de ser los intermediarios manufactureros y comerciales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la reci\u00e9n finalizada guerra de los mercenarios o inexpiable (241-238 a.c.), Mato se va a dirigir en sus arengas para la secesi\u00f3n a la segunda zona ya citada, de econom\u00eda agr\u00edcola y conformada por ind\u00edgenas, pero que estaban sometidos, pol\u00edtica y econ\u00f3micamente, a la urbe capitolina tiria, ya que los impuestos exigidos, brutalmente, en esta crudel\u00edsima conflagraci\u00f3n b\u00e9lica, fueron pr\u00f3ximos a la mitad de la producci\u00f3n del territorio, sin ning\u00fan tipo de exenci\u00f3n, adem\u00e1s los funcionarios p\u00fanicos de la regi\u00f3n eran valorados, en Cartago, en funci\u00f3n de los tributos que consegu\u00edan cobrar para la metr\u00f3poli, fuese como fuese.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y los estrategos libio-fenicios manten\u00edan el territorio pacificado y sometido, utilizando los m\u00e1s variopintos m\u00e9todos del terror.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>En la guerra precedente, los cartagineses, creyendo tener pretextos razonables, hab\u00edan gobernado con suma dureza a los habitantes de \u00c1frica: les hab\u00edan arrebatado la mitad de todas sus cosechas y hab\u00edan impuesto sobre las ciudades el doble de los tributos anteriores, sin conceder ninguna exenci\u00f3n a los pobres ni la m\u00e1s m\u00ednima reducci\u00f3n en lo que cobraban. Admiraban y honraban no a los generales que trataban a las gentes con suavidad y benevolencia, sino a aquellos que les aportaban m\u00e1s tributos y subsidios y a los que proced\u00edan peor con las poblaciones del pa\u00eds. Entre estos \u00faltimos se contaba Hann\u00f3n. As\u00ed pues, los hombres no precisaron de una exhortaci\u00f3n para sublevarse, sino solo de una se\u00f1al; y las mujeres, que hab\u00edan tolerado hasta ese momento los arrestos de sus maridos e hijos a causa de los tributos, entonces en cada ciudad se conjuraron a no ocultar nada de lo que pose\u00edan y se despojaron de sus joyas sin ninguna vacilaci\u00f3n para contribuir a pagar las soldadas<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y, como era de esperar, Roma, aplicar\u00eda la misma f\u00f3rmula pavorosa en la Hispania provincial, tras vencer a Cartago en la Segunda Guerra Romana\/P\u00fanica; no obstante, el encargado de endurecer las condiciones para esta zona durante la susodicha Primera Guerra entre Roma y Cartago, ser\u00eda el estratego libio-fenicio Hann\u00f3n \u201cel Grande\u201d y, de esta forma, su cruel comportamiento le iba a servir para ganar fama y conseguir adeptos entre los miembros de la oligarqu\u00eda agraria africanista, sobre todo con la finalidad de torpedear cualquier tipo de proyecto elucubrado por sus irredentos enemigos, como era el clan de los B\u00e1rcidas-Barca, ya que con todo ello incrementaba el peculio de las arcas del Estado cartagin\u00e9s, mientras que Am\u00edlcar Barca que estaba entregado a una guerra de posiciones, <em>sine die<\/em>, en Sicilia disminu\u00eda, de forma alarmante, el caudal de las arcas del Estado p\u00fanico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Polibio, I, 72, 1-5; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"554\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_07.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31214\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_07.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_07-300x260.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u>-MAPA DEL IMPERIO CARTAGIN\u00c9S-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pretensi\u00f3n que tiene la milicia p\u00fanica es la de ampliar el territorio, a las \u00f3rdenes del general Hann\u00f3n \u201cel Grande\u201d, y bajo el estilo militar de duras expediciones se manifiesta por: la extensi\u00f3n por la fuerza de las armas de la magnitud del territorio, en la b\u00fasqueda de la gloria personal de los gobernadores que van a tener el gobierno sobre el territorio libio-fenicio, y en el bot\u00edn allegado para incrementar las arcas del Estado cartagin\u00e9s, pero tambi\u00e9n para los bolsillos de los soldados p\u00fanicos del ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n y, por supuesto, para la propia ciudad de Cartago.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es comprensible, por consiguiente, el odio y el deseo de venganza de los ind\u00edgenas del territorio, y, por lo tanto, Mato, podr\u00e1 obtener buenos soldados y ayudas econ\u00f3micas ingentes de la zona, para poder plantar cara a las tropas de la urbe capitolina p\u00fanica enviadas contra \u00e9l, incluso llegando a permitirle concebir la idea de la propia destrucci\u00f3n de Cartago.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Surtieron con tanta abundancia a los hombres de Mato y de Espendio, que no solo abonaron a los mercenarios lo que restaba de sueldo seg\u00fan las promesas que se les hab\u00edan hecho para que se sublevaran, sino que desde entonces hubo sobra de provisiones. De modo que los que deben tomar decisiones, si quieren acertar, han de mirar no solo al presente, sino tambi\u00e9n, e incluso m\u00e1s, al futuro<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Polibio, I, 72, 6-7; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"511\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_08.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31215\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_08.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_08-300x240.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-VISI\u00d3N IDEALIZADA DE CARTAGO, 1493. NUREMBERG CHRONICLE-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-b4df7e36dbc8750914092034cc91004d\"><strong><u>II.-LA SOCIOLOG\u00cdA POL\u00cdTICA CARTAGINESA. SUS LEYES-<\/u><\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Cartago goza, al parecer, todav\u00eda de una buena constituci\u00f3n m\u00e1s completa que la de otros Estados en muchos puntos, y semejante en ciertos conceptos a la de Lacedemonia. Estos tres gobiernos de Creta, de Esparta y de Cartago tienen grandes relaciones entre s\u00ed, y son muy superiores a todos los conocidos. Los cartagineses, en particular, poseen instituciones excelentes, y lo que prueba el gran m\u00e9rito de su constituci\u00f3n es que, a pesar de la parte de poder que concede al pueblo, nunca ha habido en Cartago cambios de gobierno, y lo que es m\u00e1s extra\u00f1o, jam\u00e1s ha conocido ni las revueltas ni la tiran\u00eda. Citar\u00e9 algunas de las analog\u00edas que hay entre Esparta y Cartago. Las comidas en com\u00fan de las sociedades pol\u00edticas se parecen a las \u201cfidicias\u201d lacedemonias o espartanas: los Ciento Cuatro reemplazan a los \u00e9foros, aunque la magistratura cartaginesa es preferible, en cuanto sus miembros, en lugar de salir de las clases obscuras, se toman de entre los hombres m\u00e1s virtuosos. Los reyes y el Senado se parecen mucho en las dos constituciones, pero Cartago, que es m\u00e1s prudente y no toma sus reyes <\/em>(<em>sufetes, shpht, equivalente a los c\u00f3nsules de Roma<\/em>)<em> de una familia \u00fanica, tampoco los toma de todas indistintamente, y remite a la elecci\u00f3n y no a la edad el que sea el m\u00e9rito el que ocupe el poder. Los reyes, que poseen una inmensa autoridad, son muy peligrosos cuando son median\u00edas, y en este concepto en Lacedemonia-Esparta han causado mucho mal. <\/em>(&#8230;)\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Arist\u00f3teles sobre las mujeres de Esparta y de Cartago:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201c<em>El relajamiento de las leyes de Esparta y de Cartago con respecto a sus mujeres es a la vez contrario al esp\u00edritu de la constituci\u00f3n de los Estados P\u00fanico-Cartagin\u00e9s y Lacedemonio-Espartano. Las mujeres pasan la vida entregadas a los desarreglos y excesos del lujo, y esto significa que el estado carece de leyes<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Plat\u00f3n y las mujeres de Cartago y de Esparta. Era un gran admirador de ambos estados:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201c<em>Afirmaba que la concesi\u00f3n de derechos pol\u00edticos y civiles a las mujeres alterar\u00eda substancialmente la naturaleza del hogar y de los estados Cartagin\u00e9s-P\u00fanico y Lacedemonio-Espartano<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> <\/strong><a><strong>Arist\u00f3teles de Estagira. \u201cLa Pol\u00edtica\u201d.<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a> <strong>Arist\u00f3teles de Estagira. \u201cLa Pol\u00edtica\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><strong> Plat\u00f3n de Atenas. \u201cLa Rep\u00fablica\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"649\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_09.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31216\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_09.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_09-296x300.jpg 296w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u>-POSESIONES DE LOS CARTAGINESES EN IBERIA-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-02cc4db5897687f4fb4523312dd15a0e\"><strong><u>III.-LA FAMILIA DE LOS B\u00c1RCIDAS\/BARCA Y CARTAGO (<em>QRTHDSHT <\/em>O LA CIUDAD NUEVA O <em>KART HADASHT <\/em>O<em> QART HADASHT<\/em>)-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los nombres p\u00fanicos eran mayoritariamente te\u00f3foros, que son aquellos que llevan el nombre o la part\u00edcula definitoria de una divinidad, este hecho, incuestionable, deja al descubierto, una vez m\u00e1s, la malicia de la propaganda antip\u00fanica de los romanos, que sol\u00edan acusar a los africanos de imp\u00edos e irreligiosos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En general, se designaba entre los fenicios a una persona por su nombre y por el de su padre e, inclusive, por el de su abuelo, mientras que el uso de los apodos o motes o calificativos era escaso o inexistente, salvo excepciones muy contadas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Melkart<\/em><\/strong><strong> era el gran dios de Tiro, la madre-patria de Cartago, y era el equivalente del <em>Heracles<\/em> griego y del <em>H\u00e9rcules <\/em>romano, era el patr\u00f3n divino de la expansi\u00f3n fenicia hasta el Occidente norteafricano, tra\u00eddo el culto por la princesa tiria llamada <em>Dido <\/em>o <em>Elishat<\/em> o Elisa o \u201c<em>la errante<\/em>\u201d, la m\u00edtica fundadora de Cartago.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El primer Am\u00edlcar (<\/strong><strong><em>Bdmlqrt <\/em><\/strong><strong>o \u201chermano de Melkart\u201d<\/strong><strong>) que aparece en la historiograf\u00eda ser\u00e1 el almirante cartagin\u00e9s hom\u00f3nimo que ser\u00eda derrotado, estrepitosamente, por la coalici\u00f3n militar formada por los tiranos griegos: Gel\u00f3n de Siracusa y Tier\u00f3n de Agrigento, en la batalla naval de Himera (Sicilia), en el a\u00f1o 480 a. C., y que, por verg\u00fcenza, se inmolar\u00eda en la pira sacrificial creada <em>ad hoc<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por todo ello, y para evitar la innegable confusi\u00f3n de tantos nombres iguales, los p\u00fanicos en sus estelas funerarias votivas hacen menci\u00f3n al nombre del oferente y el de su padre y, en contadas ocasiones, esbozan una aut\u00e9ntica genealog\u00eda, por lo tanto, un apellido o apelativo era lo que distingu\u00eda a los cartagineses que pose\u00edan el mismo nombre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el caso de Am\u00edlcar, el distintivo nominal proviene del vocablo sem\u00edtico <em>BRQ <\/em>o rayo o rel\u00e1mpago, que en griego corresponder\u00eda a la palabra <em>keraunos, <\/em>que los ep\u00edgonos militares de Alejandro III \u201cMagno\u201d de Macedonia utilizar\u00edan en su onom\u00e1stica con profusi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El origen de la familia Barca se pierde en la m\u00e1s flagrante mitolog\u00eda cartaginesa, el relator de este hecho es Silio It\u00e1lico que indica que el m\u00e1s anta\u00f1\u00f3n antepasado de An\u00edbal ser\u00eda el m\u00edtico Belus, cuyo hijo ser\u00eda un hermano de la no menos mitol\u00f3gica fundadora de la urbe norteafricana, la susodicha Dido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se sabe, que existi\u00f3 un rey llamado <em>Baal <\/em>de Tiro, hacia el segundo cuarto del siglo VII a. C., y ser\u00eda el f\u00e9rreo protectorado contempor\u00e1neo realizado por los grandes reyes de Asiria, Assarhadd\u00f3n (?-681-689 a. C.) y Assurbanipal (685-669-627 a. C.), la causa de la di\u00e1spora de los tirios hacia la colonia fundada por sus antepasados (a finales del siglo IX a. C.), en el Norte de \u00c1frica, y de esta forma reforzar\u00e1n a esa Cartago.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Esta ira contra el territorio de Italia y las posesiones de Saturno se la inculc\u00f3 el furor de su padre cuando todav\u00eda era un ni\u00f1o. Procedente de la familia sarrana <\/em>(<em>tiria<\/em>)<em> del viejo Barca, contaba entre sus antepasados con el mism\u00edsimo Belo <\/em>(<em>rey legendario de Tiro, hom\u00f3nimo del padre de Dido<\/em>)<em>. En efecto, despu\u00e9s que Dido perdi\u00f3 a su esposo y se refugi\u00f3 en la entonces esclavizada Tiro, un joven belida que, hab\u00eda escapado a las despiadadas armas del cruel tirano <\/em>(<em>su hermano, el rey Pigmali\u00f3n<\/em>)<em> se uni\u00f3 a la fugitiva para compartir todas sus penas. Noble por su origen y famoso por su valor, tan pronto como su hijo An\u00edbal empez\u00f3 a balbucear y articular las primeras palabras en su lengua, Am\u00edlcar, h\u00e1bil en alimentar la c\u00f3lera, sembr\u00f3 en el coraz\u00f3n del ni\u00f1o los deseos de guerra contra Roma. En medio de la ciudad, consagrado a los manes de la fundadora Elissa y venerado por los tirios con una adoraci\u00f3n ancestral, oculto entre un cerco de tejos y pinos que con sus l\u00fagubres sombras lo privaban de la luz del cielo, hab\u00eda un templo. Aqu\u00ed fue, seg\u00fan cuenta la leyenda, donde en otro tiempo la reina puso fin a las preocupaciones que azoran a los mortales. All\u00ed se alzan tristes estatuas de m\u00e1rmol<\/em>:<em> Belo, el fundador de la estirpe, y toda la serie de sus descendientes; tambi\u00e9n est\u00e1 Agenor, el orgullo de su pueblo, y F\u00e9nix, quien dio nombre por mucho tiempo a aquella naci\u00f3n<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El vocablo \u201cBaal\u201d se puede traducir por \u201cel Se\u00f1or o el Esposo\u201d, y es el gran te\u00f3nimo del pante\u00f3n de los fenicios. No obstante, lo que es indiscutible es que la estirpe familiar, de Am\u00edlcar Barca, formaba parte de la aristocracia o alta burgues\u00eda m\u00e1s preclara de Cartago.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las razones son pr\u00edstinas: el Consejo de Ancianos o Balanza o Senado de Cartago, solo otorgaba el m\u00e1ximo galard\u00f3n o autoridad militar a los miembros de su clase dirigente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La leva militar no era obligatoria para los p\u00fanicos y, salvo en el caso de los soldados mercenarios de su milicia, solo se alistaba a los libios o libio-fenicios, pero siempre mandados por j\u00f3venes oficiales de la nobleza cartaginesa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aunque no se puede soslayar que Am\u00edlcar Barca y su primog\u00e9nito, el gran An\u00edbal, pretendieron alterar el <em>status quo,<\/em> ya anquilosado de su ciudad, hacia un sentido m\u00e1s democr\u00e1tico, apoy\u00e1ndose en el ej\u00e9rcito y en el pueblo o Asamblea Popular, conformada esta \u00faltima por los miembros m\u00e1s din\u00e1micos de la sociedad cartaginesa, como eran: los mercaderes y los peque\u00f1os campesinos propietarios, lo que les iba a permitir fortalecer su posici\u00f3n pol\u00edtica o sus leg\u00edtimas ambiciones expansionistas y, de esta forma, poder atacar a la l\u00ednea de flotaci\u00f3n de sus enemigos m\u00e1s ac\u00e9rrimos, en la Balanza de Cartago, que era la oligarqu\u00eda agraria africanista, b\u00e1sicamente comandada por su enemigo, por antonomasia, que lo era el general Hann\u00f3n \u201cel Grande\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Barca pose\u00edan grandes propiedades o latifundios, el ejemplo paradigm\u00e1tico del hecho estriba en que cuando An\u00edbal \u201cel Grande\u201d regres\u00f3 desde Italia, en el oto\u00f1o del a\u00f1o 203 a. C., en el ocaso de la Segunda Guerra Romana o Romano-P\u00fanica, el gran caudillo cartagin\u00e9s desembarc\u00f3 en <em>Leptis Minus<\/em>-Lamta (Sahel. T\u00fanez), donde desea esperar el enfrentamiento final contra Publio Cornelio Escipi\u00f3n \u201cAfricano\u201d, en Zama, y no en la propia urbe de Cartago o en el cabo Bon, si adem\u00e1s, se acepta la leyenda, con ciertos visos de verosimilitud, de que entre los a\u00f1os 201 a. C., del tratado final de paz o el armisticio que cerraba la susodicha Segunda Guerra, hasta el sufetado del propio An\u00edbal Barca del a\u00f1o 196 a. C., sus soldados fueron conducidos a plantar olivos de forma masiva, en sus propiedades, se puede colegir que pose\u00eda latifundios en Byzacio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Silio It\u00e1lico. \u201cLa Guerra P\u00fanica\u201d, I, 70-80.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"387\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31217\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_10.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_10-300x181.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-RELIEVE EN PIEDRA SOBRE LA ALIMENTACI\u00d3N DE LOS FENICIOS-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para acabar con la cuesti\u00f3n, se puede indicar que la <em>turris<\/em> o fortaleza en la que se refugi\u00f3 antes de verse obligado a abandonar Cartago, huyendo de las insidias y de la felon\u00eda abyecta del clan hannonida, era uno de sus seguros castillos entre <em>Tapso<\/em> y <em>Acholla<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Cuando An\u00edbal descubri\u00f3 a cu\u00e1nto ascend\u00edan las recaudaciones de impuestos de tierra y mar, en qu\u00e9 se invert\u00edan, cu\u00e1nto se empleaba en los gastos corrientes del Estado, y qu\u00e9 cantidad era distra\u00edda hacia peculios privados, declar\u00f3 ante la asamblea que el Estado tendr\u00eda recursos suficientes para hacer efectivo el tributo a los romanos, sin imponer contribuciones a los particulares, si se exig\u00eda todo el dinero atrasado; y cumpli\u00f3 lo prometido. Pero entonces, todos aquellos que durante bastantes a\u00f1os hab\u00edan engordado a costa de los fondos p\u00fablicos, ofendidos como si los hubieran despojado de bienes suyos en vez de hacerles soltar el bot\u00edn de sus robos, instigaban en contra de An\u00edbal a los romanos que ya de por s\u00ed buscaban una coartada para su odio. Insistentemente se opuso Publio Escipi\u00f3n Africano, que consideraba impropio del pueblo romano implicarse en los odios de los acusadores de An\u00edbal y comprometer el prestigio del Estado en las bander\u00edas de los cartagineses, y, no contentos con haber vencido a An\u00edbal en la guerra, actuar como acusadores prestando juramento y declarando contra \u00e9l. Pero al fin consiguieron que se enviasen emisarios a Cartago para acusar a An\u00edbal, ante el Senado cartagin\u00e9s, de estar urdiendo planes con el rey Antioco para hacer la guerra. Los tres diputados enviados fueron Gneo Servilio, Marco Claudio Marcelo y Quinto Terencio Cule\u00f3n. Llegados a Cartago, cuando les preguntaron por el motivo de su visita, la respuesta que dieron, por consejo de los enemigos de An\u00edbal, fue que hab\u00edan venido para resolver las diferencias que hubiera entre Masinisa, el rey de los n\u00famidas, y los cartagineses. As\u00ed lo crey\u00f3 todo el mundo. \u00danicamente a An\u00edbal no se le escapaba que \u00e9l era el objetivo de los romanos, y que se les hab\u00eda concedido la paz a los cartagineses con el prop\u00f3sito de que continuase una guerra implacable solo contra \u00e9l. Decidi\u00f3, pues, plegarse a las circunstancias y a la suerte; ya desde antes lo ten\u00eda todo preparado para la huida; aquel d\u00eda se dej\u00f3 ver por el foro para alejar los motivos de sospecha, y nada m\u00e1s obscurecer, en ropa de calle, lleg\u00f3 hasta la puerta con dos acompa\u00f1antes que no estaban al tanto de sus planes y sali\u00f3<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como desde su \u00e9poca infantil no hab\u00eda vuelto a residir en \u00c1frica, es l\u00f3gico pensar que esa citada fortaleza formar\u00eda parte de su patrimonio territorial familiar y, por lo tanto, hereditario.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La primera generaci\u00f3n masculina de la descendencia de Am\u00edlcar Barca es conocida con toda minuciosidad. Am\u00edlcar Barca habr\u00eda podido venir a este mundo hacia el a\u00f1o 275 a. C. y era a\u00fan joven, \u201c<em>admodum adulescentulus\u201d<\/em>, tal como lo califica Cornelio Nepote en su obra: \u201c<em>De uillis illustribus\u201d <\/em>o \u201cVidas\u201d, cuando recibi\u00f3 el imperio o mando de las tropas cartaginesas en Sicilia, a\u00f1o 247 a. C., en la Primera Guerra P\u00fanica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Am\u00edlcar, hijo de An\u00edbal, por sobrenombre Barca, cartagin\u00e9s, durante la primera guerra p\u00fanica, ya en sus postrimer\u00edas, estuvo por primera vez al frente del ej\u00e9rcito, siendo a\u00fan muy joven. Antes de su llegada los cartagineses sufr\u00edan derrota tras derrota tanto por mar como por tierra; pero cuando \u00e9l acudi\u00f3, no cedi\u00f3 nunca ante ning\u00fan enemigo, ni \u00e9ste pudo causarle da\u00f1o alguno, antes bien, a menudo, si se le present\u00f3 la ocasi\u00f3n propicia, le atac\u00f3, saliendo siempre victorioso. Cuando Cartago hab\u00eda perdido casi todas sus posesiones en Sicilia, \u00e9l hizo la defensa de \u00c9rix tan perfectamente, que parec\u00eda que all\u00ed no se hab\u00eda llevado a efecto guerra alguna<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>, calificativo \u201cjuvenil\u201d que sorprende, ya que su edad de 28 a\u00f1os no era considerada juvenil en la Antig\u00fcedad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En primer lugar, se tiene conocimiento de que tuvo tres hijas de una mujer an\u00f3nima, pero s\u00ed se sabe que la mayor se casar\u00eda con Bom\u00edlcar II, primero sufete y que luego ser\u00eda el almirante de la flota cartaginesa entre los a\u00f1os 215-212 a. C., su hijo, llamado Hann\u00f3n, estar\u00eda con toda eficacia y valor a las \u00f3rdenes de su t\u00edo An\u00edbal Barca \u201cel Grande\u201d, en la victoriosa y brillante batalla de Cannas (a\u00f1o 216 a. C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segunda hija se casar\u00eda con Asdrubal <em>Janto <\/em>o \u201cel Bello o el Hermoso\u201d, entre los a\u00f1os 241 y 237 a. C., antes de que suegro-padre y yerno-esposo salieran hacia Iberia, este, parece ser, que se quedar\u00eda pronto viudo y se matrimoniar\u00eda, en segundas nupcias, con una princesa ibera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tercera hija es conocida y nominada, en la magn\u00edfica novela hist\u00f3rica de Gustave Flaubert, como Salamb\u00f3, pero si se sabe que fue la esposa del pr\u00edncipe n\u00famida Naravas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Tito Livio. \u201cHistoria de Roma desde su fundaci\u00f3n, XXXIII, 47\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><strong> Cornelio Nepote. \u201cVidas, XXII: Am\u00edlcar, 1, 1-2.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"380\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_11.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31218\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_11.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_11-300x178.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-ENEAS CONT\u00c1NDOLE A DIDO SUS DESGRACIAS. P. GU\u00c9RIN (1815)-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>En aquellos tiempos Naravas, que era un<\/em><\/strong><em> <strong>n\u00famida de los de linaje m\u00e1s ilustre y estaba pose\u00eddo de ardor belicoso, hombre siempre inclinado a favor de los cartagineses, tendencia que le ven\u00eda ya de familia, entonces se reafirm\u00f3 en ella, gracias a la admiraci\u00f3n que sent\u00eda por Am\u00edlcar como general. Crey\u00f3 que la ocasi\u00f3n era propicia para encontrarle y entenderse con \u00e9l. Lleg\u00f3 al campamento cartagin\u00e9s con cien n\u00famidas, se aproxim\u00f3 al atrincheramiento, se qued\u00f3 all\u00ed con audacia, mientras hac\u00eda se\u00f1as con la mano. Am\u00edlcar, admirado de su arrojo, le mand\u00f3 un jinete, y Naravas le manifest\u00f3 que quer\u00eda mantener una entrevista con el general. El jefe de los cartagineses no sab\u00eda en absoluto qu\u00e9 hacer y desconfiaba. Entonces Naravas entreg\u00f3 a sus hombres su caballo y sus lanzas y se present\u00f3, desarmado y lleno de confianza, en el campamento. Los cartagineses estaban por una parte asombrados y, por otra, estupefactos ante su audacia; sin embargo, le recibieron y se reunieron con \u00e9l. En las conversaciones, Naravas dijo que \u00e9l estaba a favor de todos los cartagineses, y que su m\u00e1xima ambici\u00f3n era llegar a ser amigo de Am\u00edlcar Barca<\/strong><\/em><strong>:<\/strong><strong><em> se hab\u00eda presentado all\u00ed para un\u00edrsele y colaborar lealmente con \u00e9l en todos sus planes y acciones. Tan grande fue la alegr\u00eda de Am\u00edlcar cuando le escuch\u00f3, tanto por el valor de presentarse como por la franqueza del joven durante el encuentro, que no solo aprob\u00f3 aceptarle como aliado en sus acciones, sino que le jur\u00f3 entregarle por mujer a su hija si observaba aquella fidelidad hacia los cartagineses. Establecidos los pactos, Naravas compareci\u00f3 con los n\u00famidas que ten\u00eda a sus \u00f3rdenes, unos dos mil. Con este refuerzo, Am\u00edlcar present\u00f3 batalla al enemigo. Los hombres de Espendio establecieron contacto en aquel lugar con los dem\u00e1s africanos, bajaron todos a la llanura y trabaron combate contra los cartagineses. Se produjo una dura lucha, en la que vencieron los de Am\u00edlcar<\/em><\/strong><strong>:<\/strong><strong><em> sus elefantes batallaron espl\u00e9ndidamente, y Naravas prest\u00f3 un servicio muy brillante. Aut\u00e1rito y Espendio lograron huir; de los restantes cayeron unos diez mil, y cuatro mil fueron cogidos prisioneros. Obtenida la victoria, Am\u00edlcar concedi\u00f3 a los prisioneros que lo desearan pasar a formar parte de su ej\u00e9rcito, y les arm\u00f3 con los despojos tomados al enemigo. Congreg\u00f3 a los que lo rehusaron, y les dijo en una arenga que les perdonaba sus errores de hasta entonces; por eso, consent\u00eda en que cada uno se fuera donde prefiriera. Pero les conmin\u00f3 a que, en adelante, nadie levantara las armas contra los cartagineses, porque el que resultara capturado se ver\u00eda castigado inexorablemente<\/em><\/strong><strong>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El cuarto de sus v\u00e1stagos fue, ya, un var\u00f3n, nacido en el a\u00f1o 247 a. C., y lo llam\u00f3 An\u00edbal, que era el nombre del propio padre de Am\u00edlcar. A continuaci\u00f3n, le nacer\u00edan otros dos varones m\u00e1s: Asdr\u00fabal \u201cel Joven\u201d, que se quedar\u00eda al mando de las tropas p\u00fanicas en Iberia, en la Segunda Guerra P\u00fanica, y que ser\u00eda derrotado y decapitado, vilmente, por los romanos en la batalla de Metauro (a\u00f1o 207 a. C.), cuando se dirig\u00eda, ya en la Pen\u00ednsula it\u00e1lica, a intentar ayudar a su hermano mayor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Polibio, I, 78; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"661\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_12.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31219\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_12.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_12-290x300.jpg 290w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-NAVES FENICIAS-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El benjam\u00edn se llamar\u00eda Mag\u00f3n (<em>Mgn, <\/em>\u201cel don\u201d), participar\u00e1, activamente, en los inicios b\u00e9licos it\u00e1licos de la Segunda Guerra P\u00fanica y, m\u00e1s tarde, guerrear\u00eda en la Liguria en los estertores finales de la campa\u00f1a it\u00e1lica de su hermano mayor, y morir\u00eda en el mar cuando regresaba, herido de gravedad, a Cartago, en el a\u00f1o 203 a. C.; An\u00edbal le quer\u00eda entra\u00f1ablemente; llevar\u00eda a la Balanza de Cartago el bot\u00edn obtenido en Cannas, para demostrar la efectividad del triunfo de su hermano mayor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Aparte de las \u00f3rdenes del Senado y el peligro que corr\u00eda su patria, pesaba tambi\u00e9n en Mag\u00f3n el temor a que si no se daba prisa se le echase encima el enemigo y a que los propios ligures, viendo que los cartagineses abandonaban Italia, se pasasen al bando de los que muy pronto les tendr\u00edan bajo su dominio; como al mismo tiempo ten\u00eda la esperanza de que su herida soportar\u00eda mejor la navegaci\u00f3n que el traqueteo del camino por tierra y que todo contribuir\u00eda a su mejor tratamiento, embarc\u00f3 las tropas y parti\u00f3; pero apenas rebasada Cerde\u00f1a muri\u00f3 a causa de la herida. Adem\u00e1s, la flota romana que operaba cerca de Cerde\u00f1a captur\u00f3 un buen n\u00famero de naves cartaginesas que iban dispersas en alta mar. \u00c9stos fueron los hechos ocurridos en tierra y mar en la zona de Italia que se extiende al pie de los Alpes. El c\u00f3nsul Gayo Servilio no hizo nada digno de menci\u00f3n ni en la provincia de Etruria ni en la Galia, que tambi\u00e9n hasta all\u00ed hab\u00eda llegado<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Barca eran una familia muy unida que, siempre, estuvo cohesionada en los afectos y en los intereses del clan, que ellos interpretaban que coincid\u00edan con los mejores augurios para su metr\u00f3poli; todo ello se puede subrayar en la frase que refiere un historiador romano-latino llamado Valerio M\u00e1ximo (\u00bfsiglo I a. C.-siglo I. d. C.?), en su obra: \u201c<em>Factorum et dictorum memorabilium\u201d<\/em>, seg\u00fan la cual Am\u00edlcar Barca cuando observaba a sus hijos jugar juntos, en su ni\u00f1ez en Cartago, sol\u00eda exclamar alborozado que: \u201c\u00a1<em>He<\/em> <em>aqu\u00ed los j\u00f3venes leones que he criado para la ruina<\/em> <em>y la perdici\u00f3n de Roma<\/em>!\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Tito Livio, XXX, 19, 4-6; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"532\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31220\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_13.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_13-300x249.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>-GRAN DAMA OFERENTE. CERRO DE LOS SANTOS, ALBACETE. \u00bfEFIGIE DE HIMILCE, LA ESPOSA DE AN\u00cdBAL BARCA?-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-91493f13ed9918dcc6f48a4bd80b90dd\"><strong><u>V.-6\u00ba) LA CA\u00cdDA Y LA TORTURA,\u00a0 HASTA LA MUERTE, DE MATOS-<\/u>\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>V.-6\u00ba) LA CA\u00cdDA Y LA TORTURA,&nbsp; HASTA LA MUERTE, DE MATOS-<\/u><\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tras lo antedicho, Am\u00edlcar Barca y su lugarteniente, An\u00edbal, organizaron el cerco sobre T\u00fanez, que era el lugar donde se encontraba Matos; An\u00edbal por el Norte en direcci\u00f3n a Cartago y Am\u00edlcar por el Sur de la ciudad. Espendio y los otros jefes rebeldes aprisionados fueron crucificados a la vista de los muros de la propia urbe sitiada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Pero Mato se apercibi\u00f3 de que An\u00edbal, confiado, se comportaba con negligencia y confianza excesivas. Atac\u00f3, pues, su atrincheramiento, mat\u00f3 a muchos cartagineses, les ech\u00f3 a todos del campamento, se apoder\u00f3 de su bagaje \u00edntegro y cogi\u00f3 vivo al general, a An\u00edbal. Le condujeron inmediatamente a la cruz en que hab\u00eda sido crucificado Espendio, y despu\u00e9s de torturarle cruelmente, depusieron el cad\u00e1ver de Espendio y crucificaron vivo al cartagin\u00e9s; seguidamente degollaron a treinta de los cartagineses m\u00e1s ilustres en torno al cad\u00e1ver de Espendio. Como hecho a prop\u00f3sito, la Fortuna proporcionaba a ambos bandos alternativamente ocasiones de excederse en la venganza de unos contra otros<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estaba claro que los crudel\u00edsimos comportamientos de ambos bandos, cerraban cualquier tipo de acuerdo m\u00e1s o menos humanitario; la lucha deber\u00eda ser a muerte y cada uno de los enemigos contendientes tratar\u00eda de superar al otro en comportamientos terribles. Cartago ten\u00eda la convicci\u00f3n de que, tras la finalizaci\u00f3n de la malhadada Primera Guerra P\u00fanica, luchaba <em>ad integrum <\/em>para no desaparecer como civilizaci\u00f3n y, adem\u00e1s, agravaba m\u00e1s la cuesti\u00f3n que el hecho pod\u00eda producirse por la <em>manu militari <\/em>de quienes hab\u00edan sido sus propios soldados mercenarios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, Matos, habiendo conseguido aprisionar a An\u00edbal, bajar\u00eda de la cruz a Espendio y crucificar\u00eda al general cartagin\u00e9s en su lugar, lo que llenar\u00eda de pesadumbre a Am\u00edlcar Barca. Entonces los delegados, una treintena, comisionadas por el Consejo de los Ancianos o Balanza o Senado de Cartago, intentar\u00e1n a reconciliar a los dos \u201c<em>gallos de pelea<\/em>\u201d, Hann\u00f3n \u201cel Grande\u201d y Am\u00edlcar Barca, para que actuen, frente al atrevido enemigo, de consuno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Los cartagineses se volvieron a desanimar a la vista de lo inesperado de tal peripecia; acababan de recobrar los \u00e1nimos, y al punto decayeron otra vez sus esperanzas. Pero no por ello dejaron de actuar en vistas de su salvaci\u00f3n. Eligieron a treinta miembros del Senado, y despu\u00e9s armaron a Hann\u00f3n, el general que antes se hab\u00eda retirado, y, con \u00e9l, a los ciudadanos que restaban en edad militar. Con ello echaban mano de su \u00faltimo recurso. Enviaron estos hombres a Am\u00edlcar Barca. Hab\u00eda orden expresa, de parte del Senado cartagin\u00e9s, de que, como fuera, los generales cesaran en sus diferencias anteriores; en vista de la situaci\u00f3n, deb\u00edan forzosamente ponerse de acuerdo. Los senadores expusieron muchos y variados razonamientos a los generales, a los que hab\u00edan obligado a entrevistarse, y les forzaron a ponerse de acuerdo y a atender a lo que se les dec\u00eda. Y desde entonces Hann\u00f3n y Am\u00edlcar anduvieron ya siempre a la una, y lo realizaron todo seg\u00fan el parecer de los cartagineses<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para Tito Livio, esta comisi\u00f3n es claramente institucional, y as\u00ed lo relata en el final de la Segunda Guerra P\u00fanica, antes de la batalla de Zama:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Escipi\u00f3n envi\u00f3 a Roma a Gayo Lelio con S\u00edfax y los dem\u00e1s prisioneros, con los cuales partieron tambi\u00e9n los embajadores de Masinisa, y \u00e9l traslad\u00f3 de nuevo su campamento a Tinete, terminando las fortificaciones que hab\u00eda comenzado. En los cartagineses hab\u00eda provocado una alegr\u00eda pasajera y casi vac\u00eda de contenido el ataque a la flota, relativamente afortunado por el momento; pero, consternados por la noticia de la captura de S\u00edfax, en quien hab\u00edan depositado casi mayores esperanzas que en Asdr\u00fabal y en su propio ej\u00e9rcito, no hicieron m\u00e1s caso a ning\u00fan partidario de la guerra y enviaron a los treinta ancianos m\u00e1s notables como parlamentarios para pedir la paz. \u00c9stos formaban, entre los cartagineses, el consejo m\u00e1s venerable y de mayor influencia en la direcci\u00f3n del propio Senado. Cuando llegaron al cuartel general del campamento romano, se postraron al estilo de los cortesanos, siguiendo la costumbre de su pa\u00eds de origen, supongo<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por ese hecho citado, la Balanza p\u00fanica, va a conseguir resucitar a aquel personaje, Hann\u00f3n \u201cel Grande\u201d; quien, durante otros 35 a\u00f1os m\u00e1s, ser\u00e1 el mejor aliado indirecto de los romanos en la propia Cartago y, por consiguiente, el mayor enemigo declarado de los B\u00e1rcidas en la propia urbe capitolina cartaginesa. Con Matos derrotado en varios enfrentamientos parciales, el jefe mercenario se va a ver obligado a presentar una batalla campal final en Lamta, cerca de la urbe de Leptis Minus; ser\u00e1 derrotado con estr\u00e9pito, capturado y paseado, de forma inmisericorde, por las calles de Cartago, donde va a ser cruelmente torturado; estos j\u00f3venes torturadores p\u00fablicos cartagineses ser\u00edan los mejores maestros y precursores, <em>gratis et amore<\/em>, de los mismos j\u00f3venes romanos, que hasta el Bajo Imperio perpetrar\u00edan aut\u00e9nticos sacrificios humanos por las calles de la urbe capitolina cartaginesa, ya romanizada desde la \u00e9poca de Augusto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>La guerra africana, que hab\u00eda producido tantas dificultades a los cartagineses, acab\u00f3 de esta manera. No solo volvieron a ser due\u00f1os de \u00c1frica, sino que castigaron como se merec\u00edan a los causantes de la defecci\u00f3n. Al final los j\u00f3venes se pasearon en triunfo por la ciudad, infligiendo todo tipo de torturas a Mato y a sus hombres. Los mercenarios lucharon contra los cartagineses tres a\u00f1os y cuatro meses en una guerra que, por lo que sabemos de o\u00eddas, super\u00f3 en mucho a las otras en crueldad y cr\u00edmenes<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;\u00ab<em>Entre tanto, los esclavos, con la t\u00fanica arremangada, andaban de puntillas; de cuando en cuando, las liras tocaban un himno, o bien se elevaba un coro de voces. El rumor del pueblo, continuo como el murmullo del mar, runruneaba vagamente en torno al fest\u00edn y parec\u00eda mecerlo en una armon\u00eda m\u00e1s dilatada; algunos se acordaban del banquete de los mercenarios; se entregaban a sue\u00f1os de felicidad; el sol comenzaba a declinar, y la luna en cuarto creciente se elevaba ya por el otro lado del cielo. Salamb\u00f3, como si la hubiese llamado alguien, volvi\u00f3 la cabeza; el pueblo, que la estaba contemplando, sigui\u00f3 la direcci\u00f3n de su mirada. En la cumbre de la acr\u00f3polis, la puerta del calabozo, excavado en la roca al pie del templo, acababa de abrirse; y en el umbral de aquel negro agujero, se vio a un hombre de pie. Sali\u00f3 de all\u00ed encorvado como un dos, con el aspecto asustadizo de las fieras cuando se las deja en libertad de repente. La luz le cegaba; se qued\u00f3 un rato inm\u00f3vil. Todos le hab\u00edan reconocido y conten\u00edan su respiraci\u00f3n. El cuerpo de aquella v\u00edctima era para ellos una cosa singular y revestida de un esplendor casi religioso. Se empinaban para verle, sobre todo las mujeres. Ard\u00edan en deseos de contemplar al que hab\u00eda sido la causa de la muerte de sus hijos y de sus esposos; y, a pesar suyo, desde el fondo de su alma surg\u00eda una infame curiosidad, el deseo de conocerle del todo, un ansia mezclada de remordimientos que se tornaba en un delirio de execraci\u00f3n. Por fin, avanz\u00f3. El aturdimiento de la sorpresa fue desvaneci\u00e9ndose. Un mar de brazos se levant\u00f3 y no se le volvi\u00f3 a ver. La escalinata de la acr\u00f3polis ten\u00eda sesenta pelda\u00f1os. Los baj\u00f3 como si hubiera rodado en un torrente, desde lo alto de una monta\u00f1a; por tres veces se le vio que rebotaba, luego abajo cay\u00f3 sobre los dos talones. Sangraban sus espaldas, su pecho jadeaba dando grandes sacudidas; y hac\u00eda tales esfuerzos por romper sus ligaduras, que sus brazos, cruzados sobre su desnuda espalda, se hinchaban como anillos de serpiente. Desde el sitio en que estaba, part\u00edan muchas calles. En cada una de ellas, una triple hilera de cadenas de bronce, fijadas al ombligo de los dioses pataicos <\/em>(<em>eran unas peque\u00f1as figuras divinas que portaban las naves fenicias<\/em>)<em>, se extend\u00edan de punta a punta, paralelamente; la muchedumbre se amontonaba contra las casas y, en medio, se paseaban los criados de los ancianos empu\u00f1ando unos l\u00e1tigos. Uno de ellos lo empuj\u00f3 hacia adelante, de un recio latigazo; Matho ech\u00f3 a andar. Alargaban sus brazos por encima de las cadenas, gritando que se le hab\u00eda dejado un camino demasiado ancho, y Matho iba pellizcado, pinchado, desgarrado por todos aquellos dedos; cuando estaba al cabo de una calle, aparec\u00eda otra; varias veces se arroj\u00f3 de lado para morderles, se apartaban en seguida, le reten\u00edan las cadenas, y la muchedumbre estallaba en carcajadas. Un ni\u00f1o le desgarr\u00f3 una oreja; una joven, disimulando en su manga la punta de un huso, le cort\u00f3 la mejilla; le arrancaban pu\u00f1ados de cabellos, jirones de carne; otros, con palos en cuyas puntas llevaban esponjas empapadas en inmundicias, le restregaban el rostro. Del lado derecho de su garganta, brot\u00f3 un hilo de sangre: en seguida comenz\u00f3 el delirio. Aquel \u00faltimo b\u00e1rbaro representaba para ellos a todos los b\u00e1rbaros, a todo el ej\u00e9rcito; se vengaban en \u00e9l de todos los desastres, de sus terrores, de sus oprobios. La rabia del pueblo aumentaba a medida que se iba saciando; las cadenas demasiado tensas, amenazaban romperse; no sent\u00edan los golpes de los esclavos que los azotaban para rechazarlos; otros se encaramaban en los salientes de las casas; todas las aberturas que hab\u00eda en las paredes estaban tapadas por cabezas; y el da\u00f1o que no pod\u00edan hacerle, lo vociferaban. Eran injurias atroces, inmundas, con alardes ir\u00f3nicos e imprecaciones; y como no ten\u00edan bastante con su dolor presente, le anunciaban otros m\u00e1s terribles para la eternidad. Aquel inmenso alarido llenaba a Cartago, con una est\u00fapida continuidad. A menudo, una sola s\u00edlaba -una entonaci\u00f3n ronca, profunda, fren\u00e9tica- era repetida durante algunos minutos por todo el pueblo. Vibraban los muros de abajo arriba, y las dos paredes de la calle le parec\u00eda a Matho que se le ven\u00edan encima y le levantaban del suelo, como dos brazos inmensos que le ahogasen en el aire. Sin embargo, se acordaba de haber experimentado algo parecido en otra ocasi\u00f3n. Era la misma multitud en las terrazas, las mismas miradas, la misma ira; pero entonces marchaba libre, todos se apartaban, un dios le proteg\u00eda; y este recuerdo, precis\u00e1ndose poco a poco, le llenaba de una tristeza abrumadora. Pasaban sombras ante sus ojos; la ciudad daba vueltas en su cabeza, se sent\u00eda morir; sus piernas se doblaron, y se fue abatiendo muy lentamente sobre las losas. Alguien fue a coger, en el peristilo del templo de Melkart (el Heracles o H\u00e9rcules p\u00fanico), la barra de un tr\u00edpode enrojecido al fuego y, desliz\u00e1ndola por debajo de la primera cadena, la apoy\u00f3 contra su herida. Se vio humear la carne; la griter\u00eda del pueblo ahog\u00f3 su quejido; estaba en pie. Seis pasos m\u00e1s all\u00e1, cay\u00f3 una tercera y hasta una cuarta vez; siempre un nuevo suplicio le hac\u00eda levantarse. Vali\u00e9ndose de tubos, le rociaban con gotitas de aceite hirviendo; se le pon\u00edan a sus pies cascotes de vidrio, y \u00e9l segu\u00eda andando. En la esquina de la calle de Sateb, se recost\u00f3 bajo el tejadillo de una tienda, de espaldas contra la pared, y ya no avanz\u00f3. Los esclavos del consejo le flagelaron con sus l\u00e1tigos de piel de hipop\u00f3tamo, tan furiosamente y durante tanto rato, que las franjas de sus t\u00fanicas se empaparon de sudor. Matho parec\u00eda insensible; de pronto, tom\u00f3 impulso y ech\u00f3 a correr al acaso, haciendo con sus labios el ruido de las gentes que tiritan por un fr\u00edo intenso. Enfil\u00f3 la calle de Budes, la calle de Soepo, atraves\u00f3 el mercado de las hierbas y lleg\u00f3 a la plaza de Kam\u00f3n. Su persona pertenec\u00eda a los sacerdotes; los esclavos acaban de apartar a la muchedumbre; hab\u00eda m\u00e1s espacio. Matho mir\u00f3 en torno suyo, y sus ojos encontraron a Salamb\u00f3. Desde el primer paso dado por Matho, Salamb\u00f3 se hab\u00eda puesto en pie. Luego, involuntariamente, a medida que se acercaba, se hab\u00eda adelantado poco a poco hasta el borde de la terraza; y en seguida, desvaneci\u00e9ndose todas las cosas exteriores, no vio m\u00e1s que a Matho. En su alma se hab\u00eda hecho un silencio, uno de esos abismos en que el mundo entero desaparece bajo el dominio de un solo pensamiento, de un recuerdo, de una mirada. Aquel hombre que caminaba hacia ella le atra\u00eda. A excepci\u00f3n de los ojos, no ten\u00eda apariencia humana; era una forma alargada completamente roja; sus ligaduras, rotas, pend\u00edan a lo largo de sus muslos, pero no se las distingu\u00eda de los tendones de sus mu\u00f1ecas, completamente despellejadas; manten\u00eda la boca muy abierta; de sus \u00f3rbitas sal\u00edan dos llamaradas que parec\u00edan subir hasta sus cabellos, y\u2026 \u00a1y todav\u00eda caminaba el desgraciado! Lleg\u00f3 hasta el pie de la terraza. Salamb\u00f3 estaba asomada a la balaustrada; aquellas espantosas pupilas la contemplaban, y en su conciencia surgi\u00f3 todo lo que hab\u00eda sufrido por ella. Aunque estuviese agonizando, le ve\u00eda en su tienda, de rodillas, rode\u00e1ndole la cintura con sus brazos, balbuciendo palabras cari\u00f1osas; anhelaba escucharlas otra vez, o\u00edrlas, \u00a1no quer\u00eda que muriese! En aquel momento, Matho sufri\u00f3 un gran estremecimiento; Salamb\u00f3 iba a gritar. Matho cay\u00f3 de espaldas y ya no se movi\u00f3. Salamb\u00f3, casi desvanecida, fue llevada a su trono por los sacerdotes que la rodeaban. La felicitaron; aquello era obra suya. Todos aplaud\u00edan y pateaban, repitiendo su nombre. Un hombre se abalanz\u00f3 sobre el cad\u00e1ver. Aunque no tuviese barba, llevaba sobre sus hombros el manto de los sacerdotes de Moloch, y a la cintura el cuchillo que le serv\u00eda para cortar las carnes sagradas y que terminaba, en el extremo del mango, en una esp\u00e1tula de oro. De un tajo hendi\u00f3 el pecho de Matho, luego le arranc\u00f3 el coraz\u00f3n, lo coloc\u00f3 sobre la cuchara y Schahabarim, levantando el brazo, se lo ofreci\u00f3 al Sol. El Sol se hund\u00eda en el mar; sus rayos llegaban como largas flechas al coraz\u00f3n ensangrentado. A medida que el sol desaparec\u00eda, las palpitaciones de la entra\u00f1a disminu\u00edan, y con la \u00faltima palpitaci\u00f3n, desapareci\u00f3 el globo de fuego. En este momento, desde el golfo hasta la laguna y desde el istmo hasta el faro, en todas las calles, sobre todas las casas y sobre todos los templos, reson\u00f3 un grito un\u00e1nime; grito que interrump\u00eda para volver a comenzar; los edificios retemblaban; Cartago estaba como convulsa en el espasmo de una alegr\u00eda tit\u00e1nica y de una esperanza sin l\u00edmites. Narra-Havas (el pr\u00edncipe de los n\u00famidas, Naravas, esposo de la hist\u00f3rica hija peque\u00f1a de Am\u00edlcar Barca), ebrio de orgullo, rode\u00f3 con su brazo izquierdo el talle de Salamb\u00f3, en se\u00f1al de posesi\u00f3n; y, con la diestra, cogiendo una p\u00e1tera de oro, bebi\u00f3 por el genio de Cartago. Salamb\u00f3 se levant\u00f3, como su esposo, con una copa en la mano, para beber tambi\u00e9n. Pero cay\u00f3, con la cabeza hacia atr\u00e1s, por encima del dosel de su trono, p\u00e1lida, r\u00edgida, con los labios abiertos y sus cabellos destrenzados colgando hasta el suelo. As\u00ed muri\u00f3 la hija de Am\u00edlcar por haber tocado el velo de Tanit<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\"><strong>[5]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las ciudades africanas se sometieron a la metr\u00f3poli, solo <em>Hippo<\/em>&#8211;<em>Diarrhytus <\/em>(Byzerta) y la recalcitrante y envidiosa \u00datica (que hab\u00eda sido la primera colonia tiria africana, antes que Cartago), continuaron defendiendo su secesi\u00f3n. No obstante, ambas ser\u00edan derrotadas por los dos generales cartagineses al alim\u00f3n, aunque las condiciones pol\u00edticas de sus rendiciones ser\u00edan soportables para ambas. Pero la tribu n\u00famida de los micatanos, que tambi\u00e9n habr\u00eda abrazado la causa de los rebeldes, fue severamente castigada. Tras la finalizaci\u00f3n de aquella sangrienta y traumatizante revuelta de los mercenarios, Am\u00edlcar Barca \u201cel Grande\u201d, ampli\u00f3 el territorio africano de la influencia imperialista de Cartago.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>\u00c9ste (Am\u00edlcar Barca) no solo consigui\u00f3 que el enemigo abandonara los muros de Cartago, a pesar de ser nada menos que m\u00e1s de cien mil hombres armados, sino que los encerr\u00f3 en un terreno tan angosto que fueron m\u00e1s los que murieron por hambre que por las armas. Todas las ciudades que se hab\u00edan sublevado, entre ellas \u00datica e Hipona, las m\u00e1s poderosas de toda el \u00c1frica, las devolvi\u00f3 a su patria. Y no contento con esto, extendi\u00f3 los l\u00edmites de sus fronteras, llevando a toda el \u00c1frica tal paz, que daba la sensaci\u00f3n de que en ella no hab\u00eda tenido lugar una guerra desde hac\u00eda ya muchos a\u00f1os<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Polibio, I, 86, 5-7; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><strong> Polibio, I, 87, 1-7; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><strong> Tito Livio, XXX, 16, 1-4; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><strong> Polibio, I, 88, 5-7; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><strong>[5]<\/strong><\/a><strong> G. Flaubert, \u201cSalamb\u00f3\u201d, p\u00e1gs. <\/strong><strong>351-355, traducci\u00f3n de An\u00edbal Frouf\u00e9.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><strong>[6]<\/strong><\/a><strong> Cornelio Nepote. \u201cVidas. Am\u00edlcar\u201d, 2, 4-5.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"467\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_14.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31221\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_14.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_14-300x219.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>-MONEDA CON LA EFIGIE DE <em>MELKART<\/em>-H\u00c9RCULES-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-944c51ef496a63017833e0d46c2ed341\"><strong><u>XXI.-LOS \u201cPANZERS\u201d DE AN\u00cdBAL BARCA: SUS ELEFANTES-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ya el rey Alejandro III \u201cel Grande o Magno\u201d de Macedonia habr\u00eda utilizado paquidermos en la batalla de Arbelas, en el a\u00f1o 331 a. C., y en sus m\u00faltiples escaramuzas por el dominio del valle del r\u00edo Indo; pero ser\u00eda el gran rey del Epiro, Pirro, el que los traer\u00eda por vez primera al sur del Occidente de Europa, en la batalla de Heraclea (contra los romanos de P. Valerio Levino que pretend\u00edan conquistar la Magna Grecia), a\u00f1o 280 a. C., y luego en sus guerras de Sicilia, en todas partes causaban pavor y sensaci\u00f3n de peligro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pertenec\u00edan a la especie <em>Elephas indicus, <\/em>portaban a cuestas la torre t\u00edpica que aparece en todas las im\u00e1genes de este paquidermo asi\u00e1tico. En esa torre iban dos arqueros. Los cartagineses adoptaron r\u00e1pida e inteligentemente ese medio militar tan eficaz, pero cuya raza no ser\u00e1 la de los p\u00fanicos, pero ya sus efectos los hab\u00edan sufrido en sus propias carnes durante la guerra siciliana que hab\u00edan sostenido contra Pirro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los cartagineses los van a utilizar en Sicilia y contra el c\u00f3nsul romano (c\u00f3nsul en los a\u00f1os 267 y 256 a. C.) M. Atilio R\u00e9gulo, durante la Primera Guerra Romano-P\u00fanica. Posteriormente, Am\u00edlcar Barca, los utilizar\u00eda de forma inmisericorde contra sus mercenarios sediciosos atrapados en el desfiladero de la Sierra o del Hacha y, por fin, el propio An\u00edbal, por vez primera, contra los <em>carpetanos<\/em> del r\u00edo Tajo (a\u00f1o 220 a. C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eran el t\u00f3tem zool\u00f3gico de los B\u00e1rcidas, y por sus apariciones en las monedas p\u00fanicas hispanas se sabe que se trata del elefante selv\u00e1tico o <em>Loxodonta africana cyclotis <\/em>o <em>Loxodonta atlantica<\/em>, de 2\u201940-2\u201950 m. de altura, con orejas de grandes l\u00f3bulos y una importante depresi\u00f3n en la espalda, cabeza alta, trompa anillada y largas defensas. Her\u00f3doto los sit\u00faa en el Sur del actual T\u00fanez o en las costas del Marruecos actual o en el macizo del Rif, no lejos de las denominadas como columnas de H\u00e9rcules; por lo tanto, son las regiones ancestrales del Antiguo Magreb. Su extinci\u00f3n se producir\u00eda por la culpa inexcusable de sus constantes apariciones en los espect\u00e1culos circenses de la Roma imperial, donde eran utilizados para diversiones sangrientas de los romanos y que eran los lugares donde se mataban ingentes cantidades de animales salvajes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la primavera del a\u00f1o 218 a. C., An\u00edbal Barca cuenta con 27 de ellos. Pero, adem\u00e1s de estos elefantes africanos innominados, exist\u00eda el elefante m\u00e1s valiente y renombrado del ej\u00e9rcito cartagin\u00e9s que va a ser denominado por Plinio \u201cel Viejo\u201d, y proveniente de una cita del valetudinario y atrabiliario Cat\u00f3n \u201cel Censor\u201d, como <em>Syrus<\/em>&#8211;<em>Surus <\/em>o \u201c<em>el Sirio<\/em>\u201d. An\u00edbal lo montar\u00e1 y lo mimar\u00e1 especialmente, tras ser el \u00fanico superviviente de la batalla de Trasimeno. Los elefantes de An\u00edbal eran de un tama\u00f1o tal que no les permit\u00eda cargar una torre de combate, sino que llevaban dos cornacas o gu\u00edas, que Polibio define como \u201cindos o <em>indoi<\/em>\u201d, que era el nombre estereotipado aplicado a todos ellos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Construyeron un gran n\u00famero de balsas muy s\u00f3lidas, ataron fuertemente entre s\u00ed a dos de ellas y las adosaron a la tierra firme, a la orilla misma del r\u00edo; entre ambas ten\u00edan una anchura como de cincuenta pies. Por la parte externa de \u00e9stas ataron otras que encajaran con ellas, y alargaron as\u00ed la plataforma hacia el curso del r\u00edo. Consolidaron el lado de la corriente con cables fijados en tierra, at\u00e1ndolos a los \u00e1rboles que crec\u00edan en la orilla, para que toda la obra resistiera y no cediera, y\u00e9ndose r\u00edo abajo. Cuando hubieron construido el conjunto de esta plataforma proyectada hacia delante, de una anchura de dos pletros <\/em>[<em>30 metros cuadrados<\/em>]<em>, a\u00f1adieron a las \u00faltimas balsas dos m\u00e1s excepcionalmente resistentes, atadas estrechamente, y a \u00e9stas otras, de la misma manera, pero de modo tal que las amarras fueran f\u00e1ciles de cortar. Adem\u00e1s, hab\u00edan fijado a las balsas muchas correas<\/em>:<em> con ellas los esquifes que iban a remolcar las balsas impedir\u00edan que \u00e9stas fueran arrastradas por el r\u00edo, y al retenerlas con fuerza contra la corriente permitir\u00edan transportar y pasar a los elefantes sobre tales artilugios. Recubrieron las balsas con mucha tierra, que echaron encima hasta nivelarlas<\/em>;<em> las allanaron y les dieron el mismo color del camino que conducir\u00eda al vado a trav\u00e9s de la tierra firme. Los elefantes est\u00e1n acostumbrados a obedecer a los indios hasta llegar al agua, pero en modo alguno se atreven a penetrar en ella. Los indios hicieron avanzar por la tierra apisonada a un par de hembras, que los elefantes siguieron. As\u00ed que situaron en las \u00faltimas balsas a los elefantes, cortaron las amarras que las un\u00edan a las otras, tiraron con los esquifes de los cables y pronto separaron de la tierra apisonada los elefantes y las balsas que los transportaban. Tras esta operaci\u00f3n los animales al principio se pusieron a dar vueltas y embest\u00edan hacia todas partes; pero, rodeados por la corriente, se acobardaron y se vieron forzados a permanecer en su sitio. De esta manera, atando cada vez dos balsas, hicieron cruzar encima de ellas la mayor\u00eda de los elefantes. Algunos, con todo, se lanzaron aterrorizados al r\u00edo a mitad de la traves\u00eda, y ocurri\u00f3 que sus indios murieron todos, pero los elefantes se salvaron. Pues, gracias a la fuerza y longitud de sus trompas, que levantaban por encima del agua, inspirando y exhalando a la vez, resistieron la corriente, haciendo erguidos la mayor parte de la traves\u00eda<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Si los gu\u00edas perd\u00edan el control de sus gigantes que, por causa de sus heridas o por el estr\u00e9pito de la batalla, se volv\u00edan enloquecidos hacia sus propias filas, ten\u00edan la orden expresa de rematarlos d\u00e1ndoles la puntilla en la nuca con la ayuda de un punz\u00f3n y un mazo, este hecho se producir\u00e1 en la malhadada batalla de Metauro (a\u00f1o 207 a. C.), donde el n\u00famero de elefantes rematados fue superior al que eliminar\u00edan los legionarios de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>M\u00e1s elefantes fueron muertos por sus conductores que por el enemigo. Llevaban un escoplo de carpintero y un mazo y, cuando las bestias enloquecidas corr\u00edan por entre su propio bando, el conductor colocaba el escoplo entre las orejas, justo donde la cabeza est\u00e1 unida al cuello, y lo hund\u00edan con todas sus fuerzas. Este era el m\u00e9todo m\u00e1s r\u00e1pido que hab\u00eda sido descubierto para dar muerte a estos enormes animales cuando no hab\u00eda ninguna esperanza de controlarlos, y Asdr\u00fabal fue el primero en introducirlo. A menudo se hab\u00eda distinguido este comandante en las batallas, pero nunca m\u00e1s que en este caso. Mantuvo arriba el \u00e1nimo de sus hombres, que lucharon tanto por sus palabras de aliento como compartiendo sus peligros; cuando, cansados y desanimados, ya no pod\u00edan luchar m\u00e1s, reavivaba su coraje mediante s\u00faplicas y reproches; llamaba a los que hu\u00edan y con frecuencia reanud\u00f3 el combate all\u00ed donde hab\u00eda sido abandonado. Finalmente, cuando la fortuna de la jornada se mostr\u00f3 decisivamente a favor del enemigo, rehus\u00f3 sobrevivir a aquel gran ej\u00e9rcito que le hab\u00eda seguido arrastrado por la magia de su nombre y, picando espuelas a su caballo, se lanz\u00f3 contra una cohorte romana. All\u00ed cay\u00f3 luchando, una muerte digna del hijo de Am\u00edlcar y hermano de An\u00edbal. Nunca, durante toda la guerra, perecieron tantos enemigos en una sola batalla. La muerte del comandante y la destrucci\u00f3n de su ej\u00e9rcito se consider\u00f3 una compensaci\u00f3n adecuada por el desastre de Cannas. Murieron cincuenta y seis mil enemigos, cinco mil cuatrocientos cayeron prisioneros y se obtuvo una gran cantidad de bot\u00edn, especialmente de oro y plata. M\u00e1s de tres mil romanos, que hab\u00edan sido capturados por el enemigo, fueron rescatados, y esto supuso cierto consuelo por las p\u00e9rdidas sufridas en la batalla, pues la victoria no se logr\u00f3, ciertamente sin sangre; alrededor de ocho mil romanos y aliados perdieron la vida. Tan saciados quedaron los vencedores con el derramamiento de sangre y la carnicer\u00eda que, cuando al d\u00eda siguiente se inform\u00f3 a Livio de que los galos cisalpinos y los ligures que no hab\u00edan participado en la batalla o hab\u00edan escapado del campo de batalla, marchaban en un grupo sin jefe ni nadie que impartiera \u00f3rdenes y que una sola ala de caballer\u00eda podr\u00eda borrarlos a todos, el c\u00f3nsul replic\u00f3: \u201cDejad que algunos sobrevivan para que lleven la noticia de su derrota y de nuestra victoria<\/em>\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El procedimiento de rematarlos habr\u00eda sido inventado por Asdr\u00fabal Barca (245 a. C.-207 a. C.). Los romanos aprender\u00e1n a neutralizarlos y, Publio Cornelio Escipi\u00f3n \u201cAfricano el Mayor\u201d (<em>Publius Cornelius Scipio Africanus<\/em>; 20 de junio de 236 a. C.-3 de diciembre de 183 a. C.) lo va a aplicar, perfectamente, en la batalla de Zama (a\u00f1o 202 a. C.), dejando una serie de pasillos entre sus man\u00edpulos, para que los elefantes se perdiesen en ellos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero en los inicios de las confrontaciones entre romanos y cartagineses, sus agudos barritados, sus orejas desplegadas en forma de velas, su gran tama\u00f1o y su prob\u00f3scide o trompa que proyectaban hacia adelante entre sus colmillos cuando cargaban, hab\u00edan aterrorizado a los legionarios romanos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><strong> Polibio, III, 46; op. cit.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><strong> Tito Livio, XXVII, 49; op. cit. <\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-38ae6957d7bed03cb5ea3c7896bdcff2\"><strong><u>-BIBLIOGRAF\u00cdA-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>-FUENTES HIST\u00d3RICAS-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Apiano. (A. Sancho Royo, editor) (1980): <em>Historia Romana <\/em>(Volumen, I). Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Cornelio Nepote. (M. Segura Moreno, editor) (2002): <em>Vidas. Am\u00edlcar. An\u00edbal. <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Di\u00f3n Casio (D. Pl\u00e1cido Su\u00e1rez, editor) (2004): <em>Historia Romana. (Libros I-XXXV). <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Polibio (M. Balasch Recort, editor) (2000): <em>Historias (Libros I-IV). <\/em>Gredos.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Silio It\u00e1lico (J. Villalba \u00c1lvarez, editor) (2005): <em>La Guerra P\u00fanica. <\/em>Akal.<br><br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Tito Livio (J. A. Villar Vidal, editor) (2001): <em>Historia de Roma desde su fundaci\u00f3n (Ab Urbe Condita) (Libros XXI-XXV). <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Veleyo Pat\u00e9rculo (M\u00aa. Asunci\u00f3n S\u00e1nchez Manzano, editora) (2001): <em>Historia Romana. <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Zonaras, bas\u00e1ndose en Di\u00f3n Casio (2004) (D. Pl\u00e1cido Su\u00e1rez, editor): <em>Historia Romana. (Libros I a XXXV. Fragmentos). <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><strong><u>-ESENCIAL<\/u><\/strong><\/a><strong><u>&#8211;<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Aizpiri, A. G. (2022): <em>Tras las huellas de An\u00edbal. <\/em><\/strong><strong>Almuzara.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Allen, S. (2007): <em>Lords of Battle. <\/em><\/strong><strong>Osprey.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Altamira, R.&nbsp; (2001): <em>Historia de Espa\u00f1a y de la civilizaci\u00f3n espa\u00f1ola. <\/em>&nbsp;Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Alvar Ezquerra, J. (2024) (direct\u00f3r): <em>Entre Fenicios y Visigodos. <\/em>La Esfera de los Libros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00c1lvarez Sanch\u00eds, J. R. (2003): <em>Los Vettones. <\/em>Real Academia de la<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;Historia\/Instituci\u00f3n Gran Duque de Alba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Aranegui, C. (2004): <em>Sagunto. <\/em>Bellaterra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Aubet, M. E. (1994): <em>Tiro y las colonias fenicias de occidente. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Ballester, R. (1989): <em>Historia de Roma y de la Espa\u00f1a romana. <\/em>Hora.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Barcel\u00f3, P. (2000): <em>An\u00edbal de Cartago. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Barcel\u00f3, P. (2010): <em>An\u00edbal. Estratega y estadista. <\/em>La Esfera de los Libros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-B\u00e9doy\u00e8re, G. de la (2024): <em>Populus. <\/em>Pasado y Presente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bengtson, H. (2005): <em>Historia de Grecia. <\/em>RBA\/Gredos.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bertolini, F. (1999): <em>Historia de Roma. <\/em>Edimat.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M. (1978): <em>Econom\u00eda de la Hispania romana. <\/em>N\u00e1jera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M. y Castillo, A. del (1988): <em>Historia de Espa\u00f1a. Prehistoria y Edad Antigua. <\/em>Espasa Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M. (1992): <em>Fenicios, Griegos y Cartagineses en Occidente. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M. y Garc\u00eda-Gelabert, M. P. (1994): <em>C\u00e1stulo, ciudad \u00edbero-romana. <\/em>Istmo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M.; Montenegro, A.; Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M. y Mangas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;Manjarr\u00e9s, J. (1995): <em>Historia de Espa\u00f1a Antigua. Hispania Romana<\/em>. C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M.; Alvar, J. y Gonz\u00e1lez Wagner, C. (1999): <em>Fenicios y cartagineses en el Mediterr\u00e1neo. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M. (2003): <em>El Mediterr\u00e1neo y Espa\u00f1a en la Antig\u00fcedad.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&nbsp;&nbsp; <\/em><\/strong><strong>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Boardman, J.; Griffin, J. y Murray, O. (1998): <em>Historia Oxford del Mundo Cl\u00e1sico. Roma. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bravo Casta\u00f1eda, G. (2001): <em>Historia de Espa\u00f1a. Tercer milenio. Hispania y el Imperio. <\/em>S\u00edntesis.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bravo Casta\u00f1eda, G. (2005): <em>Historia de Roma Antigua. <\/em><\/strong><strong>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Broughton, T. R. S. (1986): <em>The Magistrates of The Roman Republic,509B.C.-100 B .C. <\/em>American Philological Association.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Burillo<\/strong><strong> Mozota, F. (1998): <em>Los Celt\u00edberos. Etnias y estados<\/em>. Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Cabrero Piquero, J. (2000): <em>Escipi\u00f3n el Africano. <\/em>Alderab\u00e1n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Campbell, D. B. (2009): <em>Guerra de asedio en Roma. <\/em>Osprey.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Canales, C. (2005): <em>El ej\u00e9rcito de An\u00edbal. <\/em><\/strong><strong>Andrea Press.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Charles-Picard, G. et C. (1958): <em>La vie quotidienne a Carthage au temps d\u2019Hannibal. <\/em>Hachette.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Charles-Picard, G. (1967): <em>Hannibal. <\/em>Hachette.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Cottrel, L. (1992): <em>Hannibal. Enemy of Rome. <\/em>Da Capo Press.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Daly, G. (2002): <em>Cannae. <\/em><\/strong><strong>Routledge.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-D\u00edaz S\u00e1nchez, C. 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(2003): <em>Roma, Cartago, \u00cdberos y Celt\u00edberos. <\/em>Ariel.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Gracia, F. (2003): <em>La guerra en la Protohistoria. <\/em>Ariel.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Granzotto, G. (1995): <em>Annibale. <\/em>Mondadori.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Grimal, P. (2021): <em>El mundo mediterr\u00e1neo en la Edad antigua (II). El helenismo y el auge de Roma. <\/em>Siglo-XXI.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Guill\u00e9n, J. (1994): <em>Urbs Roma. Religi\u00f3n y ej\u00e9rcito. <\/em>S\u00edgueme.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Guill\u00e9n, J. (1995): <em>Urbs Roma. La vida p\u00fablica. <\/em>S\u00edgueme.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Harden, D. (1985): <em>Los Fenicios. <\/em>Orbis\/Aym\u00e1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Harris, W. V. (1989): <em>Guerra e imperialismo en la Roma republicana, 327-70 a.C. <\/em>Siglo-XXI.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Healy, M. (2009): <em>Las Guerras P\u00fanicas <\/em>(II). <em>Cannas. An\u00edbal diezma a las legiones. <\/em>RBA\/Osprey. <em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Herm, G. (1976): <em>Los Fenicios. <\/em>Destino.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hoyos, D. (2005): <em>Hannibal\u2019s Dynasty<\/em>. <\/strong><strong>Routledge.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hoyos, D. (2010): <em>The Carthaginians. <\/em>Routledge.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Huss, W. (1993): <em>Los Cartagineses. <\/em><\/strong><strong>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Huss, W. (2001): <em>Cartago. <\/em>Acento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Kovaliov, S. I. (1985): <em>Historia de Roma. <\/em>Sarpe\/Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lago, J. I. (2003): <em>C\u00e9sar, Alejandro, An\u00edbal. <\/em>Almena.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lancel, S. (1994): <em>Cartago. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lancel, S. (1997): <em>An\u00edbal. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lazenby, J. F. (2007): <em>Hannibal\u2019s war. <\/em>Aris and Phillips.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Le Glay, M. (2001): <em>Grandeza y decadencia de la Rep\u00fablica romana. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Liddell Hart, B. H. (1926): <em>Scipio Africanus. <\/em>Perseus books\/Da Capo Press.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-L\u00f3pez, J. (director): <em>La Guerra en la Antig\u00fcedad. <\/em>La Esfera de los Libros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-L\u00f3pez Barja de Quiroga, P. y Lomas Salmonte, F. J. (2004): <em>Historia de Roma. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-L\u00f3pez Castro, J. L. (1995): <em>Hispania Poena. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mangas Manjarr\u00e9s, J. (1980): <em>Historia de Espa\u00f1a. Hispania Romana. <\/em>Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mangas Manjarr\u00e9s, J.; Fern\u00e1ndez Nieto, F. J.; Sayas Abengoechez, J. J.; Blanco Freijeiro, A.; Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M.; Bl\u00e1zquez Mart\u00ednez, J. M.; Presedo Velo, F. J.; Codo\u00f1er Merino, C.; Elorza Guinea, J. C.&nbsp; (1991. Tercera Edici\u00f3n): <em>Historia de Espa\u00f1a-Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal (Dirigida por Jos\u00e9 Mar\u00eda Jover Zamora). Espa\u00f1a Romana (218 a. de J. C.-414 de J.C.) La sociedad, el derecho, la cultura. <\/em>Espasa Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Marco Sim\u00f3n, F. (1990): <em>Historia del Mundo Antiguo. La expansi\u00f3n de Roma por el Mediterr\u00e1neo. De fines de la Segunda Guerra P\u00fanica a los Gracos. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mart\u00ednez-Pinna, J. (2023): <em>Eso no estaba en mi libro de las Guerras P\u00fanicas. <\/em>Almuzara.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mart\u00edn, I. (2025): <em>Roma Aeterna. <\/em>La Esfera de los Libros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Matyszar, P. (2005): <em>Los enemigos de Roma. <\/em>Ober\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mira Guardiola, M. A. (2000): <em>Cartago contra Roma. <\/em>Alderab\u00e1n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mommsen, T. (2003): <em>Historia de Roma. Desde la reuni\u00f3n de Italia hasta la sumisi\u00f3n de Cartago y de Grecia. <\/em>Turner.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montenegro, A.; Bl\u00e1zquez, J. M. y Solana, J. M. (1986): <em>Historia de Espa\u00f1a. Espa\u00f1a Romana. <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montenegro, A. y Bl\u00e1zquez, J. M. (1991): <em>Historia de Espa\u00f1a. Espa\u00f1a Romana, 218 a.de JC.-414 de JC. La conquista y la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. <\/em>Espasa Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montero, S. (1990): <em>Historia del mundo antiguo. La religi\u00f3n romana antigua. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mu\u00f1oz, F. A.; Gonz\u00e1lez Rom\u00e1n, C.; Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M. y Santos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;Yanguas, N. (1985): <em>Roma contra Cartago. <\/em>Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Nicolet, C. (1984): <em>Roma y la conquista del mundo mediterr\u00e1neo, 267-27 a. de JC. La g\u00e9nesis de un imperio. <\/em>Labor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Pardo Mata, P. (2002): <em>Mediterr\u00e1neo. Fenicia, Grecia y Roma. <\/em>Silex.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Petit. P. (1986): <em>Historia de la Antig\u00fcedad. <\/em>Labor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Pl\u00e1cido Su\u00e1rez, D.; Alvar Ezquerra, J. y Gonz\u00e1lez Wagner, C. (1993): <em>La formaci\u00f3n de los estados en el Mediterr\u00e1neo Occidental. <\/em>S\u00edntesis.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Prados Mart\u00ednez, F.; Remedios S\u00e1nchez, J. y Bermejo Tirado, J. (editores) (2012): <em>An\u00edbal de Cartago. Historia y mito. <\/em>Polifemo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Prevas, J. (2001): <em>Hannibal crosses the Alps. <\/em>Da Capo Press.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rey Schnitzler, I. (2023): <em>Los \u00cdberos. <\/em>Almuzara.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Richardson, J. S. (1998): <em>Historia de Espa\u00f1a. Hispania y los romanos. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rodr\u00edguez Gonz\u00e1lez, J. (2005): <em>Los Escipiones en Hispania. <\/em>Megara.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M. (1995): <em>Historia de Roma. La Rep\u00fablica Romana. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Ruiz de Arbulo, J.; Bel\u00e9n, M.; Vidal Gonz\u00e1lez, P. y Corzo S\u00e1nchez, R. (2000): <em>Santuarios Fenicio-P\u00fanicos en Iberia. <\/em>Eivissa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-S\u00e1ez, R. (2006): <em>Cartago contra Roma. <\/em>Almena.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Salinas de Fr\u00edas, M. (2025): <em>Escipi\u00f3n Emiliano. <\/em>Desperta Ferro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-S\u00e1nchez Sanz, A. (2021): <em>\u00c1frica capta. <\/em>HRM.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-S\u00e1nchez Tarradellas, V. (2020): <em>Las legiones en campa\u00f1a. <\/em>HRM.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sanctis, G. de (1967): <em>Storia del romani. <\/em>La Nuova Italia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Scardigli, B. (1991): <em>I Trattati Romano-Cartaginesi<\/em>. Scuola Normale Superiore di Pisa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Schulten, A. (M. Artigas Ferrando y P. Bosch Gimpera, editores) (2004): <em>Hispania. <\/em>Renacimiento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sekunda, N. y Wise, T. (2009): <em>El ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica. <\/em>RBA\/Osprey.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sommer, M. (2004): <em>Roma oscura. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Souza, P. de (editor) (2008): <em>La guerra en el mundo antiguo<\/em>. Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Tovar, A. y Bl\u00e1zquez, J. M. (1982): <em>Historia de la Hispania romana. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Tu\u00f1\u00f3n de Lara, M.; Mangas Manjarr\u00e9s, M. y Tarradell, M. (1981): <em>Historia de Espa\u00f1a. Introducci\u00f3n. Primeras culturas e Hispania romana. <\/em>Labor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Vegas, M. (editor) (2002): <em>Cartago Fenicio-P\u00fanica. <\/em>Universidad Pompeu Fabra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Vilmont, J. (2021): <em>Cartago. La Historia de un mundo eliminado por Roma. <\/em>Rialp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-VV. AA. (1981): <em>Personajes ilustres. An\u00edbal. <\/em>Juventud.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Warmington, B. H. (1968): <em>Storia di Cartagine. <\/em>Giulio Einaudi.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-PUBLICACIONES DEL AUTOR (Doctor Jos\u00e9 Mar\u00eda Manuel Garc\u00eda-Osuna y Rodr\u00edguez) SOBRE&nbsp; LOS CARTAGINESES-<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba-<em>LA RELIGI\u00d3N EN CARTAGO. <\/em>CURSO DE DOCTORADO (CALIFICADO CON SOBRESALIENTE). UNIVERSIDAD DE LE\u00d3N. PUBLICADO EN SALA DE TOGAS DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE GIJ\u00d3N (2003).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\u00ba- <em>LA SEGUNDA GUERRA ENTRE ROMA Y CARTAGO. <\/em>TRABAJO DE INVESTIGACI\u00d3N DEL DOCTORADO <u>(CALIFICADO CON SOBRESALIENTE<\/u>). UNIVERSIDAD DE LE\u00d3N. PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN (N\u00ba 195; A\u00d1O-2007) DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES. JA\u00c9N (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>3\u00ba-<em>LA BATALLA DE TESINO. <\/em>SIETE ESQUINAS. Linares. 2011.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4\u00ba-<em>LA BATALLA DE TREBIA. <\/em>SIETE ESQUINAS. Linares. 2012.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>5\u00ba-<em>LA BATALLA DE TRASIMENO. <\/em>SIETE ESQUINAS. Linares. 2013.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>6\u00ba<em>-LA BATALLA DE ZAMA. <\/em>Universidad de C\u00e1diz. 2008.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>7\u00ba-<em>HISTORIA POL\u00cdTICA Y SOCIAL DE LA SEGUNDA GUERRA ROMANA O ROMANO-P\u00daNICA O P\u00daNICA, DESDE EL INICIO HASTA EL PASO DE LOS PIRINEOS<\/em>&#8211; <a>\u201cLA GACETA DE ALMER\u00cdA. PERSONAJES DE LA HISTORIA\u201d. 2023<\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>8\u00ba<\/strong><strong>&#8211;<em>LA BATALLA DE CANNAS. 2 DE AGOSTO DE&nbsp; 216 a. C. AN\u00cdBAL BARCA \u201cEL GRANDE\u201d DERROTA A ROMA<\/em>. <\/strong><strong>\u201cLA GACETA DE ALMER\u00cdA. PERSONAJES DE LA HISTORIA\u201d. 2023.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>9\u00ba-<em>ANIBAL BARCA \u201cEL GRANDE\u201d ANTE LAS CIUDADES LEGIONENSES DE TORO Y DE SALAMANCA<\/em>. \u201cREVISTA DE ESTUDIOS DE TORO Y SU COMARCA\u201d. 2022.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>10\u00ba-<em>LA BATALLA DE CANNAS. <\/em>M\u00c9DICOS M\u00c1LAGA. 2006.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>11\u00ba)-<\/strong><strong><em>AM\u00cdLCAR BARCA. <\/em><\/strong><strong>SALA DE TOGAS. GIJ\u00d3N. 2005.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>12\u00ba-<\/strong><strong><em>LA BATALLA DE SAGUNTO. <\/em><\/strong><strong>M\u00c9DICOS C\u00c1CERES. 2000.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>13\u00ba)-<\/strong><strong><em>AN\u00cdBAL BARCA Y LO QUE EL FALSIFICADOR IMPERIALISMO ROMANO SE LLEV\u00d3. <\/em><\/strong><strong>FIESTA DE CARTHAGINESES Y ROMANOS. CARTAGENA. 2011.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>14\u00ba)-<\/strong><strong><em>HISTORIA POL\u00cdTICA DESDE LA EL INICIO DE LA SEGUNDA GUERRA P\u00daNICA HASTA LOS PIRINEOS.<\/em><\/strong><strong> LA GACETA DE ALMER\u00cdA\/PERSONAJES DE LA HISTORIA. 2023.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>15\u00ba)-<\/strong><strong><em>HISTORIA POL\u00cdTICA Y SOCIAL DE LA SEGUNDA GUERRA ROMANA DESDE EL INICIO HASTA EL PASO DE LOS PIRINEOS. <\/em><\/strong><strong>ARTE, ARQUEOLOG\u00cdA E HISTORIA DE BUJALANCE\/C\u00d3RDOBA. 2023.<\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-9c16567e27ef508a26534b79351b81cc\"><strong><u>XIII.-CURRICULUM VITAE-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Asesor de la Asociaci\u00f3n Cultural Reinos de Espa\u00f1a (FEAH) (a\u00f1o-2018).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural Divulgadores de la Historia (a\u00f1o-2023).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong><strong>Acad\u00e9mico-Correspondiente del Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos Bances y Vald\u00e9s (a\u00f1o-2016).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong><strong>Organizaci\u00f3n Socio-Pol\u00edtica Conceyu Pa\u00eds Llion\u00e9s (a\u00f1o-2024).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Asociaci\u00f3n Cultural de Estudios Leoneses. (a\u00f1o-2023).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Socio-Colaborador de la Asociaci\u00f3n de Amigos del Reino Astur (2025).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Instituto de Estudios Zamoranos \u201cFlori\u00e1n de Ocampo\u201d. (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Ateneo de Valladolid (Creaci\u00f3n a\u00f1o-1872).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n de Amigos del Patrimonio Cultural de Le\u00f3n. ProMonumenta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Instituto de Estudios Gerundenses (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Real Sociedad Arqueol\u00f3gica Tarraconense (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del C\u00edrculo Cultural P\u00e9ndulo de Baza (UNESCO).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos de Granada y su Reino (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Centro de Estudios Benaventanos \u201cLedo del Pozo\u201d (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Centro de Estudios Fenicios y P\u00fanicos (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos Jerezanos (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural H\u00e9roes de Cavite (2024).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Ateneo Jovellanos (Creaci\u00f3n a\u00f1o-1953).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Sociedad Espa\u00f1ola de Estudios Cl\u00e1sicos (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Sociedad Espa\u00f1ola de Estudios Medievales (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Instituto de Estudios Bercianos (CECEL\/CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Gaxarte, Luanco-Goz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural Proculto, Toro-Zamora.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds de Avil\u00e9s y Comarca (A\u00f1o-2024).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural de Estudios Hist\u00f3ricos de Galicia. La Coru\u00f1a.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural Arte, Arqueolog\u00eda e Historia de C\u00f3rdoba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural Arte, Arqueolog\u00eda e Historia de Bujalance-C\u00f3rdoba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Historiador -Colaborador de la Fundaci\u00f3n Gustavo Bueno-Oviedo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Centro de Estudios Merindad de Tudela.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Del Centro de Estudios Linarenses-Linares\/Ja\u00e9n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural Placentina \u201cPedro de Trejo\u201d-Plasencia\/C\u00e1ceres.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural San Bartolom\u00e9 de San Mart\u00edn del Rey Aurelio-Sotrondio\/Asturias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural Rey Ordo\u00f1o I-Villamejil\/La Cepeda\/Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo Mar\u00edtimo de Asturias-Luanco.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-De la Asociaci\u00f3n Cultural \u201cRa\u00edces Lacianiegas\u201d-Villablino\/Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Director-M\u00e9dico-Geriatra en Larra\u00f1aga\/Domusvi<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<\/strong><strong>M\u00e9dico-Familia\/V\u00eda MIR de Atenci\u00f3n Primaria\/Universidad de Oviedo (2003).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Vicepresidente del I Concurso de Trabajos Cortos de Investigaci\u00f3n en Historia de la Medicina en Asturias. Colegio de M\u00e9dicos de Asturias.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-M\u00e9dico-Valorador de Discapacidades y Da\u00f1os Corporales del Colegio de M\u00e9dicos de Asturias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Licenciado en Medicina y Cirug\u00eda\/Universidad de Oviedo (1996).<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>560 Cr\u00edticas Literarias\/Ensayo en \u201cTodo Literatura\u201d. Madrid.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>57 Trabajos-Ensayos-Curriculares de Historia en \u201cLa Gaceta de Almer\u00eda\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>53 (2024) Trabajos publicados en Dialnet.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>35 (2024) Trabajos\/Libros publicados en <em>Regesta Imperii<\/em> \/Universidad de Maguncia\/Mainz.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>250 Trabajos de HISTORIA publicados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>41 Biograf\u00edas de M\u00fasicos de M\u00fasica-Acad\u00e9mica\/Culta publicadas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>152 Conferencias impartidas sobre Historia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>-LIBROS PUBLICADOS-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1.-EL GRAN REY ALFONSO VIII DE CASTILLA, \u201cEL DE LAS NAVAS DE TOLOSA\u201d. Editorial Alderab\u00e1n. 2012. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.-BREVE HISTORIA DE FERNANDO \u201cEL CAT\u00d3LICO\u201d. Editorial Nowtilus. 2013. Madrid.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.-EL REY ALFONSO X \u201cEL SABIO\u201d DE LE\u00d3N Y DE CASTILLA. SU VIDA Y SU \u00c9POCA. Editorial El Lobo Sapiens. 2017. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.-EL REY ALFONSO VII \u201cEL EMPERADOR\u201d DE LE\u00d3N. Editorial Cultural Norte. 2018. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>5.-URRACA I DE LE\u00d3N. PRIMERA REINA Y EMPERATRIZ DE EUROPA. Editorial El Lobo Sapiens. 2020. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>6.-EL REY RAMIRO II \u201cEL GRANDE\u201d DE LE\u00d3N. EL \u201cINVICTO\u201d DE SIMANCAS. Editorial Alderab\u00e1n. 2021. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>7.-LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA. UN MITO HIST\u00d3RICO. Editorial Alderab\u00e1n. 2023. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>8.-HERN\u00c1N CORT\u00c9S. SU PERSONALIDAD Y SU CAR\u00c1CTER EN EL IMPERIO AZTECA. Editorial El Lobo Sapiens. 2024. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>9.-RAMIRO III, REY DE LE\u00d3N. SE\u00d1OR\u00cdO DE MUJERES. Editorial Alderab\u00e1n. 2024. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>10.-LOS CARTAGINESES EN LA PEN\u00cdNSULA IB\u00c9RICA. Editorial Alderab\u00e1n. 2024. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>11.-LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES DE LOS REINOS DE CASTILLA Y DE LE\u00d3N. NUEVO ESTUDIO. Editorial Alderab\u00e1n. 2025. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"907\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_15.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31222\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_15.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Clipboard_09-17-2025_15-212x300.jpg 212w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR: DR. 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