{"id":54975,"date":"2026-02-07T21:43:29","date_gmt":"2026-02-07T21:43:29","guid":{"rendered":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/?p=54975"},"modified":"2026-02-07T21:50:36","modified_gmt":"2026-02-07T21:50:36","slug":"carta-pastoral-ante-la-proxima-beatificacion-del-cura-valera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/?p=54975","title":{"rendered":"CARTA PASTORAL BEATIFICACI\u00d3N DEL CURA VALERA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">+ <strong><em>Antonio G\u00f3mez Cantero<\/em><\/strong> es <strong><em>Obispo de Almer\u00eda<\/em><\/strong><br>+ <strong><em>Jos\u00e9 Manuel Lorca Planes <\/em><\/strong>es<strong><em> Obispo de Cartagena<br>+ Gin\u00e9s Garc\u00eda Beltr\u00e1n<\/em><\/strong> es<strong><em> Obispo de Getafe<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ofrecemos esta carta pastoral para su lectura y meditaci\u00f3n antes de la beatificaci\u00f3n del Cura Valera<\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/diocesisalmeria.org\/author\/medios\/\"><\/a>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diocesisalmeria.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/cura-valera-joven-780x470.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Con profunda alegr\u00eda, ponemos a disposici\u00f3n de la comunidad diocesana esta&nbsp;<strong>Carta pastoral con motivo de la pr\u00f3xima beatificaci\u00f3n del Venerable Salvador Valera Parra, el Cura Valera<\/strong>, que se celebrar\u00e1, si Dios quiere, en Hu\u00e9rcal-Overa el&nbsp;<strong>7 de febrero de 2026<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este acontecimiento de gracia, tan esperado por las Iglesias de Almer\u00eda y Cartagena, supondr\u00e1 el reconocimiento oficial de una santidad que el pueblo de Dios ha venerado y custodiado durante generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta carta, de estilo sencillo y profundamente pastoral, est\u00e1&nbsp;<strong>escrita a tres manos<\/strong>&nbsp;por&nbsp;<strong>D. Gin\u00e9s Garc\u00eda Beltr\u00e1n, obispo de Getafe y natural de Hu\u00e9rcal-Overa; D. Jos\u00e9 Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena; y nuestro obispo D. Antonio G\u00f3mez Cantero, obispo de Almer\u00eda<\/strong>. Desde la comuni\u00f3n entre Iglesias hermanas, los pastores nos invitan a prepararnos espiritualmente para este acontecimiento eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p>Invitamos a todos \u2014sacerdotes, consagrados, laicos y familias\u2014 a&nbsp;<strong>leer, meditar y compartir<\/strong>&nbsp;esta carta pastoral, como camino de preparaci\u00f3n, memoria agradecida y esperanza ante la pr\u00f3xima beatificaci\u00f3n del Cura Valera.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/diocesisalmeria.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/CARTA-PASTORAL-BEATIFICACION-FOLLETO.pdf\">CARTA PASTORAL BEATIFICACI\u00d3N CURA VALERA<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>_______________________________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL BEATO CURA VALERA<\/strong><br>Una vida para los dem\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>Carta pastoral de los Obispos de Almer\u00eda, Cartagena y Getafe<br>con motivo de la Beatificaci\u00f3n del sacerdote Salvador Valera Parra<br>de Hu\u00e9rcal-Overa (Almer\u00eda)<\/p>\n\n\n\n<p>1. VOX POPULI<\/p>\n\n\n\n<p>Querida comunidad diocesana de Almer\u00eda y de Cartagena, hemos sido bendecidos y estamos alegres, exultantes de gozo, por la beatificaci\u00f3n del Venerable Salvador Valera Parra, el Cura Valera, en Hu\u00e9rcal-Overa el 7 de febrero de 2026, a las once horas, tras la aprobaci\u00f3n del milagro realizado por Dios a trav\u00e9s de su intercesi\u00f3n \u2013el primero aprobado por el Papa Le\u00f3n XIV\u2013, cuando se cumple este a\u00f1o el 210\u00ba aniversario de su nacimiento en este pueblo almeriense, entonces de la di\u00f3cesis de Cartagena.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sencilla carta de pastores, con motivo de su beatificaci\u00f3n, ha sido realizada a tres manos: por D. Gin\u00e9s Garc\u00eda Beltr\u00e1n, obispo de Getafe, y natural de Hu\u00e9rcal-Overa; por D. Jos\u00e9 Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena; y por D. Antonio G\u00f3mez Cantero, obispo de Almer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el siglo X no hubo procesos de canonizaci\u00f3n, ni pruebas, ni exigencia de milagros, ni veredictos, ni tampoco era el Papa el que canonizaba a los santos con una liturgia especial de reconocimiento de su santidad. El pueblo santo de Dios era quien, pasando de boca en boca la evidencia de su santidad, con los recuerdos que la sustentaban, hac\u00edan evidente su vida santa y as\u00ed manten\u00edan durante los a\u00f1os y siglos el deseo de veneraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed ha pasado con nuestro Cura Valera, que hizo honor a su nombre de Salvador. En el coraz\u00f3n de la Villa de Hu\u00e9rcal-Overa, permanece la memoria de su p\u00e1rroco, en placas, monumentos, bustos e instituciones, as\u00ed como la conservaci\u00f3n de su humilde casa, llena de recuerdos. Los huercalenses y los habitantes de las poblaciones lim\u00edtrofes hablan de \u00e9l todav\u00eda en presente, y muchas casas est\u00e1n adornadas con un cuadro de su querido p\u00e1rroco, as\u00ed como muchos lo llevan entre las fotograf\u00edas familiares de su cartera.<\/p>\n\n\n\n<p>2. PAS\u00d3 HACIENDO EL BIEN<\/p>\n\n\n\n<p>A las 10 de la noche del viernes 15 de marzo de 1889, entregaba su vida al Padre, el buen cura de Hu\u00e9rcal-Overa, D. Salvador Valera Parra. Dos d\u00edas antes hab\u00eda cumplido 49 a\u00f1os de sacerdote. Naci\u00f3 73 a\u00f1os antes, el 27 de febrero de 1816, all\u00ed donde se apag\u00f3 su vida terrena. Nuestro Cura Valera era un hombre que, aparentemente, no hizo nada extraordinario. No escribi\u00f3 nada, no fund\u00f3 nada, no se recuerdan ninguno de sus sermones, pero su presencia, manifestada en las historias mantenidas en el tiempo, nos lo muestran como un p\u00e1rroco entregado a su pueblo, en fidelidad, en humildad, y cuidando a sus fieles desde la caridad: la caridad material y la caridad pastoral, que van tan juntas, exponiendo su vida por ellos, en dos ocasiones de peste. Esta caridad mantiene viva su memoria en su parroquia y en los alrededores, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ordenado Sacerdote en 1840, sirvi\u00f3 con absoluta dedicaci\u00f3n primero en su Parroquia natal de 1840 al 1849; despu\u00e9s en Alhama de Murcia de 1849 a 1851; regresando de nuevo a su pueblo como P\u00e1rroco desde 1851, siendo tambi\u00e9n desde 1864 a 1868 P\u00e1rroco de Nuestra Se\u00f1ora de Gracia de Cartagena.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuid\u00f3 y atendi\u00f3 con hero\u00edsmo a los enfermos del c\u00f3lera en las continuas epidemias del siglo XIX. El Estado le condecor\u00f3 con la Cruz de la Orden de Carlos III. Tambi\u00e9n el Ayuntamiento de Cartagena, le regal\u00f3 un c\u00e1liz que se conserva en su parroquia de Hu\u00e9rcal-Overa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante los terremotos e inundaciones trabaj\u00f3 sin descanso por su pueblo. Fue padre de los pobres, de los enfermos, de los marginados, dedic\u00f3 su vida s\u00f3lo a ser p\u00e1rroco, pastor sol\u00edcito y humilde, llevando a sus feligreses a Dios y atento en la caridad en sus necesidades. En 2021 fue declarado Venerable. Casi dos siglos de fama de santidad, sigue viva entre nosotros, mantenida gracias a las familias de su pueblo y comarca y a la Asociaci\u00f3n pro-canonizaci\u00f3n, que tanto ha trabajado para que este d\u00eda llegara a t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>El siglo XIX y principios del XX, ha sido una \u00e9poca de grandes santos en nuestras tierras de Espa\u00f1a. Parece que el Se\u00f1or, ante las grandes dificultades sociales y religiosas, suscita santas y santos que iluminen nuestro camino y nos marquen a todos la direcci\u00f3n de la santidad. En ning\u00fan momento debemos olvidar que salimos de las manos de Dios y \u00e9l quiere y hace lo posible para que volvamos a sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad parroquial de Hu\u00e9rcal-Overa, las comunidades de las di\u00f3cesis de Almer\u00eda y de Cartagena, vivimos este acontecimiento de su beatificaci\u00f3n como un tiempo de gracia, un momento de gozoso orgullo, porque uno de nuestros hijos ha llegado a la plenitud de la vida cristiana, estar con Cristo, y ser bienaventurado, reconocido como modelo por todos los que a\u00fan somos peregrinos en este camino hacia Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ponemos nuestra mirada en el Cura Valera, como modelo a seguir, en este momento de la historia, nos llevar\u00e1 a todos a vivir en fidelidad, en humildad y en caridad. \u00c9l, de una manera muy concreta, nos ense\u00f1a a vivir un quinto Evangelio en nuestras vidas, encarn\u00e1ndolo en cada momento, mirando la vida con los ojos de Jes\u00fas, amando cada momento al un\u00edsono de los latidos del coraz\u00f3n de Jes\u00fas, edificando la comunidad con cada palabra y con cada gesto y entregando la vida sin pedir nada a cambio, s\u00f3lo por amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Alegr\u00e9monos! el Se\u00f1or nos ha manifestado su gracia en la vida humilde y entregada de este hombre, de este creyente, de este sacerdote que como su Maestro pas\u00f3 por el mundo haciendo el bien.<\/p>\n\n\n\n<p>3. UNA LUZ EN LA OSCURIDAD<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces nos quejamos de este tiempo y esta sociedad que nos ha tocado vivir, pero se nos olvida contemplar la \u00e9poca de los primeros cristianos y de las primeras predicaciones apost\u00f3licas a lo largo de los pueblos del mediterr\u00e1neo y de algunas ciudades del interior. Olvidamos a los m\u00e1rtires, que entregaron su vida por Cristo y su Evangelio. Olvidamos a los misioneros que dejando sus tierras y familias se fueron a la aventura, dejando sus vidas en manos de Dios. Olvidamos el sacrificio de los Varones Apost\u00f3licos que nos evangelizaron. Olvidamos a tantos y tantos p\u00e1rrocos que en circunstancias dif\u00edciles han sido un faro entre las tormentas y roca firme en medio de su pueblo, muchos de ellos a\u00fan recordados por nuestros abuelos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco la vida de Salvador Valera Parra, ni la de su gente fue f\u00e1cil en aquel siglo XIX. Fueron tiempos convulsos: la guerra de la independencia, el sexenio absolutista, el trienio liberal, en el que gobern\u00f3 el general Riego, el decenio absolutista, los diferentes gobiernos de Isabel II, el bienio liberal de Prim, Amadeo I de Saboya, la primera Rep\u00fablica, el gobierno de Alfonso XII y la regencia de Mar\u00eda Cristina. \u00c9poca de pugnas entre liberales y absolutistas tan caracter\u00edsticas del siglo XIX. El recuerdo de la anarqu\u00eda en el per\u00edodo de la Primera Rep\u00fablica produjo una atm\u00f3sfera social dominada por el temor a la revoluci\u00f3n y al caos pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, los efectos de la climatolog\u00eda, que alternaba periodos de sequias con lluvias torrenciales, provocando terribles avenidas de los r\u00edos y ramblas, produciendo destrucci\u00f3n, como la riada de 1879, que vino a a\u00f1adir m\u00e1s desgracias. La irregularidad de las lluvias ocasionaba a\u00f1os sin cosecha y la falta de alimentos trajo la miseria y debilidad del sistema inmunol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n, y con ella las enfermedades epid\u00e9micas, la fiebre amarilla y el c\u00f3lera.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida del Cura Valera fue sencilla en medio de su pueblo. Una vida humilde que hablaba de Dios iluminando las tinieblas de los distintos rostros del sufrimiento y la desolaci\u00f3n pol\u00edtica, social y religiosa. Hablaba con la palabra, con el coraz\u00f3n y con una vida entregada de servicio hasta el final. El ungido mostraba su vida con unci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>4. UN OFICIO DE AMOR<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque San Agust\u00edn ya escribi\u00f3 sobre ello refiri\u00e9ndose a la misi\u00f3n del obispo, en el a\u00f1o 1971 San Pablo VI escribi\u00f3 Amoris Officio, que define la misi\u00f3n del sacerdote no como un poder, sino como un compromiso radical de amar y servir a cada miembro de la comunidad, imitando de esta manera el amor de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La beatificaci\u00f3n de don Salvador Valera Parra, nuestro querido Cura Valera, nos invita a volver la mirada a la obra que Dios realiz\u00f3 en \u00e9l a trav\u00e9s de una existencia humilde, entregada y profundamente evang\u00e9lica. Su figura, tan cercana al coraz\u00f3n de nuestro pueblo, resplandece hoy con una luz nueva; la Iglesia reconoce oficialmente lo que tantos fieles han sabido durante generaciones y lo han transmitido: que en \u00e9l brill\u00f3 con especial transparencia la gracia de Cristo Buen Pastor. Contemplar su vida es dejarnos interpelar por el Evangelio vivido sin adornos, con la sencillez de quien se sabe instrumento y no protagonista, servidor y no due\u00f1o, hermano y no superior.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cap\u00edtulo quiere recorrer los rasgos esenciales de su biograf\u00eda personal, espiritual y pastoral, para que su ejemplo nos siga alentando y siga alentando a nuestras comunidades y, de modo particular, a los sacerdotes llamados a reproducir en su ministerio los sentimientos del Coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Or\u00edgenes humildes. Como hemos dicho al inicio de la carta, don Salvador naci\u00f3 aquel 27 de febrero de 1816, viernes de cuaresma, en el seno de una familia sencilla, marcada por la escasez vivida con alegr\u00eda, por el trabajo honrado y la fe transmitida de manera natural y sencilla a sus hijos. \u201cViv\u00edan en casa humilde en la que resplandec\u00eda el orden y la limpieza\u201d, dice uno de sus bi\u00f3grafos. Este ambiente imprimi\u00f3 en el alma del nuevo beato una sensibilidad especial hacia la gente humilde, hacia quienes viven de la tierra y conocen el valor del sacrificio cotidiano. Desde ni\u00f1o aprendi\u00f3 que la grandeza no est\u00e1 en la apariencia, sino en la rectitud del coraz\u00f3n, lo que despert\u00f3 en el ni\u00f1o una caridad sincera que se realiza de modo espont\u00e1neo y a base de peque\u00f1os gestos \u2013comida, ropa entregadas a los pobres\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese hogar modesto germin\u00f3, a temprana edad, la semilla de su vocaci\u00f3n. No fue fruto de un acontecimiento extraordinario, sino de la escucha silenciosa de Dios en la vida ordinaria. Pronto se qued\u00f3 hu\u00e9rfano de padre, y son sus hermanos mayores los que acompa\u00f1an al joven Salvador en sus viajes a Murcia, en un burro, para realizar los ex\u00e1menes de humanidades que le abrieran las puertas del Seminario. La oraci\u00f3n familiar, la cercan\u00eda a la parroquia y, posiblemente, el testimonio de sacerdotes, fueron configurando en \u00e9l un deseo profundo de consagrarse al Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Vocaci\u00f3n sacerdotal. Quienes le conocieron en su juventud recuerdan su car\u00e1cter sereno, su conversaci\u00f3n de altura impropia de su edad, su capacidad de trabajo, su inclinaci\u00f3n natural a ayudar a los dem\u00e1s y su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. La preparaci\u00f3n al sacerdocio la hizo, despu\u00e9s de los estudios de Gram\u00e1tica en Hu\u00e9rcal-Overa, en el seminario de Murcia; la filosof\u00eda como externo residiendo en el convento de las monjas Capuchinas, despu\u00e9s la teolog\u00eda, como interno en San Fulgencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Su ordenaci\u00f3n sacerdotal, en la iglesia de Santa Mar\u00eda de Alicante, por el cardenal Cienfuegos, arzobispo de Sevilla all\u00ed exiliado, fue un acontecimiento de gracia rodeado de sencillez gozosa que marc\u00f3 definitivamente su existencia. \u201cSe orden\u00f3 con dispensa de edad y pelo blanco\u201d. Como gesto de agradecimiento cant\u00f3 su primera misa en el convento de las Capuchinas que lo acogieron en sus primeros pasos vocacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Un testigo lo describe as\u00ed a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte: \u201calto, enjuto de carnes, delgado, muy cano (algunos incluso dicen que era cano de joven), de tez blanca y con porte majestuoso y modales de gran se\u00f1or. Su aspecto era imponente, aun cuando atra\u00eda por su finura y bondad. Hac\u00edan conjunto en \u00e9l su andar, sus modales, su sonrisa y su palabra\u2026 Todo era arm\u00f3nico, sencillo, correcto, limpio, santo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ejercicio del ministerio. El ministerio del Cura Valera se desarroll\u00f3 siempre en la di\u00f3cesis de Cartagena, a la que entonces pertenec\u00eda la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n de Hu\u00e9rcal-Overa. Comienza en esta parroquia su ministerio y no en condiciones f\u00e1ciles, entre otros motivos por la incomprensi\u00f3n de los que lo rodean, pero a pesar de ello don Salvador, con gran humildad, se muestra siempre en profunda fidelidad a la Iglesia y en entrega generosa al pueblo que se le confiaba. Su estilo pastoral se caracteriz\u00f3 por la cercan\u00eda, la disponibilidad y la capacidad de escuchar. As\u00ed ocurri\u00f3 en todos los destinos pastoral que tuvo (Alhama de Murcia, Cartagena, y en el mismo Hu\u00e9rcal-Overa como P\u00e1rroco).<\/p>\n\n\n\n<p>Su presencia en la parroquia era constante y discreta. Conoc\u00eda a sus feligreses, sab\u00eda sus preocupaciones, compart\u00eda sus alegr\u00edas y sufrimientos. Caminaba por las calles sin prisa, porque sab\u00eda que cada encuentro pod\u00eda ser una oportunidad para consolar, orientar o simplemente acompa\u00f1ar. Su casa estaba siempre abierta, y su coraz\u00f3n a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La fidelidad fue uno de los rasgos m\u00e1s visibles de su ministerio. Fidelidad a la oraci\u00f3n, que sosten\u00eda su vida interior; fidelidad a la doctrina de la Iglesia, que transmit\u00eda con claridad y sin rigideces; fidelidad a las tareas pastorales, que asum\u00eda con responsabilidad y sin quejas; fidelidad a los pobres, a quienes consideraba los predilectos del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Su predicaci\u00f3n sin gran elocuencia llegaba al coraz\u00f3n de sus oyentes y les mov\u00eda el coraz\u00f3n para que respondieran al Se\u00f1or. Tenemos testimonios como este: \u201cNo ha dicho nada extraordinario, pero con tal sencillez y tal fe que yo salgo completamente emocionado\u201d. Transmite con la palabra su amor a Cristo, tomaba la imagen de Cristo en sus manos y se emocionaba ante tanto amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Su entrega no conoc\u00eda horarios. Era de esos sacerdotes que se desgastan sin hacer ruido, que no buscan reconocimiento, que viven la caridad pastoral como una forma de martirio cotidiano. Su disponibilidad para atender a los enfermos, para consolar a las familias en duelo, para acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes en sus inquietudes, era expresi\u00f3n de un coraz\u00f3n configurado por el amor de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La cercan\u00eda al pueblo era para \u00e9l una consecuencia natural de su identidad sacerdotal. Se sab\u00eda enviado a servir, y por eso no se reservaba nada para s\u00ed. Su vida estaba entretejida con la vida de su pueblo, y su presencia se convirti\u00f3 en un signo de la presencia misma de Cristo entre los suyos. Ante los hechos extraordinarios que acontec\u00edan a su alrededor la gente sencillamente dec\u00eda: \u201clas cosas del Cura Valera\u201d. Estos eran sus grandes milagros que lo acreditaban ya como santo en vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El Pan, el Perd\u00f3n y los Pobres. Si hubiera que se\u00f1alar el centro espiritual del Cura Valera, sin duda ser\u00eda su amor ardiente a la Eucarist\u00eda. Celebraba la Santa Misa con una devoci\u00f3n que conmov\u00eda a quienes participaban. Cada gesto, cada palabra, cada silencio, revelaba su conciencia profunda del misterio que ten\u00eda entre sus manos. Su modo de celebrar era una catequesis viva, una invitaci\u00f3n a entrar en el misterio del amor de Dios que se entrega hasta el extremo. Son expresivos de este amor los gestos sencillos hacia la Eucarist\u00eda como su preocupaci\u00f3n por que luciera ardiendo la l\u00e1mpara ante el Sant\u00edsimo. Viv\u00eda de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a la Eucarist\u00eda, el confesionario fue otro de los pilares de su ministerio. Pasaba horas escuchando, orientando, absolviendo, animando. Ten\u00eda un don especial para acoger a los pecadores con misericordia y firmeza, sin juzgar, pero sin trivializar el pecado. Sab\u00eda que el perd\u00f3n de Dios es un tesoro que no se puede administrar con ligereza, y por eso se preparaba con oraci\u00f3n y penitencia para ejercer este ministerio. Muchos fieles recordaban la paz y la alegr\u00eda que experimentaban al salir de su confesionario, donde se sent\u00edan escuchados, comprendidos y reconciliados.<\/p>\n\n\n\n<p>Su atenci\u00f3n a los pobres y enfermos era expresi\u00f3n concreta de su amor a Cristo. Son muchos los episodios de su vida que confirman este amor a los m\u00e1s necesitados: la caridad sencilla y cotidiana de dar no de lo que le sobra, sino de lo necesario. Hay hechos en su vida que confirman esta predilecci\u00f3n por los pobres, por citar algunos: la actuaci\u00f3n en la sublevaci\u00f3n de los presos en el penal de Cartagena, la actuaci\u00f3n ante la epidemia de c\u00f3lera que asolaba la zona, la invitaci\u00f3n a Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet para que fundara un asilo de sus Hermanitas que acogieran a los ancianos desamparados, etc. Visitaba a los enfermos con frecuencia, llevando no s\u00f3lo los sacramentos, sino tambi\u00e9n consuelo humano, compa\u00f1\u00eda y esperanza. Con los pobres era generoso hasta el extremo, compartiendo lo poco que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9l se cumpl\u00eda la palabra del Evangelio: \u201cLo que hicisteis con uno de estos mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis\u201d. Su vida fue una par\u00e1bola viva de la misericordia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Vida Evang\u00e9lica. La santidad del Cura Valera no se manifest\u00f3 en hechos extraordinarios, sino en la fidelidad cotidiana vivida con sencillez y austeridad. Su estilo de vida era sobrio, sin lujos ni comodidades innecesarias. Viv\u00eda con lo justo, y a veces con menos de lo justo, porque prefer\u00eda que los recursos de la parroquia se destinaran a quienes m\u00e1s lo necesitaban. Su habitaci\u00f3n, sus objetos personales, su modo de vestir, todo hablaba de un hombre desprendido, libre de ataduras materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa austeridad no era fruto de una actitud amarga o r\u00edgida, sino de una libertad interior que le permit\u00eda vivir centrado en lo esencial. No necesitaba nada m\u00e1s que a Cristo para ser feliz. Su alegr\u00eda era serena, profunda, contagiosa. Su presencia irradiaba paz, porque su coraz\u00f3n estaba anclado en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida evang\u00e9lica se expresaba tambi\u00e9n en su humildad. No buscaba protagonismo, y por eso Dios lo engrandeci\u00f3 ante los ojos de su pueblo. Su autoridad no proven\u00eda del cargo, sino de la coherencia entre lo que predicaba y lo que viv\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo marcado por la prisa, el individualismo y la superficialidad, la figura del Cura Valera se alza como un recordatorio de que la verdadera grandeza est\u00e1 en la sencillez, en la entrega silenciosa, en la fidelidad perseverante. Su vida es una invitaci\u00f3n a volver al Evangelio en su pureza, sin a\u00f1adidos, sin complicaciones, sin excusas.<\/p>\n\n\n\n<p>Muri\u00f3 de un \u201ccatarro intestinal\u201d, seg\u00fan consta en su acta de defunci\u00f3n, pero muri\u00f3 amando, hasta el \u00faltimo suspiro; amando a Dios, a su ministerio, a su pueblo. Fue enterrado en medio de un clamor popular que lo reconoce como santo, en el presbiterio de la parroquia que lo vio nacer y morir para este mundo. Desde entonces ha cuidado con su intercesi\u00f3n a todo el pueblo que se encomienda a \u00e9l como el mayor signo de identidad de Hu\u00e9rcal-Overa.<\/p>\n\n\n\n<p>5. LA MISI\u00d3N DEL SIERVO<\/p>\n\n\n\n<p>Contemplar la vida y el ministerio del Cura Valera es dejarnos iluminar por un testigo que vivi\u00f3 el sacerdocio como un don inmerecido y como una misi\u00f3n apasionante. Su ejemplo nos anima a todos \u2014de un modo especial a los sacerdotes\u2014 a vivir nuestra vocaci\u00f3n con mayor autenticidad, a poner a Cristo en el centro, a servir a los hermanos con humildad y alegr\u00eda, a cultivar una vida interior que sostenga nuestras obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca ha sido f\u00e1cil vivir el Evangelio, el seguimiento de Cristo con radicalidad, solo los grandes santos se han acercado, sobre todo los que han seguido el camino de los consejos evang\u00e9licos. La Carta Apost\u00f3lica de nuestro Papa Le\u00f3n XIV, Una fidelidad que genera futuro, con motivo del 60\u00ba aniversario de los decretos para la renovaci\u00f3n sacerdotal, Optatam Totius y Presbyterorum Ordinis, consta de cinco cap\u00edtulos que comienzan con la palabra FIDELIDAD y a\u00f1ade: Servicio, Fraternidad, Sinodalidad, Misi\u00f3n y Futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas fidelidades nacen del mismo coraz\u00f3n de Cristo que, siendo de origen divino, sin alardes, pas\u00f3 entre nosotros como uno de tantos, y nos dijo que el que quiera ser el primero sea el servidor de todos. Cu\u00e1nto se tiene que trasfigurar nuestro coraz\u00f3n para llegar a este seguimiento tan radical. Cu\u00e1ntas esclavitudes debemos abandonar para llegar a la verdadera libertad de los hijos de Dios. Solo la humildad, de humus, tierra, nos puede hacer tener los pies sobre el suelo, porque humildad es encarnaci\u00f3n, y \u00e9sta es servicio y \u00e9ste genera la comunidad fraterna, y la comunidad nos env\u00eda a la misi\u00f3n, y \u00e9sta nos hace mirar hacia adelante y nunca atr\u00e1s, que es la tentaci\u00f3n del que no cree en la venida del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>El beato Cura Valera, como hemos mostrado, nos ense\u00f1a los pasos de la encarnaci\u00f3n, que son los de la misi\u00f3n del siervo. Como Cristo, que siempre antes de un gran signo se retiraba la noche a orar. Cu\u00e1nta oraci\u00f3n en este hombre de Dios ante las dificultades, ante la pasi\u00f3n por la vida de los dem\u00e1s. Siendo libre, cu\u00e1ntas veces, como Pablo, se hizo esclavos de todos (cf. 1Cor 9,19). Viendo el ego\u00edsmo de algunos, cu\u00e1ntas veces ha tenido que luchar para alimentarles y mantenerlos en el amor, la armon\u00eda y los mismos sentimientos (cf. Flp 2,1-4) Desde la sencillez y la humildad, desde una vida entregada y llena de gestos, el Cura Valera, ha sido un profeta en medio de su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sacerdotes tambi\u00e9n estamos llamados a permanecer en el amor de Cristo, para poder edificar nuestras comunidades. No olvidando nunca que hay un solo reba\u00f1o y un solo pastor.<\/p>\n\n\n\n<p>6. LAS PUERTAS ABIERTAS: LA SANTIDAD<\/p>\n\n\n\n<p>Es impresionante c\u00f3mo la gente recuerda tantos testimonios de santidad de un pobre y humilde cura, cuya vida fue sencilla y prudente, eso s\u00ed, pero con un excepcional amor a Dios y un serio compromiso de servir a los hermanos. El Cura Valera no protagoniz\u00f3 nunca fen\u00f3menos deslumbrantes, ni busc\u00f3 sobresalir en nada especial, no buscaba protagonismos in\u00fatiles, ni famas ef\u00edmeras, no, todo lo contrario, su firme decisi\u00f3n era ser un alma para Dios y, por eso, buscaba el silencio, el recogimiento de la oraci\u00f3n, la austeridad, la pobreza y salir raudo al encuentro de los hermanos que le necesitaban hasta dar la vida, olvid\u00e1ndose de s\u00ed mismo. En los m\u00faltiples testimonios que se describen en la positio sobre la vida, virtudes y fama del Cura Valera se puede observar que las puertas de su coraz\u00f3n siempre estaban abiertas para todos los fieles que le fueron encomendados y su celo le llev\u00f3 a cuidar a los m\u00e1s necesitados, a los pobres de solemnidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia pastoral de don Salvador Valera como sacerdote fue sencilla, amaba a Dios profundamente y se fio de \u00c9l sin reservas. Ahora entendemos c\u00f3mo el Se\u00f1or lo fue modelando y movido por la fuerza del Esp\u00edritu Santo sigui\u00f3 a Cristo pobre, humilde y cargado con la Cruz. As\u00ed, en el silencio del amor, iba construyendo el camino de la santidad como un regalo, un don de Dios, porque su decisi\u00f3n fue seguir las huellas de Jesucristo. La vocaci\u00f3n a la santidad la recibi\u00f3 en el bautismo, como todos nosotros, y al salir de las aguas bautismales fuimos hechos part\u00edcipes de la gracia santificante (cf. Ef. 4,7), pero hemos de saber permanecer en esa gracia siempre. En el Concilio Vaticano II se dice claramente que la santidad siempre se identifica con la estrecha uni\u00f3n con Cristo, como nos dice Lumen Gentium (cf. nn. 49-50): a causa de su m\u00e1s \u00edntima uni\u00f3n con Cristo, los bienaventurados consolidan a toda la Iglesia en la santidad; y un poco m\u00e1s adelante se ofrece una especie de definici\u00f3n de la santidad al hablar de la v\u00eda segur\u00edsima por la que, entre las vicisitudes del mundo, podremos llegar a la perfecta uni\u00f3n con Cristo, es decir, a la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Llamada a la santidad pertenece a la esencia misma de la Alianza de Dios con los hombres ya en el Antiguo Testamento: Dios, que por su esencia es la suma santidad, el tres veces santo (cf. Is. 6, 3), se acerca al hombre, al pueblo elegido, para insertarlo en el \u00e1mbito de la irradiaci\u00f3n de esta santidad. La vocaci\u00f3n a la santidad, pues, es un regalo divino que hay que validarlo todos los d\u00edas, sabiendo que encontrar\u00e1 su cumplimiento definitivo en la Nueva Alianza mediante la sangre de Cristo, cuando se realice la \u2018adoraci\u00f3n en esp\u00edritu y en verdad\u2019, de la que Jes\u00fas mismo habla en Siquem, en su conversaci\u00f3n con la samaritana (cf. Jn 4, 24).<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que alguien se pregunte de d\u00f3nde le vino al Cura Valera esta vocaci\u00f3n de hacer el bien, su impresionante vida de caridad y por qu\u00e9 le importaban tanto los necesitados. La respuesta es sencilla, la entender\u00e1s cuando descubras que la Iglesia es \u2018comuni\u00f3n\u2019, que somos una familia de hermanos y que la fuente de esta comuni\u00f3n es Jesucristo. Esto lo explica San Pedro en su carta primera: \u2018Cristo, para llevarnos a Dios, muri\u00f3 una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el esp\u00edritu\u2019 (1Pe 3, 18). El ejemplo de Cristo ha dado su fruto, nos ha hecho capaces de ser santos, porque Cristo nos ha rescatado con su preciosa sangre derramada (cf. 1Pe 1, 18.19) y nos ha hecho naci\u00f3n santa (cf. 1Pe 2, 9). Los testimonios de vida que nos ha dejado el Cura Valera manifiestan que fue un hombre entregado a hacer la Voluntad de Dios y nunca olvid\u00f3 que los dem\u00e1s somos sus hermanos. Estas palabras describen el ser de un pastor bueno, que sab\u00eda perfectamente a quien segu\u00eda: en las diversas parroquias donde ejerci\u00f3 el ministerio sacerdotal, tanto las de la di\u00f3cesis de Cartagena como la de Hu\u00e9rcal-Overa en la actual di\u00f3cesis de Almer\u00eda, la huella profunda que dej\u00f3 de vida apost\u00f3lica ejemplar pobre, orante, preocupado de las necesidades de los fieles organizando servicios de caridad, catequesis, fomento de la pr\u00e1ctica de los sacramentos, piedad popular\u2026 y sobre todo, de intenso trabajo pastoral para ayudar a vivir en santidad, dan muestra de su virtuoso ejercicio del ministerio sacerdotal, convirti\u00e9ndose as\u00ed en modelo ejemplar de p\u00e1rroco.<\/p>\n\n\n\n<p>La admiraci\u00f3n y devoci\u00f3n que guardan sus paisanos y los que fueron sus feligreses nos llevan a pensar que el Cura Valera se entreg\u00f3 por amor, s\u00ed, por amor, como el de Cristo, dando la vida, construyendo la Voluntad de Dios en la unidad, en la comuni\u00f3n, cual piedras vivas\u2026 en santidad (cf. 1 Pe 2, 5). Este sacerdote nunca pas\u00f3 de largo ante las necesidades de sus hermanos, fue el buen samaritano que se acerc\u00f3 a los ca\u00eddos y apaleados de la vida, porque eso era lo que aprendi\u00f3 de Cristo en el Evangelio (cf. Lc 10, 25-37), dejando un testimonio y un modelo ejemplar de vida cristiana que ha estimulado y ha ayudado al Pueblo de Dios a seguir caminando en santidad. Fue un modelo luminoso de ser sacerdote diocesano, que procur\u00f3 con alegr\u00eda y determinaci\u00f3n vivir santamente su ministerio y promover incansablemente una aut\u00e9ntica pastoral de la santidad. La figura de este buen p\u00e1rroco austero y enjuto no se ha olvidado, porque los testimonios son impresionantes, han quedado grabados en la memoria colectiva y todav\u00eda llegan al coraz\u00f3n. Es importante recordar las palabras que el entonces obispo de Cartagena dirigi\u00f3 a los j\u00f3venes que acababa de ordenar para el ministerio exhort\u00e1ndoles: \u201cSolo os pido que os mir\u00e9is en el espejo que tengo en Hu\u00e9rcal-Overa, en el cura don Salvador Valera Parra, en cuyo espejo se mira tambi\u00e9n vuestro obispo\u201d. \u00c9l mismo, siendo ya cardenal de Valencia, todav\u00eda elogiaba las virtudes de este sacerdote, diciendo: \u201cNo estoy hablando de un hombre ni de un sacerdote, hablo de un \u00e1ngel\u201d. Sus palabras nos indican la huella de santidad que iba dejando el sacerdote don Salvador Valera Parra por donde pasaba, como el suave olor a Cristo o como lo describ\u00eda San Pablo: dejaba por todas partes el \u2018sello del Esp\u00edritu Santo\u2019 (Ef 1,13), con el que ha sido marcado. Dios, es \u2018el que nos ungi\u00f3, y el que nos marc\u00f3 con su sello y nos dio en arras el Esp\u00edritu en nuestros corazones\u2019 (2 Cor 1, 21-22).<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de este buen sacerdote nos ayuda a confiar en la Palabra del Dios y a seguir adelante siempre con la vocaci\u00f3n que hemos recibido en el Bautismo, porque nuestra meta es el cielo, donde confluye toda la santidad de la tierra. Pero no olvidar que los caminos que nos ayudan a subir al cielo son los de la inocencia, los de la penitencia, los de la caridad, adem\u00e1s de los que nos propon\u00eda el Papa Francisco en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre la santidad: aguante, paciencia, mansedumbre, soportar las contrariedades, los vaivenes de la vida, y tambi\u00e9n las agresiones de los dem\u00e1s, sus infidelidades y defectos: \u201cSi Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?\u201d (Rm 8,31) \u2026, caminos que han tenido como punto de partida el Bautismo, la gracia que ese sacramento nos confiri\u00f3, el car\u00e1cter que imprimi\u00f3 en nuestra alma, conform\u00e1ndola y haci\u00e9ndola participar, como escribe santo Tom\u00e1s de Aquino, en el sacerdocio de Cristo crucificado, en la comuni\u00f3n de la santidad que se ilumina con la gloria de Cristo Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos miramos en el espejo del Cura Valera para seguir caminando sin desalentarnos, porque tenemos la fuerza del Esp\u00edritu Santo. Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo est\u00e9 abierto a Dios y para ello opta por \u00e9l, elige a Dios una y otra vez\u2026 En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrar\u00e1s todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad. Con palabras del Papa Le\u00f3n XIV podemos tener en cuenta esto para todos los cristianos, sean sacerdotes, religiosos o laicos. No lo olvid\u00e9is: un sacerdote santo hace florecer la santidad a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el beato Cura Valera renueve en nuestras comunidades el deseo de santidad y nos impulse a caminar con esperanza. Y que \u00e9l, desde el cielo, interceda por nosotros, para que sepamos ser instrumentos d\u00f3ciles en las manos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>+ Antonio G\u00f3mez Cantero, obispo de Almer\u00eda<br>+ Jos\u00e9 Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena<br>+ Gin\u00e9s Garc\u00eda Beltr\u00e1n, obispo de Getafe<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>+ Antonio G\u00f3mez Cantero es Obispo de Almer\u00eda+ Jos\u00e9 Manuel Lorca Planes es Obispo de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":2778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-54975","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Antonio-Gomez-Cantero-es-Obispo-de-Almeria.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54975"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54975\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54979,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54975\/revisions\/54979"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}