{"id":8047,"date":"2025-02-10T17:08:59","date_gmt":"2025-02-10T17:08:59","guid":{"rendered":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/?p=8047"},"modified":"2025-02-10T17:09:01","modified_gmt":"2025-02-10T17:09:01","slug":"la-muerte-de-cleopatra-vii-filopater-reina-de-egipto-y-de-marco-antonio-triunviro-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/?p=8047","title":{"rendered":"-LA MUERTE DE CLEOPATRA VII \u201cFILOPATER\u201d REINA DE EGIPTO, Y DE MARCO ANTONIO, TRIUNVIRO DE ROMA-"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>POR: <\/strong><a href=\"https:\/\/lagacetadealmeria.es\/author\/dr-jose-maria-manuel-garciaosuna-y-rodriguez\/\"><strong>DR. JOSE MARIA MANUEL GARCIA-OSUNA Y RODRIGUEZ<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-3116ba7d69884321c2b6878a52ff4d94\"><strong>Acad\u00e9mico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Asturias (a\u00f1o-2013). RAMPA. IDE.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-981d16bb5fb8222d39dbe2bdfe626634\"><strong>Cofrade de N\u00famero de la Imperial Cofrad\u00eda de Alfonso VII el Emperador de Le\u00f3n y el Pend\u00f3n de Baeza. (Creaci\u00f3n a\u00f1o-1147) (a\u00f1o-2011).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-63bc3e60e7eb62cd9a4b978b3421f56b\"><strong>Acad\u00e9mico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Castilla-La Mancha (a\u00f1o-2023).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-594d84b79c4d51ac6bb95c75306a1f25\"><strong>Socio de N\u00famero de la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de M\u00e9dicos Escritores y Artistas. ASEMEYA (a\u00f1o-2011).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-002b71cc821f8e9d5b19749ae6af2bc2\"><strong>Doctor en Medicina y Cirug\u00eda<\/strong><strong>-\u201cLa Medicina en el Antiguo Egipto y Diosc\u00f3rides\u201d (a\u00f1o-2024).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-c15e4f5a6b9379ded4cb051faa70f15c\"><strong>Socio de N\u00famero de la Asociaci\u00f3n de Hispanistas del BeNeLux (a\u00f1o-2021).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-bfad5da75c63a752059ea94119f8f59a\"><strong>Historiador de HISTORIA-16 (a\u00f1o-2007).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-1498bc59abebd34bb11a3661243c7e71\"><strong>De la Asociaci\u00f3n Hispania Nostra (a\u00f1o-2016).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-916d445812c56e16c55168ea05453d18\"><strong>Asesor de la Asociaci\u00f3n Cultural Reinos de Espa\u00f1a (FEAH) (a\u00f1o-2018).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8e965187be9aa12193055c8ddbf263e\"><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural Divulgadores de la Historia (a\u00f1o-2023).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e4b68da9b30fcd646d29039619064d4\"><strong>Acad\u00e9mico-Correspondiente del Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos Bances y Vald\u00e9s (a\u00f1o-2016).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb7c6130e73578b8f514db55ff832ce2\"><strong>Asociaci\u00f3n Cultural de Estudios Leoneses. (a\u00f1o-2023).<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-1078cfac6d0be9bd24db7ad09129843e\"><strong>Organizaci\u00f3n Socio-Pol\u00edtica Conceyu Pa\u00eds Llion\u00e9s (a\u00f1o-2024).<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b3162317264a3e4186bf35632f1f04b6\"><strong><u>-RESUMEN-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el presente trabajo para LA GACETA DE ALMER\u00cdA, me he acercado a una de las parejas emblem\u00e1ticas, y m\u00e1s controvertidas de la Historia de la Humanidad; y lo parad\u00f3jico del hecho estriba precisamente en como murieron; ya que su vida siempre fue muy compleja, y ser\u00eda su paso al otro mundo el que los enaltecer\u00eda. Y precisamente por ello, por su forma de morir, es por lo que son, pr\u00edstinamente, PERSONAJES DE LA HISTORIA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Me estoy refiriendo al triunviro MARCO ANTONIO, uno de los personajes romanos del siglo I a.C. m\u00e1s conspicuos, aunque \u00e9l se consideraba m\u00e1s genial de lo que era en realidad; y a la Reina de Egipto de la Dinast\u00eda Ptolemaica, CLEOPATRA VII \u201cFILOPATER\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Realmente no se sabe si hubo amor entre ellos, o fue una alianza pol\u00edtica muy interesante para ambos. Lo que s\u00ed parece obvio es que ambos sintieron una importante atracci\u00f3n a lo largo de su devenir vivencial, lo que se demuestra en la batalla de Accio, cuando la Reina abandona dicha conflagraci\u00f3n en el Mar Adri\u00e1tico, y el triunviro enloquecido lo deja todo al albur del rencor de Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano, y del almirante Marco Agripa, abandonando la escena b\u00e9lica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El joven sobrino-nieto de Gayo Julio C\u00e9sar, no perdon\u00f3 aquel comportamiento de su otrora aliado Marco Antonio, y su natural idiosincrasia rencorosa y vengativa no dejar\u00eda a ning\u00fan enemigo que le pudiera disputar el <em>imperium<\/em> y la <em>auctoritas<\/em>; cayendo en esta masacre hasta el joven hijo de Julio C\u00e9sar y de Cleopatra VII, llamado Ptolomeo Cesari\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este es el trabajo realizado sobre esta pareja, porque no decirlo, de enamorados, y que tantos textos y p\u00e1ginas han llenado con su forma de vivir, amar y morir. Ambos se promocionaron enormemente ya en vida, y llegaron a una confrontaci\u00f3n con Roma, que el imperialismo pol\u00edtico romano no la iba a permitir, en ninguna circunstancia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Plutarco de Queronea describe a Marco Antonio: \u201c\u2026<em> ten\u00eda la barba poblada, la frente espaciosa, la nariz aguile\u00f1a, de modo que su aspecto en lo varonil parec\u00eda tener cierta semejanza con los retratos de H\u00e9rcules pintados y esculpidos <\/em>(\u2026) <em>procuraba \u00e9l mismo acreditarlo con su modo de vestir, porque cuando hab\u00eda de mostrarse en p\u00fablico llevaba la t\u00fanica ce\u00f1ida por las caderas, tomaba una grande espada y se cubr\u00eda de un saco de los m\u00e1s groseros. A\u00fan las cosas que chocaban en los dem\u00e1s, su aire jactancioso, sus bufonadas, el beber ante todo el mundo, sentarse en p\u00fablico a tomar un bocado con cualquiera y comer el rancho militar, no se puede decir cu\u00e1nto contribu\u00edan a ganarle el amor y la afici\u00f3n del soldado. Hasta para los amores ten\u00eda gracia, y era otro de los medios de que sacaba partido, terciando en los amores de sus amigos y contestando festivamente a los que se chanceaban con \u00e9l acerca de los suyos. Su liberalidad y el no dar con mano encogida o escasa para socorrer\u00a0 a los soldades y a sus amigos fue en \u00e9l un eficaz principio para el poder, y despu\u00e9s de adquirirlo le sirvi\u00f3 en gran manera para aumentarlo, a pesar de los millares de faltas que hubieran debido echarlo por tierra <\/em>(\u2026) <em>con sus distracciones no cuidaba de dar o\u00eddos a los que sufr\u00edan injusticias, trataba mal a los que iban a hablarle, y no corr\u00edan buenas voces en cuanto a abstenerse de las mujeres ajenas <\/em>(\u2026) <em>cometi\u00f3 mayores violencias seg\u00fan el mayor poder que ten\u00eda<\/em>\u2026\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>-Matrimonios e hijos del Triunviro:<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba)-Con Fadia, hija del liberto Quinto Fadio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\u00ba)-Con Antonia, su prima-carnal, hija de Gayo Antonio H\u00edbrida. La cual ser\u00eda repudiada, cuando tuvo la convicci\u00f3n de que era la amante del tribuno-militar y su amigo, Publio Cornelio Dolabela. Su hija se llamar\u00eda Antonia, quien se matrimoniar\u00eda con Pitodoro de Trales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>3\u00ba)-Con Fulvia. Sus hijos ser\u00edan: Marco Antonio Antilo, ejecutado en el a\u00f1o 30 a.C. por orden de Octaviano. Julio Antonio, casado con Claudia Marcela \u201cla Mayor\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4\u00ba)-Con Octavia. Sus hijos ser\u00edan: Antonia \u201cla Mayor\u201d casada con Lucio Domicio Ahenobarbo. Antonia \u201cla Menor\u201d casada con Claudio Druso Ner\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>5\u00ba)-Con Cleopatra VII de Egipto. Sus hijos fueron: los mellizos Alejandro Helios y Cleopatra Selene, \u00e9sta casada con el Rey Juba II de Numidia. Y Ptolomeo XVI Filadelfo Antonio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"475\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8049\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_01.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_01-300x223.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_01-150x111.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_01-450x334.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>-MARCO EMILIO L\u00c9PIDO-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-25ecacca223676435aed81f49613ae85\"><strong><u>I.-EL SEGUNDO CONSULADO DE MARCO ANTONIO. SUS RELACIONES CON CLEOPATRA VII DE EGIPTO.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 1 de enero del a\u00f1o 34 a.C., y como era de rigor seg\u00fan la legislaci\u00f3n del Derecho Romano, Marco Antonio (Roma, 14 de enero de 83 a.C.-Alejandr\u00eda, 1 de agosto de 30 a.C.) lleg\u00f3 al consulado por segunda vez, y obviamente una d\u00e9cada ya hab\u00eda transcurrido desde su primer consulado (44 a.C.). Antonio renunci\u00f3 antes de 24 horas, ya que su poder ahora era omn\u00edmodo, y adem\u00e1s formar\u00eda el Segundo Triunvirato (43-38 a.C.), con Gayo Julio C\u00e9sar, y con Marco Emilio L\u00e9pido (89 a.C.-13 o 12 a.C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Segundo C\u00f3nsul ser\u00eda Lucio Escribonio Libo\/Lib\u00f3n (ca. 90 a.C.\/Roma-\u00bf?). Demostrando la carencia del m\u00e1s m\u00ednimo respeto hacia la magistratura republicana m\u00e1s conspicua, Antonio y Octaviano ya hab\u00edan creado el listado de aquellos que deber\u00edan ser c\u00f3nsules en los siguientes ocho a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 1 de enero del a\u00f1o 33 a.C., tambi\u00e9n Octaviano renunciar\u00eda antes de 24 horas a su consulado, por lo que durante el resto del citado a\u00f1o 33 a.C., el poder lo ejercieron 6 c\u00f3nsules diferentes:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-2\u00baS c\u00f3nsules: Lucio Volcacio Tulo (Roma, siglo I a.C.-siglo I a.C.), los <em>suffectus <\/em>o especial elegido en substituci\u00f3n del c\u00f3nsul ordinario, su mandato duraba unos meses, ser\u00edan: Gayo Fonteyo Capit\u00f3n (Roma, ca. 80 a.C.-Siglo I a.C.); Quinto Laronio (<em>Vibo Valentia<\/em>, Siglo I a.C.-Siglo I a.C. <em>Novi Homines<\/em>); Lucio Autronio Peto (Siglo I a. C.); Lucio Flavio (Siglo I a.C.); Marco Acilio Glabri\u00f3n (Roma, 81 a.C.-\u00bf? Siglo I a. C.); y Lucio Vinicio (<em>Cales,<\/em> Siglo I a.C.- \u00bf? Siglo I a.C. Como Tribuno de&nbsp; la Plebe puso su veto, en 51 a.C., a un senadoconsulto contra Julio C\u00e9sar).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todo este caos pol\u00edtico, tan poco respetuoso con las leyes romanas hab\u00eda tenido su inicial <em>desideratum, <\/em>en el a\u00f1o 38 a.C., cuando los triunviros Marco Antonio, Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano y Marco Emilio L\u00e9pido hab\u00edan nombrado, <em>motu proprio<\/em>, a 67 pretores, que eran los magistrados encargados de impartir justicia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sea como sea, los seguidores de ambos, Antonio y Octaviano, ten\u00edan muy poco respeto a las instituciones tradicionales de Roma, pero s\u00ed segu\u00edan ambicionando el blas\u00f3n que se derivaba de ocuparlas. Las restricciones de la edad no se observaban.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Un pretor dimiti\u00f3 del cargo en favor de su hijo; un cuestor result\u00f3 ser un esclavo huido al que identific\u00f3 su antiguo amo, y se descubri\u00f3 a otro esclavo pr\u00f3fugo ejerciendo de pretor. Los esclavos que se ajusticiaba sol\u00edan ser crucificados, pero tan terrible castigo no parec\u00eda adecuado a quien hab\u00eda sido pretor, aunque fuera ilegalmente, y el tribunal decret\u00f3 dar la libertad al infractor para luego darle muerte tir\u00e1ndolo desde la roca Tarpeya. Antonio y Octavio se hab\u00edan otorgado un consulado conjunto para el 31 a.C., m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de que en teor\u00eda hubiera expirado su poder triunviral; es un dato curioso, y tal vez tuvieran pensado estar ambos en Roma para entonces con objeto de renovar o renegociar su alianza\u00bb<\/em> (\u201c<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u201d. Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros, 2011. P\u00e1gina-370).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Antonio no se hab\u00eda posicionado en contra de Roma, aunque aquella aut\u00e9ntica parafernalia de los reinos griegos le produc\u00edan admiraci\u00f3n. Siempre se sinti\u00f3 feliz en la populosa y cosmopolita capital egipcia ptolemaica, Alejandr\u00eda, y en ella lleg\u00f3 a ser <em>gimnasiarca<\/em>, que era el funcionario hel\u00e9nico que supervisaba las competiciones de atletismo. La preeminencia de su instinto o sentido de la paternidad iba dirigida hacia su hijo Marco Antonio Antilo (Roma, 47 a.C.-Alejandr\u00eda, 23 de agosto de 30 a.C. Ejecutado por decapitaci\u00f3n), tenido con su esposa Fulvia (Roma, 77 a.C.-Sici\u00f3n, 40 a.C.), y de esta forma acu\u00f1\u00f3 una moneda argentea con su efigie en el anverso y la de su hijo en el reverso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Seg\u00fan Plutarco de Queronea (Queronea, ca. 46 o 50 d.C.-Delfos, ca. 120 d.C.), Fulvia no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en las labores del hilado o del hogar, y no deseaba un esposo que no se dedicase a la pol\u00edtica. Seg\u00fan dicho historiador, la Reina Cleopatra VII le estaba muy agradecida, porque habr\u00eda ense\u00f1ado al triunviro a obedecer la autoridad de una mujer. Fulvia ser\u00eda la primera mujer romana mortal en aparecer en las monedas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Filotas, que era amigo de Lamprias, abuelo paterno del historiador citado, y que lo conoci\u00f3 en Alejandr\u00eda, sol\u00eda calificar al joven de muy inteligente y generoso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>En una ocasi\u00f3n Antilo le regal\u00f3 unas copas de oro que acababan de usarse en un banquete; curiosamente, esto recuerda la visita de Cleopatra a Tarso. A Filotas le preocupaba que el chico pudiera meterse en un l\u00edo por regalar algo tan caro, pero al entregarle el regalo y pedirle el recibo, los sirvientes le aseguraron que el hijo de Marco Antonio pod\u00eda regalar todo el oro que quisiera; substituyeron las copas por su valor en dinero, eso s\u00ed, porque algunas eran antiguas y su padre podr\u00eda echarlas de menos. En otro lugar, Plutarco relata otra an\u00e9cdota sobre la generosidad del propio Antonio, que hab\u00eda prometido a un hombre doscientos cincuenta mil denarios. Uno de los esclavos a cargo de su cuidado personal, preocupado porque tal vez su amo no se diera cuenta del enorme valor del regalo, puso todas las monedad a la vista para mostrarle lo cuantiosa que era la suma. Y al decirle para qu\u00e9 era todo aquel dinero, Antonio se qued\u00f3 at\u00f3nito: hab\u00eda pensado que el obsequio era mayor, e inmediatamente orden\u00f3 que la cantidad se duplicara<\/em>\u00bb <a>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. P\u00e1ginas 370-371).<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La existencia de una gran riqueza en la corte ptolemaica permitir\u00eda a Antonio y a la soberana mantener una vida de gran derroche de dinero y de un lujo ostentoso, que generaba esc\u00e1ndalo en sus enemigos de Roma. El triunviro lleg\u00f3 a estar obsesionado por los manjares caros, raros y ex\u00f3ticos. <\/strong><strong>Gayo Plinio Segundo \u201cel Viejo\u201d (<em>Comum<\/em>\/Como, ca. 23 d.C.-<em>Estabia<\/em>\/Castellammare di Stabia, 25 de agosto de 79 d.C.), que como ya es sabido, no le ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima simpat\u00eda, y a la que incluso lleg\u00f3 a calificar como de \u2018<em>insolente fulana regia<\/em>\u2019, escribi\u00f3 QUE:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En un banquete Cleopatra se gast\u00f3 hasta dos millones y medio de denarios. Antonio crey\u00f3 que el banquete escogido por \u00e9l no superaba sus gustos; pero Cleopatra parece ser que se r\u00edo cuando orden\u00f3 servir el postre, que en el caso del banquete de la reina era un cuenco de <em>acetum<\/em>, que como es sabido era el vino avinagrado que beb\u00edan los pobres y los soldados legionarios romanos. Entonces, Cleopatra se quit\u00f3 uno de sus pendientes de perlas de su oreja derecha, el m\u00e1s caro y m\u00e1s grande, y ech\u00e1ndolo en el vino observ\u00f3 como la perla se iba disolviendo, para acto seguido beb\u00e9rselo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A continuaci\u00f3n, el juez del certamen gastron\u00f3mico Lucio Munacio Planco (T\u00edvoli, ca. 87 o 89 a.C.- Gaeta, c. 15 a.C.) la declar\u00f3 vencedora, e impidi\u00f3 que disolviese la otra perla. Est\u00e1 claro que esta degradaci\u00f3n moral no era la mejor f\u00f3rmula para resistir los embates pol\u00edticos y militares de un estoico como el futuro Augusto [Roma, 23 de septiembre de 63 a.C.-Emperador de Roma desde el a\u00f1o 27 a.C. hasta su muerte en Nola, 19 de agosto de 14 d.C. \u201c<em>Acta est fabula, plaudite<\/em>\u201d]. Las perlas eran las joyas de moda en la Roma del siglo I a.C.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Asimismo, en alguna ocasi\u00f3n el emperador Cal\u00edgula [<em>Gaius Iulius Caesar Augustus Germanicus<\/em>. Anzio, 31 de agosto de 12 d.C.-Emperador desde 37 d.C. hasta Roma, 24 de enero de 41 d.C.] disolvi\u00f3 perlas en vino. Excentricidad y degradaci\u00f3n a partes iguales. No obstante, no se conocen como eran esas perlas, ya que los experimentos cient\u00edficos actuales para poder disolver perlas en vino han fracasado hasta ahora, aunque no se sabe que otras substancias pudiesen estar contenidas en ese vino. Sea como sea, L. Munacio Planco siempre fue el mayor adulador de la reina de Egipto entre los seguidores romanos de Marco Antonio. Su nivel de degradaci\u00f3n ser\u00eda de tal calibre, que en una ocasi\u00f3n se disfraz\u00f3 del dios marino griego Glauco (divinidad marina menor, que interpreta las sabias palabras del dios Nereo, con la piel desnuda pintada de azul y una cola de pez postiza <em>ad hoc<\/em>, haciendo de bailar\u00edn en una de las fiestas de la soberana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, Marco Tulio Cicer\u00f3n (<em>Arpino<\/em>, 3 de enero de 106 a.C.-<em>Formia,<\/em> 7 de diciembre de 43 a.C.) escribir\u00eda lo que los romanos pensaban sobre el baile: \u2018<em>Ning\u00fan hombre en sus cabales baila nunca estando sobrio<\/em>\u2019. Pero, tanto la reina como el triunviro no eran para nada abstemios. Antonio siempre hab\u00eda sido un gran bebedor, y, por lo tanto, en Roma ten\u00eda fama de ser un notorio borracho, lo que se iba a incrementar tras la fracasada operaci\u00f3n militar contra los partos, entre los a\u00f1os 37 a 33 a.C., en donde murieron veinte mil infantes y cuatro mil caballeros de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Antonio se sol\u00eda equiparar o asimilar a H\u00e9rcules y a Dioniso, que eran deidades famosas por su tendencia a la bebida y a las juergas. Antonio ser\u00eda, por consiguiente, hoy calificado como un alcoh\u00f3lico patol\u00f3gico. Asimismo, en Alejandr\u00eda tambi\u00e9n se calificaba a la reina de Egipto como muy proclive al abuso del alcohol, ya que un anillo de Cleopatra lleva la inscripci\u00f3n de: \u2018<em>Embriaguez<\/em>\/<em>Methe<\/em>\u2019. Por todo lo que antecede, en Roma se descalificar\u00eda a la monarca de Egipto como a una mujer acostumbrada, en compa\u00f1\u00eda de Marco Antonio, a las borracheras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El erotismo siempre estuvo presente en las relaciones entre ambos, aunque el tribuno solo recurr\u00eda a conciudadanos romanos cuando era preciso dilucidar sobre asuntos pol\u00edticos y de raigambre militar. Los senadores que siempre estuvieron en la proximidad pol\u00edtica de Antonio ser\u00edan L. Munacio Planco; Quinto Delio (Siglo I a.C.), quien ser\u00eda un oportunista pol\u00edtico calificado como: <em>DESULTOR BELLORUM CIVILIUM <\/em>o \u2018<em>saltacaballos de la guerra civil<\/em>\u2019, que desertar\u00eda continuamente, la \u00faltima vez llevar\u00eda los planes militares de Antonio a Octaviano, aduciendo que ten\u00eda miedo de ser asesinado por Cleopatra, que no lo soportaba, ya que era quien le buscaba mujeres al triunviro; public\u00f3 una obra literaria sobre la guerra de Antonio contra los partos, y era conocido por sus comentarios burlescos e ir\u00f3nicos; y Publio Canidio Craso (Roma, siglo I a.C.-Alejandr\u00eda, 30 a.C., ejecutado por Octaviano).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con respecto a P. Canidio existe una norma legal de la reina muy esclarecedora y que es:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Hemos concedido a Publio Canidio y a sus herederos la exportaci\u00f3n anual de diez mil artabas de trigo <\/em>(unas trescientas toneladas) <em>y la importaci\u00f3n anual de cinco mil \u00e1nforas de vino de la isla de Cos, sin que nadie les pueda imponer ning\u00fan tributo ni tasa alguna. Tambi\u00e9n hemos otorgado exenci\u00f3n fiscal para toda la tierra que posee en Egipto <\/em>(\u2026). <em>Que se escriba a quien pueda interesar, para que, enterado, act\u00fae en consecuencia<\/em>\u00bb <a>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1ginas 373). <\/a><\/strong><strong>Es l\u00f3gico pensar que la gratitud de P. Canidio hacia el trono ptolemaico siempre fue proverbial, y sobre todo est\u00e1 claro como este patricio romano pudo llegar a enriquecerse. La inteligencia de la reina era pr\u00edstina y famosa en todo el Oriente Antiguo. Ella necesitaba, obviamente, de los romanos para poderse mantener en el trono del Pa\u00eds de las Dos Tierras, y que nada mejor que conservar el favor de un triunviro tan poderoso como lo era, todav\u00eda, Marco Antonio. Lo parad\u00f3jico del caso, aunque aceptado por ello, estribaba en que estos romanos, con Antonio a la cabeza, no pensaban vivir indefinidamente en Egipto, y sus riquezas las acumulaban para invertirlas, a continuaci\u00f3n, en Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"441\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8050\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_02.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_02-300x207.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_02-150x103.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_02-450x310.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-MARCO ANTONIO-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a81d90938d59a361ce53294b57910843\"><strong><u>II.-MARCO ANTONIO Y EL SENADO DE ROMA.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La indubitable vida disipada de la pareja era exagerada, en Roma, por los innumerables aduladores romanos de Octaviano. Los romanos viv\u00edan en la zozobra de esperar siempre la llegada de los proc\u00f3nsules. Aunque el hecho de que nunca supiesen como se iban a comportar sus prohombres era un obvio motivo de inquietud, desde Gayo Mario \u201cel Viejo\u201d (Arpino, 158 o 157 a.C.-Roma, 13 de enero de 86 a.C.) hasta Lucio Cornelio Sila (Roma, 138 a.C.-Puteoli, 78 a.C.), pasando por Gneo Pompeyo Magno (Piceno, 29 de septiembre de 106 a. C.-Pelusio, 28 o 29 de septiembre de 48 a.C.) y Gayo Julio C\u00e9sar (Roma, 12 o 13 de julio de 100 a.C.-Roma, 15 de marzo de 44 a.C. Magnicidio en las <em>IDUS<\/em> DE MARZO), entre otros de mayor o menor enjundia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n se encontraba Octaviano y sus problemas con los campesinos de Roma, a los que expropi\u00f3 para poder mantener la guerra en Iliria; todo ello conllevaba diversas y repetidas crisis. Tras la derrota de Sexto Pompeyo Magno P\u00edo (Roma, 65 a.C.-Mileto, 35 a.C.) y su muerte por orden del gobernador de Siria, L. Munacio Planco, la crisis econ\u00f3mica provocada por esta nueva guerra civil se hab\u00eda resuelta, y esto era lo que deseaba, fervientemente, la plebe de Roma, adem\u00e1s de poetas como Quinto Horacio Flaco (Venosa\/Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C.-Roma, 27 de noviembre de 8 a.C.) y Publio Virgilio Mar\u00f3n (Virgilio\/<em>Andes<\/em>, 15 de octubre de 70 a.C.-Brindisi, 24 de septiembre de 19 a.C.); y, por supuesto, el plut\u00f3crata y banquero Gayo Mecenas (Arezzo, 70 a.C.-Roma, 8 a.C.), que se hab\u00eda visto obligado a desembolsar grandes cantidades de dinero para ayudar a su amigo Octaviano, en ese conflicto b\u00e9lico entre hermanos romanos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por lo tanto, despu\u00e9s del a\u00f1o 37 a.C. el Senado del SPQR, ya muy controlado por Octaviano, no otorgar\u00eda ning\u00fan honor m\u00e1s a Marco Antonio, considerado como un aut\u00e9ntico r\u00e9probo. En el a\u00f1o 36 a.C., el triunviro dominante, Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano, ser\u00eda considerado sacrosanto e inviolable, como lo eran los tribunos de la plebe. El poder de Octaviano era ya de tal calibre, que consider\u00f3 lo mismo para su tercera esposa Livia Drusila o Julia Augusta (Roma, 30 de enero de 59 o 58 a.C.-Roma, 28 de septiembre de 29 d.C.), la cual consigui\u00f3 que se le construyeran estatuas en el Foro de Roma, y as\u00ed poderse dedicar a manejar sus finanzas, sin tener que ser tutelada por un var\u00f3n, como marcaba la legislaci\u00f3n de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este hecho contrastaba con el comportamiento de Antonio ordenando a su esposa, Octavia \u201cla Menor\u201d (Nola, 64 a.C.-Roma, 11 a.C.), que le obedec\u00eda absolutamente, y era la hermana de Octaviano, admirada por los romanos por su lealtad, nobleza y humanidad, conservando las virtudes femeninas romanas tradicionales. Aquella obedeci\u00f3 y sigui\u00f3 cuidando el hogar romano del matrimonio y de sus hijos: Antonia \u201cla Mayor\u201d (Roma, 39 a.C.-32 d.C.) y Antonia \u201cla Menor\u201d (Atenas, 31 de enero de 36 a.C.-Roma, 1 de mayo de 37 d.C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el a\u00f1o 33 a.C., la antipat\u00eda entre Octaviano y Antonio ya era visible, quiz\u00e1s este \u00faltimo fuese el responsable, cuando ofendi\u00f3 al primero critic\u00e1ndole sobre su comportamiento pusil\u00e1nime y escapista en la batalla de Filipos (3 a 23 de octubre de 42 a.C.), y quiz\u00e1s tuviese miedo en la batalla final contra Sexto Pompeyo (<em>Nauloco<\/em>, 3 de septiembre de 36 a.C.). La primera batalla se refer\u00eda a la guerra contra los asesinos de Julio C\u00e9sar, Marco Junio Bruto (ca. 85 a.C.-Filipos\/Macedonia, 23 de octubre de 42 a.C.) y Gayo Casio Longino (ca. 82 a.C.-Filipos \/Macedonia, 42 a.C.). ambos c\u00f3mplices del magnicidio contra Julio C\u00e9sar en las <em>idus<\/em> de marzo del a\u00f1o 44 a.C., las ep\u00edstolas de Antonio eran sumamente procaces, a\u00f1adiendo, siempre, un estudio frontal sobre la habitual crueldad del fututo Emperador C\u00e9sar Augusto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las frecuentes diferencias familiares y sociales entre Antonio y Octaviano, a favor del primero, colocaban en la lengua viperina del primero un arma burlesca de primera magnitud. Adem\u00e1s, para enrarecer m\u00e1s, si cabe, las relaciones entre ambos, Antonio se dedic\u00f3 entonces, a apoyar la legitimidad de la candidatura de Ptolomeo XV Fil\u00f3pator Fil\u00f3metor Cesari\u00f3n (Alejandr\u00eda, 23 de junio de 47 a.C.-Reinado entre 44 a.C., hasta Alejandr\u00eda, 23 de agosto de 30 a.C.) a la herencia cesariana, mientras que Octaviano hab\u00eda sido un adoptado p\u00f3stumo por Julio C\u00e9sar, <em>sensu stricto.<\/em> Todo esto nunca ser\u00eda olvidado por el rencor vengativo de Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano. &nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Asimismo, Marco Antonio ten\u00eda otro furibundo enemigo literario y viperino, y que no era otro que M. Tulio Cicer\u00f3n, en sus <em>FIL\u00cdPICAS <\/em>(discursos contra Antonio en el Senado y en la Asamblea de los Ciudadanos, a partir del 2 de septiembre del a\u00f1o 44 a.C.). De su c\u00e1ustica ep\u00edstola <em>DE SUA EBRIETATE <\/em>contra el triunviro y su habitual dipsoman\u00eda no se conserva nada. Los enemigos de Antonio en Roma a\u00f1adieron a su habitual situaci\u00f3n de ebriedad, sus patognom\u00f3nicos excesos sexuales. Ambos hechos contraven\u00edan la habitual \u2018<em>virtus<\/em>\u2019 (FUERZA, ENERG\u00cdA e IMPULSO INICIAL) de los patricios senatoriales romanos, cuya traducci\u00f3n correcta ser\u00eda aquella de excelencia, virilidad, coraje, valent\u00eda, car\u00e1cter, m\u00e9rito o energ\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adem\u00e1s, estaba Octavia su sufrida esposa romana, que era tan virtuosa, que con su sola presencia degradaba el trato injusto de su ausente y promiscuo esposo. Para agravar m\u00e1s la cuesti\u00f3n, Marco Antonio se equivoc\u00f3 cuando escribi\u00f3 una carta crudel\u00edsima, en la que dejaba muy claro cu\u00e1l era la potencia de su virilidad frente a las potencias sexuales de Octaviano, a las que ridiculizaba, mientras que \u00e9l se automagnificaba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab\u00bf<em>Por qu\u00e9 has cambiado, porque me estoy tirando a la reina<\/em>? \u00bf<em>Es mi esposa<\/em>? \u00bf<em>Acabo de empezar con esto, o ya llevo nueve a\u00f1os<\/em>? <em>Y t\u00fa<\/em> \u00bf<em>s\u00f3lo te tiras a <\/em>(<em>Livia<\/em>)<em> Drusila<\/em>? <em>Te felicito si cuando leas esta carta no vienes de estar dentro de Tertula o Terentila, Rufila o Salvia Titisenia, o de todas ellas. <\/em>\u00bf<em>De verdad importa d\u00f3nde o en qui\u00e9n mojas tu mecha<\/em>?\u00bb <\/strong><strong>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1ginas 376\/377. <em>Apud<\/em>, Suetonio, \u2018<em>Augusto<\/em>\u2019).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Antonio no niega sus relaciones sexuales con Cleopatra VII Thea Filop\u00e1tor [Alejandr\u00eda, 69 a.C.-Reina entre 51 a.C. y Alejandr\u00eda, 10-12 de agosto de 30 a.C. Suicidio], subrayando el tiempo que ya llevan juntos. No obstante, para la mentalidad habitual de los romanos, Octaviano gana ampliamente, ya que sus m\u00faltiples amantes son siempre y \u00fanicamente romanas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Por otro lado, Octavio a\u00fan era un adolescente, mientras que Antonio superaba los cincuenta, y de un hombre de su edad se esperaba m\u00e1s decoro. Tener muchas amantes era malo, pero para un romano era peor tener una sola, y peor a\u00fan parecer dominado por ella; que para colmo fuera extranjera y regia era inexcusable. Fue la acusaci\u00f3n m\u00e1s condenatoria, que su pasi\u00f3n por Cleopatra le hubiera desarmado hasta el punto de obedecerla y tomar decisiones trascendentales seg\u00fan los deseos de ella<\/em>\u00bb <\/strong><strong>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 377). <\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el Foro de Roma se ten\u00eda la certidumbre de que el triunviro estaba siendo muy manipulado por la egipcia, y era ella la que tomaba las decisiones m\u00e1s trascendentales sobre el devenir pol\u00edtico de su amante; desde el aplazamiento <em>sine die <\/em>de la guerra contra los partos, hasta las Donaciones de Alejandr\u00eda (a\u00f1o-34 a.C.), que fueron un amplio grupo de legados, por medio de ellos, Marco Antonio distribuy\u00f3 numerosas tierras entre los hijos de Cleopatra, y, adem\u00e1s, de esta forma proclamaba&nbsp; la ruptura de su matrimonio con Octavia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todo lo que antecede, conllevar\u00eda el inicio de esta Cuarta Guerra Civil Republicana entre romanos. Los hijos que recibieron territorios ser\u00edan:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba)-Alejandro Helios (40 a.C.-29 a.C. o 25 a.C.). Nombrado Rey de Armenia, de Media y de Partia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\u00aa)-Cleopatra Selene II (40 a.C.-6 d.C.). Consigui\u00f3 la Cirenaica y la Libia, esta regi\u00f3n le era arrebatada a Octaviano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>3\u00ba)-Ptolomeo XVI Filadelfo Antonio (36 a.C.-29 a.C.). Recibi\u00f3 Siria y Cilicia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4\u00aa)-Cleopatra VII, fue nombrada Reina de Reyes y Reina de Egipto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>5\u00ba)-Ptolomeo Cesari\u00f3n ser\u00eda Rey de Reyes y Rey de Egipto, adem\u00e1s de ser proclamado hijo y heredero leg\u00edtimo de Gayo Julio C\u00e9sar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Antonio demostr\u00f3, pues, una gran torpeza pol\u00edtica e intelectual, ya que este desaf\u00edo se realizaba contra Octaviano que, al encontrarse en Roma, pod\u00eda influir y manipular, indudablemente, en mucho mejores condiciones a la opini\u00f3n p\u00fablica del SPQR.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la primavera del a\u00f1o 33 a.C., Antonio concentr\u00f3 a sus legionarios en las riberas del r\u00edo \u00c9ufrates, ya que consideraba que Roma deber\u00eda de intervenir, de una vez por todas, contra los partos; pero, de forma inexplicable, nuevamente un militar romano de la m\u00e1s alta graduaci\u00f3n pospon\u00eda la guerra contra estos complicados partos. Antonio consideraba, con un relativo acierto, que los intereses que deber\u00eda defender estaban en Roma, y ante su Senado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por lo tanto:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Canidio recibi\u00f3 \u00f3rdenes de conducir el ej\u00e9rcito hasta la costa j\u00f3nica de Asia Menor, a m\u00e1s de mil quinientos kil\u00f3metros, y prepararse para surcar el mar hasta Grecia. No hab\u00eda en esa regi\u00f3n ninguna amenaza externa que exigiera semejante concentraci\u00f3n de tropas; salvo que pensara volver por fin a Italia y llevar consigo a sus soldados para desfilar en un triunfo, o si no quiz\u00e1 al menos para retirarse y recibir tierras, es un paso que s\u00f3lo puede interpretarse como una amenaza a Octavio. Antonio se quej\u00f3 de que Octavio no recompensaba a sus veteranos como merec\u00edan, y puede que tuviera en mente futuras distribuciones de tierras. Su colega le envi\u00f3 la ir\u00f3nica contestaci\u00f3n de que seguramente Antonio mismo podr\u00eda darles tierras de sus \u2018conquistas\u2019 en el Oriente<\/em>\u00bb <\/strong><a><strong>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 378). <\/strong><\/a><strong>&nbsp;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Antonio increment\u00f3 el tono de su enfrentamiento verbal con Octaviano, cuando condujo a sus legionarios hacia Occidente. Lo que ambos deseaban era que uno de los dos cometiese un error para tener la justificaci\u00f3n de la culpabilidad en una futura nueva guerra civil, que el SPQR execraba. El 31 de diciembre del a\u00f1o 33 a.C., el triunvirato entre Marco Antonio, Octaviano y Emilio L\u00e9pido se dio por finiquitado, aunque Antonio para seguir provocando a Octaviano, sigui\u00f3 empleando el t\u00edtulo de triunviro; no obstante, el joven sobrino-nieto de Julio C\u00e9sar dio a entender que pasaba a ser ciudadano privado y abandonaba la pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, la falta de confianza entre ambos era de tal calibre, que los dos retuvieron en su poder sus legiones y sus provincias de influencia. Como era de rigor, seg\u00fan la ley de Roma, en el a\u00f1o 32 a.C., los nuevos c\u00f3nsules ser\u00edan: Gneo Domicio Ahenobarbo (Roma, 80 a.C.-Roma, 31 o 30 a.C.) y Quinto Gayo Sosio (Roma, 79 a.C.-Siglo I a.C.), los cuales, parad\u00f3jicamente, pertenec\u00edan al partido de Marco Antonio. Cada mes se repart\u00edan el <em>imperium<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero, a pesar de su adscripci\u00f3n pol\u00edtica, Domicio Ahenobarbo no se atrevi\u00f3 a presentar el documento de cesi\u00f3n de Antonio a los hijos de Cleopatra, porque le pareci\u00f3 excesivamente agresivo para el SPQR. En febrero de dicho a\u00f1o, el segundo magistrado atac\u00f3 a Octaviano con toda la capacidad dial\u00e9ctica de que era capaz. Aunque, las medidas consulares fueron vetadas por uno de los tribunos de la plebe, ahora ya aliados con el poder olig\u00e1rquico, y defensores de la <em>auctoritas <\/em>de Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano; aunque este ya se hab\u00eda retirado de la vida p\u00fablica, no obstante, utiliz\u00f3 su facultad para poder hacerlo, y convoc\u00f3 otra reuni\u00f3n en el Senado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, como no estaba seguro de poder preservar su vida lleg\u00f3 a la c\u00e1mara, acompa\u00f1ado de una escolta de legionarios, y de sus <em>fideles<\/em> armados con dagas. De forma y manera provocadora y desafiante, se sent\u00f3 entre los dos c\u00f3nsules, y comenz\u00f3 una defensa sin resquicios para la debilidad frente a sus enemigos. Los dos magistrados consulares se asustaron, y temiendo por su vida huyeron hasta Atenas donde ya se encontraba Antonio. Desde la capital del \u00c1tica siguieron atacando sa\u00f1udamente, y en funci\u00f3n de lo que les permiti\u00f3 su dial\u00e9ctica, a Octaviano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Aparte de denigrar su persona, volvi\u00f3 a las denuncias de siempre, como culpar a Octavio de haber depuesto a L\u00e9pido para someter todas sus tropas y territorios a su propio control; otro de los reproches fue no haber entregado los soldados prometidos. Octavio dijo en respuesta que Antonio no hab\u00eda compartido el bot\u00edn de sus victorias, pero el ataque m\u00e1s certero segu\u00eda siendo de \u00edndole personal: el comandante romano se hab\u00eda dejado corromper por Cleopatra, y se lleg\u00f3 a o\u00edr que ella usaba pociones m\u00e1gicas para esclavizarlo<\/em>\u00bb <\/strong><a><strong>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 379). <\/strong><\/a><strong>&nbsp;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"492\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8051\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_03.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_03-300x231.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_03-150x115.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_03-450x346.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211;<u>GAYO JULIO C\u00c9SAR OCTAVIANO, Como Agusto Primaporta-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4e946ae87470b050c65643a70c381814\"><strong>III.-DESERCIONES EN EL BANDO DE ANTONIO, Y LAS AMENAZAS DE OCTAVIANO.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una de las primeras deserciones padecidas en el bando de Antonio ser\u00eda la de uno de sus partidarios y antiguo c\u00f3nsul, ya citado, L. Munacio Planco, quien aprovech\u00f3 el hecho para denigrar ampliamente a su antiguo l\u00edder en el Senado, acus\u00e1ndole de un n\u00famero importante de delitos y de abuso de poder. Este comportamiento no agrad\u00f3 a todos los senadores, que aborrec\u00edan esta falta de \u00e9tica. Hasta tal punto es as\u00ed que otro senador, enemigo de Planco le espet\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab\u00a1<em>Antonio debe de haber hecho un mont\u00f3n de cosas para que t\u00fa lo abandones<\/em>!\u00bb <\/strong><strong>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 380. Apud Veleyo Pat\u00e9rculo).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, Munacio Planco contraatac\u00f3 refiriendo la certidumbre sobre la existencia del testamento de Antonio, depositado en el templo de Vesta (era la diosa romana del hogar. Protectora del fuego dom\u00e9stico y de la prosperidad del hogar), y lo escandalosas que eran sus cl\u00e1usulas. Entonces, Octaviano se vio en la obligaci\u00f3n de exigir a las vestales (custodias del fuego sagrado de Roma) la entrega de dicho documento. La Suma Vestal se opuso por ser ilegal e inmoral, pero \u00e9l entr\u00f3 en el templo por la tremenda, y ley\u00f3 todo aquello que le interes\u00f3 para su divulgaci\u00f3n y as\u00ed poder denigrar a su enemigo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo m\u00e1s grave y escandaloso para la mentalidad de Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano era que ratificaba a Ptolomeo Cesari\u00f3n como hijo y heredero de Gayo Julio C\u00e9sar, lo que era ilegal, ya que el posible heredero no era ciudadano romano, y para agravar m\u00e1s la cuesti\u00f3n, ordenaba qu\u00e9 en todas las circunstancias, al morir deber\u00eda ser enterrado en Alejandr\u00eda junto a Cleopatra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sea como sea, todo lo que antecede demostraba la prepotencia intelectual de Antonio y, sobre todo, el odio que sent\u00eda contra Octaviano, provocado, desde el principio, por el fiasco que le supuso conocer que no era el heredero \u00fanico de Julio C\u00e9sar, sino el tercero en la lista tras el ignoto jovenzuelo que era su sobrino-nieto, y que luego todav\u00eda iba antes que \u00e9l, D\u00e9cimo Junio Bruto Albino (Roma, 27 de abril de 81 a.C.-43 a.C., tras las <em>Idus <\/em>de Marzo).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Octaviano soliviant\u00f3 a la plebe de Roma, indicando en el Foro que la susodicha pareja pretend\u00eda gobernar la Rep\u00fablica romana como si fuese un imperio personal y, adem\u00e1s, para agravar m\u00e1s la cuesti\u00f3n, indic\u00f3 que ten\u00edan la idea de trasladar la capital global de su imperio a Alejandr\u00eda. Para incrementar m\u00e1s, si cabe, la calumnia contra Antonio, Octaviano divulg\u00f3 el bulo de que uno de los juramentos de la reina de Egipto consist\u00eda en decir que:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Tan seguro que dispensar\u00e9 justicia en el Capitolio<\/em>\u00bb <a>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 381).<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo importante, por lo tanto, no era ir militarmente contra Antonio, que al fin y al cabo era un romano, sino utilizarlo para que fuese el dardo lanzado contra la soberbia y la prepotencia de la Reina egipcia. Los romanos eran ciertamente machistas, ya que ten\u00edan muchos prejuicios contra una posible autoridad e imperio de las mujeres. Todo ello agravado por el rechazo visceral que profesaban contra el sistema mon\u00e1rquico fuese donde fuese, adem\u00e1s de contra los griegos y cualquier otro pueblo que proviniese de Oriente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Octaviano ten\u00eda que dejar bien claro que \u00e9l era un romano orgulloso de serlo, por lo que increment\u00f3 su halago a los ciudadanos de la urbe capitolina, con la construcci\u00f3n de un grandioso mausoleo en el Campo de Marte. Inclusive, para subrayar lo pusil\u00e1nime del car\u00e1cter de Marco Antonio, divulg\u00f3 im\u00e1genes literarias y pict\u00f3ricas,&nbsp; con el triunviro lav\u00e1ndole los pies a la soberana del Pa\u00eds de las Dos Tierras, o siguiendo a pie la litera de Cleopatra VII. Todo ello era falso, pero los romanos eran muy receptivos a este tipo de descalificadoras calumnias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En s\u00edntesis, y partiendo de la base de que los romanos no deseaban, en ninguna circunstancia otra guerra civil, era mejor indicar que la reina egipcia pretend\u00eda doblegar la libertad de aquellos ciudadanos de Roma, conseguida con tan gran dificultad. En suma, la guerra no ser\u00eda contra un romano, uno de ellos, como lo era Marco Antonio, sino contra aquella soberana extranjera reivindicadora de su identidad frente a Roma, reina de aquel extra\u00f1o y antiguo pueblo que adoraba dioses con cabeza de animal, que como poco sorprend\u00edan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para, conformar un grupo cerrado alrededor de Octaviano, todos los pueblos de Italia le juraron lealtad. \u00danicamente algunas colonias compuestas por legionarios veteranos de Antonio, se negaron a realizar ese juramento, lo que dejaba claro que nunca combatir\u00edan, si llegara el caso, en su bando. Asimismo, tambi\u00e9n algunos senadores escaparon de Roma para unirse a Antonio, mientras Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano manifest\u00f3 que contaba con setecientos fieles.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se suele citar el caso del neutral Gayo Asinio Poli\u00f3n (Chieti, 76\/75 a.C.-4 a.C. Tribuno de la plebe. Pretor. C\u00f3nsul en el a\u00f1o 40 a.C.), historiador y poeta de la Roma de la Antig\u00fcedad, quien manifest\u00f3, sin ambages, el denominado Juramento de Asinio Poli\u00f3n, que:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>\u2026 Me apartar\u00eda de vuestra disputa y pasar\u00eda a formar parte del bot\u00edn del vencedor\u2026<\/em>\u00bb <a>(\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 382. <em>Apud<\/em> Veleyo Pat\u00e9rculo).<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el Senado exist\u00eda mucha inquietud, ya que los partidarios de Antonio eran muy pocos, y sobre todo ten\u00edan mucho miedo a ser tratados de la misma manera a como lo fueron todos aquellos que participaron en el asesinato de Julio C\u00e9sar, en las <em>Idus <\/em>de Marzo del a\u00f1o 44 a.C., y conoc\u00edan como era de rencoroso el sobrino-nieto del Dictador Perpetuo, por lo que no tendr\u00edan la m\u00e1s m\u00ednima posibilidad de ser perdonados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Uno de ellos llamado Casio de Parma (Roma, 74 a.C.-Atenas, 30 a.C.), poeta elegiaco y sat\u00edrico, adem\u00e1s de tribuno militar en el ej\u00e9rcito de los asesinos o tiranicidas de Julio C\u00e9sar, M. Junio Bruto y G. Casio Longino, se dedic\u00f3 a publicar una serie de panfletos contra Octavio, entre ellos uno en el que acusaba y calificaba al triunviro de querer casar a su hija Julia con el rey de los Getas (Suetonio\/Augusto, 63, 2), que era una tribu de los tracios en la ribera del r\u00edo Danubio, quienes seg\u00fan el historiador griego Her\u00f3doto de Halicarnaso (Halicarnaso, 484 a.C.-Turios, 425 a.C.): \u00ab<em>\u2026eran los tracios m\u00e1s valerosos y m\u00e1s justos de las tribus tracias\u2026<\/em>\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mismo historiador griego en su libro IV de Historia escribe que:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>\u2026 los getas se creen inmortales\u2026 a la hora de morir van a reunirse con Zalmoxis <\/em>(<em>algunos lo denominan Gebeleicis). Cada cuatro a\u00f1os env\u00edan a un mensajero elegido por sorteo, a entrevistarse con Zalmoxis\u2026 los encargados de enviarlo sostienen tres venablos, mientras que otros lo cogen de las manos y de los pies, y tras balancearlo en el aire, lo echan sobre los venablos. Si como es l\u00f3gico, muere al ser atravesado, consideran que la divinidad les es propicia. Pero si no muere lo insultan y tildan de ser un malvado\u2026 Cada vez que truena o relampaguea disparan flechas al aire, airados con el cielo, al tiempo que amenazan al dios<\/em>\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por todo lo que antecede, se estima, de forma fehaciente, que Antonio en el a\u00f1o 32 a.C. ya hab\u00eda perdido la batalla pol\u00edtica, de la propaganda y de la opini\u00f3n p\u00fablica en la propia urbe capitolina de Roma. Por consiguiente, Marco Antonio decidi\u00f3 que el \u00fanico camino posible para recuperar su prestigio ante sus ciudadanos de la capital del T\u00edber, y su <em>potestas <\/em>era la guerra <em>sensu stricto, <\/em>a pesar de los pesares y de lo costosa que se preve\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"540\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8052\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_04.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_04-300x253.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_04-150x127.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_04-450x380.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-REINA CLEOPATRA VII \u201cFILOP\u00c1TOR\u201d DE EGIPTO-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d2991c223f2bcd2090f09c85a07e59da\"><a><strong><u>IV.-EL MALHADADO A\u00d1O 32 A. C. EN ROMA Y EN ALEJANDR\u00cdA.<\/u><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el invierno que abarca desde el a\u00f1o 33 a.C., hasta el mes de marzo del a\u00f1o 32 a.C., tanto Antonio como Octavio se dedicaron a reunir sus tropas en \u00c9feso\/<em>Ephesus, <\/em>ciudad de la Jonia hel\u00e9nica en Asia Menor, y ser\u00eda la primera vez en muchos a\u00f1os que la soberana egipcia pasar\u00eda el invierno fuera de la capital de Egipto, Alejandr\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el \u00ednterin se dedicaron a la realizaci\u00f3n de un festival de teatro, m\u00fasica y danza, dedicado al dios griego Dionisio o romano Baco, que era la divinidad del vino, los placeres de todo tipo, del teatro y de la danza denominada como dionisiaca. El gasto econ\u00f3mico realizado en los m\u00faltiples y orgi\u00e1sticos banquetes ser\u00eda inconmensurable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los premios en los diversos cert\u00e1menes consistieron en cesiones de fincas en la ciudad j\u00f3nica de Priene, en la regi\u00f3n del antiguo reino de Caria (capital Halicarnassos), en dicha ciudad nacer\u00eda B\u00edas de Priene, fil\u00f3sofo del siglo VI a.C., y considerado uno de los siete sabios de Grecia (ca. 620-550 a.C. Cle\u00f3bulo de Lindos; Sol\u00f3n de Atenas; Quil\u00f3n de Esparta; Tales de Mileto; P\u00edtaco de Mitilene; y Periandro de Corinto. Adem\u00e1s, se pueden a\u00f1adir: Epim\u00e9nides de Cnosos; Anacarsis el escita; Fer\u00e9cides de Siros; y Mis\u00f3n de Quene).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todos los aliados del Oriente del <\/strong><strong><em>Mare Nostrum<\/em><\/strong><strong> fueron obligados, con amenazas de que ser\u00edan atacados, a aportar ingentes cantidades de dinero y suministros de guerra varios. Verbigracia, en la isla de Cos (una de las islas griegas del Dodecaneso, en el mar Egeo) se dedicaron a talar los \u00e1rboles sagrados de Esculapio (dios romano de la medicina y de la curaci\u00f3n), para con ellos poder realizar los necesarios barcos de guerra para la confrontaci\u00f3n que se avecinaba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La marina de Antonio estar\u00eda comandada por D\u00e9cimo Turulio, quien ya hab\u00eda formado parte del complot para perpetrar el asesinato de Julio C\u00e9sar. Asimismo, era preciso el reclutamiento de remeros y de marineros, adem\u00e1s de soldados para las fuerzas de tierra de Marco Antonio. Los legionarios eran provinciales no de Italia, su ciudadan\u00eda se realiz\u00f3 a toda prisa, y gran parte de ellos ser\u00edan reclutados forzosos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Plutarco escribe que la reina de Egipto habr\u00eda aportada la ingente cantidad de unos 20.000 talentos de plata, equivalentes a 200 millones de euros. Para poder obtener toda esta ingente cantidad de dinero fue preciso ahogar casi en impuestos a todo el Oriente dependiente de Roma. La flota se fue incrementando en doscientos barcos de guerra m\u00e1s, unidos a los quinientos ya existentes, y trescientos mercantes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las levas para la marina fueron, por consiguiente, forzosas. Antonio corresponder\u00eda a esta entrega robando estatuas y obras de arte de los templos, para regalarle a ella, como agradecimiento, el fruto de sus rapi\u00f1as. En el inicio del verano de este a\u00f1o 32 a.C., la pareja ya estaba en Atenas, y los aticenses atenienses se rindieron servilmente y afanosamente para rendir honores y pleites\u00eda a ambos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por lo tanto, los orfebres de Atenas crearon una estatua de Cleopatra ataviada con los ropajes de la diosa Isis (diosa egipcia, esposa de Osiris, dios de los muertos, y madre de Horus. Era una maga poderosa). La reina agradeci\u00f3 el obsequio, organizando y pagando de su bolsillo todo un conjunto de recitales de m\u00fasica y de obras de teatros, de igual tron\u00edo que lo realizado en Samos. Antonio, asimismo, hab\u00eda sido nominado como un ciudadano honorario, por lo que se dirigi\u00f3 a la casa de la reina, donde realiz\u00f3 un discurso en el que enumer\u00f3 todos los privilegios especiales concedidos por la <\/strong><strong><em>polis <\/em><\/strong><strong>de Atenas a la reina Cleopatra VII de Egipto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la propia capital del \u00c1tica, Marco Antonio decide llevar a efecto su divorcio de Octavia, ya que consideraba que su posible reconciliaci\u00f3n con su cu\u00f1ado era ya totalmente imposible. La iron\u00eda burlesca fue pintada en una de las estatuas romanas de Antonio:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<\/strong><strong><em>Octavia y Atenea a Antonio: \u201c\u00a1Coge tus cosas y vete!\u201d<\/em><\/strong><strong>\u00bb (<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 385).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todo este sarcasmo estaba muy claro, ya, para los romanos, porque utilizaba la f\u00f3rmula legal habitual de los romanos para obtener el divorcio marital: \u2018<em>RES TUAS TIBI HABE<\/em>\u2019, cuya f\u00f3rmula era muy simple y esclarecedora, referida a que cogiera sus cosas y se fuese o abandonase, ya y definitivamente la convivencia con Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En este grave momento hist\u00f3rico, obviando deliberadamente todas las normas del Derecho romano, Antonio y Cleopatra se van a matrimoniar, lo que es una flagrante ilegalidad, ya que para que ese matrimonio fuese v\u00e1lido en Roma, la reina de Egipto deber\u00eda solicitar y obtener la ciudadan\u00eda romana, lo que nunca ocurri\u00f3, ni ella dese\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El historiador Plutarco acredita y certifica ese matrimonio; y Virgilio la defina ya: \u00ab<em>\u2026 como la esposa egipcia de Antonio\u2026<\/em>\u00bb, algo totalmente peyorativo, pero de lo que no existe certidumbre documental. Por lo tanto, todo parece inventado, ya que es incomprensible que Octavio no hubiese utilizado este provocador enlace matrimonial para lanzarlo contra su cu\u00f1ado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo esencial es que, en los inicios de su relaci\u00f3n, la reina egipcia permanecer\u00eda al lado de su enamorado romano, en todas las ocasiones, inclusive si se produjese una guerra contra Roma. Antonio ten\u00eda a algunos soberanos orientales, los cuales por ser sus clientes estaban obligados a aportar ayuda dineraria y barcos, aunque nunca en la ingente cuant\u00eda del esfuerzo realizado por la enamorada soberana del Pa\u00eds de las Dos Tierras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Rey del Ponto Euxino, Polem\u00f3n I (65 a.C.-Rey entre 60 y 8 a.C.), fiel aliado del triunviro, fue el encargado de vigilar la frontera de los aguerridos partos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Los dem\u00e1s soberanos que serv\u00edan a Antonio eran todos varones y la mayor\u00eda mandaban sus tropas en persona. Cleopatra, siendo su amante, pasaba mucho m\u00e1s tiempo con \u00e9l y m\u00e1s cerca, tanto en el desempe\u00f1o de sus funciones oficiales como cuando descansaba y daba fiestas. Ella recibi\u00f3 honores p\u00fablicos mucho mayores que los otorgados a ninguno de los otros reyes, y sin duda pod\u00eda ejercer m\u00e1s influencia. Domicio Ahenobarbo era el \u00fanico romano del s\u00e9quito de Antonio que se negaba a llamarla \u2018Reina\u2019, y menos a\u00fan \u2018Reina de reyes\u2019, dirigi\u00e9ndose a ella por su nombre; no era el \u00fanico contrariado con su ostensible presencia p\u00fablica, presencia que aliment\u00f3 tanto la campa\u00f1a propagandista de Octavio, centrada en el control que ella ejerc\u00eda sobre Antonio: en el 32 a.C., cuando a \u00e9ste a\u00fan le quedaban senadores simpatizantes en Italia, fue generoso repartiendo dinero para reforzar su lealtad y ganarse adeptos, pero su estrecho v\u00ednculo con la reina fue pol\u00edticamente desastroso. Plutarco cuenta que un senador, un tal G\u00e9mino -quiz\u00e1 Cayo G\u00e9mino- viaj\u00f3 desde Italia para ver a Antonio, probablemente durante los meses que el triunviro pas\u00f3 en Atenas. Al parecer, recelosa del senador al sospechar que quer\u00eda reconciliar a Antonio con Octavia, Cleopatra lo sentaba lejos de \u00e9l en los banquetes; a instancias de ella, adem\u00e1s, sus amigos le hicieron blanco de los chistes y bromas propios de la corte. El romano aguant\u00f3 sin perder la paciencia; y por fin, cuando en un banquete se le pidi\u00f3 que expusiera lo que hab\u00eda ido a decir, G\u00e9mino, sin dejar de se\u00f1alar que ser\u00eda mejor esperar a que todos estuvieran bien sobrios, adelant\u00f3 su principal mensaje: Antonio deber\u00eda alejar a la reina. El triunviro mont\u00f3 en c\u00f3lera, y Cleopatra, se dice que encantada, coment\u00f3 el acierto de G\u00e9mino al admitir la verdad sin obligarles a recurrir a la tortura -una pr\u00e1ctica a la que no pod\u00eda someterse a ning\u00fan senador-. G\u00e9mino se march\u00f3 y la reina sigui\u00f3 junto a su amante. Verdadera o no, esta historia refleja la creciente inquietud de muchos de los hombres de Antonio: los monarcas s\u00f3lo resultaban aceptables si se mostraban claramente supeditados<\/em>\u00bb <\/strong><strong>(<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1ginas 386 y 387).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Publio Canidio Craso se coloc\u00f3, pues, al lado de la reina, indicando, entonces, que Cleopatra era la soberana m\u00e1s experimentada de todo el Mediterr\u00e1neo Oriental. Cleopatra fue muy generosa, al aprobar exenciones fiscales para todos aquellos romanos que apoyasen a Antonio. El citado legado de Antonio, quiz\u00e1s creyera conveniente la presencia de la monarca egipcia en las naves del triunviro, por la necesaria influencia que ella ejerc\u00eda sobre Marco Antonio. Lo que resulta parad\u00f3jico, ya que la mayor parte de la mariner\u00eda hab\u00eda sido reclutada a la fuerza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A favor del matrimonio estaba el que muchos ciudadanos provinciales se situaban en contra del voraz y criminal imperialismo romano, que sol\u00eda ser brutal con ellos. Los proc\u00f3nsules sol\u00edan explotar de forma inmisericorde a sus provincias, a las que rapi\u00f1aban sin conciencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antonio era m\u00e1s suave, por su propio inter\u00e9s, ya que necesitaba a estos ciudadanos helen\u00edsticos para as\u00ed poder plantar cara a Octaviano, quien ya hab\u00eda planteado la necesaria propaganda de la guerra como un enfrentamiento entre el civilizado Occidente y el b\u00e1rbaro Oriente, seg\u00fan los habituales par\u00e1metros excluyentes de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para todo ello, Antonio necesitaba a Cleopatra a su lado, no solo por cuestiones militares navales, sino porque deseaba estar de continuo a su lado. Marco Antonio era un hedonista, y junto a la reina lo ten\u00eda todo, inclusive el afecto que le era lo m\u00e1s necesario. El Egipto de Cleopatra se hab\u00eda visto incrementado, en su predicamento pol\u00edtico, por la generosidad y la personalidad p\u00fablica arrolladora de aquel triunviro de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adem\u00e1s, Cleopatra necesitaba creer que ella era m\u00e1s que necesaria para conseguir llevar a buen puerto aquel proyecto pol\u00edtico-militar de tan gran envergadura, y adem\u00e1s esperaba y necesitaba defender sus intereses, que le hab\u00eda costado tan dif\u00edcil conseguir. Antonio y Cleopatra eran apasionados en el amor y en el sexo, y ambiciosos en la pol\u00edtica, y ese contubernio otorg\u00f3 a Octavio las bazas necesarias para que la opini\u00f3n p\u00fablica de Roma, es decir del SPQR, tomar\u00e1 partido en contra de la reina egipcia, quien junto al considerado ya traidor romano, ya eran un peligro indubitable para la esencia de Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>A finales del verano ya estaba preparado: rescatando un arcaico ritual -o probablemente invent\u00e1ndolo-, ofici\u00f3 a la manera de un sacerdote del colegio de fetiales un sacrificio en el templo de Belona, el rey de la guerra. Tomando una jabalina manchada de la sangre del animal sacrificado, la lanz\u00f3 a una porci\u00f3n de tierra que representaba simb\u00f3licamente Egipto: la Rep\u00fablica de Roma declaraba la guerra a Cleopatra. Nada se dijo de Antonio, aunque en realidad todos sab\u00edan que la verdadera lucha era contra \u00e9l: estaba en disputa la supremac\u00eda de uno de los dos antiguos aliados<\/em>\u00bb <\/strong><strong>(<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1ginas 388 y 389).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"427\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8053\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_05.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_05-300x200.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_05-150x100.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_05-450x300.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<u>-FULVIA. ESPOSA DE MARCO ANTONIO-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b49d450f0813c0b57bc6283dc0db1f8\"><strong><u>V.-HACIA ACCIO\/<em>ACTIUM.<\/em><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En este momento hist\u00f3rico ni Octaviano ni Antonio estaban ya preparados para una nueva guerra civil; a pesar de los tributos ingentes y extraordinarios que exigi\u00f3 Octavio a los romanos, y que generaron protestas varias. Antonio no intent\u00f3, o no supo, aprovecharse de ello, verbigracia invadiendo la pen\u00ednsula italiana. Ambos triunviros prometieron la intemerata en pecunio para sus soldados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Antonio acu\u00f1\u00f3 una serie de moneda con una galera de guerra en la cara y el \u00e1guila y dos estandartes signa con el nombre de una de las unidades de su ej\u00e9rcito en la cruz. La combinaci\u00f3n de barco de guerra y estandartes del ej\u00e9rcito resaltaba que la guerra se librar\u00eda tanto en tierra como en la mar. Antonio hab\u00eda a\u00f1adido otras tres legiones a las diecis\u00e9is que llev\u00f3 Canidio, pero, como indican incluso nuestras fuentes, no eran formaciones que contaran con todos sus efectivos; dispon\u00eda adem\u00e1s de soldados de infanter\u00eda aliados, algunos armados con arcos, hondas y otros tipos de proyectiles, as\u00ed como una nutrida fuerza de caballer\u00eda: seg\u00fan Plutarco, cien mil infantes y doce mil jinetes en total. Octavio ten\u00eda una fuerza de caballer\u00eda similar y unos ochenta mil infantes. Algunas de sus legiones segu\u00edan acantonadas en las provincias; tambi\u00e9n Antonio hab\u00eda dejado atr\u00e1s una porci\u00f3n menor de sus tropas, incluido el contingente de cuatro legiones que qued\u00f3 all\u00ed para defender la Cirenaica. Plutarco atribuye a Octavio s\u00f3lo doscientos cincuenta barcos de guerra, pero otras fuentes sugieren que la cifra era mayor y que pod\u00eda acercarse a los cuatrocientos<\/em>\u00bb <a>(<\/a><\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1ginas 391 y 392).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las cifras legionarias en ambos ej\u00e9rcitos se estima que est\u00e1n redondeadas al alza, aunque sea como sea ambos contingentes eran enormes para la \u00e9poca. Pero, estos soldados, de ambos bandos estaban muy por debajo de su capacidad de una correcta estrategia b\u00e9lica. Tanto Antonio como Octavio apostaron, pues, m\u00e1s por el volumen de soldados, que por una estrategia cualitativa m\u00e1s correcta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los sistemas log\u00edsticos presentaban muchos problemas, pues los contingentes rozaban el l\u00edmite viable para la \u00e9poca que me ocupa. Las naves a remo llevaban dotaciones excepcionalmente grandes en relaci\u00f3n a su tama\u00f1o, verbigracia una Quinquerreme portaba 280 remeros y 20 soldados de tripulaci\u00f3n en la cubierta. Con todo ello, el abastecimiento alimenticio sol\u00eda ser muy precario, y no exist\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima posibilidad de poder portar caballos o animales de carga o de tiro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por consiguiente, solo se pod\u00edan llevar unos 100 soldados en las naves grandes y \u00fanicamente en el d\u00eda de la batalla. Antonio hab\u00eda conseguido preparar y equipar unos 300 barcos de transporte, y de esta forma su aprovisionamiento de grano y de otros alimentos, para sus soldados y sus marineros, ser\u00eda mucho m\u00e1s f\u00e1cil y plausible.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, para poder invadir Italia, la cuesti\u00f3n ya ser\u00eda mucho m\u00e1s complicada, y la log\u00edstica muy dificultosa. En el final del verano del a\u00f1o 32 a.C., Antonio y Cleopatra se instalaron en la ciudad de Patras, situada en el golfo de Corinto, aunque sus fuerzas militares no hab\u00edan llegado todav\u00eda a la costa occidental de Grecia. Marco Antonio no planific\u00f3 correctamente como poder llegar hasta Italia, donde los puertos naturales orientales eran m\u00ednimos, mientras que los m\u00e1s importantes como Tarento\/<em>Tarentum<\/em>, que era la capital de la Magna Grecia, y Brindisi\/<em>Brundisium, <\/em>eran casi imposibles de conquistar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre Antonio y Octaviano, la prisa la ten\u00eda el segundo para as\u00ed poder acabar con el problema b\u00e9lico que se anunciaba. Sea como sea, Antonio decidi\u00f3, dejar que fuese Octavio quien atacase primero, y as\u00ed \u00e9l le esperar\u00eda tranquilamente en Grecia, donde los convoyes enemigos podr\u00edan ser hostigados con relativa comodidad, cuando se atreviesen a cruzar el mar Adri\u00e1tico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El resumen final era que, si Marco Antonio se atrev\u00eda a presentarse para invadir Italia con la ayuda de Cleopatra, el n\u00famero de los partidarios que pudiese hallar en la Pen\u00ednsula it\u00e1lica, ya tan vinculada a Roma, ser\u00eda nulo. Exist\u00edan antecedentes de este comportamiento, y casi todos fallidos para los que utilizaban el mismo procedimiento de intentar la invasi\u00f3n de Italia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En primer lugar, G. Pompeyo Magno en el a\u00f1o 48 a.C.; luego, M. Junio Bruto y G. Casio Longino en el a\u00f1o 42 a.C.; y L. Cornelio Sila que hab\u00eda derrotado a G. Mario \u201cel Viejo\u201d, llegando desde Grecia, pero siendo este territorio la base para invadir Italia. Pero, nunca siendo el eje de la cuesti\u00f3n b\u00e9lica, el modo defensivo, ya que, en todas las guerras civiles, el enemigo hab\u00eda vencido siempre, ya que la pasividad, t\u00edpica de Antonio, nunca se hab\u00eda demostrado como una buena acci\u00f3n b\u00e9lica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La mayor cantidad de barcos de Antonio y de Cleopatra se concentraron, pues, en Accio\/<em>Actium<\/em>, donde exist\u00eda un puerto natural proporcionado por el golfo de Ambracia\/<em>Arta<\/em>, ser\u00eda en ese lugar del mar J\u00f3nico donde Antonio almacen\u00f3 grandes cantidades de provisiones, y cre\u00f3 altas torres defensivas para la actuaci\u00f3n de su artiller\u00eda. El error de Antonio fue estimar que provocar\u00eda el avance equivocado de Octavio si colocaba sus fuerzas desperdig\u00e1ndolas por todo el anfractuoso litoral, pero el hecho, a priori, se demostr\u00f3 peligroso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La real pareja esper\u00f3, entonces, para poder observar que har\u00eda el joven Octaviano cuando llegase la primavera. Entonces, Antonio desaf\u00edo a su enemigo a un \u00fanico combate, mientras que Octaviano solicit\u00f3 a Antonio que le dejase desembarcar, en la certidumbre de que en el plazo de cinco d\u00edas no entablar\u00eda ninguna batalla contra \u00e9l. Ambos deseaban demostrar seguridad y fortaleza, para as\u00ed poder intimidar al otro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-94dea541b4c9e5e42a6c27a965c3162c\"><a><strong><u>VI.-LOS ENEMIGOS YA EST\u00c1N FRENTE A FRENTE.<\/u><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 1 de enero del a\u00f1o 31 a.C., Octaviano se nombr\u00f3 a s\u00ed mismo como Primer C\u00f3nsul con Marco Valerio Mesala Corvino (ca. 64 a.C., Roma-ca. 8 d. C., Roma) como Segundo C\u00f3nsul, quien ser\u00eda un mecenas del arte y de la literatura de Roma, crear\u00eda el denominado C\u00edrculo de Mesala. Antonio hab\u00eda perdido su consulado por medio del despojamiento, a pesar de haber sido reafirmado el triunvirato.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antonio fue convencido para que renunciase a su poder tras el transcurso de seis meses despu\u00e9s de ganar la guerra, planteamiento hipot\u00e9tico que nunca ocurri\u00f3. Octaviano ten\u00eda dos ventajas a su favor: 1\u00ba) Pose\u00eda el <em>Imperium <\/em>y la <em>Auctoritas <\/em>legales; y, 2\u00ba) Ten\u00eda un aliado fuera de serie, que adem\u00e1s de ser su amigo sin reservas, era el mejor almirante de Roma y se llamaba Marco Vipsanio Agripa (ca, 63 a.C.-12 a.C.). Tras la finalizaci\u00f3n del invierno, ser\u00eda este quien comenzar\u00eda el ataque; el lugar escogido ser\u00eda Metone, que era una ciudad de la regi\u00f3n de Pieria, en el Reino de Macedonia, en el golfo Termaico; y que era el lugar m\u00e1s al sur de donde se encontraban las fuerzas de Marco Antonio, y estando un poco aislado del resto de su ej\u00e9rcito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agripa se arriesg\u00f3 llevando a sus naves a una m\u00e1s larga distancia, y si hubiese podido ser repelido o las condiciones atmosf\u00e9ricas hubiesen empeorado, el almirante romano se hubiese visto compelido a graves aprietos. Pero, por suerte para \u00e9l, las tropas de Antonio fueron cogidas desprevenidas, y pudo conquistar con facilidad este puerto. Los barcos enemigos ser\u00edan desbaratados con facilidad o capturados, y uno de los muertos ser\u00eda el rey Bogud de Mauritania [Rey <em>amazig<\/em>\/bereber entre los a\u00f1os 49 y 38 a.C.].<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De esta forma tan inesperada, Agripa y Octavio estaban ya en la costa griega. Marco Agripa hab\u00eda cogido a Marco Antonio a traici\u00f3n, ya que le estaba atacando por el sur, y no por el norte como lo esperaba el triunviro. Aprovech\u00e1ndose del caos creado entre las tropas de Antonio, Octaviano cruz\u00f3 el mar Adri\u00e1tico septentrional y desembarc\u00f3 sus tropas legionarias en <em>Panormos<\/em>, muy cerca del norte de la isla de Corf\u00fa, que ser\u00eda abandonada por las espantadas tropas de Antonio, quien trato de arengar a sus legionarios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>\u2026Antonio tard\u00f3 en reaccionar, intentando junto con Cleopatra aparentar calma; tal vez fuera aut\u00e9ntica y ambos a\u00fan creyeran su victoria inevitable por el tama\u00f1o de sus fuerzas y la confianza en el talento de Antonio. Seg\u00fan Di\u00f3n, \u00e9ste alarde\u00f3 de buen general en un discurso que dirigi\u00f3 a sus hombres: <\/em>\u201c<em>Sois soldados de los que podr\u00edan vencer hasta sin un buen l\u00edder y <\/em>(\u2026) <em>yo soy un l\u00edder de los que podr\u00edan vencer hasta con un mal ej\u00e9rcito<\/em>\u201d. <em>Al llegar la noticia de que Octavio hab\u00eda ocupado la ciudad del Epiro llamada Torone <\/em>(<em>que significa <\/em>\u2018<em>cazo<\/em>\u2019), <em>Cleopatra brome\u00f3 diciendo que no hab\u00eda de qu\u00e9 preocuparse<\/em> \u201c<em>si Octavio se ha sentado en el cazo<\/em>\u201d: <em>el nombre de la ciudad tambi\u00e9n significa <\/em>\u2018<em>pene<\/em>\u2019 <em>en el lenguaje de la calle.<\/em> <em>Antonio empez\u00f3 a reaccionar frente a la invasi\u00f3n, pero llevar\u00eda tiempo concentrar unos efectivos tan dispersos<\/em>\u00bb <a>(<\/a><\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina 396. Di\u00f3n Casio; Plutarco).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, est\u00e1 claro que el blanco militar de Octaviano y de Agripa era la ciudad de Accio. Antonio al tener conocimiento de que su enemigo hab\u00eda ocupado el monte Mikalitzi, lleg\u00f3 a marchas forzadas desde Patras, aunque al estar solo acompa\u00f1ado por su vanguardia no acept\u00f3 la oferta de comenzar la batalla que ya le ofrec\u00eda Octavio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero, al recibir m\u00e1s tropas ya estuvo en condiciones de montar un segundo campamento en la parte norte de la bah\u00eda, cerca de las tropas de su encarnizado enemigo, tras colocar a sus soldados en orden de combate, observ\u00f3 con estupor qu\u00e9 al haber perdido su ventaja num\u00e9rica, Octavio rehusaba, ahora, entrar en combate.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En funci\u00f3n de la situaci\u00f3n privilegiada y bien defendida de Octaviano, Antonio no se atrevi\u00f3 a realizar un ataque directo; adem\u00e1s, para agravar m\u00e1s si cabe la cuesti\u00f3n, el campamento de Antonio se hab\u00eda construido en unas tierras que se llenaban de agua con cierta facilidad, y que era un lugar abonado para los mosquitos. Por lo tanto, todo atormentaba, de continuo, a estas tropas, y el final de esta ca\u00f3tica situaci\u00f3n, conllevar\u00eda que estos soldados padeciesen malaria con fiebre alta, y gastroenteritis agudas con importantes diarreas, donde se pierden de forma aguda agua y sales minerales. En esta \u00e9poca, estas patolog\u00edas abocaban, sin remedio, a la muerte del enfermo por deshidrataci\u00f3n mineral.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se intent\u00f3 resolver, de la peor manera posible, esta situaci\u00f3n, trayendo a nuevos reclutas para cavar letrinas; entonces, las patolog\u00edas se incrementaron y las deserciones de los soldados tambi\u00e9n. A continuaci\u00f3n, Antonio intent\u00f3 fortificar el acceso al r\u00edo Louros, la \u00fanica fuente existente de agua potable, pero en todas las escaramuzas que se produc\u00edan con la caballer\u00eda octaviana, que trataba de imped\u00edrselo, esta llevaba siempre las de ganar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la isla de Le\u00facade, Marco Agripa consigui\u00f3 destruir a la escuadra antoniana all\u00ed situada; por lo que, una vez ocupada esa isla, la posibilidad de que Antonio pudiese recibir refuerzos disminuy\u00f3 en gran cuant\u00eda, y ello se produjo porque exist\u00eda mucha dificultad para obtenerlos. Esa isla ser\u00eda ocupada por la marina de Octaviano, para utilizarla como fondeadero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agripa tomo, entonces, Patras y luego Corinto, con lo que arrebat\u00f3 el dominio de las aguas de la costa occidental hel\u00e9nica a Antonio. Ya era, pues, imposible recibir el trigo desde Egipto. Por lo tanto, se tuvo que exigir por el medio imperativo de la requisa, trigo y otros cereales a las ciudades de Grecia de la proximidad, pero como los animales para proveerles de esas mercanc\u00edas eran escasos, debieron ser los ciudadanos hel\u00e9nicos quienes las cargaron, bajo los azotes por medio de palos, de los inmisericordes soldados de Marco Antonio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como la guerra iba de mal en peor, Marco Antonio pens\u00f3 en trasladar la lucha en direcci\u00f3n hacia Mesopotamia y Tracia; incluso hasta se traslad\u00f3 all\u00ed a Quinto Delio (Roma, siglo I a.C.), quien ser\u00eda cualificado, por ser varias veces desertor como <em>DESULTOR BELLORUM CIVILIUM, <\/em>para tratar de conseguir reclutar tropas auxiliares de entre aquellos valerosos soldados tracios. Nuevos impulsos positivos llegaron al campo militar de Antonio, cuando su primer almirante Quinto Gayo Sosio derrot\u00f3, ampliamente, a un grupo aislado de naves enemigas, pero cuando regresaba a puerto, Marco Agripa lo vapule\u00f3, y para agravar m\u00e1s la cuesti\u00f3n la propia caballer\u00eda de Antonio fue derrotada, sin paliativos, por medio de una emboscada octaviana, y casi pierde su propia libertad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las tropas antonianas comenzaban a perder la confianza en su jefe, a causa de los continuos errores que comet\u00eda. Por consiguiente, la primera deserci\u00f3n y muy importante, ser\u00eda la Domicio Ahenobarbo, quien huy\u00f3 en una peque\u00f1a barca de remos, para unirse a Octavio, aunque al poco tiempo una probable patolog\u00eda de tipo vascular le condujo a la muerte. Entonces, Antonio le envi\u00f3 su equipaje.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segunda deserci\u00f3n ser\u00eda la del citado Quinto Delio, que manifest\u00f3 que la reina Cleopatra deseaba envenenarlo, porque se hab\u00eda atrevido a comparar, la reina, de forma muy acre y negativa, a la par que burlesca, al vino egipcio con el de \u2018<em>las mejores cosechas de Falernia<\/em>\u2019.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, los senadores romanos y los soberanos clientes de Antonio comenzaron a cambiar de bando. Los primeros ser\u00edan los reyes de Paflagonia (Deiotaro Filadelfo) y de Galacia (Amintas), este \u00faltimo aportando al ej\u00e9rcito de Octavio unos dos mil caballeros. Antonio tom\u00f3 medidas desesperadas ejecutando, por medio de la espada, a alguno de sus soldados m\u00e1s pusil\u00e1nimes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por todo lo antecede, su flota menguaba paulatinamente, con muchos de sus escasos remeros reclutados a la fuerza y <em>manu militari<\/em>, aunque sus legiones todav\u00eda eran formidables. Publio Canidio Craso manifest\u00f3 que era mejor abandonar el mar y luchar solo en tierra, pero el triunviro se neg\u00f3 taxativamente, ya que en dichos barcos iban todos los tesoros de Cleopatra, y ella segu\u00eda siendo muy importante para \u00e9l, como persona y como reina.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A sus seguidores romanos, la duda anal\u00edtica estribaba en cual ser\u00eda la cuant\u00eda de la derrota de Antonio, quien orden\u00f3 quemar todas las naves que estuviesen ya sin tripulaci\u00f3n; por lo tanto, la reina solo conserv\u00f3 en la reserva 60 barcos para llevar su dinero y su guardia personal. El resto de la flota fue conformada en tres escuadras: Sosio mandaba la izquierda; Antonio el centro acompa\u00f1ado por Marco Insteyo y Marco Octavio, este \u00faltimo un m\u00e1s que descontento pariente de Octaviano, y que tambi\u00e9n habr\u00eda estado en el bando de Pompeyo Magno, en la pen\u00faltima guerra civil contra Julio C\u00e9sar. El ala derecha era para Lucio Gelio Publ\u00edcola (\u00bf?-31 a.C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>M\u00e1s incierto es que las tripulaciones supieran que ahora el objetivo era huir y no luchar, lo que sin duda no revelaron a los soldados de las legiones que quedaban en la orilla; algunos de ellos subieron a bordo de las naves como infantes de marina, pero el resto de camaradas iban a quedar abandonados. Para entonces Octavio ten\u00eda unas cuatrocientas naves, entre ellas algunas que hab\u00eda capturado en los meses anteriores. Antonio contaba con varias galeras muy grandes \u2013\u2018dieces\u2019 y \u2018ochos\u2019, aunque casi toda su flota eran \u2018cincos\u2019 y \u2018seises\u2019-, lo que le daba una leve ventaja, que apenas contrarrestaba la superioridad num\u00e9rica del enemigo. Todav\u00eda m\u00e1s importante era que muchas de las tripulaciones de Agripa ten\u00edan a\u00f1os de experiencia; tan vital era que los remeros hicieran bien su labor como que los capitanes supieran mandar sus naves. Se desplegaron en un arco abierto frente al enemigo, con Agripa a la izquierda, Lucio Arruntio al mando del centro y Marco Lurio a la derecha. Octavio tambi\u00e9n iba a la derecha, dispuesto a compartir el peligro con sus hombres; pero sabiamente dejo a Agripa la direcci\u00f3n de la batalla<\/em><a>\u00bb <\/a><\/strong><strong>(<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1ginas-400\/401).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 2 de septiembre del a\u00f1o 31 a.C., Marco Antonio decidi\u00f3 desplegar sus barcos en orden de combate y se dirigi\u00f3 desde el golfo de Ambracia, para plantear la guerra ya de forma definitiva. La agilidad mental de Marco Agripa ten\u00eda bien claro que sus m\u00e1s numerosas naves ten\u00edan que abarcar, tener y poseer un muy amplio espacio de maniobra, y as\u00ed poder envolver a la armada enemiga. Ambos contendientes sab\u00edan que la confrontaci\u00f3n conllevaba el ser y el no ser de los dos acres enemigos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antonio necesitaba rebasar la isla de L\u00e9ucade y as\u00ed estar\u00eda en disposici\u00f3n de poder maniobrar con eficacia, ya que precisaba viento de popa para poder pasar por delante de las naves de Octaviano. Hacia el mediod\u00eda Antonio dio la orden de zafarrancho de combate. Agripa necesitaba m\u00e1s espacio f\u00edsico para poder amenazar los flancos de Antonio. El embestirse no era eficaz, por lo que ambos prefirieron realizar fuego de artiller\u00eda desde sus torres elevadas de ambas cubiertas, lo que equiparaba la eficacia b\u00e9lica entre barcos de diferentes tama\u00f1os.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>L. Gelio Publ\u00edcola, entonces, coloc\u00f3 a sus naves en posici\u00f3n oblicua, para as\u00ed intentar ahuyentar a los barcos de Agripa; el espacio libre que se form\u00f3, pues, en el centro fue lo que aprovech\u00f3 Cleopatra VII para escapar de la posible embestida y del abordaje de los enemigos, la huida fue inmediata. Cuando Antonio observ\u00f3 que su amada lo abandonaba, \u00e9l hizo lo mismo y abandon\u00f3 su nave insignia, una de las grandes \u2018dieces\u2019, y se transbord\u00f3 a una barca de remos, una \u2018cinco\u2019 mucho m\u00e1s peque\u00f1a; ante este extra\u00f1o comportamiento de su comandante, otras de sus naves le siguieron apresuradamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\/3 partes de la flota de Antonio qued\u00f3 copada por los barcos de Octavio, quien como un gran especialista en la propaganda se encarg\u00f3 de exagerar la ferocidad de la batalla, y lo mucho que le hab\u00eda costado derrotar a un enemigo de prestigio y romano, como era Marco Antonio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Seg\u00fan Plutarco las bajas totales ser\u00edan de unos cinco mil, como la batalla se produjo muy cerca de la orilla, muchos de los derrotados pudieron salvarse de morir ahogados. Verbigracia, Sexto Pompeyo se encarg\u00f3 de organizar un servicio de rescate, utilizando sus propias naves que eran de peque\u00f1o tonelaje. Algunos barcos fueron hundidos o incendiados, otros se rindieron, y el resto entr\u00f3 a refugiarse en el golfo de Ambracia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Agripa lleg\u00f3 a la convicci\u00f3n de que era absurdo acabar con unas naves que ya no estaban capacitadas para romper el cerco de Octaviano. Los legionarios de Antonio contemplaron con estupor como su idolatrado general no estaba ya a la altura de las necesidades de la batalla. Canidio se opuso a la rendici\u00f3n incondicional de sus legionarios, pero estos no le hicieron ning\u00fan caso, y negociaron con Octavio, sin el m\u00e1s m\u00ednimo pudor, para que los aceptase; as\u00ed ocurri\u00f3 y varias de las legiones de Antonio fueron preservadas o protegidas, y a otros soldados se les incorpor\u00f3, de forma inmediata, a las propias legiones de Octaviano, inclusive aunque ya tuviesen la edad para licenciarse, y por ello se les prometieron tierras conforme al trato habitual acordada por Roma con sus legionarios veteranos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Canidio, que no esperaba ning\u00fan trato de favor, escapo a u\u00f1a de caballo. El Tesoro de la reina consigui\u00f3 salvarse, pero todo ello no era suficiente para reparar las legiones y la flota perdidas. La espantada de Antonio fue un desastre para el desarrollo de la ya perdida batalla, y adem\u00e1s l\u00f3gicamente perdi\u00f3 la lealtad de sus legionarios, por lo que el dar la vuelta a la batalla se torn\u00f3, obviamente, imposible. Sea como sea, este comportamiento tan cobarde y pusil\u00e1nime de Marco Antonio dej\u00f3 a sus soldados abandonados, manifestando que su car\u00e1cter correspond\u00eda a un ciclot\u00f3mico patognom\u00f3nico, y con ello dej\u00f3 bien claro que ya hab\u00eda admitido su clara derrota frente a Octavio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por consiguiente, tanto el triunviro como la reina de Egipto, solo pensaron en salvar, de manera ego\u00edsta, su propia vida, dejando a sus hombres morir por ellos y sin remedio. Antonio ten\u00eda mucho m\u00e1s de mito de gran general que de realidad, y su derrota en Accio hab\u00eda dejado claro que le faltaban arrojo o valent\u00eda y, sobre todo, dotes militares de mando como para poder plantar cara a una persona joven e inteligente, como Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano. Ya no pose\u00eda la seguridad en s\u00ed mismo, tan necesaria para poder ganar una guerra tan complicada como aquella, y ya estaba carente de la denominada como <em>virtus <\/em>romana. Todo lo que antecede, conllev\u00f3 que la propaganda del vencedor fuese cierta, ya que en la misma se manifestaba la certidumbre para Octavio de que Antonio estaba ya tan esclavizado, por la soberana ptolemaica y castrado en su propia alma, como lo estaban f\u00edsicamente los eunucos de Cleopatra VII. La guerra perdida, tan clamorosamente, conllevaba que el final de la vida del propio Antonio fuese solo cuesti\u00f3n de tiempo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"440\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_07.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8054\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_07.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_07-300x206.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_07-150x103.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_07-450x309.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>-MUNACIO PLANCO-<\/u> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e2037319a10efa5da052d64d035ca5e0\"><a><strong><u>VII.-CLEOPATRA VII Y MARCO ANTONIO SE REENCUENTRAN TRAS LA DERROTA.<\/u><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Los hombres de Cleopatra divisaron la quinquerreme de Antonio sigui\u00e9ndolos y ella les orden\u00f3 izar una se\u00f1al de reconocimiento; seguramente aminoraron la marcha para que \u00e9l pudiera subir a bordo. Apesadumbrado, se negaba a hablar con su amante. Al parecer, la pausa en la huida permiti\u00f3 que unos barcos enemigos les dieran alcance; eran del tipo de los que se conoc\u00eda como liburnios, peque\u00f1os pero r\u00e1pidos. El lance devolvi\u00f3 moment\u00e1neamente las energ\u00edas a Antonio, que se volvi\u00f3 con audacia para plantarles cara; aunque s\u00f3lo se hundi\u00f3 un barco, bast\u00f3 para acabar con la persecuci\u00f3n. Luego, se nos dice, se sent\u00f3 a solas en la proa de la nave de la reina. Plutarco, que es quien nos cuenta la historia, afirma no saber si era la rabia o la verg\u00fcenza lo que consum\u00eda a Antonio. Al tercer d\u00eda fondearon en una de las puntas m\u00e1s meridionales del Peloponeso, y las dos criadas de m\u00e1s confianza de la reina, probablemente sus doncellas Charmi\u00f3n e Iras, consiguieron convencerle de que fuera junto a ella; los amantes estuvieron hablando, y comieron y durmieron juntos el resto de la traves\u00eda. Se les unieron algunos barcos de transporte y otras galeras que hab\u00edan logrado escapar de Accio, y tal vez esto animara a Antonio, porque cogi\u00f3 el dinero que iba a bordo de uno de los transportes y reparti\u00f3 generosos regalos entre los seguidores que le quedaban<\/em>\u00bb (<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina-407).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La derrotada pareja desembarc\u00f3 en una ciudad llamada <em>Paraitokion\/<\/em>Mersa Matruh, al oeste, y bastante alejada de Alejandr\u00eda. La reina retorn\u00f3 a la capital de Egipto, mientras que Antonio reuni\u00f3 a los \u00fanicos soldados que le restaban, y que conformaban sus \u00faltimas cuatro legiones, las cuales estaban estacionadas en la Cirenaica, y al mando de las cuales estaba Lucio Pinario Escarpo (I siglo a.C.), como legado militar de Antonio, quien era sobrino-nieto de Julio C\u00e9sar, el cual lo hab\u00eda incluido entre el grupo de herederos menores de su testamento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ser\u00e1, entonces, cuando el susodicho militar romano cambie de bando, de forma subrepticia, proclamando su fidelidad a Octavio y ajusticiando, por medio del corte de cabeza a los \u00fanicos oficiales fieles a Antonio, este al recibir la noticia intent\u00f3 suicidarse, y cost\u00f3 mucho esfuerzo f\u00edsico y psicol\u00f3gico convencerle de lo contrario e imped\u00edrselo. Cleopatra, por el contrario, siempre mantuvo su entereza, deseando con toda una parafernalia de fanfarrias musicales de que la noticia de Accio, todav\u00eda y siempre, fuese desconocida para los egipcios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero, su crueldad t\u00edpicamente ptolemaica, y patognom\u00f3nica no descans\u00f3, y dio la orden de que algunos de los magnates alejandrinos tibios fuesen eliminados, por hechos que ella intu\u00eda como de Alta Traici\u00f3n y, a la par, quedarse con sus propiedades. Uno de ellos, entre los m\u00e1s conspicuos, ser\u00eda el Rey Artavasdes II de Armenia (\u00bf?-Rey entre 55 a 34 a.C. Fallecer\u00eda por decapitaci\u00f3n en el 31 a.C.), a quien ya lo ten\u00eda aherrojado desde el a\u00f1o 34 a.C., que para Plutarco fue un erudito que escribi\u00f3 sobre historia y tragedias griegas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En estas peliagudas circunstancias, consigui\u00f3, no obstante, aliados entre los sacerdotes del Bajo Egipto, temerosos como estaban de que pudiesen ser condenados al mismo destino que los nobles egipcios asesinados. Antonio entro, de nuevo, en su habitual S\u00edndrome Ansioso-Depresivo, con su frecuente labilidad emocional, entreg\u00e1ndose a la general autocompasi\u00f3n y amargura, que siempre conlleva ese s\u00edndrome; recluy\u00e9ndose en su palacio, que se encontraba situado en las cercan\u00edas del templo alejandrino de Poseid\u00f3n, donde pas\u00f3 a vivir casi en una total soledad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Octavio tambi\u00e9n estuvo inactivo, porque el enemigo ya no era peligroso, y consideraba m\u00e1s esencial la pacificaci\u00f3n de Grecia. Los primeros que cambiaron de bando ser\u00edan los habitantes de Queronea, que se repartieron los sacos de cereal que iban a ser destinados a Antonio. Todas las <em>poleis <\/em>griegas se vieron en la obligaci\u00f3n de entregar al vencedor innumerables obras de arte, y dinero cuantioso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Herodes I \u201cel Grande\u201d, rey de Judea, Galilea, Samar\u00eda e Idumea [ca. 74 a.C., Edom\/Idumea-Tetrarca entre los a\u00f1os 37 a.C. y 4 a.C.\/Jeric\u00f3] envi\u00f3 sus atributos de monarca, trono, diadema y cetro, previamente a presentarse como vasallo ante Octaviano. Ninguno de estos soberanos orientales consider\u00f3, en ninguna ocasi\u00f3n, que hubiesen hecho nada reprobable, sino cumplir con su obligaci\u00f3n de aliados de Roma, representada en ese momento por Marco Antonio, y as\u00ed de esta forma contemplaban alguna posibilidad de librarse de la habitual opresi\u00f3n del SPQR (<em>Senatus Populusque Romanus<\/em>).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano se vio en la obligaci\u00f3n de regresar a la urbe capitolina, ya que el descontento por los ingentes impuestos recaudados, y que oprim\u00edan a los romanos, ten\u00edan a los habitantes de la metr\u00f3poli muy soliviantados; por ello, Octavio, rebaj\u00f3 en una aplastante cuant\u00eda dichos impuestos. El banquero de Octaviano, que se llamaba Mecenas, le inform\u00f3 de que se hab\u00eda visto obligado a reprimir una conspiraci\u00f3n muy grave encabezada por el hijo del triunviro L\u00e9pido, Marco Emilio L\u00e9pido (siglo I a.C.), quien enseguida ser\u00eda juzgado y ejecutado por Alta Traici\u00f3n, su esposa Servilia se suicidar\u00eda, la cual era hija de Publio Servilio Vatia Isa\u00farico (ca. 94 o ca. 99 a.C.-Siglo I a. C.), al que se le recuerda como una aut\u00e9ntica marioneta pol\u00edtica de Julio C\u00e9sar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los veteranos legionarios a punto de licenciarse estaban sumamente impacientes por los retrasos en recibir la licencia definitiva, y las tierras que ella les otorgaba <em>ad hoc. <\/em>Octaviano se vio obligado a ir en persona a dialogar con estos valerosos soldados legionarios romanos. Para tratar de convencerlos necesitaba poseer las ingentes riquezas del Egipto ptolemaico, y sus obst\u00e1culos eran Marco Antonio y, sobre todo, Cleopatra VII Fil\u00f3pator. <em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"489\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_08.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8055\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_08.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_08-300x229.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_08-150x115.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_08-450x344.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<u>\u00a0-GAYO JULIO C\u00c9SAR-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b750ff6b829d190a1d2a8af5320f957\"><strong><u>VIII.-LAS \u00daLTIMAS RESISTENCIAS.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cleopatra se prepar\u00f3 para el asalto final de Roma, y para ello orden\u00f3 la construcci\u00f3n de nuevos barcos, adem\u00e1s el tesoro real ser\u00eda trasladado hasta el puerto de Alejandr\u00eda, para si las cuestiones b\u00e9licas se complicaban m\u00e1s todav\u00eda, ella y su pareja amorosa tendr\u00edan suficientes riquezas como para garantizar su bienestar material y pagar por su protecci\u00f3n a un n\u00famero importante de soldados mercenarios que les defendieran.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El rey de los nabateos, Malicos I\/Malico\/Malchus, quien gobern\u00f3 entre los a\u00f1os 59 y 30 a.C., y que probablemente era primo-carnal de Herodes I \u201cel Grande\u201d, no acept\u00f3, en ninguna circunstancia, el que sus tierras hubiesen sido entregadas, por Antonio, a la reina de Egipto, a la que atac\u00f3 quemando sus naves, ya que el deseo de todos estos r\u00e9gulos era el de congraciarse con el nuevo due\u00f1o de la Europa conocida, Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Cleopatra convenci\u00f3 a Antonio de que regresase a su lado en Alejandr\u00eda; la llegada pues, de Canidio, ennegreci\u00f3 la situaci\u00f3n, m\u00e1s si cabe, ya que el n\u00famero de deserciones segu\u00eda increment\u00e1ndose.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los planes de la real pareja ya eran disparatados, ya que incluso pensaron en intentar llevar la guerra hasta las tierras de Hispania. La fiesta del 53\u00ba cumplea\u00f1os de Antonio, 14 de enero del a\u00f1o 30 a.C., fue fastuosa. Ella ten\u00eda 39 a\u00f1os. Disolvieron su sociedad de \u2018<em>vividores inimitables<\/em>\u2019, para crear una nueva denominada como: \u2018<em>part\u00edcipes en la muerte<\/em>\u2019, denominaci\u00f3n que se inspir\u00f3 en una obra de teatro de moda en Alejandr\u00eda, pero que finalizaba con la concesi\u00f3n del necesario indulto, por medio del cual se libraba de una condena a muerte a los dos enamorados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, y como casi siempre la realidad iba a superar a la ficci\u00f3n, pero en el sentido negativo del t\u00e9rmino. En el a\u00f1o 30 a.C., durante el invierno y la primavera, Cleopatra VII comenz\u00f3 a interesarse, de forma pormenorizada, por los diferentes tipos de venenos existentes y por sus efectos inmediatos, inclusive hizo pruebas con ellos con condenados a muerte, para poder comprobar la rapidez de la muerte, y el grado de dolor que padec\u00edan esos envenenados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como una buena madre y entregada que lo era, lo prepar\u00f3 todo para que su hijo Ptolomeo Cesari\u00f3n, de 16 a\u00f1os de edad en ese momento, pudiese vivir en la India, con un importante tesoro econ\u00f3mico, y una escolta de defensa oportuna. Cuando lleg\u00f3 su cumplea\u00f1os, el joven fue inscrito en el <em>efebeio<\/em> (lugar para los adolescentes de 15 a\u00f1os hasta los 18 a\u00f1os)del gimnasio (instituci\u00f3n dedicada a la instrucci\u00f3n f\u00edsica y espiritual) de Alejandr\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Antonio Antilo, de 14 o 15 a\u00f1os de edad, comenz\u00f3 a utilizar la toga viril\/<em>toga uirilis<\/em> (significaba el paso de la infancia a la adolescencia. Era blanca sin adornos o pinturas) en ceremonias p\u00fablicas, que lo cualificaba ya como ciudadano de Roma, aunque no abandonaba la patria y potestad\/<em>patria potestas<\/em> del <em>pater familias, <\/em>en este de su padre Marco Antonio<em>.<\/em> Cesari\u00f3n era la indubitable garant\u00eda din\u00e1stica. Tanto, Cleopatra VII como Marco Antonio enviaron m\u00faltiples emisarios a Octavio, de forma individual, para intentar negociar alg\u00fan tipo de acuerdo, que les permitiera tratar de conservar su reino egipcio, y algo de \u00e9l para ella y para sus hijos. Inclusive, Antonio le ofrec\u00eda a su enemigo separarse de Cleopatra e irse a vivir a Atenas, record\u00e1ndole a Octavio la amistad que hab\u00edan sostenido en el pasado, y le indicaba el ingente n\u00famero de correr\u00edas amorosas que hab\u00edan realizado juntos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero, Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano era un rencoroso por antonomasia, lo que sol\u00eda plasmar en sus habituales deseos de venganza. En este caso, enga\u00f1ar\u00eda secretamente a Cleopatra, al prometerle que le respetar\u00eda la integridad y el mando de su reino si asesinaba por el m\u00e9todo que fuese a Marco Antonio, esto lo afirma, taxativamente, el historiador Di\u00f3n Casio (Nicea, ca. 155 d.C.-post 235 d.C. 2\u00ba Consulado en el a\u00f1o 229 d. C. con el emperador Alejandro Severo).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por otro lado, Antonio enviar\u00eda su joven hijo Antilo, con bastante oro como para poder comprar o halagar la voluntad de Octavio, pero el poderoso dominador del SPQR no se dign\u00f3 contestarle nada. Octaviano siempre fue un personaje sumamente retorcido, y est\u00e1 claro que con este comportamiento pretend\u00eda sembrar la ciza\u00f1a entre ambos amantes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Uno de los agentes de Octavio ante la reina fue un liberto, Thristo, poseedor de gran encanto y manifiestas dotes diplom\u00e1ticas; las largas audiencias privadas que le concedi\u00f3 Cleopatra llevaron al desconfiado Antonio a mandar que lo azotaran antes de devolverlo a Octavio con el mensaje de qu\u00e9 si quer\u00eda corresponder, pod\u00eda propinarle unos latigazos a Hiparco<\/em>:<em> uno de sus propios libertos, que mucho tiempo atr\u00e1s se hab\u00eda pasado al otro bando. En otra ocasi\u00f3n le obsequi\u00f3 de otro modo: sus enviados le llevaron al cautivo Turulio, uno de los dos asesinos de C\u00e9sar que a\u00fan segu\u00edan con vida; el prisionero fue enviado a Cos, donde lo ajusticiaron por el asesinato y tambi\u00e9n por la profanaci\u00f3n de la arboleda sagrada<\/em>\u00bb&nbsp; (<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina-412).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero, as\u00ed como Octavio ya ten\u00eda todo el <em>imperium, <\/em>su enemigo ten\u00eda muy poco que ofrecer, su milicia hab\u00eda mermado hasta el punto de que la mayor fidelidad estaba representada por un grupo de gladiadores de la Escuela de C\u00edzico, ciudad del Asia Menor, quienes hab\u00edan sido condenados a luchar en la arena del circo hasta la muerte, por lo que estaban muy ilusionados con poder obtener la libertad sirviendo a Marco Antonio como legionarios. Ser\u00edan aherrojados y ejecutados a traici\u00f3n, aunque los octavianos que los detuvieron les hab\u00edan prometido que les iban a perdonar la vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De los dos amantes, Cleopatra estaba en una mejor posici\u00f3n pol\u00edtica, ya que su ingente cantidad de dinero podr\u00eda ser utilizada por Octavio para poder pagar a sus veteranos, a la mayor brevedad posible. La reina hab\u00eda ocultado buena parte de su tesoro en su mausoleo de Alejandr\u00eda, lugar en el que orden\u00f3 se incluyese material inflamable para poder destruirlo todo si ella se encontrase en riesgo de muerte inminente. Ser\u00eda de esta forma por medio de la cual la reina se preparaba para morir, pero tambi\u00e9n negociaba para conservar su vida. No obstante, estos planteamientos dilatorios no estaban en la mente de Octavio, quien ten\u00eda mucha prisa para poder acabar con estos enemigos, que tan molestos le estaban resultando para sus planes imperiales de futuro; y, adem\u00e1s, poderse quedar con sus tesoros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"382\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_09.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8056\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_09.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_09-300x179.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_09-150x90.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_09-450x269.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><u>-PLUTARCO DE QUERONEA-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fac531b41378284f6b1d6a020b1232f2\"><strong><u>IX.-EL A\u00d1O 30 a.C.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el verano de dicho a\u00f1o, Octavio puso ya en pie de guerra a sus legiones:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba)-Desde la Cirenaica, por occidente y con el apoyo costero de la flota, el ej\u00e9rcito estaba conformado por las cuatro legiones de Antonio y que le hab\u00edan traicionado. Su general era Gayo Cornelio Galo (<em>Forum Livii<\/em>\/Forl\u00ed, o Fr\u00e9jus\/Galia 70 a.C.-26 a.C.\/Exanguinaci\u00f3n. Primer Prefecto o Proc\u00f3nsul de Egipto), descendiente de galos ennoblecidos por Julio C\u00e9sar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\u00ba)-Desde Siria, en oriente, Octaviano lleg\u00f3 hasta Pelusio. Antonio ten\u00eda \u00fanicamente las legiones que hab\u00eda podido embarcar en las naves de Accio, m\u00e1s las levas realizadas en Egipto. En suma, dos legiones, tropas auxiliares y una marina de reducido tama\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antonio decidi\u00f3 arengar a las legiones de Cornelio Galo que ya le hab\u00edan traicionado, para tratar de volverlas a atraer a su lado; para evitar que sus antiguos soldados pudiesen escucharle, Cornelio Galo orden\u00f3, entonces, que sonasen con todo poder las bocinas o trompetas, y as\u00ed conseguir ahogar las palabras de Marco Antonio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Marco Antonio atac\u00f3, pero fue derrotado sin paliativos por C. Cornelio Galo, a la par que inutilizaba con a\u00f1agazas a la marina antoniana. Antonio se retir\u00f3 con los restos de sus deslavazadas legiones. La fortaleza de Pelusio cay\u00f3 sin luchar. Di\u00f3n Casio acusa a la reina de entregar esa ciudad al enemigo, enga\u00f1ando a la esposa e hijos del defensor de la guarnici\u00f3n, Seleuco, quien abri\u00f3 las puertas a Octaviano. Toda la familia del gobernador ser\u00eda ejecutada por el fracaso del mencionado gobernador.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La reina trat\u00f3, con ello, de acallar los rumores sobre su posible traici\u00f3n, o incluso de esconder su culpabilidad. Cuando regresaba de su derrota ante Cornelio Galo, Antonio se encontr\u00f3, inopinadamente, con las tropas de caballer\u00eda de Octaviano, y logr\u00f3 derrotarlas. Los arqueros de Antonio dispararon una nube de saetas, con un mensaje en el mango de cada flecha en el que se escrib\u00eda que Marco Antonio ofrec\u00eda a cada soldado enemigo 1.500 denarios por pasarse a sus filas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No obstante, el fracaso fue total y absoluto; por lo que regres\u00f3 a Alejandr\u00eda, y con su armadura y toda su parafernalia militar abraz\u00f3 y bes\u00f3 a la reina Cleopatra, siguiendo toda la \u00e9pica de los h\u00e9roes de Homero. Entonces, un caballero galo eximio en la lucha, ser\u00eda distinguido por la reina que le entreg\u00f3 un yelmo y una coraza de oro. Pero, de forma inesperada, y sin la m\u00e1s m\u00ednima \u00e9tica, a pesar de todos los regalos recibidos, ese soldado galo desert\u00f3 esa noche y se pas\u00f3 con armas y bagajes a las tropas de Octaviano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los \u2018<em>Part\u00edcipes de la muerte<\/em>\u2019 celebraron aquella noche su \u00faltimo banquete, ya que se maliciaban que ser\u00eda la apoteosis final de su vida. Por lo tanto, el \u00e1gape fue de proporciones gigantescas. Antonio estaba en su fase de ciclotimia heroica, y parece que comenz\u00f3 a decir que deseaba morir como algunos de los h\u00e9roes m\u00edticos de la Historia Antigua. La m\u00fasica y los cantos que utilizaron fueron los de las cabalgatas dionisiacas, que ambos tanto amaban.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tanto entre los griegos como entre los romanos, se consideraba que cuando los dioses poliados (eran las divinidades ciudadanas) abandonaban a una ciudad, era el pr\u00f3logo de una tragedia; por lo que los legionarios de Roma sol\u00edan celebrar una nueva ceremonia de recepci\u00f3n de los dioses cuando ocupaban, <em>manu militari<\/em>, una nueva ciudad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Marco Antonio prepar\u00f3 un plan, que parec\u00eda ser muy ambicioso, pero que era sumamente fuliginoso, ya que esta obscuridad indicaba que para el 1 de agosto del a\u00f1o 30 a. C., en primer lugar, se atacar\u00eda en el mar a la flota de su acendrado enemigo y, luego, lo continuar\u00eda todo por tierra. Todo era et\u00e9reo o poco tangible, y sin la m\u00e1s m\u00ednima base de realidad. En efecto, cuando sus barcos salieron a pelear, Marco Antonio se qued\u00f3 perplejo al contemplar como sus naves se colocaban frente a las de sus enemigos y, de pronto, y sin previo aviso, levantaron los remos en se\u00f1al de rendici\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La caballer\u00eda hizo lo mismo, y desert\u00f3 casi al un\u00edsono que los marineros. La infanter\u00eda dubitativa con respecto a lo que deber\u00eda hacer, pele\u00f3 sin orden ni concierto y fue derrotada con cierta facilidad por la enemiga. Antonio regres\u00f3 a Alejandr\u00eda y ech\u00f3 en cara a Cleopatra que le hubiese traicionado. Di\u00f3n Casio escribe, sin circunloquios, que la soberana habr\u00eda ordenado a los capitanes de los barcos que desertasen. En realidad, la mayor\u00eda de las naves hab\u00edan sido equipadas y tripuladas a expensas del dinero de la reina; por lo que, por todo lo que antecede s\u00ed podr\u00eda haber pactado su deserci\u00f3n en negociaciones secretas a cambio de dinero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La mayor parte de los historiadores actuales descartamos este comportamiento impropio de una soberana, que hab\u00eda dado siempre muestras inequ\u00edvocas de una \u00e9tica contraria a esa forma de ser. La rendici\u00f3n de Marco Antonio y de Cleopatra, sin condiciones, dejaba bien claro que ambos ten\u00edan una confianza absoluta en poder obtener el perd\u00f3n y la conmiseraci\u00f3n de parte de Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano. Adem\u00e1s, consideraban que as\u00ed se ahorrar\u00edan la p\u00e9rdida de vidas humanas romanas muy valiosas; este era el habitual pragmatismo socio-pol\u00edtico de la reina de Egipto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cleopatra era una aut\u00e9ntica superviviente, ya que hab\u00eda conseguido conservar el trono durante unos veinte a\u00f1os, haciendo frente a complicadas intrigas, en una corte ptolemaica cr\u00edptica hasta el grado sumo. No obstante, su inquietud era por la vida de su hijo Ptolomeo Cesari\u00f3n, quien ya deber\u00eda estar a salvo, pensaba ella, en la India. Adem\u00e1s, por otro lado, los hijos de Antonio eran romanos, y podr\u00edan ser clientes regios del joven C\u00e9sar del SPQR, pero Marco Antonio estaba perdido y no ten\u00eda salvaci\u00f3n posible de ning\u00fan tipo. Octavio era rencoroso y vengativo, y el perd\u00f3n y el olvido no formaban parte de su conjugaci\u00f3n pol\u00edtica habitual.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-717af6f4267d2f68f03d7c1a3f2640ff\"><strong><u>X.-LA VICTORIA TOTAL DE GAYO JULIO C\u00c9SAR OCTAVIANO.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Antonio ca\u00eda, pues, con estr\u00e9pito, y la reina se refugiaba en su gigantesco mausoleo, que era una p\u00e9trea estructura de dos alturas con una sola puerta y una ventana, que se habr\u00eda desde la planta superior; pero por desgracia para Cleopatra todav\u00eda estaba en fase de construcci\u00f3n, por lo que la soberana egipcia entr\u00f3 en su cenotafio solo acompa\u00f1ada por sus dos doncellas, Iras y Charmi\u00f3n (Siglo I a.C.-12 de agosto de 30 a.C. Suicidio), y un eunuco, Mardi\u00f3n, para luego bloquear la puerta con una barrera de piedra, estando ella dentro encerrada con su ingente tesoro. All\u00ed estar\u00eda sola sin su amante, y para ello, seg\u00fan Plutarco y Di\u00f3n Casio refieren, que pidi\u00f3 a sus cortesanas que le indicasen, a \u00e9l, que ella ya estaba muerta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Marco Antonio se qued\u00f3 muy pesaroso, deseando morir para poder estar siempre con ella; y para conseguir su autoinmolaci\u00f3n se retir\u00f3 a su c\u00e1mara privada y le solicit\u00f3 a un esclavo, de confianza, que lo matase. El susodicho siervo llamado Eros, blandiendo el arma se la clav\u00f3 a s\u00ed mismo. Antonio, entonces, emocionado y sorprendido a la vez de tama\u00f1a fidelidad y lealtad, cogi\u00f3 su propio pu\u00f1al y se lo hundi\u00f3 en el abdomen. Ca\u00eddo, pues, sobre un div\u00e1n, y tras recuperar un poco su consciencia suplic\u00f3 a sus pocos seguidores, que se encontraban en dicha habitaci\u00f3n, que lo ayudasen a morir definitivamente; aunque no encontrar\u00eda ning\u00fan c\u00f3mplice para ello, ya que todos abandonaron ese lugar a la carrera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, Cleopatra fue informada del hecho luctuoso, envi\u00f3 a buscarle, utilizando cuerdas para poder elevarlo en un catre hasta la ventana del mausoleo, y tras un enorme esfuerzo f\u00edsico consiguieron introducirlo en la tumba de la reina. La soberana lo recibi\u00f3 llorando amargamente, rasg\u00e1ndose las vestiduras con desesperaci\u00f3n y golpe\u00e1ndose en el pecho. Antonio entonces pidi\u00f3 vino, y muri\u00f3 al poco tiempo, y a su lado en su regazo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Plutarco fabula pues con las \u00faltimas palabras que pudo pronunciar el triunviro:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>\u2026Antonio dijo que el suyo era un buen final para un romano, vencido con valent\u00eda por un romano\u2026<\/em>\u00bb (<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina-417).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con todo ello, se puede colegir que Cleopatra pensaba romper los lazos que les un\u00edan, ya que conoc\u00eda su violenta reacci\u00f3n cuando supiese que ella hab\u00eda muerto; pero nunca habr\u00eda ca\u00eddo en aceptar el consejo de Octaviano de que asesinase a su pareja. Cleopatra VII no deseaba ser part\u00edcipe de la muerte de Marco Antonio; ya que todav\u00eda le sobrevivi\u00f3 m\u00e1s de una semana, aunque llor\u00f3 su p\u00e9rdida sin ambages, y se encarg\u00f3 de la honra de su cuerpo de la mejor manera posible.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano entr\u00f3, pues, en Alejandr\u00eda y convoc\u00f3 a los habitantes de dicha capital en el gimnasio, donde se dirigi\u00f3 a ellos en griego, nombrando al fil\u00f3sofo griego Areio\/Ario D\u00eddimo (siglo I a.C.), un estoico y maestro del propio Octavio como su representante ante el consejo ciudadano; ser\u00eda este personaje el que aconsejar\u00eda, de forma pr\u00edstina, la necesaria ejecuci\u00f3n de Ptolomeo Cesari\u00f3n: \u201c<em>OUK AGATHON POLUKAISARIE\/NO ES BUENO TENER DEMASIADOS C\u00c9SARES<\/em>\u201d. Octavio siempre manifest\u00f3 que habr\u00eda perdonado la integridad de esta <em>polis <\/em>por aprecio a Areio y como homenaje a la memoria de Alejandro III de Macedonia [Pela, 20 o 21 de julio de 356 a.C.-Rey de Macedonia, 336 a.C.; fara\u00f3n de Egipto-332 a.C.; Gran rey de Media y Persia-331 a.C. Hasta su muerte en Babilonia, 10 u 11 de junio de 323 a.C.], conocido como Alejandro Magno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los habitantes de Alejandr\u00eda se sintieron aliviados, aunque de forma cr\u00edptica siguieron prefiriendo a Marco Antonio. Entonces, Octaviano envi\u00f3 a uno de sus libertos y al caballero\/<em>equites<\/em> Gayo Proculeyo a parlamentar con ella, aunque, en ninguna circunstancia, la reina acept\u00f3 el deseo de salir del mausoleo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segunda entrevista conllev\u00f3 una a\u00f1agaza a\u00f1adida contra la soberana, ya que mientras Gayo Cornelio Galo hablaba con ella a gritos y a trav\u00e9s de la puerta sellada, Proculeyo y dos esclavos subieron por una escala de cuerdas y entraron por la ventana, entonces sujet\u00e1ndola con fuerza impidieron su suicidio con un cuchillo. El eunuco de la soberana muri\u00f3 en la refriega, y ella misma y sus doncellas fueron conducidas a presencia de Octavio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El funeral de Antonio fue decisivo, ya que fue embalsamado y no incinerado como era lo habitual entre los romanos del siglo I a.C. Los cortes que ella se hizo se infectaron, probablemente por un germen pat\u00f3geno como el Estafilococo dorado; por lo que enseguida comenz\u00f3 a presentar fiebre elevada, por encima de 39\u00baC casi seguro, y adem\u00e1s se neg\u00f3 a comer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El m\u00e9dico regio llamado Olimpo fue quien la trat\u00f3, y consigui\u00f3 que recuperase sus ganas de vivir, cuando se enter\u00f3 de que el joven C\u00e9sar ya vencedor por antonomasia aceptaba recibirla, aunque la cita ya era obligatoria, porque si no, Octavio la amenaz\u00f3 con eliminar f\u00edsicamente a sus hijos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Di\u00f3n Casio realiza todo un cuadro literario en el que una bella mujer se ve obligada a inclinarse ante su vencedor, sosteniendo las cartas que conservaba de Gayo Julio C\u00e9sar, y rodeada de sus cuadros y de sus bustos, en ninguna circunstancia Octaviano fijo en ella la mirada. La reina se arrodill\u00f3 ante \u00e9l y este le indic\u00f3, con cierta displicencia, que su vida no corr\u00eda ning\u00fan peligro, <\/strong><strong>y le negaba la s\u00faplica<\/strong><strong> a que se uniese a Antonio en la muerte del triunviro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La propaganda capitolina del SPQR recalc\u00f3 claramente como el virtuoso Octaviano no se dej\u00f3 seducir por los encantos de la soberana egipcia, como les hab\u00eda ocurrido a Julio C\u00e9sar y a Marco Antonio; pero la situaci\u00f3n de ella era muy diferente a la del pasado. Plutarco la describe como muy hermosa, pero muy sencilla, con el pelo alborotado y tendida en un jerg\u00f3n de paja; asimismo recae toda la culpa en Marco Antonio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Octavio la rebati\u00f3 en todos sus argumentos con suma tranquilidad. Sus ingentes riquezas salieron a colaci\u00f3n. Uno de sus criados llamado Heleno ser\u00eda abofeteado por indicar a Octavio que se guardaba, la reina, la existencia de muchos objetos valiosos, para indicar a continuaci\u00f3n que se hab\u00eda reservado algunas de sus alhajas m\u00e1s preciadas, y as\u00ed poder entregarlas como regalo a Livia y a Octavia \u201cla Menor (Nola, 64 a.C.-Roma, 11 a.C.).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<em>Di\u00f3n a\u00f1ade que esperaba ganarse el favor de la esposa y la hermana de Octavio, y que se ofreci\u00f3 para zarpar hacia Roma. Sin duda, los autores de sendos relatos del dram\u00e1tico encuentro dieron suelta a su imaginaci\u00f3n; pero lo que s\u00ed es veros\u00edmil es que Cleopatra recurriera al encanto, al patetismo, a la adulaci\u00f3n, a la musicalidad de su voz y al influjo de su belleza y personalidad para convencer al vencedor<\/em>:<em> emplear todos los medios que a\u00fan ten\u00eda a su alcance no era sino sensato, dadas las circunstancias<\/em><\/strong><strong>\u00bb&nbsp; (<\/strong><strong>\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina-420).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Finalizada la reuni\u00f3n, Octaviano dej\u00f3 claro que se la quer\u00eda llevar a Roma para celebrar el Triunfo, que era una ceremonia civil y un rito religioso de la Roma de la Antig\u00fcedad, por medio del cual se celebraba y se consagraba p\u00fablicamente el \u00e9xito de un comandante militar, que hab\u00eda conducido a las legiones de Roma a una importante victoria al servicio del SPQR o <em>Senatus Populusque Romanus.<\/em> Cleopatra ser\u00eda el icono esencial de esta ceremonia que le iba a conceder <em>sensu stricto, <\/em>como m\u00e1s que merecida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La muerte de la reina no estaba en discusi\u00f3n, ya que nunca se hab\u00eda realizado con ninguna mujer despu\u00e9s de un Triunfo, pero perder\u00eda todo su poder, su dignidad, y estar\u00eda abocada a un exilio bastante c\u00f3modo. Esto no entraba dentro de las premisas intelectuales y personales de una reina que consideraba que proven\u00eda de una dinast\u00eda plet\u00f3rica de monarcas eximios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Egipto, a continuaci\u00f3n, ser\u00eda transformado en la posesi\u00f3n privada, para ser explotada, de Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano y de sus herederos. Cleopatra qued\u00f3 profundamente decepcionada por esta entrevista, ya que lo \u00fanico que hab\u00eda obtenido, tras sus muchas renuncias, era la confianza por parte del romano de que no intentar\u00eda quitarse la vida. El tener que desfilar uncida al carro del vencedor, como cautiva de guerra por la romana V\u00eda Sacra, le produc\u00eda una profunda repulsi\u00f3n, con su poder reducido a ser la befa y la burla del populacho de Roma, que siempre estaba ansioso y preparado para este tipo de expresiones del poder\u00edo del SPQR y de sus legiones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por lo tanto, se puede entender que ser\u00eda en ese momento de reflexi\u00f3n profunda, cuando decidi\u00f3 quitarse la vida, y no dar ese placer de vencedor a Octaviano. Quiz\u00e1s a Octavio le interesaba m\u00e1s viva que muerta, ya que desfilando ante los romanos y con la fama de enemiga irredenta que ten\u00eda la reina de Egipto, este gesto de clemencia hacia Cleopatra realzar\u00eda el triunfo del joven C\u00e9sar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"411\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8057\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_10.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_10-300x193.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_10-150x96.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_10-450x289.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-GNEO POMPEYO MAGNO-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-602b53892e6275db5791da718f91b9a3\"><a><strong><u>XI.-LA MUERTE DE CLEOPATRA VII \u201cFILOPATER\u201d, REINA DE EGIPTO.<\/u><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El suicidio de Cleopatra VII ha desatado r\u00edos de tinta a lo largo de la historia, ya que las fuentes antiguas no saben que fue lo que ocurri\u00f3 exactamente. Cuando se especula sobre la posible serpiente y su mordedura, se han nombrado al aspid o a la v\u00edbora como ofidios necesarios para poder matar a la reina de Egipto y a sus dos doncellas; aunque \u00faltimamente se piensa en una cobra egipcia de dos metros de longitud.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Plutarco escribe que el malhadado ofidio fue introducido en un cesto de higos; para Di\u00f3n Casio en un canasto de flores; aunque, el tama\u00f1o de dicha serpiente la inactiva como agente envenenador primigenio, por la necesidad de recipientes muy grandes para contenerla; lo que hubiese desatado las suspicacias de los romanos. Estrab\u00f3n escribe sobre un ung\u00fcento t\u00f3xico, y asimismo cita que el veneno estaba en una horquilla hueca que Cleopatra llevaba siempre entre sus cabellos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que s\u00ed se sabe con certeza, es que el 10 de un m\u00e1s que caluroso, t\u00f3rrido, mes de agosto del a\u00f1o 30 a.C., Cleopatra VII fue a visitar el cad\u00e1ver de Antonio por \u00faltima vez, el cual segu\u00eda estando en el mausoleo de la reina, y del que los romanos hab\u00edan forzado la puerta para poder sacar los tesoros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al retornar a su palacio de Alejandr\u00eda, Cleopatra se ba\u00f1a, se viste y se coloca sus atributos regios. Acompa\u00f1ada \u00fanicamente por sus doncellas Charmi\u00f3n e Iras dieron cuenta de una suculenta y suntuosa cena. A priori escribi\u00f3 una carta a Octavio, ya que estaba segura de que cuando la recibiese, ya no podr\u00eda frenar su muerte. Las fuentes cl\u00e1sicas refieren que la soberana de Egipto ten\u00eda unas tenues marcas o pinchazos en el brazo izquierdo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A veces el veneno de los ofidios produce convulsiones. Las doncellas tendieron a su se\u00f1ora en un div\u00e1n, colocando a la vista y de la mejor manera posible su cuerpo, sus ropas y sus joyas; para a continuaci\u00f3n matarse ellas tambi\u00e9n, utilizando el mismo veneno por medio de una picadura de la susodicha serpiente o por la ingesta de una ponzo\u00f1a fatal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando recibe la ep\u00edstola, Gayo Julio C\u00e9sar Octaviano env\u00eda a sus hombres a la c\u00e1mara de la reina, el espect\u00e1culo se presupone que ser\u00eda dantesco, ya que la reina e Iras estaban ya muertas, mientras que Charmi\u00f3n agonizaba tratando de dar los \u00faltimos retoques a la diadema regia de la soberana de Egipto. <\/strong><strong>\u00ab<em>Seg\u00fan Plutarco, uno de los hombres le pregunt\u00f3 si cre\u00eda que aquella hab\u00eda sido una buena acci\u00f3n. \u201cUna buena acci\u00f3n, claro que s\u00ed, propia de una reina que descend\u00eda de tantos reyes\u201d, replic\u00f3 Charmi\u00f3n antes de desplomarse y morir; fiel o no a la verdad, era una escena final digna del \u00faltimo acto de la historia de Cleopatra<\/em>\u00bb (\u2018<em>Antonio y Cleopatra<\/em>\u2019, de Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros. A\u00f1o-2011. P\u00e1gina-422).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc3e7c83b8e379bb91f598a1012d9819\"><strong><u>XII.-GAYO JULIO C\u00c9SAR OCTAVIANO TRAS LA MUERTE DE CLEOPATRA VII \u201cFILOPATER\u201d, REINA DE EGIPTO.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Seg\u00fan el historiador Plutarco, la reacci\u00f3n de Octaviano sobre la muerte de la Reina Cleopatra fue: \u201c<em>Se sinti\u00f3 muy enfadado por la muerte de la mujer, y agradecido por su esp\u00edritu elevado como monarca<\/em>\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sea como sea, Octavio trat\u00f3, a pesar de la irritaci\u00f3n que sent\u00eda por no poder llevar a buen puerto sus planes de lucirla en su Triunfo en Roma, el cuerpo muerto de la soberana egipcia con todo respeto; inclusive contrat\u00f3 a unos encantadores de serpientes llamados <em>psilli, <\/em>que eran muy habilidosos en la extracci\u00f3n del veneno de los ofidios del cuerpo de las personas atacadas por estos animales, pero todo fue ya in\u00fatil.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antonio y Cleopatra ser\u00edan enterrados juntos en el mausoleo de Alejandr\u00eda. Octavio no demostr\u00f3, por el contrario, el m\u00e1s m\u00ednimo inter\u00e9s por los ancestros de la reina, y tampoco deseo ser el toro Apis, que era el heraldo del dios Ptah, luego de Osiris y, al final de Sokar. Asociado en el pante\u00f3n egipcio con la muerte. Ya que indic\u00f3, seg\u00fan Di\u00f3n Casio, que: \u201c<em>\u00e9l adoraba a dioses y no a ganado<\/em>\u201d. Pero, s\u00ed pudo cumplir su mayor deseo, que era el de conseguir el mayor tesoro posible ptolemaico, y que la reina egipcia hab\u00eda ido acumulando en su tumba. Di\u00f3n Casio definir\u00eda a la reina Cleopatra como: \u201c<em>Una mujer de sexualidad insaciable y avaricia insaciable\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por consiguiente, Octaviano solo que tuvo que solicitar dinero de los templos de forma voluntaria, sin cometer el sacrilegio de robarlo, <em>manu militari<\/em>, lo que le cost\u00f3 muy poco esfuerzo, ya que los sacerdotes de Egipto deseaban, fervientemente, agradar a sus nuevos amos, quienes ahora ya lo eran los hombres del r\u00edo T\u00edber.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los romanos sustrajeron algunos trofeos emblem\u00e1ticos egipcios, que fueron dos obeliscos hist\u00f3ricos; adem\u00e1s el pendiente de perlas fue para adornar los l\u00f3bulos de las orejas de la estatua de la Reina Cleopatra en el templo de la <em>Venus Genetrix <\/em>(a\u00f1o 46 a.C.) del Foro de Julio C\u00e9sar, en Roma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Publio Canidio ser\u00eda ejecutado por delito de alta traici\u00f3n o de <em>perduellio <\/em>o<em> Lex Maiestas, <\/em>que significaba rebelarse contra el Estado por DESERCI\u00d3N, o por un INTENTO DE GOLPE DE ESTADO contra el SPQR, intentando constituir un orden pol\u00edtico independiente al margen de Roma o <em>Adfectatio regni. <\/em>El mismo fin padecer\u00eda Casio de Parma. Por el contrario, Quinto Gayo Sosio se entregar\u00eda y ser\u00eda bien tratado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Licinio Craso III <em>Dives<\/em> (siglo I a.C.), nieto del triunviro recibi\u00f3 el consulado acompa\u00f1ando a Octaviano, en el a\u00f1o 30 a.C. Lucio Munacio Planco se dedic\u00f3 a allegar riquezas sin cuento, y se construy\u00f3 un mausoleo monumental en Gaeta, ciudad del Lacio. &nbsp;A Marco Antonio Antilo lo decapitaron por una orden directa e incuestionable del propio Octavio en el templo de Julio C\u00e9sar en Alejandr\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El tutor de Ptolomeo Cesari\u00f3n, Rod\u00f3n, lo traicion\u00f3 llev\u00e1ndolo con enga\u00f1os de vuelta hasta Alejandr\u00eda, donde Octaviano, de inmediato, dio la orden de que fuese eliminado. Octavio consigui\u00f3, el 1 de enero del a\u00f1o 29 a.C. su cuarto consulado, celebrando tres triunfos consecutivos entre el 13 y el 15 de agosto de dicho a\u00f1o, por: su victoria en el Il\u00edrico, por la victoria en Accio y por la toma de Alejandr\u00eda. La imagen pintada de la reina Cleopatra VII desfil\u00f3 en el cortejo triunfal con dos serpientes, que representaban a sus envenenadoras. En el desfile participaron como rehenes los tres ni\u00f1os vivos: Alejandro Helios, Cleopatra Selene y Ptolomeo Filadelfo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los restantes hijos de Antonio y Cleopatra fueron bien tratados, educ\u00e1ndose todos ellos en la casa de Octaviano. Aunque, verbigracia, Julio Antonio ser\u00eda ajusticiado, en el a\u00f1o 2 a.C., en el esc\u00e1ndalo que afect\u00f3 a la hija Julia \u201cla Mayor\u201d de Octavio, que ha pasado a la historia por su lascivia, su promiscuidad y sus excesos sexuales; se cita en las fuentes cl\u00e1sicas que una noche organiz\u00f3 una org\u00eda en la plaza del mercado de Roma. Se le acus\u00f3, adem\u00e1s, de un intento de golpe de estado contra Octavio con el hijo de Antonio; por ello ser\u00eda desterrada a la isla de Pandataria, en condiciones muy duras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La citada hija de Octavio la tuvo con su segunda esposa Escribonia (ca. 68 a.C.-16 d.C. \u2018<em>Gravis Femina<\/em>\u2019), y fallecer\u00eda en <em>Rhegium<\/em>\/Regio Calabria de malnutrici\u00f3n, por medio de la venganza del nuevo emperador Tiberio [Tiberio Julio C\u00e9sar Augusto. Roma, 16 de noviembre de 42 a.C.-Emperador desde el 17 de septiembre del a\u00f1o 14 d.C., hasta Miseno, 16 de marzo de 37 a.C.], que la odiaba por deshonrar su matrimonio con \u00e9l. Cleopatra Selene se cas\u00f3 con el rey Juba II de Mauritania [Hipona, 52 o 48 a.C.-Tipasa, 23 d.C.].<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antonio nunca demostr\u00f3 ning\u00fan tipo de compromiso con la reforma pol\u00edtica legislativa; todo lo que aprob\u00f3 o legisl\u00f3 cuando fue c\u00f3nsul o triunviro pretend\u00eda su propio beneficio, acumulando ingentes cantidades de poder y de riquezas. Cleopatra solo pretendi\u00f3 mantener el poder que era inherente a toda la dinast\u00eda de los Ptolemaicos. Marco Antonio no pose\u00eda una inteligencia o una memoria privilegiadas, ni una \u00e9tica rese\u00f1able, sino s\u00ed un gran coraje personal y una valent\u00eda indiscutible en el combate. Siendo un buen oficial a las \u00f3rdenes de Gayo Julio C\u00e9sar, pero cuando fue independiente en el mando de sus legiones, sus fracasos superaron a sus \u00e9xitos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En sus Fil\u00edpicas, Marco Tulio Cicer\u00f3n lo define, sin ambages, como B\u00c1RBARO, GLADIADOR Y BORRACHO, cuando el 7 de diciembre del a\u00f1o 43 a.C. ordene su asesinato, mandar\u00e1 que su cabeza y sus manos cortadas sean expuestas en el P\u00falpito del Foro de Roma, Cicer\u00f3n solo pidi\u00f3 que se le matar\u00e1 con respeto. Era <em>vox populi<\/em> y veros\u00edmil totalmente, en la urbe capitolina, de que Marco Antonio beb\u00eda de forma inmoderada, y sus borracheras y francachelas eran continuas y degradantes. Cuando padece la estrepitosa derrota en la invasi\u00f3n del reino de los partos, parece l\u00f3gico pensar que sufriera un obvio y liberador s\u00edndrome ansioso-depresivo, por lo que se debe definir como un estr\u00e9s postraum\u00e1tico, lo que le condujo al alcoholismo m\u00e1s abyecto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cleopatra siempre estuvo con \u00e9l y a su lado, tratando de insuflarle los m\u00e1ximos \u00e1nimos posibles a aquel ciclot\u00edmico caracter\u00edstico tan complicado en ocasiones. El t\u00e1ndem conformado entre Octaviano y Agripa lo superaban con creces. Marco Antonio ascendi\u00f3 al lugar privilegiado de la jefatura militar de Roma, mucho m\u00e1s debido a la suerte o fortuna y al albur, con que le sosten\u00edan sus ingentes riquezas. La reina da la impresi\u00f3n de que era m\u00e1s culta e inteligente que su amante, y ser\u00eda mantenida en el poder por los romanos, porque les interesaba, aunque sin la aquiescencia de Roma no podr\u00eda haber detentado el poder en el trono ptolemaico, en aquella mara\u00f1a de relaciones maritales familiares entre hermanos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La reina de Egipto nunca se opuso al SPQR, sino que acept\u00f3 su <em>imperium, <\/em>aunque para servirse de \u00e9l en su propio beneficio. Antonio cuando fue uno de los triunviros, tuvo un poder supremo semejante al de un dictador como Julio C\u00e9sar, y sin tener que rendir ning\u00fan tipo de cuentas al Senado de los patricios o a la Asamblea Popular.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para finalizar, deseo indicar que Marco Antonio y Cleopatra nunca tuvieron una vida tranquila, sino que su vida juntos fue un sumatorio de: insatisfecha ambici\u00f3n, orgullo de dinast\u00eda, crueldad t\u00edpica de la \u00e9poca, dureza de comportamiento, celos incoercibles sobre todo por parte del var\u00f3n, enga\u00f1o o habilidad de la reina que en ocasiones jugaba con dos barajas marcadas, violencia de todo tipo en una \u00e9poca de supervivencia de los m\u00e1s fuertes, y pasi\u00f3n brutal muchas veces causada por sus relaciones \u00edntimas, amorosas y sexuales, que correspond\u00edan a dos personas de car\u00e1cter sangu\u00edneo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En suma, es la relaci\u00f3n personal, pol\u00edtica y amorosa de dos seres humanos importantes en la Antig\u00fcedad, que quiz\u00e1s nunca valoraron su fuerza para poder vencer a aquel peligroso y complejo enemigo, llamado luego por la historia como el Emperador C\u00e9sar Augusto, quien nunca les iba a permitir que consiguieran, aunque fuese desde Egipto, poseer o mantener el <em>imperium <\/em>y la <em>auctoritas <\/em>por encima de su poder omn\u00edmodo.&nbsp; &nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El poeta latino Sexto Propercio (ca. 47 a.-C.-Roma, 16 a.C.) escribir\u00eda, sin el m\u00e1s m\u00ednimo respeto, un calificativo obsceno sobre la reina Cleopatra VII de Egipto como: \u2018<em>la Reina Ramera<\/em>\u2019. <em>Hoc est quod dignum est<\/em><\/strong><strong><em>!<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"958\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_11-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8060\" style=\"width:300px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_11-1.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_11-1-200x300.jpg 200w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_11-1-150x225.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_11-1-450x674.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"1015\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_12-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8061\" style=\"width:289px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_12-1.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_12-1-189x300.jpg 189w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_12-1-150x238.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_12-1-450x714.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<u>LUCIO CORNELIO SILA Y GAYO MARIO \u201cEL VIEJO\u201d-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c439602473232fd77c7b7367a6fd0f47\"><strong><u>-BIBLIOGRAF\u00cdA ESENCIAL-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Arbizu Orcoyen, J. M. (2000): <em>Res publica oppressa<\/em>. Complutense.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bajo, F.; Mangas Manjarr\u00e9s, J.; Alvar, J. y Pl\u00e1cido Su\u00e1rez, D. (1994): <em>Historia Universal. Historia Antigua. <\/em>Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Ballester, R. (1989): <em>Historia de Roma y de la Espa\u00f1a romana. <\/em>Hora.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Benchley, E. (2006): <em>Cleopatra. <\/em>Folio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bengtson, H. (2005): <em>Historia de Grecia. <\/em>RBA\/Gredos.<\/strong><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bertolini, F. (1999): <em>Historia de Roma. <\/em>Edimat.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Billows, R. (2024): <em>Julio C\u00e9sar. El coloso de Roma. <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bl\u00e1zquez, J. M\u00aa y Castillo, A. del (1991): <em>Historia de Espa\u00f1a. Prehistoria y Edad Antigua. <\/em>Espasa-Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Boardman, J.; Griffin, J. y Murray, O. 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Coordinador): <em>Historia Antigua de Grecia y Roma. <\/em>Ariel.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Grimal, P. (2007): <em>La civilizaci\u00f3n romana. <\/em>Paid\u00f3s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Guill\u00e9n, J. (1977): <em>Urbs Roma. La vida privada. <\/em>S\u00edgueme.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Guill\u00e9n, J. (1981): <em>H\u00e9roe de la libertad. <\/em>Universidad Pontificia de Salamanca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hagen RM. Y R. (2002): <em>Egipto. <\/em>Taschen.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Harris, W. V. (1989): <em>Guerra e imperialismo en la Roma republicana, 327-70 a.C. <\/em>Siglo-XXI.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Heichelheim, F. M. (1982): <em>Historia social y econ\u00f3mica de Roma. <\/em>Rialp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Holland, T. (2005): <em>Rubic\u00f3n. <\/em>Planeta\/C\u00edrculo de Lectores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Keller, W. (1998): <em>Y la Biblia ten\u00eda raz\u00f3n. <\/em>Omega.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Kovaliov, S. I. (1985): <em>Historia de Roma. <\/em>Sarpe\/Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lane Fox, R. (2007): <em>El mundo cl\u00e1sico. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Le Gall, J. y Le Glay, M. (1995): <em>El Imperio romano. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Le Glay, M. (2001): <em>Grandeza y decadencia de la Rep\u00fablica romana. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Le Glay, M. (2002): <em>Grandeza y ca\u00edda del Imperio romano. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8211;<\/em><\/strong><strong>Liberati, A. M. y Bourbon, F. (2001): <em>Roma Antigua. <\/em>Folio\/\u00d3ptima.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lomas, F. J. (1989): <em>Asturia prerromana y altoimperial. <\/em>Silverio Ca\u00f1ada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-L\u00f3pez Barja de Quiroga, P. y Lomas Salmonte, F. J. (2004): <em>Historia de Roma. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-L\u00f3pez Castro, J. L. (1995): <em>Hispania Poena. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lucano (Edici\u00f3n de 2003): <em>Farsalia. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mangas Manjarr\u00e9s, J. (1988): <em>Historias del Viejo mundo. La Roma Imperial<\/em>. Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mangas, J.; Rold\u00e1n, J.M.; Sayas, J. J. y Bl\u00e1zquez, J. M\u00aa (1991): <em>Historia de Espa\u00f1a. Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal. Espa\u00f1a Romana. La Sociedad. El Derecho. La Cultura. <\/em>Espasa-Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mangas Manjarr\u00e9s, J. (2003): <em>Historia Universal. Edad Antigua. Roma. <\/em>Vicens Vives.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Meier, C. (2004): <em>Giulio Cesare. <\/em>Garzanti.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Mommsen, Th. <\/strong><strong>(2004): <em>El mundo de los C\u00e9sares. <\/em>Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montenegro, A. (1986): <em>Gran Historia Universal. Roma hasta Augusto. <\/em>Club Internacional del Libro\/N\u00e1jera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montenegro, A. y Bl\u00e1zquez, J. M\u00aa (1991): <em>Historia de Espa\u00f1a. Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal. Espa\u00f1a romana. La conquista y la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. <\/em>Espasa-Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Moure, A.; Santos, J. y Rold\u00e1n, J. M. (1991): <em>Manual de Historia de Espa\u00f1a. Prehistoria. Historia Antigua. <\/em>Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Nicolet, C. (1984): <em>Roma y la conquista del mundo mediterr\u00e1neo, 264-27 a. de JC. La g\u00e9nesis de un imperio. <\/em>Labor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Pat\u00e9rculo, V. (Edici\u00f3n de 2001): <em>Historia Romana<\/em>. Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Petit, P. (1986): <em>Historia de la Antig\u00fcedad. <\/em>Labor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Pina Polo, F. (2005): <em>Marco Tulio Cicer\u00f3n. <\/em>Ariel.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Quincey, T. de (2007): <em>Los C\u00e9sares. <\/em>Alba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Robert, J. N. (1992): <em>Los placeres en Roma. <\/em>Edaf.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M. (1995): <em>Historia de Roma. La Rep\u00fablica Romana. <\/em>C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M. (1996): <em>El ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica romana. <\/em>Arcolibros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M.; Bl\u00e1zquez, J. M\u00aa y Castillo, A. del (1999): <em>El Imperio romano. Historia de Roma<\/em>. C\u00e1tedra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rold\u00e1n Herv\u00e1s, J. M.; Gonz\u00e1lez Rom\u00e1n, C. y Bendala, M. (2000): <em>Historia de la Humanidad. Roma Republicana. <\/em>Arlanza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Roller, D. W. (2023): <em>Cleopatra. Biograf\u00eda de una reina. <\/em>Desperta Ferro-2023.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sartre, M. (1994): <em>El Oriente romano. <\/em>Akal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sotomayor, M. y Fern\u00e1ndez Ubi\u00f1a, J. (2003. Coordinadores): <em>Historia del Cristianismo. El Mundo Antiguo. <\/em>Trotta\/Universidad de Granada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Spengler, O. (2005): <em>La decadencia de Occidente. <\/em>RBA\/Espasa-Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Spivey, N. y Squire, M. (2005): <em>Panorama del Mundo cl\u00e1sico. <\/em>Blume.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Ste. Croix, Gem (1988): <em>La lucha de clases en el mundo griego antiguo. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Stierlin, H. (2004): <em>El Imperio Romano. <\/em>Taschen.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Tito Livio (Edici\u00f3n de 2001): <em>Historia de Roma desde su Fundaci\u00f3n. <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Torelli, M. (1996): <em>Historia de los Etruscos. <\/em>Cr\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Tovar, A. y Ruip\u00e9rez, L. (1983): <em>Historia de Grecia. <\/em>Hora.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Traina, G. (2024): <em>La Guerra Mundial de los Romanos. <\/em>Cr\u00edtica\/Planeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-V\u00e1zquez, A. M. (2000): <em>Historia de la Humanidad. Antiguo Egipto. <\/em>Arlanza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Villa, J. de la (2004): <em>Mujeres de la Antig\u00fcedad. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Wertheimer, O. von (1985): <em>Cleopatra. <\/em><\/strong><strong>Juventud.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2730330a34cd03303255c284b4def0b0\"><strong><u>-BIBLIOGRAF\u00cdA DE APOYO Y NOVELA HIST\u00d3RICA.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Aguilera, C. (1988. Coordinadora): <em>Grandes Imperios y Civilizaciones. <\/em>Sarpe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Aguilera, C. (1988. Coordinadora): <em>Historia Universal. Roma. La Edad Media. <\/em>Sarpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Alborg, J. L. y Ballesteros, M. (1973): <em>Historia Universal hasta el siglo XIII. <\/em>Gredos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Asimov, I. (1982): <em>La Rep\u00fablica romana. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Asimov, I. (1982): <em>Los Egipcios. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Barral, X. (1991): <em>Historia Universal del Arte. La Antig\u00fcedad Cl\u00e1sica. Grecia, Roma y el Mundo Mediterr\u00e1neo. <\/em>Planeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-B\u00e9doy\u00e8re, G. de la (2024): <em>Populus. <\/em>Pasado y Presente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Black, J. (2005): <em>Las setenta grandes batallas de todos los tiempos. <\/em>C\u00edrculo de Lectores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Blanco Freijeiro, A. (1988): <em>Historias del viejo mundo. La Rep\u00fablica de Roma. <\/em>Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Binst, O. (2000. Editor): <em>Oriente Pr\u00f3ximo. <\/em>K\u00f6nemann.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Bussagli, M. (2000): <em>Roma, arte y arquitectura. <\/em>K\u00f6nemann.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Clauss, M. (2001): <em>Antiguo Israel. <\/em>Acento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Cuenca Toribio, J. M. (1984): <em>Andaluc\u00eda, historia de un pueblo (\u2026 aC-1984). <\/em>Espasa-Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Eck, W. (2001): <em>Augusto. <\/em>Acento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Equipo de Redacci\u00f3n PAL (1986): <em>Historia Universal. El Mundo romano. <\/em>Mensajero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Eslava Gal\u00e1n, J. (2004): <em>Cleopatra. <\/em>Planeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Fontanella, F.; Melani, C. y Cecconi, G. A. (2005): <em>Atlas ilustrado de la Antigua Roma. <\/em>Susaeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Gallo, M. (2004): <em>Cesar Imperator. <\/em>Planeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Garc\u00eda Iglesias, L. (1988): <em>Historias del viejo mundo. El pueblo elegido. <\/em>Historia-16.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Guidotti, MC. y Cortese, V. (2004): <em>Antiguo Egipto. <\/em>Susaeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hacquard, G. (2003): <em>Gu\u00eda de la Roma Antigua. <\/em>Atenea.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hanoune, R. y Scheid, J. (1999): <em>Nuestros antepasados los romanos. <\/em>Ediciones-B\/Claves.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hanoune, R. y Scheid, J. (2005): <em>La Antigua Roma. <\/em><\/strong><strong>RBA\/National Geographic.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Haschell, J. (1964): <em>Cleopatra. <\/em><\/strong><strong>Plaza y Jan\u00e9s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Hearder, H. (2003): <em>Breve Historia de Italia. <\/em>Alianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Juli\u00e1, S. (1983): <em>Introducci\u00f3n a la Historia. <\/em>Mensajero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Lago, J. I. (2004): <em>Las campa\u00f1as de Julio C\u00e9sar. <\/em>Almena.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Massie, A. (2004): <em>Marco Antonio. <\/em>Planeta\/De Agostini\/Edhasa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Molas, M. D. (2005. Coordinador): <em>Grandes civilizaciones. El Imperio romano. <\/em>SA. de Promoci\u00f3n y Ediciones. <em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montanelli, I. (1961): <em>Historia de Roma. <\/em>Globus.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Montanelli, I. (1969): <em>Historia de Roma. <\/em>Ediciones GP\/Plaza y Jan\u00e9s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Rodenbeck, M. (2004): <em>El Cairo. <\/em>Almed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Shakespeare, W. (Edici\u00f3n de 1981): <em>Julio C\u00e9sar. <\/em>Planeta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Siliotti, A. (2001): <em>Egipto, templos, hombres y dioses. <\/em>Folio\/\u00d3ptima.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Suetonio (Edici\u00f3n de 2004): <em>Julio C\u00e9sar. <\/em>RBA\/National Geographic.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Toro, L. (2003. Editor): <em>Cascos hist\u00f3ricos. Marco Antonio. <\/em>Salvat.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Vaca de Osma, J. A. (2005): <em>Grandes generales de la historia. <\/em>Espasa-Calpe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Vidal, G. (2007): <em>Retratos de la Antig\u00fcedad Romana y la Primera Cristiandad. <\/em>Rialp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-VV. AA. (2002): <em>Historia Universal Larousse. El Imperio Romano. <\/em>RBA\/Spes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-VV. AA. (2004): <em>Historia Universal. Roma. <\/em>Salvat\/El Pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Walker, M. (1999): <em>Historia del Antiguo Egipto. <\/em>Edimat.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"885\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8062\" style=\"width:312px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_13.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_13-217x300.jpg 217w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_13-150x207.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_13-450x622.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"818\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_14.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8063\" style=\"width:325px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_14.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_14-235x300.jpg 235w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_14-150x192.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_14-450x575.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<u>-LIVIA DRUSILA Y MECENAS-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-green-cyan-color has-text-color has-link-color wp-elements-55902c5e793e00563150e89b96cbfcfb\"><strong>CURRICULUM VITAE-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Instituto de Estudios Zamoranos \u201cFlori\u00e1n de Ocampo\u201d. (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Ateneo de Valladolid (Creaci\u00f3n a\u00f1o-1872).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Instituto de Estudios Gerundenses (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Real Sociedad Arqueol\u00f3gica Tarraconense (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del C\u00edrculo Cultural P\u00e9ndulo de Baza (UNESCO).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos de Granada y su Reino (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Centro de Estudios Benaventanos \u201cLedo del Pozo\u201d (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Centro de Estudios Fenicios y P\u00fanicos (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos Jerezanos (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural H\u00e9roes de Cavite (2024).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Ateneo Jovellanos (Creaci\u00f3n a\u00f1o-1953).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Sociedad Espa\u00f1ola de Estudios Cl\u00e1sicos (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Sociedad Espa\u00f1ola de Estudios Medievales (CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Instituto de Estudios Bercianos (CECEL\/CSIC).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Gaxarte, Luanco-Goz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural Proculto, Toro-Zamora.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural de Estudios Hist\u00f3ricos de Galicia. La Coru\u00f1a.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural Arte, Arqueolog\u00eda e Historia de C\u00f3rdoba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural Arte, Arqueolog\u00eda e Historia de Bujalance-C\u00f3rdoba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Historiador -Colaborador de la Fundaci\u00f3n Gustavo Bueno-Oviedo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Centro de Estudios Merindad de Tudela.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del Centro de Estudios Linarenses-Linares\/Ja\u00e9n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural Placentina \u201cPedro de Trejo\u201d-Plasencia\/C\u00e1ceres.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural San Bartolom\u00e9 de San Mart\u00edn del Rey Aurelio-Sotrondio\/Asturias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural Rey Ordo\u00f1o I-Villamejil\/La Cepeda\/Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo Mar\u00edtimo de Asturias-Luanco.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Asociaci\u00f3n Cultural \u201cRa\u00edces Lacianiegas\u201d-Villablino\/Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e9dico-Geriatra en Larra\u00f1aga\/Domusvi<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Historiador-Diplomado en Estudios Avanzados de Historia Antigua y Medieval y M\u00e9dico-Familia de Atenci\u00f3n Primaria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vicepresidente del I Concurso de Trabajos Cortos de Investigaci\u00f3n en Historia de la Medicina en Asturias. Colegio de M\u00e9dicos de Asturias.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e9dico-Valorador de Discapacidades y Da\u00f1os Corporales del Colegio de M\u00e9dicos de Asturias.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>507 Cr\u00edticas Literarias\/Ensayo en \u201cTodo Literatura\u201d. Madrid.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>52 Trabajos-Ensayos-Curriculares de Historia en \u201cLa Gaceta de Almer\u00eda\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>49 (2023) Trabajos publicados en Dialnet.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>35 (2023) Trabajos\/Libros publicados en <em>Regesta Imperii<\/em> \/Universidad de Maguncia\/Mainz.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>246 Trabajos de HISTORIA publicados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>41 Biograf\u00edas de M\u00fasicos de M\u00fasica-Acad\u00e9mica\/Culta publicadas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>142 Conferencias impartidas sobre Historia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-green-cyan-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd6d62638fb96040bca9d4a3f5cc3fce\"><strong><u>-LIBROS PUBLICADOS-<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1.-EL GRAN REY ALFONSO VIII DE CASTILLA, \u201cEL DE LAS NAVAS DE TOLOSA\u201d. Editorial Alderab\u00e1n. 2012. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.-BREVE HISTORIA DE FERNANDO \u201cEL CAT\u00d3LICO\u201d. Editorial Nowtilus. 2013. Madrid.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.-EL REY ALFONSO X \u201cEL SABIO\u201d DE LE\u00d3N Y DE CASTILLA. SU VIDA Y SU \u00c9POCA. Editorial El Lobo Sapiens. 2017. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.-EL REY ALFONSO VII \u201cEL EMPERADOR\u201d DE LE\u00d3N. Editorial Cultural Norte. 2018. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>5.-URRACA I DE LE\u00d3N. PRIMERA REINA Y EMPERATRIZ DE EUROPA. Editorial El Lobo Sapiens. 2020. Le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>6.-EL REY RAMIRO II \u201cEL GRANDE\u201d DE LE\u00d3N. EL \u201cINVICTO\u201d DE SIMANCAS. Editorial Alderab\u00e1n. 2021. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>7.-LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA. UN MITO HIST\u00d3RICO. Editorial Alderab\u00e1n. 2023. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>8.-HERN\u00c1N CORT\u00c9S. SU PERSONALIDAD Y SU CAR\u00c1CTER EN EL IMPERIO AZTECA. <\/strong><a><strong>Editorial El Lobo Sapiens. 2024. Le\u00f3n.<\/strong><\/a><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>9.-RAMIRO III, REY DE LE\u00d3N. SE\u00d1OR\u00cdO DE MUJERES. Editorial Alderab\u00e1n. 2025. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>10.-LOS CARTAGINESES EN LA PEN\u00cdNSULA IB\u00c9RICA. <\/strong><strong>Editorial Alderab\u00e1n. 2025. Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"934\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_15.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8064\" style=\"width:319px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_15.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_15-206x300.jpg 206w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_15-150x219.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_15-450x657.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"862\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_16.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8065\" style=\"width:287px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_16.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_16-223x300.jpg 223w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_16-150x202.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_16-450x606.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>-MARCO AGRIPA Y PTOLOMEO CESARI\u00d3N-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"635\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_17.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8066\" style=\"width:360px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_17.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_17-300x298.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_17-150x149.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_17-450x446.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"540\" src=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_18.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8067\" style=\"width:370px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_18.jpg 640w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_18-300x253.jpg 300w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_18-150x127.jpg 150w, https:\/\/lagacetadealmeria.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Clipboard_02-10-2025_18-450x380.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u>\u00a0-HERODES \u201cEL GRANDE\u201d Y JULIA \u201cLA MAYOR\u201d-<\/u><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR: DR. 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