AGAMA Bajo Guadalquivir advierte de que las previsiones realizadas por Interaceituna condicionan a la baja el precio de la aceituna de mesa
La organización denuncia que, en varias campañas, los aforos difundidos durante la negociación de los precios han terminado revisándose a la baja y reclama que las estimaciones provisionales no se utilicen para debilitar la posición del agricultor.
AGAMA Bajo Guadalquivir, organización andaluza perteneciente a Unión de Uniones, cuestiona la fiabilidad de los aforos de aceituna de mesa difundidos por Interaceituna coincidiendo con el inicio de la recolección y con las negociaciones entre agricultores e industrias para fijar los precios de cada campaña.
Interaceituna cuenta entre sus organizaciones miembro con ASAJA, UPA, COAG, Cooperativas Agroalimentarias y Asemesa. AGAMA considera incomprensible que entidades que aseguran representar y defender los intereses de los agricultores avalen unas previsiones que trasladan al mercado una expectativa de abundancia y que posteriormente son objeto de importantes correcciones.
El último aforo de Interaceituna sitúa la producción potencialmente verdeable de la campaña 2026/27 en 638.490 toneladas. Sin embargo, apenas un día después de difundirse esta cifra, es una de estas mismas organizaciones que pertenece a la interprofesional la que las desmiente, advirtiendo de que las altas temperaturas, la falta de precipitaciones y los problemas de calibre podrían reducir alrededor de un 15 % la cantidad finalmente destinada a verdeo, hasta dejarla en unas 542.000 toneladas.
AGAMA cuestiona que una organización que participa en la aprobación del aforo advierta inmediatamente después de que la producción real podría ser casi 100.000 toneladas inferior. A juicio de la organización, esta contradicción demuestra que la cifra difundida por Interaceituna representa un potencial máximo y no la cantidad de aceituna que previsiblemente llegará a las industrias entamadoras.
En campañas anteriores sucedió exactamente lo mismo
La campaña 2025/26 ofrece otro ejemplo. El segundo avance de Interaceituna anunció inicialmente una producción de 564.000 toneladas. Pocas semanas después, el tercer avance redujo la previsión hasta las 535.150 toneladas, mientras que los datos posteriores del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación situaron la producción en torno a las 503.000 toneladas. La diferencia respecto a la previsión difundida al comienzo de la negociación fue de aproximadamente 61.000 toneladas.
En 2024/25 también se produjeron modificaciones relevantes entre los sucesivos avances. El segundo aforo estimó 492.000 toneladas y el tercero redujo la cifra hasta las 468.000 toneladas. Aunque la producción final terminó siendo superior, con 533.150 toneladas, la evolución volvió a demostrar la elevada variabilidad de estos aforos y la inconveniencia de emplearlos como una referencia precisa para negociar los precios.
AGAMA advierte de que el problema no reside únicamente en que las previsiones terminen acertando o equivocándose. El efecto inmediato de anunciar una cosecha muy elevada cuando comienza la negociación es generar una expectativa de exceso de oferta que puede debilitar la posición de los agricultores y favorecer una reducción de las cotizaciones.
Las previsiones de cosecha no se deben utilizar para justificar precios por debajo de costes
“No es razonable que organizaciones que dicen representar a los agricultores aprueben una previsión de 638.490 toneladas y, prácticamente al día siguiente, una de ellas reconozca que la cosecha podría quedarse en 542.000. Para entonces, el mensaje de que habrá muchísima aceituna ya se ha trasladado al mercado”, señala AGAMA.
La organización considera que ASAJA, UPA, COAG y Cooperativas Agroalimentarias deben explicar por qué avalan estas cifras y qué garantías exigen antes de aprobarlas. También reclama que los aforos diferencien claramente entre la aceituna existente en los árboles, la producción potencialmente verdeable y la cantidad que previsiblemente reunirá las condiciones de calibre y calidad necesarias para ser entamada.
AGAMA exige que las previsiones de cosecha no se utilicen, directa o indirectamente, para condicionar las negociaciones ni justificar precios que no cubran los costes de producción. Los agricultores deben negociar sobre la realidad del campo y del mercado, no sobre volúmenes máximos que pueden reducirse sustancialmente cuando los precios ya han sido acordados.
