Inicio / Opinión / Almería: realidad frente a relato. Hacia un modelo turístico de futuro

Almería: realidad frente a relato. Hacia un modelo turístico de futuro

María José Fernández López es secretaria de Turismo y Comercio del PSOE de Almería

María José Fernández López, secretaria de Turismo y Comercio del PSOE de Almería

La transformación turística de Almería en los últimos años es innegable. La provincia ha pasado de ser un destino marcado por la estacionalidad y el turismo de sol a consolidarse como un modelo emergente de sostenibilidad, diversificación e innovación. Sin embargo, junto a este cambio real ha surgido otro fenómeno menos visible, pero igual de relevante: la construcción de un relato político que omite deliberadamente el origen de esa transformación.

Porque lo ocurrido en Almería no es fruto del azar ni de la inercia del mercado. Tiene una causa concreta: la inversión pública impulsada por el Gobierno de España y financiada en gran medida con fondos europeos del programa Next Generation EU, canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Más de 36 millones de euros destinados a 19 proyectos turísticos han permitido redefinir el modelo económico de la provincia. Sin ese impulso, el cambio simplemente no habría alcanzado esta escala.

Los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino han sido el instrumento clave de esta estrategia. Gracias a ellos, se ha articulado una transformación integral basada en la sostenibilidad, la digitalización y la diversificación. El resultado es visible: recuperación de espacios del interior como la Sierra de los Filabres, consolidación de un turismo responsable en Cabo de Gata, impulso del turismo cultural con el Camino Mozárabe o integración de la agricultura como experiencia turística en El Ejido.

Pero mientras la realidad avanza en esa dirección, el relato político que acompaña estas actuaciones cuenta otra historia. Gobiernos autonómicos y locales del Partido Popular están presentando proyectos financiados íntegramente con fondos europeos —gestionados por el Ejecutivo central— como si fueran iniciativas propias. En inauguraciones, campañas institucionales y comunicaciones públicas, el origen de la financiación desaparece o queda relegado a un segundo plano.

Esta omisión no es un detalle menor. Supone una distorsión deliberada de la realidad que impide a la ciudadanía comprender cómo se financian realmente las políticas públicas. Mientras a nivel nacional el Partido Popular mantiene un discurso crítico con la gestión de estos fondos, en la práctica sus administraciones territoriales dependen de ellos para ejecutar proyectos que transforman sus economías locales.

La contradicción es evidente: se cuestiona el instrumento, pero se aprovechan sus resultados. Y no solo eso, sino que se capitalizan políticamente, apropiándose del mérito sin reconocer su procedencia. La pregunta es inevitable: si los fondos no son útiles o están mal gestionados, ¿por qué se utilizan de forma tan intensiva allí donde se gobierna? La respuesta apunta a una realidad incómoda: son imprescindibles.

El caso de Almería es especialmente ilustrativo. La provincia ha logrado avanzar hacia un modelo turístico más equilibrado, reduciendo su dependencia del verano, dinamizando el interior y apostando por la sostenibilidad. Pero este éxito no puede entenderse sin reconocer el papel decisivo de la financiación estatal y europea. Invisibilizar ese origen no solo es una falta de rigor, sino una forma de manipulación política.

Más allá del debate partidista, lo que está en juego es la calidad democrática. Reconocer de dónde vienen los recursos públicos no es una cuestión ideológica, sino un principio básico de transparencia. Cuando ese reconocimiento se diluye, se debilita también la rendición de cuentas y se empobrece el debate público.

Almería demuestra que la inversión pública, bien orientada, puede transformar territorios y generar modelos económicos más sostenibles. Pero también evidencia cómo esa transformación puede ser utilizada para construir relatos políticos que no siempre se corresponden con la realidad.

En definitiva, Almería ha pasado de ser un destino condicionado por su clima y su estacionalidad a convertirse en un referente de transformación turística. Un ejemplo de cómo la inversión pública, cuando se aplica con visión estratégica, puede generar cambios profundos y duraderos. Y, como en la naturaleza, para entender lo que florece es imprescindible reconocer de dónde procede el agua que lo hace posible.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Exit mobile version