| El programa de préstamos al 0% impulsado por la Generalitat de Cataluña para facilitar el acceso a la vivienda y que recientemente ha ampliado el rango de edad para solicitarlo hasta los cuarenta años se trata de una medida relevante para reducir la barrera de entrada a la compra de vivienda, especialmente entre los jóvenes y los hogares con menor capacidad de ahorro.La iniciativa permite financiar la entrada de la vivienda sin intereses, con el objetivo de favorecer el acceso a la propiedad en un contexto de precios elevados y dificultades de ahorro inicial. Sin embargo, los expertos advierten de que la conversión de estos inmuebles en vivienda de protección oficial (VPO) introduce una serie de condicionantes que pueden tener impacto en el medio y largo plazo, especialmente en lo relativo al precio de venta futuro y la capacidad de revalorización del inmueble.“La medida es positiva porque facilita el acceso a la vivienda, pero el comprador debe ser consciente de que la calificación como VPO introduce límites que pueden condicionar la libertad de venta y el valor futuro del inmueble, algo que muchas veces no se tiene en cuenta en el momento de la compra”, explica Carles Ribes, CEO y fundador de The Barrio.Los expertos señalan que la principal contrapartida de estas ayudas es la limitación del precio de venta al estar vinculadas a la calificación de vivienda protegida. En un escenario en el que el mercado inmobiliario ha experimentado un incremento del 41,7% en la última década, según distintos indicadores del sector, esta limitación puede suponer una pérdida de capacidad de revalorización significativa en caso de venta futura.Tomando como referencia un ejemplo hipotético, una vivienda adquirida por 200.000 euros y cuya evolución siga la tendencia media de los últimos diez años podría alcanzar un valor de mercado cercano a los 283.400 euros en una década. Sin embargo, si el precio de venta queda limitado por los módulos de vivienda protegida, la diferencia con el valor de mercado libre podría superar los 80.000 euros.“No se trata solo de comparar la ayuda inicial con el ahorro inmediato, sino de entender cómo cambia la ecuación cuando se incorpora el horizonte de 10 o 20 años; la decisión debe tomarse con una visión completa del impacto económico de la vivienda”, añade Carles Ribes. La falta de suelo sigue siendo el principal problemaMás allá de las medidas destinadas a facilitar la financiación, los expertos coinciden en que el principal desafío del mercado residencial catalán sigue siendo el desequilibrio entre oferta y demanda. El incremento de la población, la reducción del tamaño medio de los hogares y la escasez de vivienda disponible han contribuido a tensionar los precios durante los últimos años, dificultando el acceso a la compra para amplias capas de la población.Según las estadísticas del último informe de Registradores de la Propiedad, acceder a una vivienda de 90m2 en Cataluña requiere de media casi 13 años de ahorro de 500 euros mensuales de media, mientras que, si extrapolamos los datos a la ciudad de Barcelona, la cifra aumenta hasta los 22 años y 2 meses.»Las medidas que facilitan el acceso a la financiación son positivas, pero el problema de fondo sigue siendo la falta de oferta de vivienda. Mientras no se incremente de forma significativa la disponibilidad de suelo y la construcción de nuevas viviendas, seguirá existiendo una presión estructural sobre los precios«, concluye Carles Ribes, CEO y fundador de The Barrio. |