Orgullosos, sí, ¡orgullosos de nuestro compañero Manuel Morocho!
Un profesional abnegado, resiliente, honesto y comprometido hasta la heroicidad con su profesión y con los ciudadanos a los que sirve.
Además, lo hemos podido constatar a través de diversas fuentes, un profesional técnicamente impecable, laborioso y con la más alta cualificación en el análisis e investigación financiera y económica, especializado en la persecución de los delitos de blanqueo de capitales y de corrupción.
Un ejemplo y un espejo en el que pueden mirarse los policías más jóvenes y sentir el honor, sí, esto sí que es un honor, de ser tus compañeros.
Pero muy DOLOROSO para todos, al saber que has estado solo durante años sufriendo el acoso de un grupo de malos policías, precisamente de tus jefes y cargos superiores en la institución policial, hasta el extremo qué, ahora conocemos, porque tú, con tu calma y claridad diáfana, como en tus informes, en sede judicial, a la vista y oídos de todos los españoles has tenido la gallardía de explicarnos las condiciones en que durante años tuviste que hacer tu trabajo. A ojos de todos, una HEROICIDAD.
Gracias Manuel, gracias compañero, por hacernos sentir tan orgullosos de pertenecer a la Policía Nacional, donde ya todos saben que hay enormes profesionales, valientes, cualificados y capaces de enfrentarse a los criminales por muy poderosos que sean.
Pero, nos duele, no nos puede dejar de doler profundamente que no hayas tenido donde recurrir amparo, no sólo institucionalmente, que ya hemos visto que esa vía estaba cerrada por la ciénaga más sucia, sino al apoyo, comprensión y compromiso de tus propios compañeros, de ningún sindicato policial, de nosotros mismos. ¿Dónde estábamos? ¿Por qué no pudimos ni supimos verlo?
La sociedad no puede volver a presenciar esto, que un hombre solo, un solo policía, durante años se enfrente a la peor organización criminal, la que existe en tu propia casa, integrada por los que te rodean, por quienes tienen la obligación de apoyarte, arroparte y protegerte. ¡Qué sufrimiento!
Perdónanos Manuel, no supimos estar ahí, pero hasta tu sufrimiento tendrá un gran valor y será una enseña que abrazar para comprometernos a tener los ojos más abiertos, a agudizar nuestros oídos y ampliar nuestras redes de información a todos los compañeros que tengan la necesidad de apoyo en su lucha contra los criminales, los abusadores o los prevaricadores en cualquier rincón de España donde haya una comisaría o plantilla, por pequeña que sea, de la Policía Nacional.
Perdónanos a todos Manuel MOROCHO, GRACIAS, GRACIAS,GRACIAS
