Una Proposición No de Ley registrada el pasado miércoles 25 de febrero en el Parlamento de Andalucía, impulsada por el Grupo Parlamentario Socialista con el respaldo de CCOO Industria de Almería, exige un debate en pleno sobre la precariedad estructural que atraviesa el sector del manipulado hortofrutícola en la provincia, uno de los principales motores económicos del sureste peninsular.
La negociación del convenio colectivo provincial de Manipulado y Envasado de Frutas, Hortalizas y Flores, vencido desde el 31 de diciembre de 2024, permanece estancada por la actitud de las organizaciones empresariales. Máximo Arévalo, secretario general del sindicato provincial de Industria, ha denunciado que la patronal no solo se niega a avanzar en la consolidación de derechos recogidos en el Estatuto de los Trabajadores, sino que pretende imponer un retroceso brutal: jornadas de hasta 54 horas semanales, salarios limitados exclusivamente al SMI, jornadas irregulares con pago por horas y la eliminación de garantías básicas para la plantilla.
El sindicato ha recordado que, ocho de cada diez personas que trabajan en los almacenes de manipulado son mujeres, muchas de ellas migrantes. Soportan ritmos extenuantes, riesgos ergonómicos que provocan lesiones musculoesqueléticas crónicas, contratos temporales que encubren relaciones laborales estables y una conciliación inexistente. Mientras tanto, el sector factura más de 2.300 millones de euros al año y exporta el 80 % de su producción a mercados europeos. El beneficio empresarial no se traduce en condiciones dignas para quienes lo generan.
La PNL registrada en la Cámara andaluza reclama un Plan Integral con dotación presupuestaria para dignificar el empleo femenino en el sector, un programa de prevención de riesgos laborales con perspectiva de género, medidas reales de conciliación y una mesa sectorial permanente que obligue a rendir cuentas. Para el sindicato provincial de Industria, esta iniciativa es la prueba de que la lucha sindical ha logrado trasladar a las instituciones un conflicto que la patronal pretendía mantener silenciado en la mesa de negociación.
En diciembre de 2025 ya hubo una concentración de protesta frente a la sede de COEXPHAL tras constatarse que cerca de una decena de reuniones no habían producido avance alguno en la renovación del convenio. Las reivindicaciones de la parte trabajadora pasan por un incremento salarial del 4 % por encima del SMI —que en 2026 se sitúa en 1.221 euros mensuales tras la subida del 3,1 % aprobada por Real Decreto 126/2026— y la reducción de la jornada a las 40 horas semanales que establece la ley, frente a las 46 del convenio anterior.
La recomendación de COEXPHAL a sus empresas asociadas de aplicar una subida del 2,5 % desde enero resulta, a juicio de CCOO Industria de Almería, una maniobra para aparentar sensibilidad social mientras se bloquea la negociación real. Un incremento por debajo de la propia subida del SMI, decidido de forma unilateral y fuera de la mesa negociadora, no responde a las demandas de miles de trabajadoras ni sustituye un convenio colectivo que garantice derechos estables.

Finalmente, Arévalo ha declarado que, la dignidad del manipulado no puede esperar más. Desde el sindicato provincial de Industria se advierte de que, si la patronal persiste en su cerrazón, habrá nuevas movilizaciones. La lucha por los derechos de las trabajadoras del manipulado almeriense no se queda en el Parlamento: se libra en cada almacén, en cada mesa de negociación y, si es necesario, en la calle.