La enfermera almeriense María Luisa Molina publica un cuento infantil solidario cuyos beneficios se destinan íntegramente a la investigación del cáncer infantil
María Luisa Molina Ibáñez, enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas, ha dado un salto al mundo de la literatura con la publicación de ‘El sapito Javito’. Este proyecto, que ya va por su segunda edición y recientemente también se ha lanzado en idioma inglés, nace con un propósito profundamente humano: aportar un «granito de arena» para apoyar a los niños y familias que atraviesan la difícil realidad del cáncer infantil. Con una narrativa cercana y personajes entrañables, Molina conecta su experiencia en los cuidados con la educación en valores, demostrando que la enfermería y la literatura pueden caminar de la mano en beneficio de los más pequeños.
¿Qué le motivó a escribir El sapito Javito y qué mensaje principal quiere transmitir a los niños?
Me motivó la necesidad de aportar mi pequeño granito de arena a través de la narrativa infantil, materializada en una historia cercana, con personajes entrañables y un lenguaje pensado para que los menores lo comprendan y vivan con intensidad. El mensaje principal es una invitación a jugar, a sentir y, sobre todo, a aceptar al que es diferente. En el cuento, Javito descubre que ser diferente no es un problema, sino una forma única de brillar.
¿Cree que valores como la empatía y la aceptación, presentes en el cuento, conectan con la práctica enfermera?
Totalmente. La empatía y la aceptación presentes en el cuento conectan de forma directa con la práctica enfermera, puesto que pueden extrapolarse a nuestro quehacer diario con los pacientes.
¿Cómo surgió la idea de utilizar la literatura infantil como herramienta educativa o emocional?
Surgió como una manera de vehicular los sentimientos y emociones que vamos adquiriendo desde una edad temprana. Es una herramienta que siembra valores que duran para siempre y ayuda a los niños a crecer y madurar. Además, en este caso, el proyecto tiene un fin solidario: la recaudación va íntegramente a la investigación y a asociaciones que trabajan contra el cáncer infantil.
¿Qué le aporta la enfermería que luego traslada a proyectos creativos como este libro?
La enfermería me aporta un elevado nivel de satisfacción personal y profesional. Al mismo tiempo, me facilita la elaboración de una narrativa acorde a la situación que están viviendo los pacientes. En este caso, los menores diagnosticados de cáncer pueden encontrar una historia sencilla cargada de ternura que les permitirá adentrarse en las aventuras del personaje.
¿Cómo puede la enfermería contribuir a la educación en valores desde edades tempranas?
La educación en valores debe ir acorde con la edad. Por tanto, desde la enfermería hemos de inculcarlos fundamentándonos en el respeto, al objeto de contribuir a reforzar la identidad de los menores.
¿Qué retos actuales destacaría para la profesión enfermera y qué papel cree que tiene la humanización en los cuidados?
Los retos actuales se resumen en una mayor profesionalización de la enfermería a través de la especialización y siempre bajo el sello de la humanización.
¿Cuál cree que es la situación actual de la enfermería?
La situación de la enfermería, pese a ser una profesión con el sello de vocacional, carece de un adecuado soporte institucional capaz de dar respuesta eficaz a la falta de profesionales. También hace falta una mayor consideración del riesgo que suponen las amenazas, tanto físicas como verbales, por parte de familiares e incluso pacientes. Es un motivo por el cual a veces nos sentimos indefensos, pese a los esfuerzos de la Administración Sanitaria, y por ello es imperioso promover mejoras en este sentido.
