Inicio / Personajes de la Historia / -LOS VIKINGOS EN AL-ANDALUS, EN EL ALTO MEDIOEVO –

-LOS VIKINGOS EN AL-ANDALUS, EN EL ALTO MEDIOEVO –

POR: DR. JOSE MARIA MANUEL GARCIA-OSUNA Y RODRIGUEZ

-Académico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Asturias (año-2013). RAMPA. IDE.

-Cofrade de Número de la Imperial Cofradía de Alfonso VII el Emperador de León y el Pendón de Baeza. (Creación año-1147) (año-2011).

-Académico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Castilla-La Mancha (año-2023).

Socio de Número de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas. ASEMEYA (año-2011).

-Doctor en Medicina y Cirugía-“La Medicina en el Antiguo Egipto y Dioscórides”/SOBRESALIENTE CUM LAUDE/Universidad de Oviedo (año-2025).

-Socio de Número de la Asociación de Hispanistas del BeNeLux (año-2021).

Historiador de HISTORIA-16 (año-2007).

-Historiador-Diplomado en Estudios Avanzados de Historia Antigua y Medieval/SOBRESALIENTE/Universidad de León (año-2003).

De la Asociación Hispania Nostra (año-2016).

-AJUSTICIAMIENTOS DE ALDROITO Y PINIOLO SEGÚN DIBUJO DE LAS CRÓNICAS MEDIEVALES-

En este PERSONAJES DE LA HISTORIA de LA GACETA DE ALMERÍA, he decidido ofrecer el actual estudio sobre uno de los hechos más destacados de la Historia Medieval Hispánica, que se refiere a las razzias corsarias, que durante muchos años realizaron los vikingos en la Europa de la Alta Edad Media. Su sociología les obligaba a realizar esas campañas para poder salir adelante. Los derechos del primogénito trastocaban al resto de los vástagos, que necesitaban conseguir bienes para su necesaria subsistencia. La Europa medieval les ofrece todos los bienes necesarios para mejorar sociopolíticamente. Sus dioses Thor y Odín son lo suficientemente violentos como para incitarles a la belicosidad. Además, al final de todo ello les espera el paraíso del Walhalla.

Los vikingos tienen todo el sentido mítico, que se puede extrapolar a fenómenos de libertad entre ellos, plasmados en su Althing. En este trabajo me acercó a un fenómeno de los Hombres del Norte poco estudiado, y que se refiere a lo que intentaron en Al-Andalus, y sobre todo, como se defendieron los mahometanos, que tenían dos enemigos que atender: el Reino de León en el norte y los vikingos que los invadían y los rapiñaban, intentado llegar por el Guadalquivir, esto ya en el territorio meridional.    

-LOS VIKINGOS-

Tanto las fuentes cristianas como las musulmanas dejan bien claro el paso catastrófico de los Hombres del Norte por las tierras andalusíes; y, aunque parezca paradójico, las mahometanas suelen ser más fiables que las de los cronistas cristianos, ya que estas últimos suelen ser más exageradas que las de los agarenos.

Los vikingos nunca mostraron mucho deseo o interés en asentarse en las tierras hispánicas, al margen de su intento y deseo incoercibles de rapiña para la consecución de un botín importante.

Además, los mercaderes ismaelitas no tenían el más mínimo reparo en comerciar con aquellos complejos y difíciles Hombres del Norte, paganos asimismo por antonomasia.

Los mahometanos exportarían, por lo tanto, y por medio de los vikingos, desde armas, hasta joyas de complicada factura, pasando por las especias muy necesarias para la condimentación alimentaria y tejidos de gran calidad. Por otro lado, el material de importación estaría conformado por cera, miel, pollos y esclavos, que era lo que, de forma mayoritaria, solían aportar los vikingos.

Con el devenir de los tiempos, las colisiones bélicas sumamente violentas existentes entre vikingos y musulmanes se fueron haciendo más aisladas, más pacíficas y, sobre todo, comerciales.                                                                  

 -EL EMIR ABD AL-RAHMAN II-

En el año 844 d.C., los vikingos van a llegar al emirato cordobés del emir Abd Al-Rahman II [Abu l-Mutarraf’Abd ar-Rahman ibn al-Hakam. Toledo, octubre/noviembre de 792-4º emir omeya de Córdoba desde el 25 de mayo de 822 hasta Córdoba, 22 de septiembre de 852], que era un uno de los más cultos de los emires hispánicos; ya que era entendido y versado en literatura, filosofía, en ciencias, en música-culta o académica trovadoresca, y un eximio poeta. Sería el primer emir que acuñó moneda, grabando los dírhemes con su nombre.

El cronista, geógrafo e historiador Ibn Idhari “el Marrecoxi” (Siglo XIII) nos lo define, en su obra, Al-Bayan al-Mughrib:

«…era muy moreno y de nariz aguileña. Tenía los ojos grandes y negros y marcadas ojeras. Era alto y corpulento y tenía muy acentuado el surco nasogeniano del labio superior, donde se separan los bigotes. Su barba era muy larga, y mucho usó del henne (para teñirse de rojo. Alheña) y del ketem (para teñirla de negro. Aligustre)».

El prelado y clérigo mozárabe (arabizado/mustarabib. Población cristiana de origen hispanovisigodo, que vivía en el territorio de Al-Andalus. Término utilizado únicamente por los cristianos del Reino de León), San Eulogio de Córdoba (800-Córdoba, 11 de marzo de 859. Mártir ejecutado) nos lo define, asimismo:

«Abderramán II engrandeció y colmó de riquezas a la ciudad de Córdoba, superando a los emires anteriores en el esplendor de su corte. Según el Memorial de Eulogio: “En el año 850 (…), año vigésimo noveno del emirato de Abderramán. El pueblo de los árabes, engrandecido en riquezas y dignidad en tierras hispanas, se apoderó bajo una cruel tiranía de casi toda Iberia. En cuanto a Córdoba, llamada antaño Patricia y ahora nombrada ciudad regia tras su asentamiento, la llevó al más elevado encumbramiento, la ennobleció con honores, la engrandeció con su gloria, la colmó de riquezas y la embelleció con la afluencia de todas las delicias del mundo más allá de lo que es posible creer o decir, hasta el punto de sobrepasar, superar y vencer en toda pompa mundana a los reyes de su linaje que le precedieron; y mientras bajo su pesadísimo yugo la Iglesia era arruinada hasta la extinción”». (Eulogio de Córdoba: Análisis narrativo del Memorialis sanctorum. Apud María Jesús Aldana García (Universidad de Córdoba/1998).

Asimismo, el historiador hispanomusulmán Ibn Hayyan (Abu Marwán Hayyán ibn Jálaf ibn Husáin ibn Hayyán al-Qurtubi. Córdoba, 987-Córdoba, 1075) escribe sobre dicho emir, en su obra Al-Muqtabis fi tarij al-Andalus:

«El emir Abderramán ibn Alhakén fue el primero de los califas marwaníes que dio lustre a la monarquía en Al-Ándalus, la revistió con la pompa de la majestad y le confirió carácter reverencial, eligiendo a los hombres para las funciones, haciendo visires a personas perfectamente capaces y nombrando alcaides a paladines probados; en sus días aparecieron excelentes visires y grandes alfaquíes y le vinieron muchos inmigrantes. Sostuvo correspondencia con soberanos de diversos países, erigió alcázares, hizo obras, construyó puentes, trajo agua dulce hasta su Alcázar desde las cimas de las montañas» (edición 2001/Apud Mahmud Alí Makki y Federico Corriente).

El sistema político y de las costumbres de este emir habría sido planificado por el poeta/músico/geógrafo/astrónomo llamado Ziryab (Abu l-Hasan Ali ibn Nafi (Mosul/Califato abasí, ca. 789-Córdoba, ca. 875), quien sería el que se habría encargado de establecer una jerarquía correcta y necesaria en la administración emiral omeya cordobesa. Por todo lo que antecede, el citado bardo, de preclara inteligencia, habría conseguido crear un auge importante de la cultura, en general, en ese régimen, financiando las letras, las artes y las ciencias con los impuestos, que serían muy elevados.

Toda esta opulencia, fundamentada en una importante presión fiscal impositiva, llegaría al conocimiento de los Hombres del Norte, que ya se sentirían sumamente atraídos por todo ello. En sus repetidos ataques a la Península Ibérica les daba lo mismo atacar a los cristianos que a los sarracenos, ya que como era su habitual forma de proceder, se dedicaban a la rapiña más absoluta de los puertos costeros, bien en el Reino de León, o en sus territorios dependientes de Cantabria, Asturias y la Galicia Lucense, como en los territorios musulmanes de Al-Andalus.

Lo primero que atacaron será la ciudad agarena de Lisboa, contra la que fueron entre los meses de agosto y de septiembre del año 844, tras intentar una razzia en el territorio asturiano. El asedio duraría unos trece días, luego llegarían hasta la provincia gaditana llamada Sidonia, donde nuevamente se enfrentaron con los sarracenos andalusíes. El lugar donde lucharon sería en el actual Sanlúcar de Barrameda, donde ya establecieron sus bases para desde ahí lanzar diversos ataques por toda la zona; ya que para ellos el hecho era muy importante, porque allí se encontraba situada la desembocadura del gran río Betis o Guadalquivir, que estos vikingos pretendían remontar, lo que era total y absolutamente necesario para poder llevar a cabo sus fines depredatorios.

Los andalusíes, que les salieron al paso, fueron derrotados de forma aplastante, ya que los avisos apriorísticos de Cádiz y de Lisboa no sirvieron para nada. En este año 844 d.C., los vikingos no se desaniman, todavía, por lo que pretenden llegar al máximo de la depredación, y para ello planificarán un ataque en toda regla, y con la máxima virulencia posible, hasta tal punto sería así el hecho, que la sociedad cordobesa y el propio emir Abd Al-Rahman II no lo olvidarían jamás. Para llevar a efecto este ataque, los vikingos movilizarían una gran cantidad de efectivos humanos y materiales.

-IBN ZIRYAB-

Los geniales fenicios habrían denominado a la ciudad como Tierra Llana/Spal. Y durante un corto espacio de tiempo, los omeyas la denominarían como Hims al-Andalus.

La Crónica Rotense o de Alfonso III “el Magno” de León, que está escrita en un latín complicado, probablemente por el propio monarca (una frase referida  a la repoblación de Viseu indica que: ’fue poblada por nuestro mandato’), nos ilumina de forma y manera muy lacónica, aquello que fue lo que ocurrió en la desdichada jornada de los vikingos contra Sevilla y contra Tablada:

«Los que no murieron -en Galicia- se fueron mar adentro y llegaron a la provincia de Bética. Y en la ciudad de Sevilla destruyeron una gran multitud de caldeos, parte por la espada y parte por el fuego. Después de una irrupción de un año en la ciudad de Sevilla y sus alrededores, regresaron a sus propias regiones» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-205. Actas, 2020. APUD, Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Página-128. Miraguano, 2004).

No obstante, el hecho bélico fue mucho más pavoroso de lo que cabría pensar. El 5 de septiembre del año 844 d.C., los Hombres del Norte establecieron su campamento entre Sanlúcar y Sevilla, a unos más o menos 57 kilómetros de la ciudad hispalense. El ejército emiral se enfrentó a ellos, el día 9 del mismo mes, pero de nuevo, los soldados musulmanes fueron aplastados con grandes pérdidas. Entonces, los vikingos envalentonados se dirigieron al mismo río Guadalquivir hasta llegar a crear su campamento a 3 kilómetros de Sevilla, y se prepararon para saquearla.

El cronista musulmán Al-Nuwayri (Shihab al-Din Ahmad bin’Abd al-Wahhhad al-Nuwayri. Akhmim, 5 de abril de 1279-El Cairo, 5 de junio de 1334), describe así la tragedia:

«Luego -después de pasar por Lisboa- fueron a Cádiz y de allí a la provincia de Sidonia, donde se dio también una gran batalla, estableciéndose el 8 de Moharrâm –5 de septiembre- a doce parasangas (12 leguas o 60 kilómetros) de Sevilla. Los mahometanos salieron entonces a su encuentro y el 12 del mismo mes fueron derrotados, sufriendo grandes pérdidas. Los madjus (paganos o vikingos) acamparon a dos millas de Sevilla. Los habitantes de esta ciudad salieron contra ellos y los combatieron; pero el 14 -primero de octubre- quedaron derrotados, perdiendo un gran número y cayendo muchos en manos de los madjus que no perdonaron ni las acémilas» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-206. Actas, 2020. APUD, Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Página-15. Polifemo, 1987).

Los cronistas musulmanes medievales no se ponen de acuerdo con respecto a la duración temporal del asedio. Se colige que pudo abarcar entre siete a trece días. Las riquezas de los agarenos y su ganado fueron robadas, sin contemplaciones, se violó a las mujeres y se secuestró a los niños; pero, como era de rigor, los varones serían exterminados a cuchillo, y sus viviendas ardieron hasta los cimientos, y, para finalizar, se dedicaron, a la par, a profanar y quemar las mezquitas donde mora Allah “el Misericordioso”.

El historiador ismaelita Ibn al-Qutiyya/Al-Cutia (Abu Bakr Ibn Umar Ibn Al-Qutiyya. Sevilla, ¿?-Córdoba, 8 de noviembre de 977), escribió en su obra la Historia de la Conquista de al-Ándalus/Ta’rij iftitah al-Andalus sobre el propio ataque a la Mezquita-Aljama hispalense, lo siguiente:

«”Muchos jeques de Sevilla han referido que los madjus arrojaban flechas incendiadas sobre el techo de la mezquita, y que las partes del techo donde daban estas flechas se desplomaban. Aún hoy pueden verse las huellas de esos flechazos. Luego, cuando los madjus se apercibieron que de aquella manera no conseguirían sus propósitos, amontonaron leña y esteras de juncos en una de las naves, con intención de prenderle fuego y esperando que el incendio llegaría al techo: pero un joven que llegó del lado del Mihrab (el lugar de la mezquita donde se coloca el imán) salió a su encuentro, los arrojó de la mezquita y durante tres días consecutivos, hasta el de la gran batalla, les impidió que volviesen a entrar allí”. El testimonio de al-Cutia es importante porque, de todos los documentos que se conservan y que relatan lo que pasó durante el saqueo a Sevilla e inmediatamente después, es el más antiguo -data del siglo X- y, por tanto, el que se escribió más cerca de la fecha en lo que todo sucedió. Además de lo mencionado en el párrafo anterior, dice al-Cutia: “Abd al-Rahman mandó construir la aljama de Sevilla y los muros de esta ciudad, con motivo de haberse apoderado de ella los madjus cuando entraron en el año 330844-. La invasión de los madjus tuvo lugar en su tiempo, y la gente, asustada, huía a la llegada de aquellos; los sevillanos evacuaron la ciudad y huyeron hacia Carmona y los montes de Sevilla. Como ninguno de los del occidente de España se atrevía a combatirlos, tuvo que reclutarse gente en Córdoba y comarcas circunvecinas; y salieron los ministros con los hombres que en ella se reclutaron. Antes, sin embargo, se habían llamado a las armas a los que servían en las fronteras, ya desde el principio del movimiento de los madjus, cuando desembarcaron en el extremo occidente, y tomaron tierra en Lisboa. Los ministros acamparon con el ejército cordobés en Carmona, pero no se atrevieron a atacar al enemigo, por ser demasiado bravo, hasta que llegaron las tropas de frontera. En las mismas se hallaba Musa ibn-Qasi […] vino con un gran ejército […]. Al unirse los fronterizos con los ministros les preguntaron aquellos acerca del movimiento enemigo, y estos les hicieron saber que solían salir todos los días destacamentos en dirección a Firix y Lecant y hacia la parte de Córdoba y Morón; preguntaron además si era posible preparar una celada escondiéndose en las inmediaciones de Sevilla, y les indicaron la alquería de Quintos de Muafar, que está al sur de esta ciudad. Fuéronse allá, pues a medianoche, y se pusieron en emboscada. En una iglesia antigua que había allí, hicieron subir a un vigía a la parte más alta del edificio, llevando un haz de leña. Al apuntar la aurora, salió de Sevilla un grupo de dieciséis mil madjuses, en dirección a la parte de Morón. Cuando estuvieron frente a la alquería, aunque hizo señal el vigía, se abstuvieron de salir los emboscados, a fin de que se fueran alejando, y una vez alejados, se interpusieron entre ellos y la ciudad y los pasaron todos a degüello. En seguida se adelantaron los ministros, entraron en Sevilla y encontraron al gobernador de la misma sitiado en la alcazaba. Él les salió al encuentro, y los sevillanos volvieron a la ciudad. Además del destacamento que fue pasado a cuchillo, habían salido dos destacamentos de normandos, uno a la parte de Lecant y otro a la parte de Córdoba, hacia Benilait; pero después que los normandos que estaban en Sevilla supieron la arrogancia y el avance del ejército y la muerte del destacamento que había salido hacia la parte de Morón, huyeron a sus naves y echaron río arriba hacia el castillo de Azaguac; encontraron a sus compañeros, y una vez estos embarcados dieron la vuelta siguiendo la corriente del río abajo. En esta situación se puso la gente a insultarlos y arrojarles piedras con las hondas. Al llegar a una milla más debajo de Sevilla, dijeron en alta voz a los que les apedreaban: ‘Si queréis que haya rescate, dejadnos’. Pararon entonces de apedrearlos y ellos permitieron rescatar a los que tenían prisioneros. La mayor parte fueron rescatados, pero no tomaron oro ni plata; solamente admitieron ropa y comestibles”» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-206 a 208. Actas, 2020. APUD, Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987. APUD, Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano, 2004).

La ciudad de Sevilla incrementó, por consiguiente, el grueso de sus murallas, y además creó una atarazana imponente para poder crear y construir su propia armada. No obstante, el número de los vikingos citados en el texto se colige que podría estar bastante exagerada, ya que nunca iban tantos Hombres del Norte juntos en esos navíos de los denominados como piratas del norte de Europa.

Otro cronista mahometano, ya citado con anterioridad, y geógrafo eximio, llamado Ibn Idhari escribe lo siguiente:

«Los madjus llegaron con cerca de ochenta bajeles; cubrióse el mar de pájaros de color de sangre, llenándose los corazones de los hombres de temores y angustias. Después de desembarcar en Lisboa pasaron a Cádiz, de allí a la provincia de Sidonia, y por último a Sevilla. Sitiaron y tomaron a viva fuerza esta ciudad, sometieron a sus habitantes a los rudos dolores de la cautividad y de la muerte, y durante los sietes días de su permanencia apuró el pueblo el cáliz de la amargura. Apenas el emir Abderramán se informó de lo ocurrido confío el mando de la caballería al hâdjib Isâ-Chohaid (cargo político similar al del chambelán). Los musulmanes se apresuraron a alistarse bajo sus banderas y unirse a él tan estrechamente como están unidos la pupila y el ojo. Abdalah-ibn-Colaib, ibn Wasim y otros oficiales se pusieron también en marcha con la caballería. El general en jefe del ejército estableció su cuartel en el Aljarafe, y desde allí escribió a los gobernadores de los distritos ordenándoles que llamasen a sus administrados a las armas. Acudieron estos a Córdoba y el eunuco Nasr (NOTA-19: ‘Fue otro de los hombres de confianza del emir Abderrahmán II. No obstante, era una persona cruel y despiadada que se aprovechó de la confianza que su señor le había concedido para conjurar contra él: intentó envenenarlo y perdió por ello su puesto’) los condujo hacia el ejército. Sin embargo, los madjus recibían incesantemente refuerzos […]. Tras de varios combates con los musulmanes, los normandos fueron a Captel (Isla Menor), donde permanecieron tres días; entraron luego en Caura (Coria del Río), a doce millas de Sevilla, degollaron a multitud de personas, después se apoderaron de Talyâta, a dos millas de la repetida ciudad, pernoctaron en ella y al día siguiente de mañana aparecieron en un sitio llamado al-Fajarin. Enseguida volvieron a embarcarse, y más tarde libraron batalla con los musulmanes, derrotándolos y causándoles pérdidas incalculables. Los madjus, vueltos a sus barcos, se dirigieron a Sidonia, y de allí a Cádiz. Después de enviar el emir Abderramán sus generales contra ellos y de combatirlos con diversa fortuna, derrotándolos por último, valiéndose de máquinas de guerra y de las fuerzas venidas de Córdoba, matáronles quinientos hombres y se apoderaron de cuatro de sus barcos que Ibn-Wasin mandó quemar después de vender todo lo que contenían. En seguida fueron derrotados en Talyâta, el martes 25 de safar de ese año -11 de noviembre de    pereciendo muchos de ellos, siendo ahorcados algunos en Sevilla, colgados otros de las palmeras de Talyâta y quemados treinta de sus barcos. Los normandos que escaparon del degüello volvieron a embarcarse, fueron a Niebla y luego a Lisboa, sin que volviera a oírse de ellos» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-208-209. Actas, 2020. APUD, Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Págs. 18-20).

-OBRA DE IBN IDHARI-

De nuevo, el también historiador musulmán, Al-Nuwayri nos aporta información sobre el hecho narrado:

«Entonces llegó el ejército de Abd al-Rahman; los madjus atacaron, pero los musulmanes resistieron firmemente y lucharon contra ellos, cayendo muertos setenta idólatras, mientras que los demás se daban a la fuga y embarcaban sin que los musulmanes se atreviesen a perseguirlos. Abd al-Rahman envió contra ellos otro ejército y los madjus combatieron fieramente, pero vencidos el 2 de Rabi –17 de noviembre-, emprendieron la fuga mientras los musulmanes los perseguían. El ejército musulmán continuó la lucha y recibió ayuda de todos lados; de todas partes llegaba gente dispuesta a luchar contra los madjus. Los madjus fueron puestos en fuga, dejando sobre el campo de batalla quinientos muertos; se les tomaron cuatro barcos que, después de sacar de ellos cuanto contenían, fueron quemados. Mientras, los madjus se habían dirigido a Libla (Curto), donde tomaron prisioneros. Después establecieron su campamento en una isla en las cercanías de Quriya (Coria del Río), donde hicieron reparto del botín conseguido. Pero los musulmanes los atacaron por el río y les causaron dos muertos. Después se dirigieron los madjus hacia Saduna, donde consiguieron comida y prisioneros. Se quedaron allí dos días. Llegaron entonces a Isbiliya (Sevilla) los barcos de Abd al-Rahman, y cuando los madjus lo supieron marcharon hacia Libla, donde saquearon y tomaron prisioneros. Seguidamente se dirigieron a Uksunuba (Osuna) y desde allí a Baga (Béja), tras lo cual volvieron hacia Usbuna (Lisboa). Desde allí partieron en camino y no se volvió a saber de ellos en el país, por lo que la gente se tranquilizó» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-209 a 210. Actas, 2020. APUD, Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano, páginas 136-137. 2004).

Se estima que el periplo bélico de los piratas pudo tener el siguiente recorrido: desde la derrota en Tablada, cerca de Sevilla, para desde ese lugar dirigirse hasta Coría del Río, luego Cádiz, y por fin llegarse hasta Lisboa; para por fin, y definitivamente volver a su Escandinavia natal.

-RODRIGO JIMÉNEZ DE RADA-

El arzobispo metropolitano de Toledo y gran consejero del Rey Alfonso VIII “el de Las Navas o el Noble” de Castilla [Soria, 11 de noviembre de 1155-Rey de Castilla entre el 31 de agosto de 1158 y Gutierre Muñoz/Ávila, del domingo 5 al lunes 6 de octubre de 1214], el navarro Rodrigo Jiménez de Rada “el Toledano” (Rada o Puente la Reina/Navarra, ca. 1170-56º Arzobispo de Toledo entre el 27 de febrero de 1209 y Vienne/Viena del Delfinado, 10 de junio de 1247), también escribe, sin ambages, sobre la susodicha batalla de Tablada y la consiguiente victoria de los musulmanes emirales:

«Abderrahmen […] juntó una gran hueste y la envió a Sevilla; y fueron y hallaron allí aún a aquellas gentes; y salieron ellos a tierra, y lucharon unos con otros; y fue la batalla muy grande según cuenta la Historia. Mas no vencieron de la una ni de la otra parte; y entretanto los de los navíos quisieron tornarse a sus naves; mas no pudieron ante la prisa de las armas y lo que les hacían los de la otra parte que los atacaron muy fuerte. Y entonces cogieron y se metieron en una villa que llaman Tablada que estaba cerca de Sevilla, allí donde ahora dicen el campo de Tablada, para defenderse, ya que no podían llegar a las naves. Entonces los moros de Abderrahmen los combatieron allí tan fuerte con los ingenios que traían, que los hicieron al final salir por la fuerza, y tuvieron con ellos una batalla muy grande; y murieron de los de las naves más de cuatrocientos hombres y de los moros otros tantos y muchos además; y perdieron esas gentes cuatro naves de las suyas» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-210 a 211. Actas, 2020. APUD, Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano, página-138. 2004).

Los agarenos quedaron sumamente escarmentados de su propia y equivocada previsión, por lo que Sevilla debería ser reconstruida y reforzada, creándose para tal efecto varias torres de vigilancia, que realizasen dicha función de forma constante y continuada, y de esta forma era posible controlar, constantemente, la posible llegada de cualquier enemigo que ascendiese por el río Guadalquivir, o intentase una invasión, ya desde la propia costa andalusí.

Además, y para dejar bien claro lo que les podría ocurrir a todos aquellos enemigos que intentasen una nueva invasión de esa cosmopolita ciudad, las cabezas de los vikingos muertos fueron empaladas y colocadas fuera de los muros hispalenses.

Algunos de los supervivientes normandos que no fueron ajusticiados, prometieron, y así lo hicieron, convertirse al Islam, siendo de esta forma ya aceptados por los sevillanos, y, además, para generar más confianza se quedarían a vivir fuera de las murallas, donde conformarían sus asentamientos y se dedicarían, desde ese momento, a la industria derivada de la leche de sus vacas y, sobre todo de sus ovejas, fabricando unos quesos de gran calidad reconocida.      

Tras el transcurrir de unos quince años desde la ya citada destrucción de Sevilla, el tiempo no consiguió aliviar el miedo padecido por los andalusíes hispalenses, que siguieron mirando con recelo y cierta prudencia a todos los navíos que se acercaban a sus costas.

Además, el nuevo emir Muhammad I [Abu-l-Mundir Muhammad ben’Abd al-Rahman ben al-Hakam. Córdoba, marzo de 823-5ºEmir omeya de Córdoba desde 852, hasta su muerte en Córdoba, 4 de agosto de 886. Se le define de cabello rubio, de tez clara, nariz aguileña y cuerpo achaparrado. Huérfano de madre desde muy temprana edad, sería criado por Sifa/Tahr/Tahattur/Buhayr, favorita de su padre], hijo y heredero de Abd Al-Rahman II, finalizaría la construcción de la atarazana creada ya por su progenitor, y en ella se pudo construir una importante flota, que los musulmanes ya utilizarían para la defensa del emirato, y asimismo para poder atacar a los reinos cristianos del norte, y ahora ya desde el mar.

Ahora en el año 859, Ibn Idhari escribe nuevamente sobre la llegada de otra invasión de los vikingos, que ahora estaría conformada por 62 bajeles-drakkars, lo que volvió a sembrar el pánico, nuevamente, entre los sevillanos, pero ya entonces fueron repelidos y no les fue posible el remontar el Guadalquivir. Hasta tal punto es así el hecho que el emir ya citado se lo tomó tan en serio que envió a dos de sus mejores generales para resolver el problema: mientras Kulayb ibn Muhammad ibn Ta’laba sería enviado a la defensa de Algeciras; el otro general, Abd al-Salam ibn Abd Allah ibn Ta’laba fue enviado hasta Málaga/Malaqa para impedir su toma por los piratas vikingos. 

-REY RAMIRO I DE OVIEDO Y DE LEÓN-

No obstante, y a pesar de todo lo planificado, en Algeciras los piratas solo perdieron dos barcos. Pero el resto consiguió desembarcar y arrasar la susodicha ciudad, enrabietados cuando no pudieron acceder al río Guadalquivir. Lo indica Ibn Idhari:

«En el año 245 [8 de abril del 859-27 de marzo del 860] los madjus se presentaron de nuevo en las costas de occidente con sesenta y dos buques; pero las encontraron muy bien custodiadas, porque los barcos musulmanes hacían el crucero desde la frontera de la costa francesa hasta las del lado de Galicia en el extremo occidental. Dos de sus buques se adelantaron; pero, perseguidos por los bajeles que guardaban la costa, fueron capturados en un puerto de la provincia de Beja. Allí se encontró oro, plata, prisioneros y municiones; los demás buques avanzaron costeando y llegaron a la embocadura del río de Sevilla; entonces el emir dio orden al ejército de ponerse en marcha, y llamó a las armas para que se enganchasen bajo las banderas del hâdjib Isâ-Ibn-Hasan. Los madjus, abandonando la embocadura del río de Sevilla, fueron a Algeciras de la que se apoderaron incendiando su mezquita principal» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-212. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Páginas-30-31).

El historiador Al-Nuwayri escribe, asimismo, que:

 «En el año 245 los madjus vinieron a atacar España en sus buques, llegaron a la provincia de Sevilla y apoderándose de la capital, tomaron la gran mezquita» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-212. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-35).

Pero sea como sea, y paradójicamente, los vikingos no quemaron la mezquita de Algeciras (aunque aparezca erróneamente en la crónica); aunque sí la saquearon (año-860). A continuación, y esto ya realizado, también, en el norte de África, durante diez días atacaron la ciudad de Nekor, perteneciente al emirato independiente del Rif, esta situación política entre los años 710 y 1019. Después de estos hechos de rapiña se van a dirigir, de nuevo, a la tierra de los francos, aunque en este caso sería durante un breve espacio de tiempo, ya que de nuevo siguiendo el litoral mediterráneo de Hispania, retornaron a Al-Andalus.

-BANDERA DE RAMIRO I-

De nuevo Ibn Idhari nos refiere:

«[…] luego pasaron por África y despojaron a sus poseedores, hecho lo cual, volvieron hacia la costa de España, y, desembarcando en la Todmir, avanzaron hasta la fortaleza de Orihuela; después fueron a Francia, donde pasaron el invierno. Allí cogieron multitud de cautivos, apoderándose de mucho dinero y haciéndose dueños de una ciudad en la que fijaron su residencia y que aún lleva su nombre. Retornaron enseguida hacia la costa de España, pero habían perdido ya más de cuarenta buques, y en el combate con la escuadra del emir Mohammed, en la costa de Sidonia, perdieron otros dos, cargados de riquezas. Los otros buques continuaron su marcha» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-213. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-31).

Por el contrario, Al-Nuwayri, incrementa a cuatro los navíos hundidos por las tropas emirales, y por esta razón sería por la que los piratas del norte decidieron retomar su periplo para vengar el robo del botín que se habría producido por parte de los musulmanes, y que portaban en los barcos hundidos.

«Luego pasaron a África, después volvieron a España y huidas las tropas de Todmir, se apoderaron de la fortaleza de Orihuela. Más tarde, avanzaron hasta las fronteras de Francia, y haciendo correrías por este país, obtuvieron un gran botín, cogiendo muchos prisioneros. A su vuelta encontraron a la escuadra del emir Mohammed, y empeñando con ella un reñidísimo combate, perdieron cuatro barcos, dos de los cuales les fueron quemados, cayendo en poder de los musulmanes cuanto contenían; entonces los madjus combatieron furiosamente y un gran número de mahometanos sufrieron el martirio» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-213. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-35).

Ibn Hayyan, el elegante cronista musulmán nos informa de una anécdota sumamente curiosa, y que estriba en que un renegado llamado Sarabânki, que estaba secuestrado por los vikingos, sería rescatado por un innominado mercader judío. El testimonio, por otro lado, del arzobispo Jiménez de Rada induce al error a otros autores, ya que escribe que:

«”Ese mismo año llegaron sesenta naves de Normandía y Gelzirat, Alhadra (Algeciras) y Mezquita fueron totalmente expoliadas y asoladas a sangre y fuego”. Siendo Alhadra la propia Algeciras pero tomada por muchos como otra ciudad, habiendo testimonios que afirman que “los piratas saquearon Alhadra y Algeciras” como si fueran dos cosas distintas» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-214. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-36).

-SANTA MARÍA DEL NARANCO-

Cuando los vikingos atacaron a los omeyas andalusíes, esto ya en los siglos X y XI; este hecho conllevó que los musulmanes ya estuviesen más que preparados para repeler próximas invasiones de esos ferocísimos Hombres del Norte. Los reinos cristianos del septentrión hispánico no estaban tan preparados para enfrentarse a esos paganos tan violentos.

Se estima, de forma fehaciente, que las hordas de normandos que llegaron a Al-Andalus en el siglo X d.C. serían las que habrían llegado a las tierras de los francos o salios, tras concertar un acuerdo con el duque Ricardo I “Sin Miedo” de Normandía (desde 942 a 996) (Fécamp/Normandía, 28 de agosto de 938-ibidem, 20 de noviembre de 996), que se había casado con la condesa Emma de París (943-19 de marzo de 968), para evitar que tomasen el ducado manu militari.

Por lo tanto, los belicosos piratas llegaron, ahora, al califato de Al-Hakam II/Alhakén II [al-Hakam ibn’Abd ar-Rahmman. Córdoba, 13 de enero de 915-2º califa omeya desde el 16 de octubre de 961 hasta Córdoba, 1 de octubre de 976], probablemente en el año 965 o 966.

El hecho es narrado por el historiador Ibn Jaldún (Túnez, siglo IX-Sevilla, 29 de du-l-hiyya de 286/6 de enero del año 900):

«En este año –354 de la Hégira- los madjus aparecieron en el océano y saquearon las llanuras que rodean a Lisboa; pero después de haber reñido un combate con los musulmanes, se volvieron a sus barcos. Hacâm encargó a sus generales que custodiasen las costas y ordenó a su almirante Abderramán Ibn-Romahis darse a la mar sin pérdida de tiempo. En seguida se recibió la noticia de que las tropas musulmanas habían derrotado al enemigo en todos los puntos» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-216. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-42).

Y, por consiguiente, nuevamente la ciudad de Lisboa sufriría lo indecible, por parte de estos paganos irreductibles. Ibn Idhari refiere lo ocurrido y como el califato llegó al conocimiento de la nueva arribada vikinga, y todo ello con gran sobresalto:

«El primero de Redjeb del año 355 -23 de junio de 966– el califa Hacâm II recibió una carta de Casr abi Danis -Alcacer do Sal- diciéndole que una escuadra de madjus se había presentado en el mar de occidente, cerca de dicho sitio; que los habitantes de toda la costa estaban muy inquietos porque sabían ya de antiguo las costumbres de los madjus de hacer correrías por España y, por último, que la flota se componía de veintiocho barcos» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-216. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-42).

De nuevo en Sevilla, los vikingos, hicieron de las suyas, pero sea como sea las tropas califales les pudieron hacer frente sin mayor problema, los Hombres del Norte tampoco fueron, ahora, tan efectivos en sus destrozos pavorosos y en el caos que creaban, como en las razzias anteriores. Nuevamente, el culto geógrafo mahometano nos sigue refiriendo los hechos, sobre esta tercera visita de los vikingos:

«Otras muchas cartas llegaron de esta costa con noticias sobre los madjus, participando entre otras cosas que estos habían saqueado en todas partes y habían llegado hasta la llanura de Lisboa. Los musulmanes marcharon contra ellos y les presentaron una batalla en la que sufrieron el martirio muchos de los nuestros; pero también muchos infieles encontraron allí la muerte. La flota musulmana salió inmediatamente de la rada (Bahía en la que los barcos se pueden quedar anclados, refugiados del viento y que sirve de punto de partida de las flotas) de Sevilla y fue a atacar a la de los normandos en el río de Silves. Los nuestros pusieron muchos bajeles enemigos fuera de combate, libertaron a los prisioneros musulmanes que en ellos se encontraban, mataron un gran número de infieles e hicieron huir a los demás. Desde entonces empezaron a llegar a Córdoba de la parte occidental continuas noticias acerca de los movimientos de los madjus hasta que Dios los alejó» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-216-217. Actas, 2020. APUD Reinhart Dozy, ‘Los vikingos en España’. Polifemo, 1987, Página-41).

En el año 971, de nuevo los vikingos decidieron ir contra el califato, pero este les estaba esperando y los derrotó sin ambages. Ibn Hayyan lo refiere en:

«A comienzos del Ramadán de este año hubo alarma por los movimientos de los madjus, Dios los maldiga, que habían aparecido en el mar septentrional con indudable propósito de encaminarse, según su costumbre, a las costas occidentales de al-Andalus. Inquieto el soberano por estas noticias, dio orden a Abd al-Rahman ibn Rumahis, el almirante, que a la sazón se hallaba en Córdoba, de salir para Almería y prepararse a navegar en dirección al Algarve […]. Asimismo, mandó llamar al visir caíd Galib ibn Abd al-Rahman, que en aquel momento se encontraba también en Córdoba, y tuvo con él una conferencia privada, en la que le habló de las inesperadas noticias que se habían recibido de tan temibles enemigos, y de su propósito de enviarlos contra ellos y de dirigir hacia ellos la aceifa, ya inminente, de aquel año, cuyo gobierno y preparación le confería, tanto por tierra como por mar […]» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-217. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Páginas-195-196).

El 9 de julio del año 971 d.C., el conde de Coímbra Gonzalo Muñoz (928-984), sería quien pondría sobre aviso a la corte califal cordobesa de Al-Hakam II. Ante la noticia de que los piratas estaban llegando a la cuenca del río Duero, y habrían sido rechazados ya por las tropas condales leonesas. Entonces, el califa movilizó a su milicia, para tratar de aterrorizar a estos Hombres del Norte.

-CALIFA AL-HAKAM II-

«Prácticamente no se tienen noticias de ataques a al-Andalus por parte de los vikingos en el siglo XI. No obstante, sí se cree que san Olaf pudo pasar por estas tierras, en concreto por Cádiz. Se ha mencionado en uno de los capítulos de la parte anterior que Olaf tuvo un sueño por el que volvió a su tierra sabiendo que iba a ser coronado rey, y que ese sueño lo tuvo mientras estaba con sus hombres esperando vientos favorables en la ciudad de Karlsá, posiblemente Cádiz; solo ‘posiblemente’, porque la vinculación de ese topónimo con una ciudad conocida ha sido ciertamente fruto de debate, habiendo quien la  relacionaba con alguna ciudad gallega e incluso quien la asimilaba a alguna ciudad de Francia. El motivo que lleva a pensar que Karlsá es en realidad Cádiz, aparte de que cuadra con el resto del itinerario del viaje de Olaf, está relacionado con las míticas columnas de Hércules. Al parecer, estas columnas de piedra, situadas en el estrecho de Gibraltar y que se mantuvieron en pie hasta el año 1145, tenían encima una estatua de bronce que representaba a un hombre de largas barbas ataviado con un manto dorado, que sujetaba con una mano unos panes y con la otra mano unas llaves. Karlsá significa ‘las aguas del hombre’, por lo que tendría sentido que los vikingos le hubiesen dado a la ciudad de Cádiz el mencionado nombre en alusión a dicha estatua» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-218. Actas, 2020).

-EMPERATRIZ TEODORA III DE BIZANCIO-

Es de rigor historiográfico reconocer que los textos, diplomas y fuentes escritas aportadas por los mahometanos siempre han sido bastante rigurosos, bastante críticos con sus errores y muy paradigmáticos, ya que nos han dejado muchos y pormenorizados escritos sobre la forma sociopolítica de vivir en su época, verbigracia como era la sociedad, de que, forma se juzgaban los comportamientos humanos y como era su sociedad, sensu stricto.

Además, los ismaelitas siempre desearon mantener múltiples contactos, bien sea en forma de amistad o inclusive de enemistad con los cristianos, definidos por ellos como politeístas porque, adoramos a la Santísima Trinidad (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo), que son tres personas distintas y un solo Dios Verdadero; y esta misma forma de relacionarse la tendrían con los vikingos paganos, que les rodeaban en esa época del Alto Medioevo.

Para poderse acercar, con los menores problemas posibles, los musulmanes idearon toda una serie de embajadas y de embajadores, y, sobre todo de rutas comerciales, ya que consideraban que todo ello era más que necesario para su evolución, y, como era de esperar de los hijos del Profeta Muhámmad (Ca. 570, La Meca. Abu l-Qasim Muhammad ibn’Abd Allah ibn’Abd al-Muttalib ibn Hasim al-Quraysi– Yazrib/Medina, 8 de junio de 632), y de su perspicacia, estos anotaron pormenorizadamente sobre todos estos hechos, y obviamente con todo lujo de detalles.

Sus relatos de viajes son claramente paradigmáticos, para así poder comprender con quien y sobre que se relacionaban los mahometanos. Los viajeros agarenos escribieron sus narraciones de los viajes que realizaron hasta las tierras de los vikingos. Por todo ello, es por lo que estas crónicas son de un gran interés para llegar a conocer los fenotipos y las costumbres idiosincráticas de aquellos normandos que llevaban siglos aterrorizando a la Europa de la Alta Edad Media.   

-MONEDAS DE TEODORA III-

El viajero musulmán primigenio sería Yahya ben Hakamn al-Bakri AL-GAZÁL”. Nacido en el año 722 d.C., en la ciudad de Jaén, y fallecería en el año 866. Su calificativo sería debido a que los textos cronísticos lo definen como esbelto y muy bello, que es como se suele denominar a las gacelas. Sería un poeta muy reputado por su capacidad para la sátira inteligente.

Era muy extrovertido, a la par que creativo y de poesía muy atrevida. Por todo lo que antecede, la acidez e ironía de sus poemas, siempre satíricos y de gran calidad, conllevarían que fuese, siempre, temido por la aristocracia mahometana. El emir Abd Al-Rahman II, no obstante, le idolatraba, mientras que otro de los máximos mandamases de la curia omeya como era Ziryab le odiaba cordialmente, y estaban situados en una acre enemistad.

Otro cronista musulmán llamado Ibn Dihya al-Kalby (Valencia, marzo de 1150-El Cairo, noviembre de 1235. Umar bin al-Hassan bin Ali bin Muhammad bin al-Jamil bin Farah bin Khalaf bin Qumis bin Mazial bin Malal bin  Badr bin Dihyad bin Farwah), le califica de forma taxativa como:

«Estaba dotado de un ingenio sutil y ligero, poseía habilidad para la réplica clara y contundente, había demostrado sobrado valor y audacia, y sabía entrar y salir por todas las puertas» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-220. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Página-149).

Por consiguiente, su situación social le permitiría, taxativamente, ser elegido como embajador por el citado emir omeya, ya que este le tenía una confianza plena por su inteligencia para el arte de la diplomacia.

En el año 842, sería enviado, por primera vez a Constantinopla. Tan distendida fue la embajada, que el propio emir Abd Al-Rahman II se permitió bromear, epistolarmente, con la emperatriz bizantina del momento Teodora III [(ca. 815. Paflagonia-Emperatriz consorte entre los años 829 y 842. Fallecería en Constantinopla, el 15 de enero de 867. Era iconódula por reverenciar imágenes de la divinidad], hasta tal punto fue así el hecho que le pidió le enviase algunas riquezas y joyas para sus hijas. La mencionada emperatriz es venerada por la Iglesia ortodoxa como santa (fiesta el 11 de febrero) por reunir un sínodo, en el año 843 d.C., para restaurar el culto a las imágenes.

En el año 845 d.C., sería enviado ya en otra embajada, ahora hacia Escandinavia. En este viaje se produjeron unas ciertas vicisitudes, que serían recogidas por un gran amigo de Al-Gazal llamado Tamman bin Alkamah/Alqama al-Wazir (Tammam ibn Amir ibn ahmad ibn Ghalib ibn Tammam ibn Alqama al-Thaqafí al-Wazir. 803/810/187 d.H. o 194 d.H.-896/283 d.H. Era descendiente de los Banu Thaqif), cuya narración sería plasmada en un texto escrito tres siglos después por Ibn Dihya.

El texto es el siguiente:

«Cuando el embajador del rey de los madjus llegó cerca del sultán Abd al-Rahman para pedirle la paz, después de haber salido aquellos de Sevilla, de haber atacado a sus alrededores y de haber sido dispersados por las tropas de Abd al-Rahman, y cuando ya había sido muerto el jefe de su flota, Abd al-Rahman, resolvió contestarles que accedía a su petición. Mandó, pues, a al-Ghazal que fuese en embajada con el emisario del rey de aquellos» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-220-221. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Página-149).

Al-Gazal sería acompañado en su visita a las tierras de los vikingos por embajadores escandinavos, que conseguirían que fuese bien recibido por el soberano de los vikingos. No obstante, se perdieron algunos navíos en la trayectoria, a causa de las tormentas del mar del Norte. Paradójicamente no se conoce en que tierra desembarcaron, la cual podría ser noruega, danesa o británica.

«La embarcación de los madjus hizo vela en dirección a la mansión del rey, con objeto de anunciarle la llegada del embajador. El rey se alegró, y cuando hubo dado las órdenes oportunas para que se presentaran los españoles, estos se trasladaron al sitio en que aquel residía. Era esta una gran isla en el océano, donde había corrientes de agua y jardines; hallábase a tres días de navegación, es decir, a trescientas millas de la tierra firme o del continente; había allí un gran número de madjus, tan numerosos que no podían ser contados. Muchas islas había junto a esta, grandes y pequeñas, habitadas todas por madjus, como asimismo parte del continente; es aquel un gran país que exige muchos días para recorrerlo […]. El rey mandó que se preparase a los españoles un magnífico hospedaje» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-221. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Página-150).

El vocablo madjus o majús era como denominaban a los vikingos los cronistas de Al-Andalus entre los siglos IX y XI. El hecho se refería a los ‘adoradores del fuego o magos’, que era como los mahometanos definían a los sacerdotes del rito zoroastriano (Fundado por el profeta Zoroastro/Zaratustra, hace más de 3000 años en Persia. Se centra en el dualismo ético entre el bien y el mal. Su culto lo era al dios Ahura Mazda. ‘Buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones’), y sería utilizado por los agarenos, porque esa forma ritual era como se comportaban los vikingos, en relación a la incineración de sus muertos y como utilizaban el fuego para el saqueo incendiario de sus conquistas.

Al-Gazal tuvo una muy buena recepción por la corte, y los regalos gustaron muy mucho a aquellas cortes del Norte, bastante más primitivas que la cosmopolita, elegante y culta de Córdoba. Con su aguda inteligencia utilizó la ironía en su argumentación, la que fue muy loada en dicha curia regia. Tuvo reuniones y diatribas con los hombres cultos del reino de los vikingos. Aunque se equivocó en sus ironías cuando se atrevió a dirigirlas hacia el propio innominado monarca vikingo, que intentó castigarle, pero consiguió liberarse del plausible castigo por su calidad de embajador.

El hecho es narrado de forma paladina:

«Dos días después de su llegada, el rey los llamó; pero al-Ghazal puso por condición que no se les obligara a inclinarse ante el monarca, y que tanto él como su compañero no debían de alterar lo más mínimo sus costumbres. El rey accedió a todo ello, pero cuando llegaron a la sala de recepción donde los esperaba el soberano adornado con magníficas vestiduras, se encontraron los embajadores con que, según las órdenes del rey, se había hecho la puerta tan sumamente baja que no se podía pasar por ella sin inclinarse. Entonces al-Ghazal sentose en el suelo, y apoyado en las partes traseras y ayudándose con sus pies, traspasó el umbral, levantándose al punto que hubo penetrado en la estancia regia» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-221-222. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Páginas-150-151).

-REY OLAF “EL SANTO”-

No obstante, su comportamiento con la reina vikinga fue todo lo contrario, ya que se dedicó a realizar todo tipo de ditirambos hacia su persona, y de esta forma consiguió ganarse su confianza y su admiración:

«Habiendo oído hablar de él, la esposa del rey de los madjus quiso verlo y le mandó llamar. Llegado a su presencia la saludó; luego la contempló largo rato, como dominado por la admiración. -Pregúntale-dijo ella a su intérprete-, por qué  me mira tan detenidamente: si es porque me encuentra muy bella, o acaso por la razón contraria. La respuesta de al-Ghazal no se hizo esperar: -La razón de ello -dijo- es que yo no esperaba encontrar en el mundo un espectáculo semejante. Yo he visto de cerca de nuestro rey mujeres escogidas entre las más bellas de todas las naciones; pero no he visto jamás una belleza que se aproximase siquiera a la de esta» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-222. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Páginas-150-151).

Por todo lo que antecede, todos los que lo conocieron en su época histórica, alabaron el buen gusto y el ojo clínico del emir, por haber escogido a un ser humano de su valía y don de gentes. Tras año y medio en las tierras de los vikingos, su buen hacer fue tan importante que las relaciones con los andalusíes perduraron en el tiempo.

 «Después, al-Ghazal se despidió de ellos y los enviados le acompañaron hasta Shent ya’qub (Santiago de Compostela) con una carta del rey de los madjus para el señor de la ciudad. Él se quedó allí, servido con grandes honores, durante dos meses, hasta que su peregrinación terminó. Después siguió a través de Castilla con los que llevaban el mismo camino, y desde allí a Toledo, alcanzando finalmente la residencia del sultán Abd al-Rahman, después de una ausencia de veinte meses» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Páginas-222-223. Actas, 2020. APUD Eduardo Morales Romero, ‘Historia de los vikingos en España’. Miraguano. Página-156).

En este texto aparece el nombre inexplicable de una ahistórica Castilla, lo cual es absolutamente imposible como entidad política, ya que en este momento histórico quien rige los destinos de los cristianos en Hispania es el Reino de Oviedo u Obetao Regnum, estando en el trono una monarca llamado Ramiro I [ca. 790-Rey de Asturias entre 842 y 1 de febrero de 850], quien ya habría pretendido el traslado de la caput regni al solar de Legio, hecho precisamente frustrado por el emir Abd Al-Rahman II. Por consiguiente, ese vocablo se refiere a las tierras de las fortalezas o al–Qila, creado ad hoc para defender el territorio septentrional, ya en fase de expansión de Reconquista de las aceifas veraniegas de Córdoba. Y, obviamente ya existe una conciencia política plasmada, sin ambages, por Ordoño I [Oviedo, 821-Rey de Oviedo y de León entre 850 y Oviedo, 27 de mayo de 866], de trasladar la curia regia a esa capital de la Legión VII Gémina Pía Félix, para la nacencia, obvia, del Regnum Imperium Legionensis; y así lo hará, de forma efectiva el monarca citado.

El siguiente embajador andalusí lo sería Abu Bakr Muhammad ibn al-Walid al-Turtusí, nacería en Tortosa en el año 1059 d.C./451 AH, y fallecería en dicha ciudad en el año 1127 d.C./520 AH. Será un jurista importante y muy inteligente, y se volcaría en su erudición e intelectualidad. Vivirá durante algún tiempo en Damasco, Alepo, El Cairo, Alejandría y Bagdad.

En la ciudad egipcia de Alejandría, fundada por Alejandro III Magno de Macedonia [Pela, 20/23 de julio o 6/10 de octubre del año 356 a.C.-Rey de Macedonia entre 336 a.C. y Babilonia, 10/13 de junio de 323 a.C.], sería profesor y allí se opondría con una importante energía intelectual a la ideología ismailí (de la rama-chiita. Creen en la unicidad de Dios/Tawhid, y que la revelación divina del profeta final será Mahoma), de la dinastía fatimí de Egipto (4º califato islámico, siglos X-XII. Se remontaba a Fátima, la predilecta hija del profeta del Islam). 

Emitió un veredicto o fatwa de aceptación, lo que le permitiría a Yusuf ibn Tasufín (Násir ad Din Ibn Talakakinin. 1010 o 1009-Marrakeh, 4 de septiembre de 1106), el devoto y valiente califa de los almorávides la invasión de Al-Andalus.

Su obra más afamada sería Siray al-muluk o la ‘Lámpara/Espejo de los Príncipes’. Narraría en su obra la costumbre medieval del desafío bélico entre los líderes de bandos enemigos en un combate singular.

Con el mismo apelativo de localización existe el judío Ibrahim Ibn Ya’qub al-Turtusí. En su libro de viajes que se titula Kitab al-Istibsar, es donde estudia las costumbres y la vida cotidiana de las personas que se fue encontrando a lo largo de sus diversos viajes. El historiador británico Bernard Lewis (31 de mayo de 1916-19 de mayo de 2012), escribe que: “Existe cierta incertidumbre sobre si era judío practicante o musulmán de origen judío”. El historiador hebreo realizó un estudio descriptivo sobre el denominado erróneamente como el País de los gallegos, remedando la Gallaecia de los suevos, que es en la realidad histórica el Reino de León, además de sobre el reino de los francos, y hasta se refirió a las tierras de los pueblos eslavos. Su educación se puede calificar de muy cuidada, hasta la exquisitez, y este hecho le permitiría dedicar su vida al comercio. Se colige que sería el califa Al-Hakam II el que lo enviaría a visitar al Emperador del Sacro Imperio Romano y Germánico, Otón I “el Grande” [Otto I der Grosse. Walhausen, 23 de noviembre de 912-Emperador entre el 2 de febrero de 962 y Memleben, 7 de mayo de 973], en el año 956 d.C. Este personaje sería un estudioso muy preparado en medicina, historia y geografía.

El citado emperador habría solicitado al califa omeya de Córdoba, el traslado de los restos de un ignoto santo lorquino hasta la ciudad de Magdeburgo. El embajador citado partiría desde Córdoba, siguiendo la costa atlántica para llegar hasta tierras de la Gironda en su capital de Burdeos, y desde allí llegaría hasta Noirmoutier, para terminar, recalando en Ruán/Rouen, la capital de Normandía. Desde ahí cruzaría el mar para llegar hasta las tierras de Irlanda, donde se atrevió a describir el fenotipo de sus habitantes:

«… los habitantes de esta isla se visten como los vikingos, y su principal actividad económica es la caza de ballenas…» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-224. Actas, 2020).

En el continente estuvo en Aquisgrán/Aachen, la capital del Sacro Romano Imperio, en Maguncia/Mainz, Fulda (Sobre la ciudad y monasterio de Fulda escribe que: ‘…es una inmensa iglesia a la que los cristianos tienen en gran estima…’), y Soest; para por fin llegar a la residencia imperial de Magdeburgo, ya en el año 965 d.C. Sería aquí, donde Otón I le insistiría para que visitase las inexploradas tierras del norte europeo, por lo que aceptó y se dirigiría, entonces, a la ciudad danesa de Hedeby, que le espantó de forma terrorífica, por los comportamientos que contempló entre sus habitantes; sería por ello lo que le conduciría a escribir despavorido sobre los vikingos que:

«Muy pocos de ellos son cristianos. La mayoría son paganos, seguidores de Sirius (Se trata de la estrella Alfa Canis Majoris, la que es considerada como la más brillante en el cielo. Los islandeses la conocían como lokabrenna o ‘llama de Loki’, de ahí que al-Turtusi dijera que los paganos eran sus seguidores; podría ser una referencia al culto a Loki), a quien hacen sacrificios animales. Se alimentan de pescado y si nacen demasiadas criaturas las tiran al mar para librarse de su carga. Sus cantos se parecen al ruido que hacen los perros» (VIKINGOS. De María de la Paloma Chacón. Página-224. Actas, 2020).

El dios de la mitología nórdica, LOKI, es el dios de la mentira o embaucador, por ser preeminente como maestro del engaño, la astucia y el cambio de forma o metamorfosis. Fue hermano de sangre de ODÍN [dios supremo y ‘Padre de todo’ o Allfather. Asociado a la sabiduría, la guerra, la muerte, la magia y la poesía. Es tuerto por haber sacrificado su ojo por el conocimiento. Vive en el Valhalla/Valholl/Salón de los caídos. Majestuoso paraíso de la mitología nórdica, donde las valquirias llevan a los más valientes guerreros caídos en combate], y vive en Asgard/Aesir (el reino de los dioses germanos). Resuelve o provoca crisis entre los dioses. Engendra monstruos y provoca el Ragnarok [Destino o Crepúsculo de los dioses. Batalla apocalíptica que conllevará la muerte de los dioses principales, Loki, Odín y Thor/del trueno/de las tormentas/de la protección de la humanidad; y la destrucción del mundo].

Tras esta más que desagradable experiencia se volvió a Magdeburgo, y siguió viajando; visitando, ahora y en esta nueva ocasión, las ciudades de Praga, Cracovia, Augsburgo; finalizando en tierras de Italia. Para, por fin, dirigirse ya hasta Córdoba, donde informaría, de forma paladina y pormenorizada de todo lo realizado al califa Al-Hakam II.

-REY ORDOÑO I DE LEÓN-

Ahmad ibn Fadlan ibn al-Abbas ibn Rasid ibn Hammad (ca. 879, Bagdad-¿?), nacería en las tierras del califato abbasí (2ª dinastía califal, 750-1258 d.C. Fundada por Abu al-Abás, tras el derrocamiento de los omeyas). Sería un explorador, geógrafo, viajero y diplomático, y el más conocido de todos los que tuvieron contacto entre los mahometanos y los vikingos.

Realizaría una más que pormenorizada y perfecta descripción sobre los vikingos del siglo IX d.C., y su repercusión en la cultura andalusí del Alto Medioevo. El califa de Bagdad, Al-Muktadir [Abu al-Fadl al-Muqtadir billah Ya’far ibn Ahmed al-Muyamid. Bagdad, 13 de noviembre de 895-Califa de los abasíes desde 9098 hasta Bagdad, 1 de noviembre de 932, cuando sería asesinado por militares enemigos], era un califa muy poco dotado intelectualmente hablando para el gobierno, pero con un importante plus como manipulador, por lo que en esta tesitura conduciría al califato bagdadí a la decadencia más absoluta.

La embajada, de la que Ibn Fadlan era su secretario, pretendía hacer llegar las noticias mahometanas califales hasta el soberano o Itabär/Emirde los jázaros búlgaros del río Volga/Bólgar, ese rey vasallo se llamaría Almiç/Almysh/Almish Yitawar [siglo IX/principios del siglo X-¿952?]. Pero Ahmad ibn Fadlan lo definiría como ‘el rey de los Saqaliba’, que era el término con que las fuentes árabes medievales nominaban a los pueblos eslavos.

Pero, la embajada no llegaría a su esperado final, ya que en el año 921 d.C., sería asaltada, de forma inmisericorde, por unos Varegos [guerreros y mercaderes de las tierras suecas de Escandinavia, en la época de los vikingos. Entre los siglos IX y XI, llegaron a tierras de Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Fundaron la Rus de Kiev. Comerciaron con Bizancio y con Bagdad. Serían la temida Guardia Varega del emperador de Bizancio. El término proviene de vararangian/lealtad o fidelidad. Conocidos como Rus o Rhos. Eran infantería-pesada, brutales en el combate, y utilizaban hachas de doble filo].

Por lo tanto, Ibn Fadlan se vio forzado a acompañar a estos vikingos-suecos-orientales en sus campañas bélicas. No obstante, esta causa permitió a Ibn Fadlan conocer nuevos lugares, sus costumbres y sus gentes. Por ello, este hecho le pudo permitir escribir una obra o crónica muy documentada sobre los vikingos, y que se titula: Kitab ila Malik al-Saqaliba.

Curiosamente, cuando llegó a Maguncia/Mainz, le llamó poderosamente la atención la existencia de un importante mercado de productos importados desde la India, tales como: la pimienta, el jengibre, el clavo o el nardo.

En Praga, el cronista destaca la forma de vestir de bohemios y moravos, su forma de comerciar, los precios que existían en esa forma de comerciar y como pagaban todo ello. Eleanore Regina Anglorum, salus et vita. ET. Regis Regum rectissimi, prope est Dies Domini”.

-EL EMPERADOR DEL SACRO ROMANO IMPERIO, OTÓN I “EL GRANDE”-

-Allan,T. (2005): Vikingos. La batalla al final de los tiempos. Jaguar.

-Barraclough, E. R. (2023): Más allá de las tierras del Norte. Ático de los Libros.

-Barraclough, E. R. (2025): El oro de los vikingos. Ático de los Libros.

-Barthelemy, P.: Los vikingos. Martínez Roca.

-Bennet, M.: Normandos contra sajones. Osprey.

-Bennett, M. y Hooper, N. (2001): La Guerra en la Edad Media, 768-1492. Akal.

-Boyer, R.: (2000): La vida cotidiana de los vikingos (800-1050): José J. de Olañeta.

-Bull-Hansen, S. A. (2025): Vikingos. Una saga de los mercenarios del norte. Espasa.

-Campo, M. G. (editor): Ghazal y la embajada hispanomusulmana a los vikingos en el siglo IX. Miraguano.

-Chacón, Mª P. de la (2020): Vikingos. Historia de un pueblo guerrero. Actas.

-Cohat, Y. (1989): Los vikingos. Reyes de los mares. Aguilar.

-Curto Adrados, I, (2017): Los vikingos y sus expediciones a la Península Ibérica. La Ergástula.

-Falqué Rey, E. (editora) (1994): Historia Compostelana.Akal.

-García Cañón, P.: La expansión vikinga. Galland Books.

-García-Osuna y Rodríguez, J. Mª Mn. (2012). El Gran Rey Alfonso VIII de Castilla, “el de Las Navas de Tolosa”. Alderabán.

-García-Osuna y Rodríguez, J. Mª Mn. (2023). La Batalla de Las Navas de Tolosa. Un mito histórico. Alderabán.

-García-Osuna y Rodríguez, J. Mª Mn. (2012).TRABAJO DE HISTORIA. Abd Al-Rahman II “el Intermedio o al-Awsat” (822-852). El emir omeya. Arte, Arqueología e Historia de Córdoba.

-Gil Picart, F. (2018): La decisión del califa. Arzalia.

-Graf-Oxenstierna, E. (1977): Los Vikingos. Luis de Caralt.

-Graham-Campbell, J. (2005): Los vikingos. Folio.

-Griffith, P.: Los vikingos, el terror de Europa. Ariel.

-Hall, R.: Los vikingos. Akal.

-Haywood, J.: Los hombres del norte, 793-1241. Ariel.

-Heath, I.: El Azote del Norte; Vikingos. La Edad Media. Osprey.

-Hjardar, K.: Vikingos en Guerra. Desperta Ferro.

-Hjardar, K.: Los hombres del Norte. Edhasa.

-Hjardar, K. (2024): El juego de Odín. Batallas de la Era Vikinga. Desperta Ferro.

-Jarman, C. Los Reyes del Río. Una nueva historia de los vikingos. Ático de los Libros.

-Lévi-Provençál, E. (1967). Historia de España/Ramón Menéndez Pidal. España musulmana hasta la caída del califato de Córdoba. Tomo-IV. Espasa-Calpe.

-Morales Romero, E. (2004): Historia de los vikingos en España. Miraguano.

-Narla, F.: Assur. Una epopeya vikinga en la Reconquista. Edhasa.

-Norwich, J. J.: Los normandos en Sicilia. Almed.

-Pörtner, R. (1990): La saga de los vikingos. Juventud.

-Price, N.: Vikingos. La Historia definitiva de los pueblos del norte. Ático de los Libros.

-Roach, L.: Normandos. Los vikingos que crearon Europa. Crítica.

-Simek, R.: Los Vikingos. Acento.

-Velasco, M. (2012): Breve Historia de los vikingos. Nowtilus.

-VV. AA.: La aventura de los vikingos. Enciclopedia Popular Ilustrada/Plaza y Janés.

-VV. AA.: Los Vikingos. Cuadernos de Historia-16.

-DIRHAM DEL EMIR ABD AL-RAHMAN II-

-Asesor de la Asociación Cultural Reinos de España (FEAH) (año-2018).

-De la Asociación Cultural Divulgadores de la Historia (año-2023).

Académico-Correspondiente del Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés (año-2016).

Organización Socio-Política Conceyu País Llionés (año-2024).

-Asociación Cultural de Estudios Leoneses. (año-2023).

-Socio-Colaborador de la Asociación de Amigos del Reino Astur (2025).

-Del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”. (CSIC).

-Del Ateneo de Valladolid (Creación año-1872).

-De la Asociación de Amigos del Patrimonio Cultural de León. ProMonumenta.

-Del Instituto de Estudios Gerundenses (CSIC).

-De la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense (CSIC).

-Del Círculo Cultural Péndulo de Baza (UNESCO).

-Del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino (CSIC).

-Del Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” (CSIC).

-Del Centro de Estudios Fenicios y Púnicos (CSIC).

-Del Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CSIC).

-De la Asociación Cultural Héroes de Cavite (2024).

-Del Ateneo Jovellanos de Gijón (Creación año-1953).

-De la Sociedad Española de Estudios Clásicos (CSIC).

-De la Sociedad Española de Estudios Medievales (CSIC).

-Del Instituto de Estudios Bercianos (CECEL/CSIC).

-De la Asociación Gaxarte, Luanco-Gozón.

-De la Asociación Cultural Proculto, Toro-Zamora.

-De la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca (Año-2024).

-De la Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia. La Coruña.

-De la Asociación Cultural Arte, Arqueología e Historia de Córdoba.

-Del Liceo de Jerez. Club de Opinión. Jerez de los Caballeros/Badajoz (2025).

-De la Asociación Cultural Arte, Arqueología e Historia de Bujalance-Córdoba.

-Historiador -Colaborador de la Fundación Gustavo Bueno-Oviedo.

-Del Centro de Estudios Merindad de Tudela.

-Del Centro de Estudios Linarenses-Linares/Jaén.

-De la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”-Plasencia/Cáceres.

-De la Asociación Cultural San Bartolomé de San Martín del Rey Aurelio-Sotrondio/Asturias.

-De la Asociación Cultural Rey Ordoño I-Villamejil/La Cepeda/León.

-De la Asociación de Amigos del Museo Marítimo de Asturias-Luanco.

-De la Asociación Cultural “Raíces Lacianiegas”-Villablino/León.

-Realizado y Aprobado 1º Curso de Veterinaria en Universidad de León (1972).

-Director-Médico-Geriatra en Larrañaga/Domusvi/Avilés-Asturias.

Médico-Familia/Vía MIR de Atención Primaria/Universidad de Oviedo (2003).

-Vicepresidente del I Concurso de Trabajos Cortos de Investigación en Historia de la Medicina en Asturias. Colegio de Médicos de Asturias.

-Doctor-Médico Perito-Judicial de Tribunales en Asturias.

-Médico-Valorador de Discapacidades y Daños Corporales del Colegio de Médicos de Asturias.

-Licenciado en Medicina y Cirugía/Universidad de Oviedo (1996).

629 Críticas Literarias/Ensayo en “Todo Literatura”. Madrid.

60 Trabajos-Ensayos-Curriculares de Historia en “La Gaceta de Almería”.

53 (2024) Trabajos publicados en Dialnet.

35 (2024) Trabajos/Libros publicados en Regesta Imperii /Universidad de Maguncia/Mainz.

252 Trabajos de HISTORIA publicados.

41 Biografías de Músicos de Música-Académica/Culta publicadas.

153 Conferencias impartidas sobre Historia.

-LIBROS PUBLICADOS-

1.-EL GRAN REY ALFONSO VIII DE CASTILLA, “EL DE LAS NAVAS DE TOLOSA”. Editorial Alderabán. 2012. Cuenca.

2.-BREVE HISTORIA DE FERNANDO “EL CATÓLICO”. Editorial Nowtilus. 2013. Madrid.

3.-EL REY ALFONSO X “EL SABIO” DE LEÓN Y DE CASTILLA. SU VIDA Y SU ÉPOCA. Editorial El Lobo Sapiens. 2017. León.

4.-EL REY ALFONSO VII “EL EMPERADOR” DE LEÓN. Editorial Cultural Norte. 2018. León.

5.-URRACA I DE LEÓN. PRIMERA REINA Y EMPERATRIZ DE EUROPA. Editorial El Lobo Sapiens. 2020. León.

6.-EL REY RAMIRO II “EL GRANDE” DE LEÓN. EL “INVICTO” DE SIMANCAS. Editorial Alderabán. 2021. Cuenca.

7.-LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA. UN MITO HISTÓRICO. Editorial Alderabán. 2023. Cuenca.

8.-HERNÁN CORTÉS. SU PERSONALIDAD Y SU CARÁCTER EN EL IMPERIO AZTECA. Editorial El Lobo Sapiens. 2024. León.

9.-RAMIRO III, REY DE LEÓN. SEÑORÍO DE MUJERES. Editorial Alderabán. 2024. Cuenca.

10.-LOS CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA. Editorial Alderabán. 2024. Cuenca.

11.-LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES DE LOS REINOS DE CASTILLA Y DE LEÓN. NUEVO ESTUDIO. Editorial Alderabán. 2025. Cuenca.

12.-HISTORIAS DE LA REINA ISABEL I “LA CATÓLICA” DE CASTILLA Y DE LEÓN. Editorial Alderabán. 2026. Cuenca.

13.-HERENCIA TERAPÉUTICA DEL ANTIGUO EGIPTO EN LA MEDICINA GRECORROMANA: DE LOS PAPIROS MÉDICOS A DE MATERIA MEDICA DE DIOSCÓRIDES. Editorial Alderabán. 2026. Cuenca.

14.-ORDOÑO IV “EL MALO”, REY DE LEÓN. LA PSICOLOGÍA EN LA EDAD MEDIA. Editorial Nowtilus. Madrid. 2026.

Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Exit mobile version