El Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería conmemora la festividad de Santa Teresa con la jura de nuevos letrados y el homenaje a sus profesionales
La corporación condecora con los Escudos de Oro y Plata a los profesionales que cumplen 50 y 25 años de ejercicio, rinde homenaje a la letrada Meryem Oulad Hadj Omar Ben Aicha y premia la excelencia académica de Giuliana Molinari en un emotivo acto institucional
La abogacía almeriense ha vestido este 16 de octubre de 2026 sus mejores galas para celebrar la tradicional festividad de su patrona, Santa Teresa de Jesús. La jornada, marcada por un profundo sentido de pertenencia y solemnidad, comenzó a las 11:00 horas con una misa en la Parroquia de Nuestra Señora de Montserrat, oficiada en memoria de los compañeros fallecidos durante el último año, y que contó con la solemne intervención del Coro del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería.
A las 12:15 horas, el epicentro de la celebración se trasladó al Salón de Actos de la sede colegial. La apertura del acto solemne trajo consigo una de las primeras sorpresas de la jornada: el Coro del Colegio anunció, por unanimidad de todos sus coralistas, el nombramiento como colegiado de honor del actual decano de la corporación, don Juan Luis de Aynat Bañón, en reconocimiento a su promoción, compromiso y cariño constante hacia la agrupación musical. Tras recibir el diploma, el decano agradeció el gesto subrayando que la actividad del coro aporta «excelencia, etiqueta y buen gusto» a un oficio que, en ocasiones, resulta antipático.
En su discurso inaugural, ante una sala repleta de autoridades civiles, militares, académicas y judiciales —incluyendo al presidente de la Audiencia Provincial, don Luis Miguel Columna—, Juan Luis de Aynat reflexionó sobre la figura de Santa Teresa. El decano repasó la rica iconografía teresiana, destacando curiosidades como su representación histórica con el birrete doctoral y la pluma antes incluso de ser nombrada doctora de la iglesia por Pablo VI en 1970. Asimismo, Aynat recordó el concepto de la «ciencia infusa» atribuido a la patrona y la histórica contienda tributaria y espiritual que protagonizaron «teresistas» y «santiaguistas» en el siglo XVII.
El futuro de la profesión: Jura y Promesa
Uno de los momentos de mayor trascendencia institucional fue la incorporación de las nuevas generaciones al ejercicio profesional. Ante el decano y la Junta de Gobierno, los nuevos colegiados y colegiadas prestaron juramento o promesa de acatar la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, así como de cumplir fielmente con las obligaciones deontológicas de la profesión.
Dejando constancia del relevo generacional y del acompañamiento de sus mentores, el listado de nuevos letrados, junto a sus respectivos padrinos y madrinas, fue el siguiente:
• Doña Carmen Quirante Fernández, amadrinada por don Juan Manuel Ortiz Pedregosa.
• Don Gracián Garzón Ojeda, apadrinado por don José Luis Garzón López.
• Doña Cristina Fresneda Valenzuela, apadrinada por don José Luis Caba Calvache.
• Don Manuel de Aynat Gómez, amadrinado por doña Dolores de Aynat Bañón.
• Doña Lucía Cuenca López, apadrinada por don José Rivas López.
• Don Carlos Díaz Crespo-López, apadrinado por su padre, don Carlos Díaz Soto.
• Doña Silvia García Montoya, apadrinada por su padre, don José María García Montoya.
Medio siglo de dedicación y la evolución de la abogacía
La lealtad a la profesión tuvo su máximo exponente con la entrega de los Escudos de Oro del Colegio a aquellos juristas que en 2026 han cumplido cincuenta años ininterrumpidos de colegiación. El decano impuso las insignias en la solapa y entregó los diplomas acreditativos a don Francisco Balcázar Linares, don Juan José Linares Cara, don Francisco Javier Brea Serra y doña María Luisa Jiménez Burkhardt.
Fue precisamente María Luisa Jiménez Burkhardt quien tomó la palabra en nombre de los galardonados para pronunciar un discurso profundamente analítico y biográfico sobre la transformación del sector. Recordó sus inicios en 1976, subrayando la dureza de ser la única abogada mujer ejerciente en su momento y las barreras sociales y estructurales a las que se enfrentó. Anecdóticamente, relató cómo, ante la inexistencia de escuelas de práctica, acudió a la Magistratura de Trabajo para aprender observando juicios, recibiendo el permiso del magistrado suplente don Ginés de Haro Rossi con la única condición de que «no fuera comunista».
Jiménez Burkhardt desgranó los retos de la conciliación familiar y profesional, revelando la necesidad extrema de programar sus partos durante el mes de agosto para hacerlos coincidir con las vacaciones judiciales, e hizo un firme llamamiento a la sociedad para establecer mecanismos reales de apoyo a la mujer trabajadora. Además, repasó el vertiginoso salto tecnológico vivido en los despachos —desde el papel calco y las máquinas de escribir hasta el actual Lexnet y la desaparición del formato físico del Aranzadi—, alertó sobre la pérdida del «romanticismo» en la abogacía ante la obligada especialización en macrodespachos y lamentó la creciente saturación y lentitud de la justicia, exigiendo mayores recursos para dotar a Almería de un servicio judicial ágil. Finalmente, ensalzó la creación del Coro del Colegio en 2011, proyecto del que fue directora de la escuela de práctica y férrea impulsora.
Escudos de Plata: 25 años al servicio del Derecho
En reconocimiento a sus veinticinco años de trayectoria profesional, el Colegio procedió también a la entrega unánime de los Escudos de Plata. Un nutrido grupo de letrados y letradas vio recompensado su cuarto de siglo de servicio al Estado de Derecho.
La corporación reconoció la labor de Alfredo Najas de la Cruz, María del Mar Ramos Gil, Juan Manuel Castaño Gallego, Andrés Miguel García Fernández, Martín de los Reyes Martínez Lirola, Concepción Cruz Rodríguez, Guillermo Giménez García, Juan López Lidueña, Francisco Jesús Almansa Montoya, María Delia Mira Martín, Arturo José Cruz Nieto, María del Carmen Bautista Pardo, Javier Martínez Moreno, Juana Tomás Rodríguez, José Manuel Benavides Puga, Alfredo Saugar Saugar y Dulce Elisa Rivas Manzano.
La extensa lista de homenajeados con el cuarto de siglo de ejercicio se completó con Ángel Maresca Amate, Eduardo Valverde Domínguez, Silvia Martínez Garbín, Antonio Luis Hernández Sánchez, Antonia García Camacho, José Ricardo Ortega Rodulfo, María Dolores Maldonado Jiménez, María Encarnación López Mingorance, Guillermo José Lao Fernández, María Rosario Lao Fernández, David Barranco Escañuela, María Esther Sánchez Gallardo, Lucía Francisca Pérez Gómez, Rafael Jesús Torres Parrilla, José Ángel García López, Pedro José León López, Abel Bernardo Aranda Luque, Silvia Marín Ventaja, María Teresa Crespo Crespo, María Ester Corral Garrido, José Carlos Aguilar Huete, Virginia Domínguez Cruz, José María Morata Baraza, María Dolores Martínez Pérez e Isabel Martínez Castillo.
Solidaridad sin fisuras ante los ataques al ejercicio libre
El acto institucional hizo una obligada pausa en las celebraciones temporales para abordar un asunto de absoluta gravedad y reafirmar el compromiso de la institución con la protección de sus miembros. Fuera del guion rutinario, la Junta de Gobierno quiso realizar un sentido reconocimiento a la colegiada Meryem Oulad Hadj Omar Ben Aicha.
Meryem sufrió el pasado mes de julio un ataque ilegítimo y violento contra su vida y su integridad, un hecho que atentó directamente contra el libre ejercicio de la justicia. Visiblemente recuperada, la abogada recibió una metopa del Colegio de manos del consejero don José Arturo Pérez Moreno. El respaldo a la letrada no se limitó al ámbito local, sino que abarcó a toda la abogacía española, proyectándose un vídeo del presidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), quien le trasladó un mensaje de máximo ánimo, pidiéndole que su juventud y empuje sigan aportando valor a la sociedad, y condenando tajantemente el drástico ataque sufrido.
Premio Decano Rogelio Pérez Burgos a la excelencia académica
Fomentando el mérito de las nuevas generaciones de juristas, el Ilustre Colegio procedió a la entrega del Premio «Decano Rogelio Pérez Burgos», dotado con 600 euros. Este galardón reconoce al mejor expediente académico conseguido por un graduado en Derecho durante el curso 2025/2026 que sea natural o residente en la provincia de Almería.
La ganadora de esta edición fue doña Giuliana Molinari. El encargado de hacerle entrega del premio fue don Luis Rogelio Rodríguez-Comendador Pérez, en calidad de colegiado y nieto del decano que da nombre al galardón. En su intervención, Rodríguez-Comendador recordó la figura de su abuelo, quien lideró la corporación durante treinta años y ejerció durante cincuenta y seis, transmitiendo a la premiada un valioso consejo: «La toga es una responsabilidad, no un privilegio. Ser abogado es estudiar toda la vida y entender que la atención al cliente, con total dedicación, es la parte más sustancial de nuestra profesión».
Clausura apelando a la fuerza, el pensamiento y la acción
El cierre del solemne encuentro colegial corrió a cargo del decano, don Juan Luis de Aynat, quien dirigió a los presentes un aplaudido soliloquio reflexivo. Aynat recordó los orígenes modernos de la corporación almeriense mediante los libros de matrícula de 1841, fundados por veintiún abogados, y apeló a la construcción frente a la destrucción en la sociedad actual.
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes juristas que acaban de incorporarse, entre los que se encontraba su propio hijo, Aynat recurrió a una máxima renacentista para definir la plenitud profesional, basada en el ejercicio simétrico de tres potencias: la fuerza, el pensamiento y la acción. «La fuerza sola es brutalidad; el pensamiento sin más nos limitaría a la filosofía o la mística; y la acción sin reflexión nos convierte en nerviosos o apáticos. Hay que tener fuerza para acometer los encargos, reflexionar para pensarlos, y acción para ejecutarlos», sentenció el decano. Reivindicó finalmente la valentía de quienes edifican, progresan y mantienen viva la corporación colegial frente a «la ineficiencia de los afanes de demolición».
Como broche final a la jornada conmemorativa, a las 14:30 horas, colegiados, autoridades e invitados se desplazaron a «La Casa del Mayorazgo», ubicada en la calle Eduardo Pérez, para disfrutar de un almuerzo-cóctel de hermandad. Durante este distendido encuentro se hizo entrega de los distintos trofeos correspondientes a los torneos deportivos disputados a primera hora de la mañana, poniendo fin a un Día de Santa Teresa marcado por la reivindicación histórica, el apoyo mutuo y el relevo generacional en la abogacía almeriense.














