Acampada Almería y Sindicato de Inquilinas de Almería ponen el foco en el Zapillo: la vivienda turística y la especulación expulsan a los vecinos de sus barrios
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Las organizaciones llaman a la huelga general el 11N por la vivienda. Reclaman frenar la expansión de los alquileres turísticos y de temporada, recuperar la vivienda para quienes viven en Almería y garantizar el derecho a un hogar digno.
Acampada Almería y el Sindicato de Inquilinas de Almería visitan el barrio del Zapillo para denunciar las dificultades crecientes que encuentra la población para acceder a una vivienda digna y estable. Ambas organizaciones alertan de cómo la expansión de los alquileres turísticos y de temporada, junto con la concentración de viviendas en manos de grandes propietarios y fondos de inversión, contribuye a tensionar el mercado residencial y amenaza con expulsar a vecinos y vecinas de sus propios barrios.
Según el estudio integral sobre la vivienda turística publicado en la página web del Ayuntamiento de Almería, la ciudad cuenta con 1.516 viviendas y apartamentos turísticos, de acuerdo con los datos del Registro Andaluz de Turismo de diciembre de 2024. El estudio señala que esta modalidad de alojamiento se ha triplicado desde la pandemia y que su concentración es especialmente significativa en barrios como el Zapillo y el Centro Histórico. Además, el informe indica que en Almería se ofertan cuatro veces más viviendas para alquiler turístico que para alquiler residencial y se espera que la futura llegada de la Alta Velocidad a la ciudad podría incrementar en al menos un 15% la demanda de alojamiento turístico urbano y no estacional. Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de controlar la expansión de los usos turísticos y proteger el acceso a viviendas destinadas a residencia habitual.
La problemática va más allá del precio del alquiler. Cuando quienes han vivido durante años en un barrio se ven obligados a marcharse, también se debilitan las redes vecinales, los vínculos de apoyo mutuo, el comercio de proximidad y el sentimiento de pertenencia. La pérdida de estabilidad residencial puede repercutir en el bienestar emocional y la salud mental de las personas, al dificultar que puedan construir un proyecto de vida estable en su propia ciudad.
Acampada Almería y sindicato de inquilinas quieren dejar claro que su denuncia no va dirigida contra los pequeños propietarios que alquilan una segunda vivienda para complementar sus ingresos, en un contexto de encarecimiento del coste de la vida, aumento de los gastos básicos y salarios estancados.
Reivindicaciones
Acampada Almería y el Sindicato de Inquilinas de Almería reclaman medidas concretas para devolver la vivienda a quienes viven en Almería y recuperar la vida de sus barrios:
* Acabar con la presencia de los fondos buitre en el mercado residencial almeriense, combatiendo la especulación inmobiliaria y recuperando la vivienda para la población y sus barrios.
* Controlar los alquileres de temporada para evitar que se utilicen para eludir las garantías del alquiler habitual y favorecer que las viviendas destinadas a residencia puedan ofrecer contratos de larga estancia.
* Garantizar contratos de alquiler estables que permitan a las personas inquilinas desarrollar sus proyectos de vida sin la incertidumbre constante de tener que abandonar sus hogares.
* Frenar las subidas abusivas de los alquileres y proteger a las familias frente a los incrementos que las expulsan de sus barrios.
* Ampliar el parque de vivienda pública y asequible, garantizando alternativas reales para quienes no pueden acceder a los precios del mercado.
* Limitar la expansión de las viviendas turísticas en las zonas con presión residencial, priorizando el uso de la vivienda como hogar y no como negocio.
Acampada Almería y el Sindicato de Inquilinas de Almería insisten en que Almería debe ser una ciudad en la que sus habitantes puedan vivir, criar a sus hijos e hijas y construir una comunidad, sin verse obligados a marcharse por no poder pagar un alquiler. Por ello, hacen un llamamiento a la ciudadanía para organizarse y participar en las movilizaciones por el derecho a la vivienda, incluida la convocatoria de huelga general anunciada para el 11 de noviembre de 2026.
Porque la vivienda es un problema de todas, ¡únete a la huelga general!