Juan José Alonso visita el yacimiento que alberga los restos arqueológicos romanos mejor conservados en la ciudad, además de una de las puertas de la muralla islámica.
El delegado territorial de la Consejería de Cultura y Deporte en Almería, Juan José Alonso, ha visitado el Enclave Arqueológico Puerta de Almería, que alberga los restos arqueológicos romanos más destacables y mejor conservados en la ciudad (una factoría de salazones) y una de las puertas de la muralla islámica que cerraba la ciudad por el Sur.
El yacimiento, que recibió el pasado año 6.350 visitas, un 23,3% más que el ejercicio anterior, se localiza en el Parque Nicolás Salmerón de la capital almeriense, es de titularidad de la Junta de Andalucía y está gestionado por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales.
Alonso ha señalado que “la importancia de este yacimiento también radica, además de por la relevancia de su contenido, en que fue la primera vez que en Almería se realizó una excavación arqueológica urbana, lo que propició un debate social en torno a la conservación de este tipo de restos”.
El centro se organiza en tres salas en las que en función de los restos arqueológicos se abordan diferentes contenidos temáticos. En la primera, se ofrece un audiovisual ilustrativo sobre el proceso de conformación de un yacimiento arqueológico y su posterior excavación, y describe la repercusión social y el debate público que suscitó en la prensa local de la época la aparición de estos restos arqueológicos en la ciudad y la necesidad de su conservación y puesta en valor.
En la sala Norte se localizan 6 balsas romanas pertenecientes a una factoría de salazón de pescado que estuvo en funcionamiento desde el siglo I d. C. hasta el IV. Existen muchos tipos de factorías de salazones de distinto tamaño y estructura, pero todas tienen en común la existencia de este tipo de piletas, bien para la salazón de pescado bien para el garum, una pasta o salsa muy valorada hecha con las vísceras y desechos del pescado.
Por último, la sala central la ocupan los restos de la muralla medieval islámica que cerraba la ciudad de Al-Mariyya por su frente sur, con restos de una de sus puertas, que se abría entre dos torres cuadrangulares que protegían la entrada, la cual da nombre al enclave Puerta de Almería. Esta Puerta, sólo conservada a nivel de cimientos, medía 6 metros y dada la cercanía al lugar en el que se construían los barcos, algunos autores han interpretado que podría tratarse de la puerta de las atarazanas.
La construcción de la muralla data de mediados del siglo X, pero por su situación estará en uso durante toda la época islámica, conservándose hasta el siglo XIX, en el que serán derribadas para abrir la ciudad al mar.
Durante el recorrido por esta sala, el responsable de Cultura ha señalado que hay que tener presente que Almería surge como el puerto de la ciudad de Bayyana, que en el siglo IX era una ciudad importante localizada a unos 8 kilómetros de la costa, en el lugar en el que se ubica en la actualidad la localidad de Pechina.
La economía de Bayyana se basaba en la agricultura, la fabricación de tejidos de seda y el tráfico de esclavos. Estas actividades comerciales tenían salida marítima a través de Almería que en ese siglo era únicamente un enclave portuario. Durante el siglo X será la sede de la flota del Califato. Desde aquí salían las expediciones navales que se realizaban al norte de África y hacia el Atlántico para frenar el avance de las embarcaciones normandas.
A mitad de ese siglo, concretamente en el año 955, sufre un ataque por parte de una escuadra fatimí, que destroza las atarazanas y gran parte de las infraestructuras navales con las que contaba. Este hecho lleva al califa Abd alRahman III a tomar la decisión de dotarla de murallas, de las que carecía hasta el momento, al tiempo que le otorga la categoría de madina (ciudad). De este momento data la muralla que se conserva, aunque se siguió utilizando durante todo el periodo medieval.
1984. Excavación arqueológica
Ha recordado el delegado que fue en el transcurso de unas obras, para la construcción de un edificio en un solar situado entre la calle de la Reina y el Parque Nicolás Salmerón, cuando las palas excavadoras pusieron al descubierto unas estructuras arqueológicas y abundante material cerámico de época medieval. El hallazgo se puso en conocimiento de la Junta que paralizó las obras, iniciando una excavación arqueológica de urgencia en noviembre de 1984.
Durante la intervención se documentaron seis balsas romanas pertenecientes a una factoría de salazones y la muralla islámica de época califal con una de sus puertas. Se abrió un debate sobre la conveniencia de su conservación, en un momento en el que todavía no existía una legislación autonómica específica al respecto.

Este debate, que tuvo un amplio calado social, junto con la decisión final de conservar los restos y modificar el proyecto de obra original, sentarán un precedente en el tratamiento y conservación de los restos arqueológicos que en el futuro aparezcan en el ámbito urbano. En un principio se pensó en su musealización al aire libre, aunque finalmente y tras varios años, se integraron los restos en este enclave que abrió sus puertas en 2006.