Cansados, olvidados y discriminados los vecinos de los diseminados de Gibraleón
Desde Andalucía Por Sí Andalucistas Huelva queremos reclamar una solución a corto plazo ante la situación de inseguridad que se viene dando desde hace meses en diversos diseminados del municipio de Gibraleón, donde sus vecinos nos comentan que cada día les resulta más difícil poder acceder a sus viviendas o a sus campos con animales debido al mal estado de las vías públicas dependientes del mantenimiento del Ayuntamiento de Gibraleón.
Observamos que no se trata solo de una zona específica del citado municipio, sino que, una vez se sale del casco urbano, comienza un sinfín de caminos destrozados, con multitud de agujeros, zonas hundidas, basuras y escombros que hacen que sea una auténtica aventura tanto volver del trabajo como llevar a los niños a sus centros educativos.
Hemos hablado esta semana con vecinos del Camino del Pozo Negro a la Finca Donato y del Camino de la Mata–Domingo Negro, quienes nos comentan que tales vías están intransitables, que muchos vecinos sufren daños en sus vehículos por utilizarlas a diario y que se sienten completamente abandonados por el Ayuntamiento.
Nos parece extraño que, desde el 31 de octubre de 2025, fecha en la que desde la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Gibraleón se nos aseguró que estaba en proceso de redacción un proyecto para acabar con esta situación, aún no se sepa nada al respecto. Asimismo, comprobamos que el consistorio ha publicado un vídeo promocional donde supuestamente se arreglan caminos públicos, pero sin especificar siquiera el nombre del camino ni su ubicación, mostrando una realidad muy distinta a la que diariamente denuncian los vecinos.
Los andalucistas creemos que no es de recibo que, ante las penurias que están pasando muchos vecinos olontenses, el equipo de gobierno municipal haya considerado oportuno crear un nuevo puesto político de asesor por 23.000 euros al año. Esta decisión no concuerda con la imagen que quiere proyectar la alcaldesa, Lourdes Martín, quien ya percibe 58.000 euros anuales, el sueldo máximo para un municipio con una población superior a la que actualmente tiene Gibraleón. Resultaría más lógico que dicho asesor fuese sufragado con cargo a su propio sueldo, destinando esos 23.000 euros a acelerar, por ejemplo, las reparaciones de los caminos mencionados.
