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-LA RECONQUISTA DE SEVILLA. Agosto de 1247 a Noviembre de 1248-

POR: DR. JOSE MARIA MANUEL GARCIA-OSUNA Y RODRIGUEZ

-Académico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Asturias (año-2013). RAMPA. IDE.

-Cofrade de Número de la Imperial Cofradía de Alfonso VII el Emperador de León y el Pendón de Baeza. (Creación año-1147) (año-2011).

-Académico-Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Castilla-La Mancha (año-2023).

Socio de Número de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas. ASEMEYA (año-2011).

-Doctor en Medicina y Cirugía-“La Medicina en el Antiguo Egipto y Dioscórides”/SOBRESALIENTE CUM LAUDE/Universidad de Oviedo (año-2025).

-Socio de Número de la Asociación de Hispanistas del BeNeLux (año-2021).

Historiador de HISTORIA-16 (año-2007).

-Historiador-Diplomado en Estudios Avanzados de Historia Antigua y Medieval/SOBRESALIENTE/Universidad de León (año-2003).

De la Asociación Hispania Nostra (año-2016).

-REINA BERENGUELA DE LEÓN. A. Erías Mtnez.-

En este PERSONAJES DE LA HISTORIA de LA GACETA DE ALMERÍA, he decidido ofrecer el actual estudio sobre uno de los hechos más destacados de la Reconquista, guste o no agrade el término a algunos medievalistas que se oponen, ya que creo que no repugna el calificativo, cuanto menos porque uno de los dos contendientes no lo considero negativo en el Medioevo, y me refiero a los mahometanos, que no lo consideraron pernicioso, ya que estaban más preocupados en defender las tierras de Al-Andalus que todavía dominaban, con toda la legitimidad otorgada por el derecho bélico de conquista.

Es prístino que para los cronistas-cristianos de la Corte del Rey Alfonso III “el Magno” de León [Ca. 852 ¿?-REY DE LEÓN entre 866 y Zamora/Reino de León, 20 de diciembre de 910] y de la Reina Jimena [Ca. 848-REINA DE LEÓN entre 869 y junio de 912], ese hecho histórico era una recuperación de lo que, ellos consideraban que se había perdido, de forma lamentable, en la Batalla de Guadalete o de La Janda (19 a 26 de julio de 711. CRÓNICA MOZÁRABE/754: “Transductinis Promonturiis sese cum ei conflingendo recepit eoque prelio fugatum omnem gothonum exercitum./ Se fue, Rodrigo, a los montes Transductinos para luchar contra ellos y cayó en esta batalla al fugarse todo el ejército godo…”), y finalizado con el mismo resultado en Écija, pocos días después.

Es obvio que, como medievalista que soy, y mis múltiples libros y trabajos me avalan, no tengo el más mínimo inconveniente en definirlo como una guerra entre dos conceptos religiosos monoteístas, pero diferentes y antagónicos; que creían poseer los mismos derechos de posesión o pertenencia de la vetusta tierra de los visigodos, o de los hispanos.

Tras la Batalla de Las Navas de Tolosa (Al-Iqab o del Castigo o de Úbeda. 16 de julio de 1212) con la ineluctable victoria de los Tres Reyes cristianos: Alfonso VIII “el de Las Navas o el Noble” de Castilla [Soria, 11 de noviembre de 1155-REY DE CASTILLA entre el 31 de agosto de 1158 y Gutierre Muñoz/Ávila, domingo 5 al lunes 6 de octubre de 1214. Sepultura en el Monasterio de las Huelgas Reales de Burgos. Su estatura era de 1,80 metros].

Pedro II “el Católico” de Aragón [Huesca, julio de 1178-REY DE ARAGÓN, entre el 25 de abril de 1196 y Muret, 13 de septiembre de 1213. Sepultura en el Monasterio de Santa María de Sigena. Su estatura era de 2,00 metros].

Y, Sancho VII “el Fuerte” de Navarra [Tudela, 17 de abril de 1154-REY DE NAVARRA entre el 28 de enero de 1194 y Tudela, 7 de abril de 1234. Sepultura en la Colegiata de Santa María de Roncesvalles. Su estatura era de 2,13 metros].

Frente a las tropas almohades del Califa Muhammad al-Nasir “Miramamolín” [¿?-Khalifa de los almohades o Príncipe de los Creyentes/Amir al-Mu’minin, entre 1199 y Rabat, 25 de diciembre de 1213]; la evolución apodíctica de la guerra de recuperación conllevó la apertura de las tierras andalusíes para las repetidas victorias de los cristianos.

En esta situación era lo más propincuo y esencial para los intereses regios, la toma de Sevilla, la cosmopolita capital de los propios almohades. Y, para ello, el más conspicuo de todos los monarcas del momento histórico, era el Rey Fernando III “el Santo” de Castilla y de León [Peleas de Arriba/Zamora/Reino de León, 1199 o 24 de junio de 1201-REY DE CASTILLA desde el 1 de julio de 1217, y REY DE LEÓN desde el 24 de septiembre de 1230, hasta Sevilla, 30 de mayo de 1252], debelador obvio del Islam andalusí de su época.

Sea como sea, el monarca cristiano consideró que la ruta de Despeñaperros ya estaba despejada para llegar hasta el corazón del territorio almohade. El 1 de diciembre de 1226 sería conquistada Baeza. En 1231 el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada “el Toledano” (Rada o Puente la Reina/Reino de Navarra, ca. 1170-Vienne, 10 de junio de 1247) tomaría Quesada, Toya y Cazorla.

En 1233 el obispo de Plasencia, Adán Pérez de Cuenca (antes del 21 de abril de 1231-post 15 de febrero de 1265), y las órdenes Militares del Reino de León conquistaron Trujillo. El 29 de septiembre de 1234 Úbeda. Córdoba el 29 de junio de 1236 con tropas exclusivamente del Reino de León (de León, de Salamanca, de Zamora y de Toro).

Entre 1240 y 1243 sus triunfos lo serían sobre Lucena, Almodóvar del Campo, Luque, Setefila, Montoro, Aguilar, Baena, Écija, Marchena, Morón de la Frontera, Osuna y Estepa, etc.

Para por fin, conseguir dominar en la capital del denominado posteriormente como la capital del Santo Reino, Jaén, desde agosto de 1245 hasta febrero-marzo de 1246. En este último año ya consiguió obtener, manu militari, el alcázar de Alcalá de Guadaira. La capital almohade hispalense estaba ya a tiro de piedra. 

-ALMIRANTE RAMÓN BONIFAZ-

En la Edad Antigua la ciudad de Sevilla recibió muy diversos nombres. Su nombre podría derivar del vocablo tartésico SPAL (Tierra Llana), o del fenicio HISBAAL (Regalo de Baal/El Señor). Los romanos como buenos ingenieros y geógrafos y estudiosos de la significación de los pueblos, latinizaron el topónimo como HISPAL-HISPALIS. Los musulmanes que estudiaban muy bien los pueblos que conquistaban la denominaron como ISHBILIYA o HIMS AL-ANDALUS.

Desde la Antigüedad hasta la conquista por las tropas cristianas leonesas y castellanas del Rey Fernando III “el Santo”, todos los pueblos que conformaron la ciudad dejaron su huella importante para crear una carácter determinado y muy especial.

Se deben citar como sus pobladores a tartésicos, cartagineses, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos, árabes omeyas y taifas, beréberes, almorávides, almohades, mozárabes o cristianos que vivían en el territorio mahometano andalusí, y mudéjares o musulmanes viviendo en el territorio de los cristianos.

Su Catedral gótica asentó sobre la primigenia mezquita almohade (1172), edificada por el Califa Abu Yacub Yusuf Al-Mansur [Tinmel, 1138 o 1139-Iº CALIFA Almohade desde 1163 hasta Évora, 29 de julio de 1184].

La conquista de Sevilla tuvo dos características paradigmáticas, una fue la militar, y otra la relativa a la imposición de un concepto muy diferente de civilización, que se fundamentaba en la estructura sociopolítica de los Reinos de Castilla y de León, y la fundamentación legislativa del notorio Fuero Juzgo o Lex Gothorum o Fuero de los Jueces del Reino de León.

Tras la victoria en la ya mencionada Batalla de Las Navas de Tolosa (16-VII-1212), en la que los monarcas cristianos Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra aplastaron a las tropas almohades del Califa Muhámmad Al-Nasir, el denominado como El Miramamolín por los cristianos politeístas (denominación descalificativa y peyorativa de los musulmanes hacia la creencia trinitaria del Dios-Padre, Dios-Hijo y Dios-Espíritu Santo).

Tras la concusión bélica citada, los agarenos norteafricanos abandonaron ya toda esperanza de poder volver a dominar en la Península Ibérica, ya que a continuación, como he indicado anteriormente, las mesnadas cristianas pudieron ocupar Baeza y Úbeda. Todo ello iba a permitir la inmediata conquista del feraz valle del río Guadalquivir, aunque esa cuestión de la recuperación territorial se dilataría otros dos años más.

 En el año de 1215, el arzobispo-metropolitano de Toledo Ruy Ximénez de Rada asistió al IV Concilio Lateranense, ya como auténtico protagonista de dicha reunión doctrinal para los católicos. Se plantearon varias medidas:

1ª)-Como y de que, forma se deberían estudiar las relaciones con la minoría de los judíos.

2ª)-El impulso que era preciso dar a la Cruzada reconquistadora española.

3ª)-Y, la profundización en la doctrina sobre la Eucaristía.

4ª)-Además, el prelado navarro en Castilla obtuvo, de la Santa Sede, el necesario permiso para que los cinco reinos hispánicos de León, de Navarra, de Portugal, de Aragón y de Castilla, pudiesen realizar su propia Cruzada o Guerra Santa contra el Islam, obteniendo todos los beneficios patognomónicos de una oportuna Bula de Cruzada.

El arzobispo de Toledo era un hombre de acción en lo sociopolítico, y de un muy rico bagaje cultural, consiguiendo, por ello, impulsar la construcción de la denominada como Dives Toletana o Catedral de Toledo. Su importante bagaje cultural lo había enriquecido viajando por toda Europa, y de esta forma había conseguido incrementar su cosmopolitismo.

El prelado toledano escribió su obra DE REBUS HISPANIAE bajo el deseo y el impulso del Rey Fernando III. Y esta Historia de las Españas sería el ejemplo en el que se centraría la CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA del Rey Alfonso X “el Sabio” [Toledo, 23 de noviembre de 1221-REY DE CASTILLA Y DE LEÓN desde el 1 de junio de 1252 hasta Sevilla, 4 de abril de 1284].

En este momento histórico Jiménez de Rada “el Toledano” deseo ser el Primado de las Españas, sobre todo por encima del que regía los destinos eclesiásticos desde la capital religiosa del Reino de León, Santiago de Compostela.

El prelado navarro sí consideraba el liderazgo pasado neogótico del Reino de León, pero siendo ahora el Reino de Castilla quien heredaba, en comandita, la legitimidad para seguir luchando contra el Islam, y reconquistar las tierras que lo fueron de los visigodos de Toledo. Por supuesto, también recordaba que existían otros reinos cristianos peninsulares con derechos, Navarra, Portugal y Aragón.

Para el arzobispo Jiménez de Rada era obligatorio que todos los reinos cristianos hispánicos convivieran de forma pacífica, con la jerarquía católica articulando el nexo cultural entre todos, ya desde los concilios toledanos visigodos, de esta necesaria convivencia.

La ya conocida traición de los vitizianos en Guadalete permitió que el Islam conquistase el reino que lo había sido de Leovigildo [Liubagilds, ¿?-Rey visigodo entre 568 o 569 hasta Toledo, primavera de 586]. De su hijo Recaredo I “el Grande” [559, ¿?-Rey visigodo desde 586 hasta Toledo, 21 de diciembre de 601]. Y de Chindasvinto/Khindasvinto [Kinpaswinps. 564-Rey visigodo desde 642/649 hasta San Román de Hornija/Valladolid, 30 de septiembre de 653]. O de Wamba [¿Pujerra?/Ca. 630-Rey Visigodo entre 672 y 680. Pampliega/Burgos, 688].

El emirato omeya cordobés llegó a su plenitud con el khalifato, que se fue relajando y descompensando en las unidades ciudadanas más débiles de los Reinos de Taifas. Esta lucha favorecería la evolución positiva de la Reconquista por los reinos cristianos septentrionales.

Los monarcas procuraban casarse con infantas cristianas, para de esta forma reforzar las dinastías y así, con Toledo y su prelado como cabeza de la Iglesia cristiana-católica hispana, conseguir llegar a una unidad que no pudo cristalizar, y esto todavía se intentó y la muerte lo evitó lamentable e inesperadamente, en el caso del nieto de los reyes de Portugal y de los Reyes Católicos.

Desde el inicio, los monarcas de Castilla pretendieron que fuese Toledo la sede primada de las Españas, por encima de Braga para Portugal y Santiago de Compostela para León; y Tarragona y Valencia, estas ya para la Corona de los Reinos de Aragón.

Burgos era la caput Castellae, y León la homónima urbs regia para el Reino de León, con la denominada Catedral o Pulchra Leonina como emblema religioso del estilo gótico flamígero hispano.

El infante leonés y luego monarca de los Reinos de Castilla y de León, Fernando III “el Santo” Adefónsez, con su innato sentido de religiosidad católica se va a encargar de impulsar la construcción de las paradigmáticas Catedrales de Burgos, de León y de Toledo, donde la inequívoca magnificencia de la sede toledana marcará las normas en relación con su tamaño muy superior al primigenio de la Mezquita islámica, y que subrayaba que el cristianismo era superior al islamismo. 

Por otro lado, en la parte oriental de Hispania otro monarca, también poderoso, y con un sentido obvio de reconquista, ha tomado para sus Reinos de Aragón las ciudades mahometanas de Valencia y de Mallorca. Me estoy refiriendo al Rey Jaime I “el Conquistador” [Montpellier, 2 de febrero de 1208-REY DE ARAGÓN desde 1213. De Valencia/1238. De Mallorca/1229. Conde de Barcelona/1213. Fallecería en Alcira/Reino de Valencia, 27 de julio de 1276. Estatura-2’00 metros].

-ARZOBISPO RODRIGO JIMÉNEZ DE RADA-

Las mesnadas regias de los Reinos de Castilla y de León comandadas por el propio soberano avanzaron hasta conseguir la ocupación de las tierras de Andalucía y del Reino de Murcia.

Su personalidad genética presentará dos características que lo van a distinguir de los demás monarcas del momento histórico, y que heredó de sus padres de León, y ambos totalmente incontestables, Alfonso IX “el de las Cortes o el Legislador” [Zamora/Reino de León, 15 de agosto de 1171-REY DE LEÓN desde 1188 hasta Sarria/Reino de León, 24 de septiembre de 1230] y Berenguela I “la Grande” [Segovia/Reino de Castilla, 1179/1180-REINA-CONSORTE DE LEÓN entre 1197 y Burgos/Reino de Castilla, 8 de noviembre de 1246]. Por consiguiente, será el hacedor incuestionable de que desaparezcan las tensiones centrífugas entre los magnates muy poderosos de los Reinos de Castilla y de León.

La economía de los dos Reinos citados anteriormente ya se iría a administrar de forma justa y eficaz. Lo que no hizo, como era su deber, fue respetar el testamento paterno, con sus hermanas las infantas de León, Sancha II (ca. 1192-REINA DE IURE DE LEÓN en 1230. Fallecería en el Monasterio de Santa María de Villabuena/Bierzo/Reino de León, antes de 1243), y Dulce I (ca. 1194-REINA DE IURE DE LEÓN en 1230. Moriría en el Monasterio de Santa María de Villabuena/Bierzo/Reino de León, en 1248); pero, sí lo hizo desde el trono negociando con laicos, eclesiásticos, pueblos, villas y ciudades. 

Fernando III sería proclamado (ca. 10 a 14 de junio de 1217) como Rey de Castilla en Autillo de Campos/Palencia, por lo que se vio obligado a pactar (Toro/Reino de León, 1217) con su padre, contra el que nunca fue a la guerra. Sería coronado en Valladolid hacia el 2 o 3 de julio del mismo año. El mediador entre los dos Reinos sería el papa Honorio III [Cardenal Cencio Savelli. Roma, ca. 1148-177º Papa de la Iglesia Católica entre 1216 y Roma, 18 de marzo de 1227]. El monarca se encargaría de promocionar el idioma castellano frente al gallego y al leonés-llionés.

El Papa Sixto V [Cardenal Felice Peretti. Grottammare, 13 de diciembre de 1521-Papa 227º de los católicos entre 1585 y Roma, 27 de agosto de 1590] sería el que confirmaría el halo de santidad del soberano en base al: ‘resplandor alrededor de la cabeza que se da en Roma a los beatificados y la diadema de los canonizados’.

Su regia-esposa Beatriz de Suabia tuvo un influjo muy importante, sobre todo en el plano cultural. En el año 1230, tras el fallecimiento de su padre Alfonso IX sería proclamado Rey de León, no sin grandes reticencias por los leoneses y realizando amenazas y presiones bélicas a sus hermanas, que, aunque se vieron apoyadas por la diócesis de Compostela y por el Conde de las Torres de León debieron renunciar al trono del Reino de León, manu militari, a pesar de que el hecho orillaba el testamento paterno o alfonsino que las nombraba únicas herederas de dicho reino.

Por todo lo que antecede, el nuevo monarca legionense se vio obligado a ser dúctil pero firme, ya que este nuevo título regio le otorgaba, de facto y de iure, categoría imperial y, además, por ello el Fuero Juzgo o de los Jueces del Reino de León debería ser lo que se aplicase en la Castiella Novissima o Andalucía.

La Catedral Gótica de Burgos tuvo una relación directa con lo aprendido por su Obispo Mauricio (¿?-Burgos, 12 de octubre de 1238. Obispo de Burgos desde 1213),  de la que fue su fundador, cuando se dirigió hasta la Corte de Suabia para concertar el matrimonio real entre Beatriz y Fernando, donde se admiró profundamente de lo que existía ya en la arquitectura religiosa gótica de la Europa que estaba recorriendo. Por lo tanto, en el año de 1221 se inició la construcción de la Seo gótica de Burgos.

En el año 1237 el monarca se queda viudo y esta viudedad conllevará un nuevo matrimonio, ahora con Juana de Ponthieu. Fernando III encauza la idea de cruzada, lo que va a tomar cartas de naturaleza en el IV Concilio de Letrán/Lateranense, año 1215, en el que se declara la guerra al Islam.

Además, se condenan las herejías de los cátaros o albigenses y de los valdenses. El Papa convocante será Inocencio III [Cardenal Lothario dei Conte di Segni. Gavignano/Estados Pontificios, 1161-176º Papa de los católicos desde 1198 hasta Perugia, 16 de julio de 1216].

En este momento histórico el Rey Santo es el soberano incontestable de los Reinos de Castilla (Cantabria+Vasconia+Castilla la Vieja+Reino de Toledo+Andalucía+Murcia), y de León (Galicia+Asturias+Reino de León sensu stricto+Extremadura+Huelva).

En la Primera Crónica General/Estoria de España del Rey Alfonso X “el Sabio” de Castilla y de León y de Andalucía. Su sepultura está en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, se escribe que el monarca sería educado en su infancia ‘en el amor a Dios et a los omnes’. Para y en esta educación sería la encargada y la más paradigmática su regia-madre, la Reina Berenguela I de León. Esta mujer es calificada por la Historia como: inteligente, muy espiritual, y de profunda religiosidad.

No obstante, el monarca Santo copiaría todos los comportamientos democráticos políticos de su padre Alfonso IX de León. Fernando III sería beatificado en el año de 1655, y luego canonizado por el Papa Clemente X [Cardenal Emilio Bonaventura Altieri, Roma, 13 de julio de 1590-Papa 239º de los católicos, desde el 29 de abril de 1670 hasta Roma, 22 de julio de 1676], en el año de 1671.

La arquitectura eclesiástica se incrementará bajo el patronazgo real. Además, del interés, asimismo, por la miniatura, por la orfebrería, la escultura en marfil y la ebanistería.

La música culta o académica será traída a la Corte regia de León y de Burgos por diversos trovadores o sus discípulos, que estarán en los Reinos de León y de Castilla en diversas épocas, y serán de la categoría de:

MARCABRÚ (1110, Gascuña-Auvillar, 1150), GIRAUT DE RIQUIER (1230, Narbona-1292, Narbona), BERNART DE VENTADORN (1135, Moustier-1194, Sainte-Trie) o JAUFRÉ RUDEL (Blaia/Gironda, 1113-1170), PEIRE VIDAL (Toulouse, 1175-Toulouse, 1205), el conde GUILLERMO VII DE POITIERS o IX DE AQUITANIA (22 de octubre de 1071-Poitiers, 10 de febrero de 1126. Abuelo de la Reina de Francia, Leonor de Aquitania), GIRAUT DE BORNELH (1138, Lemosin-1215. Maestro de trovadores), y PEIRE DE CARDONA, entre otros de mayor o menor enjundia, etc.

«La catedral de León, cuyo espacio interno constituye un conjunto sin par en el mundo por su transparencia y refinamiento intelectual, mereció en el lenguaje eclesiástico el título de Pulchra, que alude a su sutileza, exquisitez y belleza. Estas notas motivaron que Bernard Bevan, uno de sus estudiosos, lo definiese como el único edificio de España al que puede calificarse de sublime. El estilo San Luis, fruto de las relaciones entre la corte castellana y parisina dentro de una política exterior abierta a Europa, alcanzó su cenit precisamente en su fábrica. El Tumbo-A, que se conserva en la Catedral de Santiago de Compostela, consiste en un Índice de privilegios reales elaborado durante los siglos XII y XIII. Entre sus contenidos destaca una galería de personajes regios, desde Alfonso II el Casto hasta Alfonso X el Sabio. Dentro de sus iluminaciones, de un enorme valor gráfico, se encuentra la figura de Fernando III el Santo sentado en el trono con la corona y el cetro, símbolos de su poder. Se cobija asimismo una arquería trilobulada dentro del estilo ojival en su fase radiante, flanqueado por un león y castillo, emblemas de sus reinos» (‘La conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-25).

-REY ALFONSO IX “EL LEGISLADOR” DE LEÓN-

1º)-Beatriz de Suabia [1205. Núremberg. Sacro Romano Imperio Germánico. Reina-consorte de los Reinos de Castilla y de León entre 1220 y Toro/Reino de León, 5 de noviembre de 1235]. Definida por Rodrigo Jiménez de Rada como: ‘Óptima, pulchra, sapiens y púdica’. Tuvieron diez hijos:

A)-Alfonso X “el Sabio” (1221-1284. Rey de Castilla y de León). B)-Fadrique (1223-1277. Ejecutado por su hermano mayor). C)-Fernando (1225-1248. Falleció en la Conquista de Sevilla). D)-Leonor (1225-¿?). E)-Berenguela (1228-1279. Monja en Las Huelgas Reales). F)-Enrique (1230-1303. Senador de Roma por el Papa Clemente IV). G)-Felipe (1231-1274. Arzobispo de Sevilla). H)-Sancho (1233-1261. Arzobispo de Toledo y de Sevilla). I)-Manuel (1234-1283. Señor de Villena). J)-María (1235-1235. Sepultada en Panteón de Reyes de San Isidoro de León).

2º)-Juana de Ponthieu [ca. 1220-Reina-consorte de Castilla y de León entre 1237 y 1252. Fallecimiento en Abbeville, 16 de marzo de 1279]. Tuvieron cinco hijos:

A)-Fernando (1228-ca. 1265). B)-Leonor (1241-1290. Reina de Inglaterra con Eduardo I. Sepultada en la Abadía de Westminster). C)-Luis (ca. 1243-ca. 1275). D)-Simón (1244-¿? Sepultura en el Monasterio de Santa Fe de Toledo). E)-Juan (1246-1246. Sepultado en la Mezquita-Catedral de Córdoba).

-REINA BEATRIZ DE SUABIA DE CASTILLA Y DE LEÓN-

La conquista del valle del río Guadalquivir por el monarca Fernando “el Santo” fue la suma de dos operaciones diferentes, una diplomática y otra militar, ambas muy complejas, aunque las mismas serían similares a las jugadas que su hijo Alfonso X  “el Sabio” pergeñó en su ‘Libro del ajedrez, dados y tablas’.

Los nobles fueron dirigidos en sus aspiraciones indubitables en pos de finalizar la conquista del territorio andalusí. Para todo ello, lo primero sería firmar un tratado de amistad con su primo el Rey Sancho II “el Capeto o el Piadoso” de Portugal [Coímbra, 8 de septiembre de 1207-REY DE PORTUGAL entre el 25 de marzo de 1223 y Toledo, 4 de enero de 1248], signado en la urbe leonesa de Benavente (año 1230); ya que existían muchos recelos en los reinos de Portugal, de Aragón y de Navarra, por la grandeza, casi inconmensurable, de los dos reinos de Castilla y de León, que estaban ahora regidos por el mismo soberano, seguirían siendo dos reinos diferentes y nunca diluido León en la misma entidad ahistórica de la Corona de Castilla.

En el año de 1231 tuvieron una reunión en Setúbal, para disipar nuevos recelos entre Castilla y León y Portugal. El Reino de Aragón aceptó el matrimonio entre el infante Alfonso de Castilla y de León y la infanta Violante de Aragón [Zaragoza, 1236-REINA-CONSORTE DE CASTILLA Y DE LEÓN entre 1252 y 1284. Moriría en Roncesvalles/Reino de Navarra en 1301]. Además, se firmarían pactos, treguas y capitulaciones con los califas almohades llamados miramamolines por los cristianos.

En un momento determinado el emir de Granada, Muhámmad I ibn Yusuf ibn Nasr “Al´-Ah-Mar o el Rojo” [Arjona, 1194 o 1195-Gobernaría entre 1238 hasta el 20 de enero de 1273], se presentó en Jaén ante el Rey Santo para rendirle vasallaje y pleitesía, a cambio Fernando III permitiría que la dinastía de los nazarís se consolidase en Granada.

Los cristianos y los mahometanos hispanos habían recorrido ya muchos siglos juntos en situación de convivencia, o de enfrentamiento en otras ocasiones. Ambos pueblos se comprometían a respetar las vidas humanas de los vencidos, manteniendo siempre a las poblaciones en los territorios conquistados, ya que solo era preciso cambiar la estructura política de los vencidos agarenos y mutarla por el control de los cristianos.

La evolución de la conquista hispalense tiene tres fases:

«En una primera etapa, gracias a la política de pactos, se domina progresivamente la alta Andalucía, lo que permite ocupar posiciones básicas para el asalto final de la capital andaluza. La segunda etapa, propiamente militar, comprende su cerco, el asedio por tierra y por mar, la utilización del río Guadalquivir para dividir a las filas enemigas y el asalto final. En la tercera etapa, que sirve para confirmar la victoria obtenida, se ocupan las tierras bajas para el dominio del estrecho y el norte de África» (‘La conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-28).

Con la campaña de conquista militar sobre Quesada (año 1224) se iniciaba el avance de los cristianos hacia el valle del gran río Guadalquivir, ya que era preciso conquistar su gran capital sevillana, porque desde ella se podría controlar más fácilmente el Estrecho de Gibraltar, y de esta forma intentar tomar posesión del norte de África, lo que era claramente esencial para conseguir evitar posibles invasiones magrebíes.

Para poder conquistar la ciudad de Sevilla, el esfuerzo militar de los Reinos de Castilla y de León debería ser ingente, ya que Hispalis era una fortaleza terrestre y marítima casi inexpugnable. La flota iba a ser colocada bajo las órdenes del almirante cántabro Ramón de Bonifaz y Camargo (finales del siglo XII-Burgos, 1256. ‘sabidor de las cosas del mar’), quien sería el primer almirante de los Reinos de Castilla y de León, para los que crearía su Marina Real.

Para tener un entrenamiento previo, se había utilizado la conquista del Reino de Murcia, entre los años de 1244 y 1246, donde la flota real comandada por Ruy García de Santander pudo bloquear sin grandes problemas el puerto de Cartagena. Todo lo que antecede demostraba que el Rey Fernando III contaba ya con marinos muy avezados o experimentados, tales como para poder realizar el pertinente bloqueo del río Guadalquivir, y conseguir el asalto de Sevilla. Su hijo Alfonso X nos informa en la Primera Crónica General de cómo se gestó el asedio a la capital de los almohades:

«[…] demando conseio a sus ricos omnes et a los maestres de las ordenes que y estauan, que era lo quel conseiauan que feziese, ca ya tienpo era de salir et de fazer algo, ca mucho auie que estodieran folgando. Et cada vnos dellos le conseiauan aquello que entendien que era lo meior: los vnos deziendol que enviase correr contra tierra de Seuilla, los otros que se fuese echar sobre algunos de los castiellos que eran por cobrar de los moros et que les fuesen conquerir; et asi cada vnos le conseiauan, segunt sus entendimientos, lo meior que entendían» (‘La conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-29).

Según el texto citado el monarca de Castilla y de León planificó dos posibilidades, una primera que sería rápida y directa, ya que se tenía la experiencia de que cuando caía una importante plaza fuerte, el hecho arrastraba al resto del territorio dependiente. Por lo que, el monarca llega al convencimiento de que, si caía Sevilla, el hecho arrastraría a todo el reino homónimo. El avance de sus mesnadas reales debería ser rápido, para de esta forma poder asaltar certeramente la ciudad sin subterfugios, pero la contrapartida negativa era que se solían o podían perder muchos hombres en la acometida.

La segunda opción conllevaba un avance lento y cauteloso, que tenía como objetivo prioritario la devastación y el saqueo del territorio circundante, lo que provocaba el hambre y la sed obvias para la ciudad. Por lo que la contrapartida era sumamente positiva para las tropas de León y de Castilla, ya que así las rutas de aprovisionamiento quedaban abiertas, y el cerco ya era más efectivo.

Tras un estudio pormenorizado de ambas posibilidades, Fernando III se inclinó por la segunda opción, controlando ya, sensu stricto, toda la ubérrima vega del río Guadalquivir, ya que estamos hablando de una populosa ciudad de 287 hectáreas de extensión, con una muralla abarcadora de 7 kilómetros, con torres, barbacanas y doce puertas muy bien defendidas.

En la recién construida Torre del Oro, no mucho antes de los años 1220 a 1221, y situada en la ribera izquierda del gran río de la Bética, los mahometanos habían colocado trabuquetes (máquinas de asedio que utilizaban un brazo largo y los principios del apalancamiento para lanzar proyectiles) y catapultas (más pequeñas y con capacidad para lanzar su carga a mucha menor distancia y fuerza), artilugios bélicos desde los que lanzaban un gran número de piedras enormes.

Desde el Castillo de Triana, los musulmanes tenían colocadas grandes ballestas, que lanzaban proyectiles que perforaban la armadura y el escudo de cualquier caballero de la época, con facilidad. Además, las defensas hispalenses se completaban con dardos empeñolados y tragacetes (arma blanca arrojadiza que remeda una lanza corta, y que se dispara con la mano). Y, por fin, en las riberas del gran río Guadalquivir, los sarracenos colocaron grandes y numerosos maderos sujetos con goznes, y allí situaron una honda poderosa que lanzaba piedras de gran tamaño, y las mismas lanzadas a brazo por un hombre y sin contrapeso. Contra todo este complicado sistema defensivo se enfrentaron las mesnadas cristianas de Fernando “el Santo” de Castilla y de León.

-REY FERNANDO III “EL SANTO” DE CASTILLA Y DE LEÓN-

El Rey Fernando III “el Santo” salió desde Córdoba acompañado por un ejército muy amplio para la época medieval; a saber, desde 200 caballeros sumados a los pertinentes saeteros. Cada caballero llevaba 4 escuderos. Las mesnadas del ejército del monarca de Castilla y de León serían unos 2.000 caballeros, 7.000 peones que provenían del aporte al Fonsado de los ricos omnes, y 150 freires de las Órdenes Militares, estas mayoritariamente pertenecientes al Reino de León, acompañados por un número indeterminado de caballeros y una leva de 400 infantes.

Además:

«A continuación, una amalgama, no cuantificable, de caballería villana y peones de las milicias concejiles de las villas y ciudades de realengo, de los señoríos, de los infanzones, de los dominios episcopales, a lo que hay que añadir grupos de almogávares, gentes de frontera y tropas nazaríes enviadas por Muhámmad I en virtud de los Acuerdos de Jaén (1246) entre el gobernante nazarí y Fernando III. Podemos determinar que la suma de los diversos contingentes de combatientes de la hueste real nos acerca a una fuerza no inferior a los 3000 o 4000 caballeros y 8000 o 10000 peones» (‘La conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Páginas-30 y 31).

El monarca comienza la habitual labor de saqueo y de devastación de los campos cerealísticos de Jaén, Carmona y Alcalá de Guadaira. Tamaña hueste necesitaba una gran cantidad de abastecimientos, para conseguir que las tropas pudiesen comer y beber sin el más mínimo problema. Por ello, se necesitaba ganado en abundancia para sustentar a las tropas realizadoras del asedio.

Se requisaron o compraron todo tipo de ganados, desde caballos, vacas, asnos, ovejas, carneros y otros, los cuales iban a ser utilizados como animales de carga y transporte o de alimentos.

El arzobispo metropolitano de Toledo, y canciller del Rey Alfonso VIII de Castilla “el de Las Navas de Tolosa o el Noble” [Soria, 11 de noviembre de 1155-Rey de Castilla entre el 31 de agosto de 1158 y Gutierre Muñoz, domingo a lunes 5 al 6 de octubre de 1214], Rodrigo Jiménez de Rada (Rada o Puente la Reina/Reino de Navarra, ca. 1170-Vienne/Delfinado de Francia, 10 de junio de 1247), describe sobre cómo eran los suministros traídos para el ejército fernandino desde el Reino de Castilla, en su obra, HISTORIA DE LOS HECHOS DE ESPAÑA (Apud J. Fdez. Valverde. Libro VII. Cap. III. Alianza, 1986):

En cuanto a los concejos de las ciudades y los pueblos, acudieron tal cantidad de escuadrones dotados de caballeros, armas, transportes, víveres, y todo lo preciso para la guerra, que no había entre ellos quien necesitara nada, incluso compartían generosamente lo suyo con los demás”.

Para el cerco de una urbe tan populosa como Sevilla, las tropas deberían estar bien pertrechadas y con abundancia de víveres, lo que consiguientemente incrementaba su moral. Si estos asertos no se producían, las tropas podían revolucionarse e incluso desertar en masa.

En este lugar se puede citar como ejemplo, lo que ocurrió en el Sitio de Córdoba del año de 1236, cuando los andalusíes-cordobeses se envalentonaron al comprobar como las tropas leonesas y castellanas carecían de provisiones para continuar sosteniendo la maniobra de acoso urbano.

Según la CRÓNICA DE LA POBLACIÓN DE ÁVILA de la editora Amparo Hernández Segura, de 1966, se indica, de forma prístina, cuál era la situación en el real del monarca Fernando “el Santo”:

«…de todas viandas et de todas merchandías era tan ahondada, que ninguna rica qibdat non lo podrie ser mas» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-32).

El susodicho cerco tendría una duración de un año y cinco meses. Los almohades estaban más que obligados a mantener una importante cantidad de fortalezas para defender su capital, Sevilla, tales como Carmona, Alcalá de Guadaira, Constantina, Reina, todas ellas desde la ribera del Gran Río Bétis/Guadalquivir hasta el norte. En el oeste se hallaban las tierras del Aljarafe, que asimismo poseían un importante número de castillos, el más destacado de todos ellos sería el de Aznalfarache, unido a Sevilla por el Castillo de Triana y un puente de barcos creado ad hoc. Por lo tanto, los refuerzos musulmanes llegarían desde África por el Guadalquivir.

En el año de 1245, los andalusíes de Carmona, la vetusta población llamada CARMO por el pueblo de los TARTESOS, y donde ya los fenicios habrían comenzado a trabajar los metales preciosos, era ahora la capital de la taifa de su mismo nombre, y había comenzado a negociar una paria o impuesto de seis meses de duración, y que de esta forma le sirviese para poder proteger sus propiedades, hasta el año 1247 en que sería reconquistada, repoblada y dotada de un fuero propio.

A la vez entre los meses de mayo y de julio del mencionado año, las tropas del Rey Fernando III tomaron al asalto, y con bastante poco esfuerzo, las fortalezas de Lora del Río/Lawra, cuyo nombre proviene de la abundancia de laurel, una vez conquistada sería donada a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén o de los Caballeros de Malta. Esta población recibiría su carta-puebla en el año de 1259. Así mismo, se reconquistaron Alcalá del Río/Qalat Ragwal y Gerena (aquí se respetaron la religión mahometana de sus habitantes, con el denominado pacto de pleitesía. En 1253, Alfonso “el Sabio” la convirtió en población de realengo. El trovador del Rey Juan I de Castilla y de León, Garci Fernández de Gerena nacería en esta localidad).

Fernando III comienza, pues, en la primavera de 1247 el asedio de Sevilla. En el mes de julio el propio monarca ‘Santo’ cruza el río Guadalquivir por el denominado como vado de las Estacas, rodeando a la propia urbe, pero a 12 kilómetros de la misma, hasta llegar a la Torres del Caño o Torre de los Herberos, y sería aquí donde crearía su primer campamento. 

Ramón Bonifaz, “Un omne de Burgos vino a Jaen a ver al Rey, que plogó mucho con él”, conseguirá convencer al propio soberano de Castilla y de León, que le encargará de que cree una flota de combate compuesta de 13 naos (navío de gran capacidad de carga, para la navegación de largas distancias. De velas y sin remos) y 5 galeras (barco de guerra y comercial, largo, estrecho y de bajo calado, propulsado por remeros y por velas latinas). 

Para la conquista de Sevilla, Fernando III elegirá, según se relata en el ulterior libro de Las Partidas (1221-1284) del Rey Alfonso X “el Sabio”, la forma más ortodoxa de realizar la guerra contra el Islam:

«… La primera es flota de galeas et de navios armados et poderosos de gente, bien así como la grant hueste que se fase por tierra: la segunda es armada de algunas galeas, de leños corrientes de naves armadas en corso» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-34).

Para poder realizar este asedio, las villas cantábricas contribuirían con naves, mareantes (que profesa el arte de la navegación) y gentes de armas embarcadas. En Santander, Laredo y Castro Urdiales se construirían nuevos navíos ante la imperiosa solicitud del monarca leonés.

En el Libro Becerro (era un códice o tumbo medieval donde se copiaban los privilegios de las iglesias y de los monasterios para ser usados habitualmente. Se encuadernaban y forraban en piel de becerro), se cita textualmente la obligación, por ejemplo, de la villa de Castro Urdiales de donar al monarca de Castilla y de León una nave, que debería prestar servicio durante un mínimo de tres meses:

«Quando el rey a guera con los moros o tiene alguna villa o castiello çercado e esta y el por su persona e arma flota a su costa en la marisma de Castiella et de Leon o de Gallizia, durante tres meses» (Manuel Flores Díaz: ‘Castilla y el dominio del mar en la Edad Media’. Tesis Doctoral/Universidad Complutense. 2015. APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-35).

Además, los conceyus estaban obligados a alistar nuevas naves y avituallarlas, y si el monarca lo solicitaba era obligado que se construyesen más galeras para las guerras a gran escala. Aunque, en ocasiones podían desviar la obligación y mutarla por el pago de un tributo. Verbigracia, el Concejo de Oviedo, el 4 de marzo de 1258, pagó 1.200 maravedíes, como multa, al no cumplir la obligación de enviar naves para el servicio del rey de tres meses.

Fernando III dio una importancia capital a la conquista de Sevilla, por lo que al ser una magna operación contó con mandos preparados, naves, tropas y marinería de los Reinos de León y de Castilla. También en este siglo XII, el monarca de estos reinos de Castilla y de León contó con naves de las ciudades de Pisa y de Génova, a cambio de la promesa de poder obtener un botín importante en cualquiera de sus conquistas.

Las naves en el Medioevo eran propulsadas por la fuerza del viento sobre las velas, por el esfuerzo humano de los galeotes o por una fórmula mixta. Entre los marinos cántabros el método solía ser mixto.

Las velas de estas naves solían ser de dos tipos: A)-Cuadrada, que era la mejor para recoger el viento y poder impulsar la nave. B)-Latina, que otorgaba una mejor asimilación del aire desde diversos ángulos, pero por lo tanto con una menor capacidad para propulsarse. A las velas se les unían los remos, aunque la fuerza del dios Eolo era mejor que la del esfuerzo de los remeros.

En la flota de los Reinos de Castilla y de León se utilizarán en sus naves el timón de espaldilla, que iba en el costado de la popa, su tamaño era similar al de un remo, pero más grande, lo que permitía modificar el rumbo de la navegación según la dirección del viento.

Tras la muerte del Rey Fernando III en 1252, Alfonso X se encargó de incrementar la reconstrucción de la atarazana almohade hispalense, que había quedado destruida en la toma de la ciudad. Cuando se produce la toma de Sevilla, el hecho es muy importante para poder conseguir el dominio de la cuenca del gran río andalusí, de esta forma se produciría el control del Estrecho de Gibraltar, y así acabar con el dominio del Islam en Al-Ándalus, dejando aislado el reino nazarí de Granada, que ya era tributario de los reinos de Castilla y de León.

Pero para poder llevar a buen puerto todos estos planes era necesario poseer una marina de envergadura, de conseguir vencer este desafío se iba a encargar el futuro Rey Alfonso “el Sabio”.

«Para paliar la falta de una armada real, en un contrato firmado el 13 de junio de 1253, Pelayo Coma, maestre de Santiago, se comprometía a aparejar una galera con remos y velas, más de 200 hombres armados, con obligación de servir durante tres meses al año, rehacer la nave cada siete años y repartir el botín en dos mitades. En fecha posterior, se materializaba el compromiso entre Alfonso X y varios marinos, donde se fijaban las condiciones de servicio en la Marina real. Las gentes de mar aceptaban ser cómitres del rey, cuyas funciones se recogían posteriormente en las Partidas:“Comitres son llamados de otra manera de omes, que son cabdillos de mar, so el almirante, e assi cada uno dellos, ha de poder cabdellar bien los de su navío […], tanto ha de poder de fazer cada uno de los comieres, en sus navíos, como el almirante sobre la flota, o armada en que fuess […] e las cosas que hobiesen de pechar segunt su fuero de la postura que hobiesen puesta en aquella flota d armada. Et porque ellos son jueces de los pleitos et cabdiellos de las compañas que en los navios traen”» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Páginas-38 y 39).

El Rey Santo decide abrir caminos para poder acercar los ingenios o máquinas de guerra a la ciudad sitiada, y ordena la construcción de ‘sarzos et gatas’, que eran máquinas de asedio cubiertas que se acercaban a los muros de la ciudad sitiada y se protegía a los soldados cuando atacaban; y así de esta forma le era posible acercar soldados para que realizasen el minado de la base del castillo de Triana, pero esta maniobra fue rechazada por los almohades, que ya estaban sobre aviso.

Las armas de la poliorcética permitían a los atacantes, al estar a cubierto, llegar hasta la base de los propios muros de la ciudad, siendo una especie de refugios móviles para poder amparar a los que se estaban acercando a las murallas hispalenses. No obstante, el soberano ya había utilizado estos artilugios contra las fortalezas situadas en la rivera derecha del río Guadalquivir. El ejemplo paradigmático sería el de Alcalá del Río, donde los aguerridos defensores musulmanes consiguieron averiar primero y romper después los ‘gatas et engennos’ de las tropas cristianas de Castilla y de León, que se vieron obligadas a dedicar más tiempo a arreglar los aparatos destruidos que a lanzar proyectiles contra los enemigos.

Alfonso “el Sabio” se encargaría de definir en su obra de las Partidas que es el oficio de Almirante:

«[…] definen las funciones del Almirante como Almirante es dicho, el que es cabdillo de todos los que van en los navíos, para fazer guerra sobre el mar. E ha tan grand poder, quando va en la flota, que es assi como hueste mayor, o en el otro armamiento menor, que se fase, en lugar de cabalgada, como si el rey mismo y fuese. E fin todo debe judgar todas aquellas cosas que diximos en la ley que fabla de su oficio […] E de sí que sea sabidor del fecho de la mar, e de tierra: por que sepa lo que conviene de fazer en cada una de ellas…» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-39).

El elegido sería Ruy López de Mendoza, Almirante de la Mar de Castilla y de León, quien sería uno de los tres árbitros del Repartimiento de Sevilla (sistema de repoblación medieval por medio del que se distribuían las casas y las heredades de las poblaciones reconquistadas, entre quienes habían tomado parte en la conquista).

Asimismo, Alfonso X en su Primera Crónica General de España nos realiza un estudio pormenorizado y analítico sobre las operaciones de expugnación en este siglo XIII:

«Et mando combater muy fuerte la uilla; mas no les podien mucho empeeçer, ca se les quebrantauan los engennos a la segunda o a la tercera piedra que tirauan, et asi mas auien que ver en los adobar que en al, et por esto non les fazien grant danno» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-41).

A veces estos ingenios de guerra creaban problemas hasta a los mismos artilleros, ya que los proyectiles podían caer encima del propio artillero. El asedio de Sevilla se produjo entre la primavera de 1246 y el mes de noviembre de 1248, pero los almohades resistieron al estar en condiciones de recibir y víveres por el Guadalquivir, concretamente desde el Aljarafe, por medio del Rey Muhámmad ibn Yúsuf ibn Nasr [Arjona, 1195-1º Emir nazarí de Granada desde 1238 hasta Granada, 20 de enero de 1273], cuyo nombre de Alhamar/El Rojo, define lo pelirrojo de su barba.

Sería entonces cuando el monarca cristiano decidió la intervención de la flota de Ramón Bonifaz, ya en los primeros meses de 1247. Lucas de Tuy “el Tudense” (León, 2ª mitad del siglo XII-Tuy, 1249. Historiador, clérigo y obispo de Tui entre 1239 y su muerte), cita en su obra Crónica de España este hecho:

«Ya, por la dilación del tiempo y la çerca de la çibdad, auian fallesçido las vituallas y poco menos todas las cosas necessarias, tan bien de las naos del rey Fernando que eran en la mar como en la tienda del real […] Era en Burgos vn noble ome, vassallo del rey [que] auia nombre Remon Bonifacio […] y fizo aparejar dos muy buenas naues y finchiolas de trigo e centeno y çeuada y de vino y de armas y de todas carnes saladas e legumbres […] fasta que se presento en Seuilla con las naues al nuestro príncipe […]» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-42. Nota-40/libro IV, capítulo C). Los barcos eran 13: 5 galeras y 8 naos. Las galeras necesitaban entre 100 y 150 hombres de remo, varias decenas de ballesteros y algunos infantes más. Las naos eran impulsadas por medio de velas, por lo que su tripulación ya era más reducida.

-REYES ALFONSO IX Y BERENGUELA I DE LEÓN-

Cuando los andalusíes advirtieron de la llegada de las naves de Ramón Bonifaz salieron a pelear, con 35 navíos de diverso tonelaje, traídos desde Sevilla, Ceuta y Tánger. En mar abierto las naves cristianas eran mucho más manejables y hundieron tres naves de los almohades. De nuevo, las Partidas informan sobre las disposiciones regias para las embarcaciones en tiempo de guerra:

«Bastimento ha de haber en los navíos bien asi como en los castiellos, et non tan solamente de homes et de sarcias asi como en estas leyes deximos, mas aun de armas et de vianda; ca sin esto non podrien vevir nin guerrear. Et por ende ha meester que hayan para defenderse lorigas, et lorigones, et perpuntes, et corazas, et escudos, et yelmos, et capiellos de fierro, et otros guarnimientos de cuero que son buenos para sofrir golpes de piedra […]» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-43. Nota-45/2ª/Título XXIV/Ley IX).

Las armas utilizadas por los soldados-marinos son, también, citadas en las Partidas:

«… lorigas, et lorigones et perpuntes, et corazas, et escudos, et yelmos, et capiellos de fierro; y el ofensivo: cuchiellos, puñales, et serraniles, et espadas, et hachas, et porras, et lanzas, et hastas con garabatos de fierro para trabar á los homes et derriballos» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Páginas-42 y 43).

Lo que se pretende es el abordaje y, luego luchar cuerpo a cuerpo como si fuese una batalla terrestre. Los navíos portaban también ingenios para lanzar proyectiles conformados de piedra e incendiarios, y, de esta forma, poder acabar con los barcos enemigos.

«… han de haber ballestas de estribera, et de dos pies et de torno, et dardos, et piedras, et saetas quantas mas levar pudieren, et terrazos con cal para cegar a los enemigos, et otros con xabon para facerles caer, et sin todo esto fuego de alquitran para quemar los navios» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-44).

Tras la batalla naval la capital de los almohades quedó ya aislada y preparada por medio de las tropas de los Reinos de León y de Castilla, para que tuviese lugar el bloqueo por el propio río. Las naves cristianas se encargaban en el Medioevo de bloquear los puertos de las villas y de las ciudades, y así se evitaba que les llegase el más mínimo avituallamiento a los sitiados. De esta forma también se evitaba la huida de los sitiados o la llegada de ayuda.

No obstante, los almohades siguieron acosando a los sitiadores sobre todo desde el Aljarafe, que era el lugar conspicuo para poder evitar que las tropas del monarca de León y de Castilla se afianzasen y se acercasen a las murallas hispalenses; y de esta forma no podían evitar que los musulmanes hispalenses saliesen de las murallas para avituallarse. Todo este desbarajuste no se pudo resolver hasta la llegada de los primeros meses del año 1248, cuando el infante Alfonso Fernández llegó con refuerzos de caballería traídos desde los reinos de Aragón, por ello pudo acampar en un olivar próximo a las murallas. Toda esta situación permitió que el monarca pudiese adelantar su campamento hasta casi llegar a la puerta de la judería.

Diego López III de Haro (¿?-Baños de Rioja, 4 de octubre de 1254. Señor de Vizcaya), llegó dos meses después y situó a sus fideles enfrente de la Puerta de la Macarena. También llegaron las tropas del conde Rodrigo Gómez de Galicia, quien colocó a sus soldados en la proximidad de la citada puerta. Por fin llegó, asimismo, el arzobispo de Compostela, Juan Arias (prelado desde el 15 de noviembre de 1238 hasta 1266), quien posicionó sus tropas junto al Arroyo de Tagarete, que desembocaba en el Guadalquivir cerca de la Torre del Oro, y que era la parte más alejada de las murallas.

A pesar de la tenacidad demostrada por las tropas cristianas, los agarenos hispalenses comandados por el caíd/juez o gobernador Axataf (¿?-Asesinado en Ceuta, en noviembre de 1249, por orden del alfaquí Al-Afazi), controlaban los accesos al Guadalquivir.

Entonces, se tuvo que acudir, nuevamente, a solicitar la ayuda del almirante Ramón Bonifaz cuya maniobrabilidad en el río Guadalquivir ya era muy problemática, porque la pequeñez de las naves sarracenas las hacía más manejables por su menor tonelaje. Para ello, y con el plan de entorpecer la evolución favorable de la batalla, Axataf preparó balsas que portaban tinajas con materiales inflamables, pero cuya eficacia sería muy pequeña, ya que las tropas cristianas pudieron repeler esta añagaza mahometana desde las riberas del mismo río. 

-PAPA INOCENCIO III-

El Rey Fernando III “el Santo” seguía sin estar satisfecho de la lentitud de la evolución de la campaña bélica, ya que el cerco no realizaba la necesaria función de tenaza para ahogar a los hispalenses; quienes, no obstante, seguían hostigando con cierta eficacia a las tropas navales y terrestres de los Reinos de Castilla y de León.

La solución mejor era dejar la labor de ataque a las tropas navales, para, de esta forma, conseguir aislar total y absolutamente a la ciudad. Los combates se fueron repitiendo combinando las acciones por mar y por tierra. En una de las escaramuzas consiguieron eliminar a toda la tripulación de dos zabras, que eran buques de dos palos, de cruz, utilizados en el Medioevo por los pescadores vizcaínos.

«En la primavera de 1248, la situación para el rey y sus asesores quedó clara. La unión mediante un puente de barcas entre el castillo de Triana, punto fuerte de la defensa, y la ciudad se convirtió en el mayor obstáculo para su toma. Así lo decidieron y Bonifaz, el 3 de mayo de 1248, se lanzó contra dicha cadena al mando de las dos naves redondas de mayor porte, cuya potencia de empuje era muy superior al de las galeras cuando el viento era favorable, provocando la ruptura. A su vez, las tropas del príncipe Alfonso se lanzaron contra Triana, en una operación conjunta con la flota. No fue fácil la acción, pues las naves castellanas se vieron en medio de los proyectiles con que los defensores les atacaban, tanto desde el lado de Sevilla como desde el de Triana. De este modo, el ataque de las naves de Ramón Bonifaz contra el puente de barcas, que unía Sevilla a Triana, se intentó frenar mediante el lanzamiento, desde la Torre del Oro y las murallas de Triana, de todo tipo de proyectiles procedentes de diversos ingenios:“algarradas, ballestas de torno, iondas y trabuquetes”, que supusieron una seria amenaza. Arsenal que, a diferencia de los castellanos, los musulmanes poseían en cantidad. La ballesta de tomo era un tipo de arma conocida desde la Antigüedad que funcionaba mediante la flexión de un brazo en forma de arco. Tal flexión se conseguía gracias a un mecanismo de torsión de nervios que tensaba a un cable mediante un tomo, de tal manera que la liberación del cable impulsaría a una saeta”. Tal vez fue uno de sus proyectiles el que atravesó de lado a lado el puente de la embarcación donde iba Ramón Bonifaz y causó daños de cierta importancia a la nave» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Página-46. Notas de Manuel Flores Díaz y Francisco García Fitz).

Para romper la cadena que unía el puente de barcas en el Guadalquivir, se conoce lo que ocurrió realmente. El marino de Avilés, llamado Rui Pérez o Rui González, existen dudas razonables sobre su filiación, que era uno de los capitanes de la escuadra de Ramón Bonifaz, consiguió planificar y convencer al almirante en relación a lo que era preciso realizar para alcanzar el triunfo. Se tomaron dos naves, las mayores y más fuertes. En la cima de sus mástiles se situaron sendas cruces, incorporando una sierra a uno de los barcos, concretamente al segundo, que conseguirá serrar las cadenas del puente de barcas, ya que el primero se había estrellado sin resultados positivos, y siempre con las flechas de los sitiados cayendo, como una nube, sobre los marinos cristianos.

Las saetas lanzadas desde las naves estaban capacitadas para poder atravesar a un hombre con armadura y clavarlo en la tierra. Estos proyectiles ya habrían demostrado su eficacia en el asedio o Sitio contra París, realizado entre los años 885 y 886 por los vikingos. El Rey de los francos sería Carlos III “el Gordo” [Neudingen, 13 de junio de 839-Rey de Francia Occidental entre 881 y 887, y de Francia Oriental entre 881 y 887. Fallecería en Donaueschingen, 13 de enero de 888]. Lo que conllevaría que el cronista-benedictino Abbo de Saint-Germain-des-Prés, testigo directo de la cobardía del monarca de los francos, y de la valentía victoriosa del Conde Eudes/Odón de Francia (ca. 860-Conde de París entre 886 y 888. Rey Capeto de Francia desde 888 hasta La Fère, 1 de enero de 898), manifestase irónicamente que los vikingos derrotados y muertos, serían ensartados y pudieron ser llevados a la cocina como los pollos en un espetón, que es una vara de hierro en la que se ensarta la carne un animal entero para asarlo ante el fuego.

Los almohades intentaron realizar una nueva cadena, pero las naves de los Reinos de Castilla y de León tomaron ya el Arsenal, lo que, aunque fue rechazado en principio, pudo impedir que los mahometanos pudiesen montar otra cadena de barcas defensiva. Todo ello conllevó una suma de hambre y de desmoralización, hechos que propiciaron la derrota de los hispalenses y su rendición incondicional. El 23 de noviembre de 1248, Sevilla caía ante las tropas cristianas del Rey Fernando III Adefónsez “el Santo” de Castilla y de León.  

-REY JAIME I “EL CONQUISTADOR” DE ARAGÓN-

Tras la caída de la populosa, cosmopolita y orgullosa capital de los almohades, el hecho histórico esencial permitió las conquistas de otras villas y ciudades que dependían de ella, tales como: Jerez de la Frontera, Medina Sidonia, Alcalá de Guadaira, El Puerto de Santa María, Rota y Cádiz.

Los cristianos, pues, se ilusionaron con que se podría acercar el plausible final de la llamada Reconquista. Pero, para los mahometanos el hecho produjo la irrupción de otros nuevos fanáticos musulmanes en la invasión de Hispania, que ahora serían los benimerines, llamados asimismo como mariníes o merinidas, entre los años 1244 y 1465. Su nombre árabe sería el de Banu Marin, conformarían el imperio bereber zanata, y se concentrarían en el Magreb.

Ramón Bonifaz se estableció en Sevilla junto a gran parte de sus marinos, y a todos ellos les otorgaría Fernando III múltiples privilegios y mercedes sin cuento. Ahora era preciso mantener un difícil equilibrio entre los cristianos-viejos repobladores, y la derrotada población mayoritaria mahometana. Tanto Fernando III como su hijo Alfonso X “el Sabio” otorgarían numerosos privilegios a los repobladores cristianos, a cambio únicamente de su ineludible obligación de acudir a la llamada a la guerra o Fonsado cuando los monarcas los necesitasen. El vocablo Fonsado medieval se refiere a la hueste del soberano o a la labor de realizar un foso de una plaza fuerte.

-TORRE DEL ORO-

Se enfrentaron 25. 802 cristianos frente a 47.000 musulmanes.

Los cristianos de los Reinos de Castilla y de León más destacados serían:

-El Rey Fernando III “el Santo”. El Infante Alfonso Fernández. El almirante Ramón Bonifaz. Garci Pérez de Vargas. Maestre de la Orden militar leonesa de Santiago, Pelay Correa. Maestre de la Orden militar legionense de Alcántara, Pero Jáñez. Maestre de la Orden militar de Calatrava, Fernando Ordóñez. El conde Vidal de Besalú. Micer Ubaldo. Olivier de Burdeos. Domingo Poto. Maestre de la Orden militar de San Juan, Fernando Royz. El templario Pedro Álvarez Avito. Diego López III de Haro. Alfonso Téllez. El Infante Fadrique Fernández. El arzobispo de Compostela, Juan Arias. Paio Gómez Charino. Y, Rodrigo Gómez de Galicia. 

En el año 1235 Fernando III entrega la población de la Olvera mahometana a 60 vecinos cristianos, con el compromiso innegociable de que se comprometan a construir un castillo, que estaban obligados a defender ellos mismos. En 1284, el Rey Sancho IV Adefónsez “el Bravo” de Castilla y de León [Valladolid, 12 de mayo de 1258-Rey de Castilla y de León entre 1284 y Toledo, 25 de abril de 1295], confirma  un privilegio de su padre Alfonso “el Sabio” entregando las aldeas de Cabra y de San Esteban al concejo de Úbeda, pero están obligados sus vecinos concejiles a repoblar y defender los castillos.

Las ciudades de Sevilla, Córdoba y Jaén recibirán el Fuero de Toledo (1118), que fue una carta de franquicias y libertades concedida por el Rey Alfonso VII “el Emperador” de León [Caldas de Reyes/Caldas de Reis, 1 de marzo de 1105-Rey y Emperador de León y de Hispania desde 1126 hasta Santa Elena/Jaén, 21 de agosto de 1157], y que regulaba la vida local por medio de normas o estatutos jurídicos, derechos, deberes y privilegios o diplomas otorgados por el soberano.

Por todo lo que antecede, los Reyes de los Reinos de Castilla y de León pretendían que en estas ciudades andalusíes, reconquistadas para el cristianismo medieval, sus ciudadanos deberían convertirse en defensores, sensu stricto, de sus urbes y así desde allí poder finalizar la recuperación territorial de Al-Andalus, lo que hará Alfonso X en el año 1263 contra los nazaríes del Reino de Granada.

Los nuevos pobladores de Sevilla y sus descendientes estarán siempre obligados a acudir al Fonsado, a cambio de privilegios y franquicias reales, por lo que se transformarán en personas privilegiadas en el nuevo municipio hispalense. El ejemplo de lo que antecede es el título-carta de heredamiento otorgado por el Rey Alfonso X “el Sabio” a favor del caballero Martín Menéndez de Forniellos, del 3 de mayo de 1250.

Para viviendas de los marineros veteranos de la flota se creará el Barrio del Mar, los citados estarán obligados a prestar servicio de armas durante tres meses a costa del municipio, por encima de ese tiempo será el monarca de Castilla y de León el que deberá correr con todos los gastos que se ocasionasen.

«[…] avrie de tener la casa mayor et la muier e los hijos en Seuilla pora siempre… e a de estar guissado de cauallo et de armas de fest e de fierro e que me faga seruiçio conel concejo de seuilla et que me faga todas las otras cosas et todos los seruiçios quel concejo de seuilla ficiere et cumpla su fuero. Et si por uentura fuere en Castilla o en otro lugar e yo ovier menester su seruiçio destos tres meses conel concejo o los ovier menester el concejo de seuilla […]» (APUDLa conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz’. Ediciones Trea, 2021. José Fernando González Romero y José Luis Costas Hernández. Páginas-48 y 49).

Esta situación tan privilegiada conllevará que llegasen muchos marinos, atraídos por el buen número de privilegios y exenciones que se concedían, lo que conllevará que los soberanos desarrollen una importante labor de propaganda sobre sus actos de gobierno y de concesiones, por lo que llegarán a la zona muchos marinos.

Fernando III y Alfonso X son agradecidos y otorgarán numerosos beneficios a los soldados y caballeros que han luchado en la conquista hispalense. En concreto, Alfonso X, el 20 de agosto de 1253, entregará 10 aranzadas de olivares y 5 yugadas de heredad, una casa en Sevilla, 100 maravedíes y una galera para los oficiales hispalenses que no abandonen nunca su puesto, y mantengan, en todas las ocasiones, una galera alistada con 100 hombres a los que deberán armar con espadas, lanzas, escudos y capillos, durante el servicio de tres meses.

La Reconquista hispalense será esencial para el futuro alistamiento de grandes flotas que realizarán campañas importantes hacia la Reconquista de las plazas costeras andalusíes. La derrota de los almohades en Sevilla fue un desastre globalmente para Al-Andalus. Los sarracenos entraron en una importante depresión social, y en estas circunstancias ya no pudieron defenderse del avance imparable de los Reinos de Castilla y de León.    

-REY SANCHO IV DE CASTILLA Y DE LEÓN-

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-REINA JUANA DE PONTHIEU DE CASTILLA Y DE LEÓN-

-Asesor de la Asociación Cultural Reinos de España (FEAH) (año-2018).

-De la Asociación Cultural Divulgadores de la Historia (año-2023).

Académico-Correspondiente del Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés (año-2016).

Organización Socio-Política Conceyu País Llionés (año-2024).

-Asociación Cultural de Estudios Leoneses. (año-2023).

-Socio-Colaborador de la Asociación de Amigos del Reino Astur (2025).

-Del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”. (CSIC).

-Del Ateneo de Valladolid (Creación año-1872).

-De la Asociación de Amigos del Patrimonio Cultural de León. ProMonumenta.

-Del Instituto de Estudios Gerundenses (CSIC).

-De la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense (CSIC).

-Del Círculo Cultural Péndulo de Baza (UNESCO).

-Del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino (CSIC).

-Del Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” (CSIC).

-Del Centro de Estudios Fenicios y Púnicos (CSIC).

-Del Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CSIC).

-Del Liceo de Jerez. Club de Opinión. Jerez de los Caballeros/Badajoz (año-2025).

-De la Asociación Cultural Héroes de Cavite (2024).

-Del Ateneo Jovellanos (Creación año-1953).

-De la Sociedad Española de Estudios Clásicos (CSIC).

-De la Sociedad Española de Estudios Medievales (CSIC).

-Del Instituto de Estudios Bercianos (CECEL/CSIC).

-De la Asociación Gaxarte, Luanco-Gozón.

-De la Asociación Cultural Proculto, Toro-Zamora.

-De la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca (Año-2024).

-De la Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia. La Coruña.

-De la Asociación Cultural Arte, Arqueología e Historia de Córdoba.

-De la Asociación Cultural Arte, Arqueología e Historia de Bujalance-Córdoba.

-Historiador -Colaborador de la Fundación Gustavo Bueno-Oviedo.

-Del Centro de Estudios Merindad de Tudela.

-Del Centro de Estudios Linarenses-Linares/Jaén.

-De la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”-Plasencia/Cáceres.

-De la Asociación Cultural San Bartolomé de San Martín del Rey Aurelio-Sotrondio/Asturias.

-De la Asociación Cultural Rey Ordoño I-Villamejil/La Cepeda/León.

-De la Asociación de Amigos del Museo Marítimo de Asturias-Luanco.

-De la Asociación Cultural “Raíces Lacianiegas”-Villablino/León.

-Director-Médico-Geriatra en Larrañaga/Domusvi

Médico-Familia/Vía MIR de Atención Primaria/Universidad de Oviedo (2003).

-Vicepresidente del I Concurso de Trabajos Cortos de Investigación en Historia de la Medicina en Asturias. Colegio de Médicos de Asturias.

-Médico-Valorador de Discapacidades y Daños Corporales del Colegio de Médicos de Asturias.

-Licenciado en Medicina y Cirugía/Universidad de Oviedo (1996).

560 Críticas Literarias/Ensayo en “Todo Literatura”. Madrid.

57 Trabajos-Ensayos-Curriculares de Historia en “La Gaceta de Almería”.

53 (2024) Trabajos publicados en Dialnet.

35 (2024) Trabajos/Libros publicados en Regesta Imperii /Universidad de Maguncia/Mainz.

250 Trabajos de HISTORIA publicados.

41 Biografías de Músicos de Música-Académica/Culta publicadas.

152 Conferencias impartidas sobre Historia

-LIBROS PUBLICADOS-

1.-EL GRAN REY ALFONSO VIII DE CASTILLA, “EL DE LAS NAVAS DE TOLOSA”. Editorial Alderabán. 2012. Cuenca.

2.-BREVE HISTORIA DE FERNANDO “EL CATÓLICO”. Editorial Nowtilus. 2013. Madrid.

3.-EL REY ALFONSO X “EL SABIO” DE LEÓN Y DE CASTILLA. SU VIDA Y SU ÉPOCA. Editorial El Lobo Sapiens. 2017. León.

4.-EL REY ALFONSO VII “EL EMPERADOR” DE LEÓN. Editorial Cultural Norte. 2018. León.

5.-URRACA I DE LEÓN. PRIMERA REINA Y EMPERATRIZ DE EUROPA. Editorial El Lobo Sapiens. 2020. León.

6.-EL REY RAMIRO II “EL GRANDE” DE LEÓN. EL “INVICTO” DE SIMANCAS. Editorial Alderabán. 2021. Cuenca.

7.-LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA. UN MITO HISTÓRICO. Editorial Alderabán. 2023. Cuenca.

8.-HERNÁN CORTÉS. SU PERSONALIDAD Y SU CARÁCTER EN EL IMPERIO AZTECA. Editorial El Lobo Sapiens. 2024. León.

9.-RAMIRO III, REY DE LEÓN. SEÑORÍO DE MUJERES. Editorial Alderabán. 2024. Cuenca.

10.-LOS CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA. Editorial Alderabán. 2024. Cuenca.

11.-LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES DE LOS REINOS DE CASTILLA Y DE LEÓN. NUEVO ESTUDIO. Editorial Alderabán. 2025. Cuenca.

-ESCUDO DE LA VILLA DE AVILÉS/ASTURIAS-

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