| No todas las hernias discales requieren una intervención quirúrgica y, en muchos casos, la mejor decisión terapéutica pasa por comprender el origen del dolor antes que por recurrir al quirófano.Así lo defiende la neurocirujana de Monarka Clinic, Mireia Illueca, quien apuesta por un abordaje individualizado de cada paciente basado en la entrevista clínica, la exploración física y la interpretación conjunta de las pruebas diagnósticas.Aunque las técnicas de imagen son una herramienta fundamental para el diagnóstico, la especialista advierte de que no pueden interpretarse de forma aislada. La historia clínica, los hábitos de vida, el momento en el que apareció el dolor o el contexto personal del paciente son factores que, en su opinión, resultan determinantes para comprender el problema y decidir cuál es el tratamiento más adecuado.»Hoy en día la información está al alcance de todos y muchas personas llegan a consulta con una resonancia pensando que ahí están todas las respuestas. Sin embargo, el papel del médico sigue siendo el de ayudar a entender qué está ocurriendo y orientar el tratamiento más adecuado para cada persona«, explica Mireia Illueca. Cada paciente requiere un abordaje diferenteLa neurocirujana recuerda que una misma lesión puede tener consecuencias muy distintas dependiendo de cada paciente. De hecho, existen personas con hernias discales de gran tamaño que apenas presentan síntomas, mientras que otras sufren un dolor incapacitante con alteraciones mucho menos evidentes en las pruebas de imagen.Por ello, Illueca insiste en que el tratamiento debe individualizarse y que la cirugía constituye solo una de las alternativas disponibles cuando realmente está indicada. La especialista recuerda, además, que la prevención desempeña un papel fundamental para reducir el riesgo de desarrollar este tipo de patologías, mediante la adopción de hábitos de vida saludables, la práctica regular de ejercicio físico y la corrección de aquellos factores que pueden favorecer la aparición o cronificación del dolor.»No es lo mismo tratar a una persona en la tercera semana de evolución del dolor que hacerlo dos años después. Tampoco es igual abordar a dos pacientes con la misma resonancia, porque cada uno llega con unas circunstancias, unos hábitos y una historia completamente diferentes«, afirma. El paciente también forma parte del tratamientoMás allá de la intervención médica, la especialista considera imprescindible que la persona participe activamente en su recuperación. En este sentido, defiende un abordaje multidisciplinar en el que, además del neurocirujano, puedan intervenir fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas o preparadores físicos cuando la situación lo requiera.»No me gusta hablar de ‘pacientes’ porque la palabra transmite cierta pasividad. La recuperación no depende únicamente del médico; requiere que la persona entienda qué le sucede y participe activamente en todo el proceso«, señala.Illueca también subraya la importancia de dedicar tiempo a la consulta médica para conocer cómo ha llegado cada persona a desarrollar el problema.«La persona no viene con una hernia o con un trozo de columna; viene con una historia que debemos entender. Solo así podemos identificar qué ha provocado el dolor y cuál es la mejor forma de abordarlo«, concluye. |