| El acceso a la inversión inmobiliaria está cambiando. Los nuevos modelos de financiación participativa permiten invertir en proyectos sin necesidad de asumir el desembolso que supone la compra directa de un inmueble, ampliando las posibilidades para pequeños y medianos inversores. Pero una mayor facilidad de acceso también hace más importante saber qué se está analizando antes de invertir. Una rentabilidad de dos dígitos puede resultar atractiva, pero el retorno esperado es solo una parte de la ecuación. Dos proyectos con rentabilidades similares pueden presentar perfiles de riesgo muy distintos en función de la calidad del activo, la solvencia y experiencia del promotor, el capital propio aportado, el nivel de endeudamiento o las garantías de la operación.“Una buena ubicación ayuda, pero no compensa una gobernanza deficiente, una aportación insuficiente de capital o una estrategia de salida poco realista”, explica Vytenis Kinduris, CEO de Letsinvest.¿Y si el proyecto no sale según lo previsto?El análisis de una inversión también pasa por mirar más allá del escenario ideal. Retrasos en las obras, aumentos de los costes de construcción o unas ventas inferiores a las previstas pueden alterar el desarrollo del proyecto. Por eso, cobran importancia las garantías que respaldan la financiación y contar con una estrategia de salida clara, ya sea mediante ventas, refinanciación o generación de flujos de caja.Esta lectura está ganando peso también entre los propios inversores. “Cada vez comparan más la rentabilidad con la calidad de las garantías, el nivel de prelación, la duración de la inversión y el historial del promotor”, señala Kinduris.A ello se suma la diversificación. Distribuir el capital entre diferentes operaciones permite reducir la dependencia de un único proyecto, aunque no elimina el riesgo de pérdida. Frente a la compra tradicional de una vivienda, que suele concentrar una cantidad elevada de patrimonio en un solo activo, los modelos de financiación participativa permiten repartir la exposición entre diferentes proyectos, ubicaciones y tipologías.En un mercado que está ampliando las vías de acceso a la inversión inmobiliaria, la clave pasa así por no limitarse a cuánto puede rendir una operación, sino entender también qué riesgo es necesario asumir para conseguir ese retorno. |