Por Nova Ciencia
El descenso y el retraso de la maternidad en Andalucía no se debe a una elección individual de las mujeres. Un equipo de investigación del CEMyRI de la Universidad de Almería (UAL), en colaboración de Fundación Unicaja, ha analizado las variables que influyen en la situación de la natalidad, la fecundidad y la fertilidad en Andalucía en 2025 desde una perspectiva innovadora.

La investigación leva por título ‘Variables que influyen en la natalidad y la fecundidad en Andalucía. Análisis longitudinal y se ha presentado, hoy, en la UAL. Ha estado centrada exclusivamente en la experiencia, en las decisiones y en las percepciones de las mujeres andaluzas. Para ello han realizado más de 1.100 encuestas a mujeres mayores de 16 años, madres y no madres, que representan a 3.600.000 mujeres de Andalucía.
Con este trabajo ofrecemos evidencia empírica y rigurosa para comprender una de las cuestiones más relevantes del presente y del futuro de Andalucía, como es la dinámica demográfica y reproductiva”, ha explicado el investigador de la UAL, Juan Carlos Checa.
Por qué baja y se retrasa la maternidad en Andalucía
A tenor de los datos recabados en la investigación, la bajada de la maternidad y el retraso de la edad en que se es madre por primera vez en Andalucía se debe más a factores externos que a la decisión de las propias mujeres, ha dicho la investigadora de la UAL, Ángeles Arjona.
Los motivos que las mujeres identifican para tener menos hijos de los deseados son la precariedad laboral, el precio de la vivienda y la dificultad de conciliar, suplido en algunos casos por el apoyo familiar. También, el sustrato ‘familista’ está siendo sustituido por procesos de individualización y redefinición de los roles de género, en los que la maternidad no es una prioridad; de ahí que las no madres, como decisión elegida, no son casos anecdóticos. La media actual es de 1,2 hijos por mujer y la edad de ser madre más habitual está entre los 32 y los 33 años.

«La ‘no maternidad’ adopta formas muy diversas”, si bien “la maternidad sigue siendo un proyecto mayoritario, pero redefinido como una elección consciente, afectiva y personal”. Mención aparte por su relevancia tiene “la presión social que se tiene sobre las mujeres que no son madre, que sigue siendo muy significativa en Andalucía”, ha añadido la investigadora.
Como conclusión y advertencia, “la baja intención de tener hijos a corto plazo apunta a la continuidad del descenso en la natalidad”. El contexto también debe tenerse en cuenta que “hay una ‘reidentificación familiar’, muy novedosa de los últimos 20 años, y se observa un cambio de valores, priorizándose la calidad de vida del hijo y la estabilidad emocional previa a la crianza”. Las nuevas dinámicas de fecundidad “presentan fuertes inversiones económicas, administrativas y legales por parte de las instituciones públicas”.
La natalidad está sustentada por la inmigración
Los resultados de este estudio aportan como evidencia empírica otras cuestiones, como que las menores tasas llevan a la población andaluza a sustentarse por la inmigración más que por el crecimiento natural. Eso sí, Checa ha matizado que “la tendencia es a igualarse, porque los impuestos que pagan las mujeres extranjeras son los mismos que las españolas, los problemas de guardería son los mismos…”.
Las propuestas de mejora que sitúa la investigación son varias, pero pasan mayoritariamente por impulsar políticas integrales de conciliación familiar. Se recomienda seguir modelos europeos donde sí que una intervención política y económica, inversión, que están funcionando porque no hay en estos momentos reemplazo generacional en cuanto al número de hijos por mujer.
Ejemplos de ello son facilitar el acceso a la vivienda, la estabilidad laboral, establecer redes públicas de cuidado infantil eficaces, apoyar la maternidad en edades tempranas, reconocer la diversidad familiar y la libertad reproductiva siempre y fomentar la investigación continua sobre los fenómenos de natalidad y fecundidad. Por lo tanto, se trata de rediseñar políticas públicas en ámbitos como la familia, la igualdad, el empleo, la planificación social y la sostenibilidad del sistema de bienestar.







