Con motivo de la celebración del día de nuestro patrón, San Francisco de Sales, la Asociación de Periodistas – Asociación de la Prensa de Almería quiere consolidar la recuperación de una tradición sencilla que empezamos en 2024, pero cargada de sentido para todos los profesionales de la información.
Es la de acercarse a este monumento a la Libertad de Expresión, por fortuna restaurado hace justo un año, para recordar a compañeros y compañeras que ya no están con nosotros y reivindicar la importancia de nuestra profesión y el valor de los periodistas en una sociedad libre.
Acabamos de depositar unas flores en memoria de las personas asociadas que han fallecido desde 1931, año de la fundación de nuestra asociación. Y en especial por nuestro asociado Juan Alfonso Teruel Salmerón, fallecido el verano pasado, y por el periodista almeriense Joaquín Amérigo Segura, que dejó profunda huella en la profesión. Nuestro recuerdo, respeto y reconocimiento a ellos dos, así como al resto de los periodistas fallecidos en los últimos años.
Sin periodismo no hay democracia. Sin información no hay libertad. Esa es la mayor responsabilidad de nuestro gremio: ser útiles a la sociedad a través de la comunicación, basada en la veracidad, la independencia y la objetividad.
Vivimos tiempos difíciles, que están cargados de incertidumbre. Desde la pandemia la vida no ha vuelto a ser igual para nadie. Hay guerras que nos cogen muy cerca y en ellas compañeros y compañeras que se dejan la piel y se juegan la supervivencia por contarnos lo que hay detrás de cada una de ellas.
Al igual que el trabajo incansable de la prensa para informar sobre el terrible accidente Adamuz, donde perecieron dos compañeros periodistas e Huelva.
Vivimos en la era digital y eso nos facilita mucho nuestro trabajo, pero del mismo modo favorece el intrusismo y la desinformación y está limitando la rentabilidad de empresas de comunicación, profesionales independientes y trabajadores de los medios. Sí a la información digital, siempre a través de profesionales capacitados y libres.
En el mundo también se viven tiempos de enorme crispación en la esfera política e institucional. Los periodistas tenemos el derecho y el deber de contar las cosas sin presiones, ni injerencias de ningún tipo, debiéndose facilitar y favorecer nuestras tareas desde las administraciones públicas. La información veraz sólo puede beneficiar a una sociedad democrática como la nuestra.
Estamos acostumbrados a recoger las quejas y demandas de otros colectivos profesionales y sociales. Somos el altavoz de numerosas causas justas. Sin embargo, la falta de corporativismo provoca que nuestras necesidades profesionales no se conozcan y sean atendidas.
Alcemos la voz juntos y unidos para defender nuestra profesión y reivindicar unas condiciones dignas, justas y suficientes para los profesionales de la información.
Hoy también recordamos que es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas y en valores como la integridad y el rigor.
Para finalizar digamos juntos:
¡viva la libertad!
¡viva la democracia!
¡viva el periodismo!







