El galardón, que va a ser entregado esta noche en una gala en el Teatro Apolo de Almería, distingue a quienes contribuyen de manera ejemplar al progreso, proyección y prestigio de Andalucía
“Hemos recuperado uno de los monumentos de mayor significación histórica y arquitectónica del país, en el que es el gran reto patrimonial de la ciudad en el siglo XXI”, asegura Patricia del Pozo
Con una inversión de más de 20 millones de euros destinados a devolver a la vida al gran astillero medieval de la ciudad, fundado a mediados del siglo XIII por Alfonso X el Sabio, la intervención se ha convertido en una de las mayores actuaciones patrimoniales de Andalucía.
Patricia del Pozo ha agradecido a ‘La Razón’ la concesión de este premio, que va a ser entregado en una gala que se celebra esta noche en el Teatro Apolo de Almería. “La llegada de Juanma Moreno a la presidencia de la Junta de Andalucía en 2019 marcó el momento definitivo en el camino hacia la recuperación integral de uno de los monumentos de mayor significación histórica y arquitectónica de España”, ha recordado Del Pozo.
“Tras casi tres años de obras -ha valorado la consejera- las Reales Atarazana lucen hoy toda su magnificencia, convertidas en un gran espacio monumental, compatible con su próximo uso como centro cultural que va a celebrar la historia y los lazos que une Andalucía con América”. “La colaboración público-privada, con la Fundación ‘la Caixa’ y la Fundación Cajasol, entidad que se va a encargar de su musealización, han sido indispensables para que este proyecto arribara al mejor puerto”, ha señalado Del Pozo.
La actuación ha estado encaminada al reconocimiento, recuperación, restauración y puesta en valor de todas y cada una de las etapas históricas y constructivas que han ido conformando el monumento a lo largo de sus ocho siglos de trayectoria. Se ha intervenido en todo el inmueble (12.607,80 m² construidos) a efectos de conservación y se ha adecuado para el uso cultural la planta baja y primera (8.625,2 m² útiles).
El proyecto, obra del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, recupera el monumento con un uso cultural compatible con los valores del monumento que incluye, fundamentalmente, el recinto arqueológico excavado y el espacio libre de las atarazanas para la visita cultural, una sala polivalente con usos didácticos en planta baja y espacios expositivos en planta primera.
Ha sido muy relevante la recuperación del muro de barbacana, la consolidación de las fábricas de ladrillo y azulejo, el mantenimiento de las cerchas originales de madera, la impermeabilización de las cubiertas y la conservación de los elementos de fundición originales.
Un astillero fluvial del siglo XIII
Por una inscripción, se sabe que las Reales Atarazanas de Sevilla fueron inauguradas en 1252 a iniciativa de Alfonso X el Sabio. A diferencia de otros referentes marítimos posteriores, como las de Barcelona, Valencia o Málaga, las de Sevilla son atarazanas fluviales, lo que las dota de gran singularidad, ligando su historia a la del río Guadalquivir.
Ubicadas en el céntrico barrio del Arenal, en pleno corazón de la ciudad, estos majestuosos astilleros medievales han vivido muchos avatares. Su función original fue construir y albergar galeras, las mejores embarcaciones de la época. Mantuvieron su uso de gran arsenal hasta bien entrado el siglo XV, momento en el que sus dimensiones dejaron de ajustarse a las necesidades de la fabricación de los nuevos y más modernos navíos. Sus naves se compartimentaron pasando a tener nuevas funciones: primera sede de la Casa de la Contratación, lonja de pescadería, aduana y casa de azogue en la Carrera de Indias, almacén, lugar de reunión, alojamiento e incluso prisión.
Su integridad estructural se mantuvo hasta la segunda mitad del siglo XVII, cuando cuatro de sus diecisiete naves góticas fueron derribadas para construir el Hospital de la Santa Caridad. Años después, ya en pleno siglo XVIII, a raíz del traslado de la Casa de la Contratación y del Consulado desde Sevilla a Cádiz, las Atarazanas se transformaron en Maestranza de Artillería.
Lamentablemente, en 1945 se demolieron cinco naves más. Ni siquiera su declaración como Monumento Histórico Artístico en 1969, ni el aumento de su grado de protección con su declaración como BIC en 1985, puso freno a su declive. El deterioro de las siete naves del astillero llevó a la Junta de Andalucía a adquirirlo en 1993 al Ministerio de Defensa para acometer una restauración que ha tardado más de 30 años en llegar.
Tras la celebración de diez días de jornadas divulgativas celebradas el pasado mes de octubre, en el transcurso de las cuales recibieron más de 62.000 visitas, las Reales Atarazanas de Sevilla cerraron sus puertas al público para abordar su musealización que, previsiblemente, estará terminada antes de final del próximo año.
Premios Imagen de Andalucía
El diario ‘La Razón’ entrega desde 2015 los premios Imagen de Andalucía con el objetivo de reconocer a quienes contribuyen al progreso, proyección y prestigio de la región, consolidándose como un gran escaparate anual del talento andaluz en los ámbitos del deporte, la cultura, la empresa, el turismo, la solidaridad y la comunicación.

Entre los galardonados en 2025 se ha distinguido a joven nadadora paralímpica Anastasiya Dmytriv (categoría de Deporte); la diseñadora almeriense Loreto Martínez (Empresa); los organizadores de la prueba de ultrafondo ‘La Desértica’ (Turismo y Eventos); la periodista Eva Díaz Pérez (Comunicación); la ‘Fundación Music for All’ (Solidaridad); el escritor Juan Manuel Gil (Letras); el director de la RAE y presidente de la ASALE Santiago Muñoz Machado (Pensamiento), así como a la Consejería de Cultura y Deporte por la recuperación integral de las Reales Atarazanas de Sevilla (Patrimonio).







