13-11-2028
El barrio de residentes por excelencia de la capital bien merece un parcheo, pero lo que merece es que no se aloje en el olvido y afloren a la superficie sus problemas cada vez que sus moradores son convocados a las urnas.
Ciudad Jardín ha pasado de ser un barrio residencial desde que se conformara al inicio de los 60 a convertirse en una zona de aparcamientos, donde tan solo la calle Segovia tiene regulado el estacionamiento por lo que se amortigua el problema en una zona y se traslada ese mismo problema a otra, todo un ingenio municipal.
No solo es el aparcamiento proveniente de la zona de la playa lo que está provocando un serio conflicto social, porque a nadie le agrada verse en la obligación de contratar un vado permanente que no supone garantía alguna y su no contratación implica el taponamiento irracional por el simple hecho de no tenerlo que parece estimular al incomprensivo conductor de estacionar su vehículo en la puerta de un garaje que es una dependencia que tienen la práctica totalidad de las viviendas existentes en Ciudad Jardín.
El estacionamiento de vehículos se ha convertido en Ciudad Jardín en un problema con el que todos los residentes en este barrio deben convivir a diario, a los que sumar con otra frecuencia el de la inseguridad ciudadana para la que se ha barajado la posibilidad de contratar patullas que vigilen la zona durante la noche especialmente, una idea que ya se planteó hace algún tiempo y periódicamente resurge cada vez que se producen robos, tirones o alguna invasión forzada de la morada.
A todo ello hay que añadir los socavones en el asfalto, bien cierto que puede atribuírsele al periodo de lluvias caídas, lo que debería combatirse con la existencia de una brigada municipal de obras que evite el elevado grado de afección de los neumáticos de los vehículos que transitan por estas calles plagadas de pronunciados socavones en su mayoría y que no solo afecta al asfalto sino a las aceras que al mismo nivel del asfalto las hacen intransitables para los peatones por estar ocupadas por coches e invadidas por espesa y puntiaguda vegetación.





