Por Cristina Acebal

Los gatos, por su belleza, pero sobre todo por esa mezcla de independencia y compañía, encajan cada vez más y mejor en los hogares españoles.
No todo son perros. El pasado 20 de febrero, Día Internacional del Gato, fue un buen recordatorio de que el felino también se ha ganado un sitio estable en los hogares: por su belleza, sí, pero sobre todo por esa mezcla de independencia y compañía que encaja muy bien con la vida actual. No es casualidad que los vídeos de gatos sigan reinando entre los más vistos y compartidos: su forma de moverse, de «aparecer» y desaparecer, o de convertir una caja en un palacio tiene algo hipnótico… y bastante reconocible para quien convive con uno. Y como también hay caprichos para ellos, te dejamos algunos artículos que les harán muy felices.
Celebrar el Día del Gato, al final, no va de ponerles un lazo sino de entender por qué han conquistado tantos hogares y qué nos toca a nosotros a cambio. Para poner un poco de orden entre tópicos y realidad, Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España, lo resume con una idea de fondo: «El auge de los gatos responde claramente a cambios profundos en nuestro estilo de vida». En ciudades con pisos más pequeños y ritmos exigentes, añade, «el gato se adapta muy bien porque es un animal independiente, limpio y que puede vivir en espacios interiores sin necesidad de tener que sacarlo al exterior regularmente». Pero su advertencia es clave para no confundir comodidad con descuido: «adaptación no significa ausencia de necesidades», y por eso el bienestar felino pasa por juego diario, estímulos, revisiones veterinarias periódicas y una alimentación completa y equilibrada.
En ciudades con pisos más pequeños el gato se adapta muy bien porque es un animal independiente, limpio y que puede vivir en espacios interiores sin necesidad de tener que sacarlo al exterior regularmente.
En ciudades con pisos más pequeños el gato se adapta muy bien porque es un animal independiente, limpio y que puede vivir en espacios interiores sin necesidad de tener que sacarlo al exterior regularmente.
También ayuda a entender el fenómeno una realidad menos visible: todavía sabemos menos de lo que parece sobre cuántos gatos hay realmente, porque la identificación no está tan extendida como en los perros. En el propio BOE, al hablar del contexto de la protección animal en España, se subraya que la identificación felina sigue siendo baja frente a la canina. Es decir: hay más gatos de los que «vemos» en registros, y eso refuerza la idea de que el gato se ha instalado silenciosamente en la vida cotidiana.
Un compañero que baja el volumen del día
Más allá del carácter, hay un argumento que muchas personas repiten casi sin darse cuenta: con un gato en casa, la casa cambia. Saperas lo resume desde el vínculo humano-animal: «Cada vez contamos con más evidencia que demuestra el impacto positivo del vínculo humano-animal. La convivencia con un gato puede contribuir a reducir el estrés y la ansiedad… además, proporcionan compañía, establecen rutinas y ayudan a combatir la sensación de soledad». Habla, incluso, del efecto calmante del contacto y del ronroneo, y de cómo «el simple gesto de acariciar a un gato puede favorecer la liberación de oxitocina y reducir los niveles de cortisol», algo que se traduce en bienestar emocional.
No a los cambios bruscos de temperatura
Los gatos son animales sensibles a los cambios bruscos de temperatura, humedad y presión atmosférica.
Los gatos son animales sensibles a los cambios bruscos de temperatura, humedad y presión atmosférica.
El mito del gato «autosuficiente» dura lo que tarda en cambiar el tiempo. «Debemos tener en cuenta que son animales sensibles a los cambios bruscos de temperatura, humedad y presión atmosférica», advierte Elisenda Saperas, y pone el foco en quienes lo pasan peor: «los gatitos y gatos mayores o senior». En ellos, el frío puede agravar molestias articulares y la combinación de humedad y bajas temperaturas «pueden aumentar el riesgo de procesos respiratorios» si sus defensas están más justas. Y ojo con el ruido: «el ruido de las tormentas puede generar episodios de estrés en gatos especialmente sensibles». ¿La pauta sensata? Casa cálida y seca, un rincón tranquilo, agua a mano y vigilancia: si cambia el apetito, la movilidad o el comportamiento, suele ser la primera pista de que algo no va bien.
Viajar con gato en 2026
A partir de abril de 2026, para viajar con mascotas dentro de la Unión Europea tendrán que hacer un pre-registro en una base de datos europea específica.
A partir de abril de 2026, para viajar con mascotas dentro de la Unión Europea tendrán que hacer un pre-registro en una base de datos europea específica.
Viajar con animales ya no es «improvisar y listo», y conviene tener el checklist controlado. Dentro de la UE, lo esencial sigue igual: microchip, pasaporte europeo y vacuna antirrábica al día (y lo que toque según destino). La novedad, según adelanta Saperas, llega en 2026: «A partir de abril de 2026, viajar con mascotas dentro de la Unión Europea cambiará bastante… todos los ciudadanos europeos que quieran llevar a su perro, gato o hurón a otro país miembro tendrán que hacer un pre-registro en una base de datos europea específica para movimientos de animales de compañía». Ese paso habría que hacerlo «al menos cinco días hábiles antes de llegar al destino», y con una aclaración práctica: «quien debe hacer este registro es el tutor del animal, no el veterinario»; el veterinario seguirá con lo sanitario (pasaporte, microchip, vacunas y certificados). Si llegas desde fuera de la UE, las exigencias suben. La idea, en resumen, es que los viajes sean «más seguro y ágil», con menos sorpresas de última hora.
El gato senior: la nueva normalidad
Cada vez alcanzan edades más avanzadas y eso hace que aumenten riesgos como enfermedad renal crónica, hipertiroidismo, artrosis o pérdida de masa muscular; por eso iSaperas insiste en la prevención y la detección precoz.
Cada vez alcanzan edades más avanzadas y eso hace que aumenten riesgos como enfermedad renal crónica, hipertiroidismo, artrosis o pérdida de masa muscular; por eso iSaperas insiste en la prevención y la detección precoz.
Hay otra tendencia menos «instagramable», pero muy real: los gatos viven más. «Cada vez alcanzan edades más avanzadas gracias a una mejor nutrición, la aplicación de protocolos de medicina preventiva, los avances… y una creciente concienciación de las familias», explica Saperas. Y pone orden en las etiquetas: «consideramos senior a un gato a partir de los siete años, mientras que a partir de los once o doce años ya hablamos de la etapa geriátrica». En estas fases aumentan riesgos como enfermedad renal crónica, hipertiroidismo, artrosis o pérdida de masa muscular; por eso insiste en la prevención y la detección precoz con revisiones semestrales, analíticas periódicas y alimentación adaptada.






