Domingo Ramos es alcalde de Lubrín

Europa necesita más que nunca hombres y mujeres de paz, y en ese papel se ha situado hoy nuestro presidente Pedro Sánchez, para fortuna de todos. Más allá de ideologías o debates económicos, están las vidas humanas, especialmente las de niños y niñas que no entienden de guerras, pero sí sufren sus consecuencias más crueles. Porque detrás de cada vida que se pierde hay una historia, una familia y un futuro truncado.
Frente a esta realidad, sorprende el silencio y la ambigüedad de quienes deberían posicionarse también con claridad. El Partido Popular y Vox siguen instalados en la indefinición, sin explicar cuál es su posición ante el conflicto bélico que estamos viviendo.
Mientras tanto, el Gobierno de España ha vuelto a actuar con rapidez, aprobando medidas urgentes para proteger a la ciudadanía del impacto económico de la guerra, con un paquete de ayudas que moviliza 5.000 millones de euros para sostener a empresas y familias, así como a los sectores más afectados, incluidos transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores que trabajan y producen en nuestra tierra.
En Andalucía, sin embargo, la respuesta es bien distinta. Desde que estalló el conflicto en Oriente Medio, Juanma Moreno ha permanecido instalado en la política de la imagen, enlazando inauguraciones y fotografías, la mayoría de ellas vinculadas a inversiones procedentes de fondos europeos gestionados por el Gobierno de Pedro Sánchez y María Jesús Montero. Pero más allá de eso, no se le conocen medidas propias que alivien el deterioro del poder adquisitivo de los andaluces, ni iniciativas que respondan a la gravedad del momento.
Personalmente, como alcalde, he sufrido en primera persona las consecuencias de esas políticas que dan la espalda a los problemas durante los últimos años, y que están marcadas por un evidente desinterés hacia mi municipio y sus vecinos. Menos servicios sanitarios, más demoras en dependencia, nula inversión en obra pública, una financiación autonómica insuficiente y una clara discriminación en función del lugar de residencia. A ello se suma la aplicación de leyes como la LISTA, que lejos de impulsar el desarrollo, está empobreciendo a nuestros pueblos.
En un contexto de crisis, gobernar implica algo más que hacerse una foto. Exige decisiones y compromiso con la realidad de la gente. Y ahí es donde se marcan las diferencias entre quienes actúan y quienes se limitan a posar.








