Del 31 de enero al 8 de febrero, la Orquesta Ciudad de Almería actuará en Berja, Vera, El Ejido, Gádor y Fondón.
Después de brindar por el Año Nuevo con su concierto extraordinario del día 1 de enero, la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) afronta la entrada de este 2026 con la ilusión de celebrar con su amplio público el 25º aniversario de su nacimiento. Para ello contará con el compromiso y el apoyo de sus patrocinadores para celebrarlo y entre ellos destaca Cajamar, que promoverá el ciclo de conciertos ‘Almería Sinfónica’, que llevará a la formación que dirige Michael Thomas a ofrecer cinco conciertos, del 31 de enero al 8 de febrero, en varias localidades de la provincia.
Comenzará el sábado, 31 de enero, a las 19.00 horas, en el Teatro Ciudad de Berja. El segundo concierto será el domingo, 1 de febrero, a las 12.30 horas en el Auditorio Ciudad de Vera, seguirá en el Teatro Auditorio de El Ejido el viernes, 6 de febrero, a las 20.30 horas y en el Centro Cultural de Gádor el sábado, día 7, a las 19.00 horas. Cerrarán el domingo, 8 de febrero, a las 12.30 horas en la Iglesia Parroquial de San Andrés de Fondón. Todos ellos serán de entrada libre hasta completar aforo, con lo que la OCAL y Cajamar quieren que sean actos de celebración por el camino recorrido y, sobre todo, el futuro que queda por recorrer.
Bajo la experta dirección del maestro Michael Thomas, la propuesta musical equilibra la popularidad con la máxima excelencia técnica, estructurando el repertorio como las fases de una travesía aérea.
La ruta comienza con la obertura de ‘El Murciélago’ (Johann Strauss II), una elección que no es casual: su espíritu aéreo marca el despegue e invita al oyente a elevarse. En el centro del programa, el viaje cobra una dimensión monumental con la ‘Quinta Sinfonía’ de Beethoven, anclando esta migración en la profundidad y el dramatismo del espíritu humano. El recorrido concluye, tras la tormenta beethoveniana, con la explosión de luz del ‘Capricho Italiano’. La obra de Tchaikovsky dibuja el paisaje final de nuestra ruta, asegurando una despedida impregnada de brillo y folclore.
La OCAL cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Almería a través del Área de Cultura, Cajamar Caja Rural, la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, y Diputación de Almería, además de la colaboración de Caparrós, Avenida Hotel, Ikea, Barceló Cabo de Gata, la Escuela Superior de Música Reina Sofía y Michelín.
Detalles del programa
Johann Strauss II – El Murciélago (Obertura). Estrenada en 1874, El Murciélago es la opereta más célebre de Johann Strauss II, el “rey del vals”. Su obertura condensa el espíritu festivo, elegante y desenfadado de la Viena del siglo XIX, combinando ritmos de vals, polca y melodías brillantes que anticipan los momentos más populares de la obra. Como curiosidad, Strauss escribió esta opereta en un momento personal complicado, pero logró crear una música llena de optimismo, humor y sofisticación, convirtiéndola en una de las piezas más habituales en conciertos de Año Nuevo y programas sinfónicos ligeros.
Ludwig van Beethoven – Sinfonía nº 5 en do menor, op. 67. Pocas obras son tan reconocibles como la Quinta Sinfonía de Beethoven, cuyo famoso inicio de cuatro notas ha sido descrito como “el destino llamando a la puerta”. Estrenada en 1808, esta sinfonía representa el paso del clasicismo al romanticismo y refleja la lucha, la tensión y finalmente la victoria.

Beethoven construye un viaje musical que va de la oscuridad del do menor a la luminosidad triunfal del do mayor en el último movimiento. Como dato curioso, este motivo inicial se ha convertido en uno de los símbolos universales de la música occidental y fue utilizado durante la Segunda Guerra Mundial como emblema de resistencia.
Piotr Ilich Tchaikovsky – Capricho Italiano, op. 45. Compuesto en 1880, el Capricho Italiano es una obra colorista y vibrante inspirada en la estancia de Tchaikovsky en Italia, especialmente en Roma. El compositor recoge melodías populares italianas, canciones callejeras y fanfarrias militares, transformándolas en una partitura llena de energía, lirismo y contrastes. Lejos del dramatismo habitual de Tchaikovsky, esta obra muestra su faceta más luminosa y desenfadada. El propio compositor consideraba el Capricho Italiano como una pieza especialmente efectiva para el público, gracias a su carácter festivo y su riqueza orquestal.







