La decadencia del casco urbano de Mojácar
31-10-2018
La otrora Ibiza Peninsular que albergara la progresía nacional y parte de la internacional se encuentra en plena decadencia, muy a mi pesar y al de otros también que sentimos nostalgia por el deprimente estado en que se halla.
Si España va mal, dice el PP que es por culpa de Zapatero, pero hete aquí que si Mojácar va mal no es por la Alcaldesa del PP, Rosa Mari Cano, sino por culpa de Griñán, de Zapatero, de Usero y de todo cuanto huela a socialismo, precisamente en el que se inició políticamente y al que ahora responsabiliza de todos los males que aquejan al hasta hace poco epicentro neurálgico del turismo en el Levante Almeriense y uno de los referentes internacionales del turismo español, y no es pasión sino una constatación adquirida a fuerza de años en el lugar y de sobrevolar el firmamento de tres Continentes.
Mojácar produce melancolía en la actualidad, con sus angostas calles desiertas y una iluminación irregular que contrasta con las luces indirectas que emanaban desde una multitud de pequeños bares y las calles pobladas por variopintos personajes con los que se entremezclaban lo más granado de las artes, las letras, la música y la política.
Hoy todo eso queda en la mente de los melancólicos, y los variopintos personajes e ilustres personalidades han dado paso a jóvenes domingueros y a otros de su generación que ponen punto final a una vida de soltero, porque los turistas veinteuristas prefieren el descanso al deleite de la noche mojaquera que fue uno de los más fuertes atractivos por su enclave geográfico en un casco urbano armónico y en el que el blanco de la cal reflejaba la luz iluminándolo.
Y es normal que el casco urbano de Mojácar se encuentre en decadencia porque ha sido la propia Alcaldesa, Rosa María Cano, su principal detractora, prometiendo, para asombro de propios y extraños, pero ambos admiradores del casco urbano, convertirlo en zona residencial, cuando todos los Alcaldes, desde el añorado Don Jacinto Alarcón, habían destinado esta catalogación a la zona costera, que es hacia donde se ha producido un éxodo razonable y en perfecta consonancia con el devenir turístico del municipio.
Este panorama tan sombrío es el que se percibe cuando se pretende acceder al casco urbano. Toda una odisea para el visitante, porque, indagando en la hemeroteca personal, me encuentro con que hace casi cinco lustros se pretendió ofrecer una solución duradera y definitiva al principal problema que tiene el acceso al casco urbano de Mojácar, que es el aparcamiento. Un cuarto de siglo después, la problemática generada por los aparcamientos se ha agudizado y está suponiendo el más firme y decidido apoyo a la nefasta promesa electoral que alzó a la Alcaldesa a la poltrona local, de cuyo ejercicio hablaré en otro momento porque está haciendo bueno aquel dicho de nuestro rico refranero “si quieres conocer a Juanico dale un carguito”.
El aparcamiento como principal aliado de la Alcaldesa en la destrucción del casco urbano como principal atractivo turístico de Mojácar para convertir el término municipal en un municipio impersonal de la Costa de Almería, parece ser que las dos plantas de aparcamientos con una capacidad de cien vehículos que se han construido en el antiguo Campo de Fútbol se encuentran acabadas a la espera de encontrar un concesionario, en tanto que las explanadas en su zona están siempre saturadas y supone un considerable esfuerzo como única vía para acceder al casco urbano, donde “está lleno”.
El enclave natural, del que ya se puede hablar en términos históricos, que es el terraplén del Pavana, justo en la parada de autobús, al inicio de la cuesta de acceso al casco urbano, en la que más torceduras de tobillos de mujer se están produciendo, duerme el sueño de los justos, al que parece haberse sumado en el destructor camino de la regidora municipal el emblemático Hotel Moresco.
Cuando las nuevas urbanizaciones, como se ha puesto de manifiesto en la reciente época del ‘ladrillo’, se han diseñado en función de los elementos innovadores del Siglo XXI como son los vehículos a motor, en Mojácar se entorpece su acceso al casco urbano es porque es firme y decidida la pretensión de hacerlo retroceder cincuenta años, lo que obviamente repercutirá negativamente en el desarrollo económico y progreso social de cuantos en él habitan o residen.
Con la escasez de aparcamientos como aliado natural de la aniquiladora política municipal, una serie de cortapisas municipales han conducido al cierre a la práctica totalidad de bares, restaurantes, pensiones y hoteles en el casco urbano, al que están convirtiendo, si un cambio de dirección política proveniente de una Moción de Censura o un cambio en el sentido del voto en las próximas Elecciones Municipales, en una zona urbana fantasma.