Nuevo libro de Kiros ediciones, La España que llega, de José Manuel García

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Jose Manuel Garcia, autor de La España que llega

                                      Por Antonio Guerrero Ruiz es Doctor en Filosofía. Profesor UNED

1.José Manuel, eres abogado de profesión. ¿Cómo surge tu vocación por la escritura y qué te llevó a dar el salto al ensayo?

Mi vocación por la escritura nace de una necesidad de comprender y explicar la realidad que me rodea. Como abogado, estoy acostumbrado a analizar problemas desde una perspectiva lógica y jurídica, pero siempre he sentido que hay cuestiones humanas que trascienden los códigos y los expedientes. El salto al ensayo fue, en cierto modo, natural: quería abordar temas complejos como la migración desde una mirada más amplia, que integrara lo histórico, lo social y, por supuesto, lo humano.

2. La España que llega es tu segundo libro. ¿Qué te impulsó a continuar la reflexión iniciada en Maletas de cartón?

Maletas de cartón me dejó con la sensación de que la historia estaba incompleta. Había contado la historia de quienes se fueron, pero España siempre ha sido un país de emigrantes y de inmigrantes. Era necesario mirar también hacia quienes llegan hoy, para entender el fenómeno migratorio en su totalidad. La España que llega es, por tanto, la consecuencia lógica de esa inquietud.

3. ¿Podríamos decir que ambos libros forman parte de un mismo proyecto intelectual sobre la migración y la multiculturalidad?

Sin duda. Son las dos caras de una misma moneda. Maletas de cartón y La España que llega se complementan y se explican mutuamente. Juntos ofrecen un recorrido más completo por un proceso histórico que nos ha moldeado como sociedad y que sigue definiendo nuestro presente.

4. Maletas de cartón va ya por su segunda edición. ¿Cómo ha sido la acogida del libro y qué te han transmitido los lectores?

Ha sido una experiencia muy enriquecedora. La acogida ha sido cálida y, sobre todo, muy personal. Muchos lectores me han compartido sus propias historias familiares de emigración, historias que a menudo habían permanecido en silencio. Eso me ha demostrado que el libro tocaba una fibra muy sensible y que ayudaba a poner en valor una experiencia que forma parte de la memoria de muchas familias españolas.

5. Si el primer libro hablaba de los españoles que emigraron, ¿qué aporta de nuevo La España que llega a esa mirada sobre los movimientos migratorios?

Aporta el contrapunto necesario. Si Maletas de cartón miraba hacia el pasado y el exterior, La España que llega mira al presente y al interior de nuestro país. Analiza quiénes son esas personas que hoy cruzan nuestras fronteras, por qué lo hacen y cómo está cambiando nuestra sociedad con su llegada. Pone nombre y rostro a un fenómeno que a menudo se trata de forma abstracta.

6. Como abogado, ¿de qué manera influye tu experiencia profesional en el análisis que realizas de estas cuestiones?

Me proporciona un prisma muy concreto. El derecho regula la vida de las personas y, en el caso de los migrantes, su estatus legal lo es todo. Mi experiencia me permite entender las barreras burocráticas, las vulnerabilidades y las injusticias que enfrentan, pero también me da las herramientas para analizar las políticas migratorias con rigor y huir de aproximaciones simplistas o meramente sentimentales.

7. En el debate público sobre inmigración suelen abundar las simplificaciones. ¿Qué ideas preconcebidas intentas cuestionar en este libro?

Cuestiono, sobre todo, la idea de que la inmigración es un problema unidimensional. No es solo una cuestión de números o de seguridad, sino un fenómeno complejo que afecta a la economía, la cultura, la demografía y la convivencia. Intento desmontar tanto los discursos que demonizan al inmigrante como los que lo idealizan, porque ambos impiden un debate sereno y realista.

8. ¿Qué ha sido lo más sorprendente que has descubierto durante el proceso de documentación y escritura?

Me sorprendió, y mucho, descubrir los paralelismos tan profundos entre la experiencia del emigrante español de los años 60 y la del inmigrante que llega hoy. Las razones son las mismas: la búsqueda de un futuro mejor, el desgarro de dejar atrás a la familia, las dificultades de la adaptación. Esa conexión humana trasciende el tiempo y las fronteras.

9. El subtítulo implícito de ambos libros parece ser la convivencia entre culturas. ¿Crees que España está preparada para afrontar los retos de una sociedad cada vez más diversa?

Creo que España tiene una gran capacidad de adaptación y una tradición de mestizaje que es un activo importante. Sin embargo, no podemos ser complacientes. La convivencia no es un estado, sino un proceso que requiere esfuerzo, diálogo y políticas activas. Estamos en un camino de aprendizaje y es fundamental abordarlo desde el conocimiento y la empatía, no desde el miedo.

10. ¿Qué papel juega la memoria histórica de la emigración española a la hora de entender la inmigración actual?

Juega un papel fundamental. Recordar que fuimos un país de emigrantes nos quita el derecho al olvido y a la hipocresía. Nos ayuda a entender que la migración es una condición humana y que el trato que damos a quienes llegan hoy es un reflejo de quiénes somos como sociedad.

11. ¿Existen paralelismos entre los españoles que partieron con sus «maletas de cartón» y quienes hoy llegan a nuestro país buscando una oportunidad?

Absolutamente. La ilusión, el miedo, la incertidumbre y la esperanza son sentimientos que comparten. Ambos grupos se enfrentan a un viaje incierto, a un idioma y unas costumbres que a menudo no conocen, y a la dura tarea de construir una nueva vida desde cero. Reconocer estos paralelismos es el primer paso para construir un relato más justo y humano.

12. ¿Qué riesgos observas en los discursos extremos, tanto los que idealizan como los que demonizan la inmigración?

Ambos son peligrosos porque deshumanizan y simplifican en exceso. La demonización alimenta el odio y la exclusión; la idealización, por su parte, puede llevar a la frustración y al choque cuando la realidad no cumple con las expectativas. Ambos impiden ver a las personas como lo que son: individuos con virtudes y defectos, con historias y aspiraciones propias.

13. ¿Cuál es la principal reflexión que te gustaría que el lector se llevara al cerrar La España que llega?

Me gustaría que el lector cerrara el libro con una mirada más compleja y matizada sobre la inmigración. Que entienda que detrás de las estadísticas y los titulares hay personas, y que la respuesta a este fenómeno no puede ser ni el rechazo ni la indiferencia, sino el compromiso con una convivencia basada en el respeto y el entendimiento mutuo.

14. ¿Cómo ha cambiado tu propia visión sobre la migración después de escribir estos dos libros?

Ha cambiado radicalmente, para hacerse más rica y, a la vez, más consciente de su complejidad. He pasado de ver la migración como un fenómeno social abstracto a entenderla como una experiencia profundamente personal y diversa. Cada historia me ha enseñado algo nuevo y me ha hecho más escéptico ante cualquier discurso que pretenda dar una respuesta única y sencilla.

15. Ambos textos combinan datos y reflexión. ¿Qué importancia tiene hoy reivindicar un debate sereno y documentado sobre estas cuestiones?

Es más importante que nunca. Vivimos en la era de la inmediatez y la desinformación, donde los bulos y las medias verdades campan a sus anchas. Frente a eso, la única vacuna es el rigor, los datos y la capacidad de reflexionar con calma. Reivindicar un debate sereno es defender la calidad de nuestra democracia y nuestra capacidad para tomar decisiones informadas.

16. La obra está publicada por Kiros Ediciones. ¿Cómo nace la relación con esta editorial y qué papel desempeña la asociación Filosofía en la Calle en este proyecto cultural?

La relación con Kiros Ediciones nace de una sintonía de fondo. Kiros es la editorial de la asociación Filosofía en la Calle, un proyecto que, como yo, cree en el poder del pensamiento crítico y en la necesidad de acercar la reflexión a la ciudadanía. Para mí es un honor que mis libros formen parte de ese proyecto, que da a mis ensayos un contexto y un propósito que van más allá de la mera publicación.

17. ¿Crees que la filosofía puede aportar herramientas útiles para abordar los desafíos de la multiculturalidad y la convivencia?

Por supuesto. La filosofía nos enseña a preguntarnos, a no dar nada por sentado y a examinar nuestros propios prejuicios. Nos da las herramientas para entender conceptos como justicia, igualdad o identidad, que son la base de cualquier debate sobre convivencia. Sin esa base filosófica, corremos el riesgo de movernos a ciegas.

18. Después de Maletas de cartón y La España que llega, ¿queda una tercera parte de esta reflexión o hay nuevos temas en el horizonte?

Es pronto para decirlo, pero la reflexión sobre la identidad y la convivencia en un mundo globalizado es inagotable. Siempre hay nuevos temas en el horizonte. Por ahora, me tomo un tiempo para asimilar todo lo aprendido y escuchar lo que los lectores tienen que decir. El diálogo con ellos es, a menudo, el mejor punto de partida para un nuevo proyecto.

19. Si tuvieras que resumir ambos libros en una sola idea, ¿cuál sería?

Que la migración, en cualquiera de sus direcciones, es una experiencia fundamentalmente humana que nos interpela a todos y que, para entenderla, necesitamos más empatía y menos certezas.

20. ¿Qué significa hoy, para ti, la palabra «España» después de haber recorrido literariamente la España que se fue y la España que llega?

España es, para mí, un país en constante movimiento, un cruce de caminos. Después de este viaje literario, la veo como una nación que se ha construido y se sigue construyendo con las idas y venidas de su gente. Es un país de memorias compartidas y de futuros por escribir, un lugar donde la diversidad no es una amenaza, sino su propia esencia.

18. Después de Maletas de cartón y La España que llega, ¿queda una tercera parte de esta reflexión o hay nuevos temas en el horizonte?

Sí, y de hecho ya está en marcha. Estoy trabajando en un tercer libro que completaría lo que podríamos llamar una trilogía sobre los movimientos migratorios en España. Si el primero miraba hacia atrás, a quienes se fueron en el siglo XX, y el segundo miraba hacia dentro, a quienes llegan hoy, este nuevo proyecto pone el foco en una realidad muy actual y dolorosa: la fuga de jóvenes españoles que, una vez más, se ven obligados a buscar oportunidades fuera de nuestro país por falta de horizontes laborales y vitales.

Es un fenómeno que guarda un paralelismo inquietante con aquella España que se fue con sus maletas de cartón, pero con un contexto muy distinto: son jóvenes formados, con estudios superiores, que no encuentran un lugar en su propia tierra. Este libro pretende cerrar el círculo, mostrando que la migración no es un fenómeno del pasado ni algo que solo afecte a quienes vienen de fuera, sino una herida abierta que sigue sangrando en nuestra propia generación.

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