El artista fijó su residencia estival en la localidad en 1966 y fue uno de los protagonistas de la muestra “Carboneras: Arte en movimiento”
El Ayuntamiento de Carboneras ha trasladado públicamente su pesar ante el fallecimiento del reconocido artista Julio Le Parc, estrechamente vinculado al municipio durante los últimos sesenta años. Tras conocerse su pérdida este pasado sábado en París a los 97 años de edad, el alcalde de la localidad, Salvador Hernández, se ha puesto en contacto con la familia para transmitirle las condolencias oficiales en nombre de toda la Corporación municipal y del pueblo de Carboneras, que siempre lo ha considerado uno de sus vecinos más ilustres y apreciados.
Hernández ha recordado con afecto a un artista “que transformó el arte contemporáneo y al que hemos tenido como vecino junto a su familia durante seis décadas”. “Para Carboneras es un orgullo que una figura como él eligiera este pueblo como su refugio. Despedimos al artista, pero su legado se queda para siempre”, ha concluido el regidor.
Julio Le Parc llegó a Carboneras en el verano de 1966, invitado por su gran amigo, el historiador francés Jean Claude, quien ya conocía la zona desde hacía varios años. Tras disfrutar de esta temporada estival, el artista adquirió un pequeño terreno cerca del puerto pesquero y, desde entonces, se convirtió en un asiduo visitante de los veranos de la localidad.
Su obra formó parte de la exposición “Carboneras: Arte en movimiento” en 2013. Una muestra, en las salas superiores de la Torre del Homenaje del Castillo de San Andrés, que fue organizada, coincidiendo con el bicentenario del municipio, para rendir homenaje a los grandes artistas internacionales que habían establecido un vínculo con la localidad. De ese modo, Le Parc compartió protagonismo con André Bloc, Edgar Pillet, Olivier Clement Cacoub, Antonio Asís, o Jesús Rafael Soto.
Un genio del movimiento
Nacido en 1928 en el seno de una familia humilde de la provincia argentina de Mendoza, la vida de Le Parc cambió tras trasladarse a Buenos Aires para estudiar Bellas Artes, una etapa en la que tuvo como maestro a Lucio Fontana, fundador del Espacialismo. Posteriormente, gracias a una beca obtenida en 1958, fijó su residencia en la capital francesa, donde cofundó el G.R.A.V (Groupe de Recherche d’Art Visuel) junto a creadores como Francisco Sobrino y Hugo Demarco.
Considerado uno de los grandes maestros del op-art y del arte cinético latinoamericano, la trayectoria de Le Parc estuvo marcada por la experimentación con la luz, el color y el movimiento, así como por su empeño en involucrar activamente al público como parte esencial de la experiencia artística. Su firme creencia en la fuerza creadora del espectador estuvo siempre asociada a un optimismo vital que él mismo definía como una forma de resistencia frente a las opresiones sociales, buscando que el ser humano fuese partícipe directo del arte y de su propia vida.
La consagración internacional de Julio Le Parc llegó tempranamente en 1966, el mismo año en que descubrió Carboneras, al alzarse con el Gran Premio Internacional de Pintura de la XXXIII Bienal de Venecia. Aunque su salud sufrió un rápido deterioro a lo largo del pasado mes de mayo, el artista se encontraba muy ilusionado con la gran muestra retrospectiva sobre su obra que se inaugurará en la prestigiosa Tate Gallery de Londres el próximo 11 de junio, y que supondrá un testimonio más de la inmortalidad de su aportación al arte.








