Inicio / Opinión / ¿Cómo no vas a ser feminista?

¿Cómo no vas a ser feminista?

Loly Cruz

Loly Cruz, responsable de la Unidad contra la Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno de Almería
Loly Cruz, responsable de la Unidad contra la Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno de Almería

Es incompatible pertenecer a esta sociedad y no ser feminista. No es posible defender la democracia sin ser feminista. No hay opción. Quien defienda una sociedad libre, democrática y defensora de los derechos humanos tiene que defender que el conjunto de la ciudadanía, mujeres y hombres por igual, tenga los mismos derechos y obligaciones. Y eso, querido, es ser feminista.

Estoy segura que todos y todas somos feministas. Si no te consideras como tal, no sabes de qué hablas, con todos mis respetos. Y eso es porque no conoces el verdadero significado del movimiento.

Ser feminista es defender la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, buscando eliminar la discriminación y la violencia de género para construir una sociedad justa e inclusiva para todas las personas. No se trata de odiar a los hombres, ni tampoco es lo contrario al machismo, sino que las mujeres sean tratadas como seres humanos con plenos derechos.

A lo largo de casi tres siglos de historia, los movimientos feministas han luchado por los derechos de las mujeres, la justicia y la igualdad. La conquista del sufragio feminista, donde se consiguió que la mujer pudiera votar; la defensa de la igualdad laboral y sexual; el actual activismo digital, donde se lucha contra la violencia de género, el feminismo interseccional y la inclusión de diversas identidades, han marcado los principales hitos del movimiento a lo largo de la historia.

Sin embargo, hoy se vuelven a desenterrar discursos que creíamos ya superados. Hoy, en el debate público se cuestiona de nuevo esa sociedad libre e igual. Se vuelve a hablar con cierta ligereza de esa feminidad ligada a la sumisión, a la órbita doméstica o con dependencia económica al hombre.

Hoy, se vuelve a fomentar la hipersexualización de la mujer hasta convertirla en objeto de deseo. Hoy, a través de discursos bien envueltos, se apela a la tradición, a la estética, a la normalidad, pero lo que venden es obediencia y retroceso, poniendo en riesgo derechos conseguidos con décadas de lucha feminista, política y social. Hoy, tenemos que volver a recordar qué es ser feminista.

Porque hoy, al igual que ayer, si quieres una sociedad libre de violencias, con iguales derechos y oportunidades, donde nadie sobra… eres feminista.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *