El cantautor comparte sus temas y vivencias en ‘Un encuentro más allá de las canciones’, con guitarra, voz y conexión con el público
En un mundo demasiado hostil a la ternura, hay personas que cogen la guitarra para reconfortarnos con letras sobre el amor, la amistad y las cosas bellas de la vida. Una de ellas es Marwán, que dice que canta canciones para las tardes de domingo, en referencia a la fecha de su concierto en Almería, pero la verdad es que son melodías y palabras que el ser humano necesita todos los días, para respirar, para emocionarse y también para esos momentos de introspección.
El cantautor logró en la tarde-noche de ayer, un lleno absoluto en el Teatro Apolo dentro de la gira ‘Un encuentro más allá de las canciones’, una propuesta escénica en la que la música convive con la poesía y el diálogo directo con el público. En Almería, enmarcada en el programa del Área de Cultura del Ayuntamiento, con producción local de Crash Music. Durante casi dos horas, el artista ofreció un recital cercano y sincero, el quinto concierto consecutivo desde el pasado miércoles, demostrando la solidez de un proyecto artístico que nació del boca a oído y las redes sociales y que hoy lo sitúa entre los letristas más valorados de la escena independiente.
A simple vista puede parecer el esquema del clásico recital de un cantautor, pero la verdad es que Marwán sobre el escenario es todo un personaje, mezclando ironía, sensibilidad y profundidad. Tras el primer tema de autoconfianza, bromea diciendo que es la canción con más ritmo que se escuchará. “Sabéis a lo que veis”, pero muy al contrario ha ofrecido un concierto en el que es capaz hasta de ofrecer rock con guitarra y voz.
Marwan tiene voz clara y profunda, llena de tonalidades, a través de la cual verbaliza sus pensamientos. Además, es un artista que hace un buen uso de las nuevas tecnologías y a través de un QR el público ha podido hacer preguntas. Pero la esencia es la palabra, cantada o en poesía, siempre con profundidad y un mensaje, sobre el amor y el desamor, sobre la justicia y sobre la convivencia.
El cantautor abrió la noche con ‘El viejo boxeador’, un tema que habla de la resiliencia y la confianza en uno mismo. Le siguieron canciones como ‘La pareja interminable’, una reflexión sobre las relaciones que sobreviven al paso del tiempo, y ‘La reina del Jäger’, donde el cantautor combina humor y nostalgia para retratar escenas de juventud y amistad. La sensibilidad se hizo especialmente presente en ‘La delicadeza’, una de esas composiciones que muestran la capacidad del artista para convertir emociones cotidianas en versos cargados de significado.
Uno de los momentos más celebrados llegó con ‘La ecuación’, una canción que explora la complejidad del amor y las relaciones humanas. A continuación, enlazó ‘Siempre estás tú’ con ‘Sueños sencillos’, dos piezas que reivindican el valor de lo cotidiano y de los afectos cercanos.
El recital también dejó espacio para la poesía. A lo largo de la noche, Marwán recitó varios de sus poemas, recordando que su trayectoria literaria es tan importante como su carrera musical. Entre canción y canción, el artista también conversó con el público, compartiendo reflexiones personales y respondiendo en directo a las preguntas de sus seguidores, seleccionados a través del QR que acompañaba cada entrada.
La intensidad emocional continuó con ‘Renglones torcidos’ y ‘La vida cuesta’, dos temas que profundizan en las contradicciones del ser humano. También hubo momentos de romanticismo con ‘Pensábamos que el amor’ y ‘Desde que duermes junto a mí’, canciones que exploran la intimidad y la complicidad en pareja. La noche avanzó con composiciones como ‘Puede ser que la conozcas’, seguida de nuevos poemas y de un bloque muy celebrado por el público con ‘Sueños sencillos’, ‘Te podría decir’ y ‘Ya te estoy imaginando’, canciones que reflejan la esencia narrativa del artista.
El concierto también tuvo espacio para la introspección con ‘Mi psicóloga’, así como para la reflexión social con ‘Palestina’, una de las piezas más comprometidas de su repertorio, pues Marwán no olvida sus orígenes, ya que es hijo de refugiado palestino y soriana. La recta final llegó con ‘Cinco gramos’, ‘Mi paracaídas’ y ‘Conviene saber’, antes de que el público reclamara insistentemente el regreso del artista al escenario.
Marwán respondió con tres bises, uno de ellos interpretado con ukelele, cerrando una noche cargada de emoción y cercanía. Un concierto que confirmó que su mayor virtud sigue siendo la palabra -cantada o recitada- y esa capacidad de convertir el escenario y el propio patio de butacas, donde cantó varios de los temas, en un espacio de conversación colectiva donde caben el amor, la memoria, la justicia y la esperanza.
Con el teatro completamente entregado, el cantautor se despidió dejando la sensación de haber compartido algo más que un concierto: una conversación íntima entre artista y público, construida a partir de canciones que hablan de lo que todos sentimos, aunque a veces nos cueste decirlo.













