El grupo ‘La Chanca Suena’, con Antonio El Genial y Cristo Heredia al cante, el baile de ‘El Lías’ y el grupo de rumbas Kemanda, cerraron anoche cuatro sábados de celebración colectiva
El concejal de Cultura, Diego Cruz, afirma que “los ‘Atardeceres’ han demostrado que la cultura es también una herramienta de cohesión, dinamización del casco histórico y apoyo al talento local”.
El Mesón Gitano volvió a convertirse anoche, sábado, en un balcón privilegiado para el alma de Almería. Con la Alcazaba iluminando el horizonte y el puerto respirando al fondo, los ‘Atardeceres Flamencos’ despidieron su segunda edición confirmando que el flamenco sigue siendo una de las expresiones culturales más profundas y vivas de la ciudad. Y es que el cante jondo se respiró ayer por los cuatro costados, en la Misa Flamenca a la Virgen del Mar en el Santuario de la Patrona, en AMAC, moda y cultura, en la Plaza de Toros, y, por supuesto, en el Mesón Gitano, donde vecinos, visitantes y aficionados llenaron una vez más este singular enclave del casco histórico para celebrar una jornada final cargada de emoción, raíz y convivencia en torno al arte jondo.
La última cita de este ciclo impulsado por el Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería reunió sobre el escenario a tres propuestas que sintetizaron el espíritu de esta edición: tradición, identidad de barrio y apertura a nuevos sonidos. Desde las 19.30 horas y con entrada libre hasta completar aforo, el público disfrutó de una velada presentada por Jesús Herrera, en una atmósfera que volvió a demostrar la fuerza del flamenco cuando se vive cerca, al aire libre y en comunidad.
Los protagonistas principales fueron ‘La Chanca Suena’, una formación que convirtió el escenario del Mesón Gitano en un espejo emocional del barrio que les da nombre. El grupo ha desplegado una propuesta de gran calidad artística y técnica, sostenida por el cante poderoso y lleno de verdad de Antonio El Genial y Cristo Heredia, dos voces con profundo sabor almeriense y enorme capacidad expresiva. Dos artistas que han tenido gran protagonismo, sobre el escenario y emocional, en este proyecto arraigado en el barrio.
A su alrededor se ha construido un sólido conjunto musical con las guitarras de Eduardo Aguilera y Antonio García, la percusión precisa y envolvente de Moisés Santiago, el bajo de David Santiago y las palmas de Juan Andrés Heredia y Luis Santiago, fundamentales para sostener el pulso flamenco del espectáculo. La aportación melódica de Juan José Fernández a la flauta añadió matices contemporáneos y sensibilidad sonora a una actuación que conjugó compás, sentimiento y elegancia musical.
El baile de Lías Santiago ‘El Lías’ terminó de elevar la intensidad de la propuesta. Su presencia escénica, su fuerza expresiva y su capacidad para dialogar con el cante y la guitarra arrancaron grandes aplausos.
El cierre festivo lo puso Kemanda, al igual que el año pasado, formación de rumbas y fusión flamenca que aportó frescura, energía y conexión inmediata con los asistentes. Herederos del legado de Ketama y por sonoridades más actuales, el grupo ha desplegado un directo dinámico y cercano que convirtió el final de la jornada en una auténtica celebración popular, que levantó al público y lo puso a bailar.
El concejal de Cultura, Diego Cruz, valora muy positivamente el desarrollo de esta segunda edición y destaca que los ‘Atardeceres Flamencos’ “han vuelto a demostrar que la cultura es también una herramienta de cohesión, de dinamización del casco histórico y de apoyo al talento local”. En este sentido, subraya la excelente respuesta del público durante todo el ciclo y la capacidad de la iniciativa para unir patrimonio, música y convivencia en un formato cercano y abierto. Además, recuerda que “este proyecto es una nueva demostración del apoyo del Ayuntamiento al talento local”.
Con esta última jornada se puso fin a cuatro sábados consecutivos en los que el Mesón Gitano se ha consolidado como un escenario para mostrar el talento flamenco de la tierra, en cante, guitarra y baile. A lo largo del mes de mayo, el ciclo ha reunido a artistas de distintas generaciones y estilos, en cante y guitarra, así como a las escuelas de baile de la ciudad, con un telón de fondo excepcional, como es la Alcazaba.














