El Grupo ‘Ciencias de la Salud’ de la Universidad de Almería une fuerzas con el Grupo ‘Cuidados de Salud’ del Instituto Recerca Biomédica de Lleida para realizar una investigación. finalmente publicada en la revista Public Health
Una investigación de la Universidad de Almería que surge de la preocupación por las condiciones de vida y de trabajo de las personas migrantes temporeras ha visto la luz recientemente en la revista Public Health. Definido como “colectivo a la vez vulnerable y esencial para el sector agrícola, pero frecuentemente invisibilizado”, se advierte sobre otra realidad: “Existen pocas investigaciones que analicen de forma integral cómo sus condiciones sociales y laborales afectan a su salud”. Ante ello, dos grupos de investigación ha unido fuerzas. Se trata del CTS-451 ‘Ciencias de la Salud’ de la UAL y el ‘Cuidados de salud (GRECS)’ del Instituto de Recerca Biomédica (IRB) Lleida – Fundación Dr. Pifarre.
Este estudio se enmarca en el Proyecto PI20/01310, centrado en salud, migración y desigualdades sociales en población trabajadora agrícola temporera, llamado ‘Migración y trabajo agrícola en España: precariedad sociolaboral y salud’ (2020-24). En relación al artículo publicado, su título es ‘Socio-demographic and occupational determinants of poor self-perceived health among seasonal migrant farmworkers: A cross-sectional analysis. Los investigadores hacen referencia en él a ‘la salud invisible del campo’, haciendo un análisis de cómo las condiciones sociales y laborales influyen en la salud percibida de las personas migrantes que trabajan como temporeras en la agricultura.
A partir de 623 encuestas a hombres y mujeres magrebíes y de África subsahariana en Andalucía, en concreto en Almería y Huelva), Lleida y La Rioja, los resultados muestran que la mala percepción de la salud es frecuente en las personas migrantes que trabajan en el campo, y que esta situación afecta de manera especial a las mujeres. Se han identificado varios factores asociados a una peor percepción de la propia salud, como la precariedad laboral, las largas jornadas de trabajo, la exclusión social, las condiciones de vivienda inadecuadas, la falta de acceso a recursos sanitarios y las desigualdades de género.
El estudio sugiere que la salud y el bienestar no dependen solo del esfuerzo físico intenso del trabajo agrícola, sino de un conjunto de condiciones estructurales. Así, hacen referencia también a factores sociales como el nivel educativo, la situación administrativa o el aislamiento social, ya que muchas de estas personas experimentan dificultades para acceder a servicios básicos, lo que agrava su vulnerabilidad. Comprender estos factores es clave para diseñar políticas públicas más justas y eficaces que protejan la salud de quienes desempeñan un papel esencial en el sistema agroalimentario.
A corto plazo, los resultados pueden contribuir a visibilizar la situación de vulnerabilidad de las personas temporeras migrantes, facilitando que profesionales sanitarios, entidades sociales y administraciones públicas comprendan mejor sus necesidades. Ya más a medio plazo, este conocimiento puede ayudar a orientar políticas públicas más equitativas, mejorar las condiciones laborales y de vivienda y favorecer un acceso más adecuado a los servicios de salud. En última instancia, el estudio busca contribuir a reducir las desigualdades en salud y a promover condiciones de vida más dignas para un colectivo clave en la cadena alimentaria.








