AGAMA Bajo Guadalquivir alerta de una pérdida en cereales del 30% por la ola de calor

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recurso trigo

Las lluvias de finales de año también hicieron que se sembrase menos

Otros cultivos como el tomate de industria o el algodón se están viendo afectados por estrés térmico

AGAMA Bajo Guadalquivir sobre el impacto que están teniendo las altas temperaturas también en los cultivos y destaca al cereal como uno de los más perjudicados por el momento agronómico en el que se encuentra.

AGAMA Bajo Guadalquivir calcula que las pérdidas en este cultivo estarían rondando el 30%, pero que pueden ir más dado la nueva ola de calor que se está originando con solo un par de días de alivio.

La organización destaca que las lluvias de finales de año pasado ya provocaron una bajada de superficie de siembra, por imposibilidad de acceso a las parcelas. Además, con posterioridad, las cuantiosas lluvias de los meses siguientes con el tren de borrascas, provocaron en los cultivos situaciones de asfixia radicular, además de otros problemas.

Asimismo, no es solo las pérdidas, sino también los rendimientos, provocando que el grano sea de peor calidad por el estrés térmico sufrido durante la maduración.

“Nos enfrentamos a unas temperaturas mucho más altas para la época en la que estamos. Hace años era impensable que pudiésemos estar ahora a 46 grados”, comentan desde AGAMA. “Está claro que el cereal es uno de los cultivos que más claramente acusa el calor, pero habrá que ver qué impacto tiene esto para otros cultivos que deberían madurar más tarde”, añaden.

En este sentido, la organización alerta que empiezan a detectarse situaciones de estrés hídrico y térmico en las plantas, que está provocando aborto floral, falta de cuajado y caída de frutos. Además, estos periodos de altas temperaturas mantenidas provocan un adelanto de los cultivos, y una maduración prematura, viéndose recortada la fase de crecimiento vegetativo y que finalmente, se verá traducido en mermas productivas. Al mismo tiempo, estos periodos de altas temperaturas tienen una incidencia directa en la aparición y proliferación de plagas que afectara necesariamente a la sanidad vegetal de los cultivos, y a la necesidad de asumir mayores costes sobre los cultivos.

Así, señalan la preocupación en torno cultivos muy localizados como el tomate de industria, el algodón o el girasol, impactando el calor de lleno en las fases de maduración, sin dejar de mencionar otros como el olivar, el viñedo o la almendra cuyos efectos se verán más a medio plazo.

AGAMA llama la atención sobre la importancia de prevenir estas situaciones de calor extremo e insiste en que el seguro agrario debe contemplar, tal y como la organización viene pidiendo desde hace tiempo, herramientas adicionales para abordar los daños excepcionales causados por fenómenos climáticos adversos y definirlos.

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